Algunas dudas planteadas por los
estudiantes con relación a la Lección 20 del Libro de Ejercicios de UCDM: “Estoy
decidido a ver”.
“¿Decir ‘estoy decidido a ver’ realmente
muestra la realidad?”
Desde UCDM, no es la frase la que muestra la realidad, ni la decisión intelectual en sí. La lección 20 no propone una fórmula mágica, sino una disposición de la mente.
“Estoy decidido a ver” no
significa:
- que ya veo la verdad,
- que el sueño se deshace de golpe,
- que la percepción desaparece.
Significa algo mucho más
humilde y más profundo:
“Estoy dispuesto a no
seguir defendiendo mi manera habitual de ver.”
Eso es todo.
El Curso no promete un
despertar instantáneo porque no está tratando con Dios, sino con una mente que
cree estar separada. Y esa creencia no se sostiene por falta de poder divino,
sino por resistencia humana al deshacimiento.
“Si acepto el perdón y
elijo la paz, ¿por qué el Espíritu Santo no me despierta ya?”
Esta es la pregunta clave.
Desde UCDM, el Espíritu
Santo no despierta a nadie por la fuerza, porque eso sería otro ataque, aunque
pareciera amoroso.
El Curso es radical aquí:
- Dios no fuerza.
- La verdad no se impone.
- El despertar no ocurre a la
mente, sino con la mente.
El Espíritu Santo no
interfiere con la creencia en el tiempo, porque el miedo fundamental del ego es
precisamente perder el control de su identidad.
Un despertar súbito, no elegido, sería vivido como aniquilación.
Por eso el Curso enseña un
despertar gradual, no porque la verdad sea débil, sino porque la mente que
duerme cree necesitar tiempo para soltar el miedo.
“¿Es el sueño más fuerte que la verdad?”
No.
Pero el miedo a la verdad puede ser mayor que el deseo de despertarse.
Y aquí el Curso es muy
honesto.
El problema no es que la
verdad no pueda deshacer el sueño.
El problema es que la mente que duerme no siempre quiere que se deshaga.
¿Por qué?
Porque el ego cree que:
- despertar = desaparecer,
- unidad = pérdida,
- verdad = muerte del yo.
Así, el sueño no prevalece
por poder, sino por apego.
“Si esto es un sueño, ¿por
qué tantos ejercicios?”
Porque no estamos soñando
inconscientes: estamos soñando y defendiendo el sueño.
El Curso no es para Dios. Es
para una mente que cree ser un individuo, cree estar en un mundo, cree que
perder eso sería terrible.
Los ejercicios no
sostienen el sueño. Deshacen la resistencia a dejarlo.
No enseñan a dormir mejor,
enseñan a dejar de justificar el sueño.
“¿Y si el sueño fuera simplemente la
realidad?”
El Curso no discute esta
pregunta desde la filosofía, sino desde la experiencia.
Dice, en esencia:
Si esto fuera la realidad,
el amor sería frágil, la muerte inevitable y la paz imposible.
Y entonces pregunta algo
muy simple:
¿Es esa una realidad digna
de Dios?
El Curso no pide creerle. Pide
poner a prueba otra forma de ver.
La clave que suele pasarse por alto.
El error de la objeción no
está en cuestionar, sino en suponer que despertar es un evento.
Para UCDM, el despertar no
es un instante espectacular. Es la desaparición progresiva de la necesidad de
defender el ego.
Cada vez que eliges
perdonar en lugar de atacar, cada vez que eliges no tener razón, cada vez que
eliges la paz sin entender… el sueño se
debilita.
No porque hagas algo grande, sino porque dejas de sostener lo irreal.

Gracias por hacerlo tan facil y comprensible.
ResponderEliminarGratitud, Azucena. 🙏❤️♾️
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