jueves, 23 de noviembre de 2017

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 327

LECCIÓN 327

No necesito más que llamar y Tú me contestarás.


1. No se me pide que acepte la salvación sobre la base de una fe ciega. 2Pues Dios ha prometido que oirá mi llamada y que Él Mismo me contestará. 3Déjame aprender mediante mi experien­cia que esto es verdad, y es indudable que llegaré a tener fe en Él. 4Esa es la fe que no se quebranta y que me llevará cada vez más lejos por la senda que conduce hasta Él. 5Pues así estaré seguro de que Él no me ha abandonado, de que aún me ama y de que sólo espera a que yo lo llame para proporcionarme toda la ayuda que necesite para poder llegar a Él.



2. Padre, te doy las gracias porque sólo con que ponga a prueba Tus promesas jamás tendré la experiencia de que no se cumplen. 2Permíta­seme, por lo tanto, ponerlas a prueba en vez de juzgarlas. 3Tú eres Tu Palabra. 4Tú provees los medios a través de los cuales arriba la convicción, haciendo así que por fin estemos seguros de Tu eterno Amor.

¿Qué me enseña esta lección? 


La duda procede del miedo y el miedo, tiene su origen en la falta de Amor.



El Hijo de Dios, ha olvidado su procedencia, aunque añora los recuerdos de Paz y Felicidad que se convierten en su meta más preciada. 

El hecho de prestar atención al mundo tridimensional donde las formas adoptan una identidad propia, le ha llevado a creer que aquello que percibe a través de los sentidos físicos es totalmente real, es más, cree que es la única realidad posible, lo que le ha llevado a olvidar el origen de su poder creador.

Ha fabricado un mundo al que tiene miedo, pues le hace sentir temeroso de que su Creador, no apruebe su creación, al no haber actuado según la Voluntad del Padre, la cual, siempre nos inspira actuar de acuerdo al Amor, pues es la única Fuerza que nos permitirá crear bajos las leyes de la Eternidad.

Alejado de su Hogar, el Hijo de Dios, fabrica su propio hogar. De sus acciones, recibe la falsa creencia de que es un pecador; se siente el violador de las Leyes Cósmicas. Pero, lo único que ha hecho es obrar en consecuencia a los atributos y poderes con los que ha sido bendecido, utilizándolos inadecuadamente.

Su consciencia se encuentra dormida, temporalmente, identificada con una realidad ilusoria y transitoria. En ese estado de somnolencia, el Hijo de Dios, duda de todo aquello que no forma parte de su percepción sensorial. Lo que no ve, es negado.

Pero llega un día, en el que sentimos que el camino que hemos elegido no nos conduce a la “tierra prometida”. Entonces comprendemos, que el mundo al que le hemos prestado nuestra atención, jamás nos ofrecerá la posibilidad de alcanzar el Estado de Felicidad, de Paz y de Unidad que estamos buscando. 

Es el momento de entregar en manos de nuestro Padre, los asuntos que nos privan de su Paz. Es el momento de elevar hasta Él, nuestra plegaria, y decirle: “Padre, en tus manos me encomiendo. Hágase tu Voluntad”.

Ya no le pediremos que perpetúe la ilusión que nos ofrece el mundo material. Lo único que le pediremos es que nos permita hacer consciente su Presencia en nuestras Vidas. Ello nos permitirá sentir su protección, la Fuerza de su Amor, la cual nos inspirará, en cada momento, cómo debemos actuar.


Ejemplo-Guía: "¿Has perdido la fe en Dios, por que no te ha concedido lo que le has pedido?



Es una experiencia bastante común. Nos hemos acercado a Dios con la esperanza de que arregle nuestros asuntos y hemos elevado nuestras plegarias con esa intención. Cuando la respuesta no ha sido acorde a lo que le hemos pedido, renegamos de Su Presencia y decidimos darle la espalda. Dejamos de creer en Él.

A estas altura de las enseñanzas que estamos estudiando, tenemos información que nos permite comprender, que "A Dios, lo que es de Dios y al César, lo que es del César".

Dios no percibe el mundo que nosotros hemos elegido percibir y hacer real. Luego difícilmente puede interferir a favor de nuestros asuntos mundanos. Pero sí podemos pedirle que nos ayude a percibir este mundo desde la verdad, desde la realidad. Esa es la petición que debe salir de nuestro corazón y debemos tener la total certeza, de que esa llamada sí será contestada.

Hemos aludido a la oración como una vía de comunicación con el Creador. Respecto a la oración, el Curso nos dice:

"La oración es una forma de pedir algo. Es el vehículo de los milagros. Mas la única oración que tiene sentido es la del perdón porque los que han sido perdonados lo tienen todo. Una vez que se ha aceptado el perdón, la oración, en su sentido usual, deja de tener sentido. La oración del perdón no es más que una petición para que puedas reconocer lo que ya posees. Cuando elegiste la percepción en vez del conocimiento, te colocaste en una posición en la que sólo percibiendo milagrosamente podías parecerte a tu Padre. Has perdido el conocimiento de que tú mismo eres un milagro de Dios. La creación es tu Fuente y es también la única función que verdaderamente tienes".
Cuando pedimos desde la visión del ego, ignoramos que lo que estamos pidiendo nos aleja de la verdad. El Curso nos anima a poner nuestras peticiones en manos de la Voz que habla por el Padre, el Espíritu Santo:
Cuando le pides al Espíritu Santo lo que te podría hacer daño Él no puede contestarte porque no hay nada que te pueda hacer daño, y por lo tanto, no estás pidiendo nada. Cualquier deseo que proceda del ego es un deseo de algo que no existe, y solici­tarlo no constituye una petición. Es simplemente una negación en forma de petición. El Espíritu Santo no le da importancia a la forma, ya que sólo es consciente de lo que tiene significado. El ego no puede pedirle nada al Espíritu Santo porque no existe comunicación entre ellos. Tú, en cambio, puedes pedirle todo porque las peticiones que le haces a Él son reales, al proceder de tu mente recta. ¿Negaría el Espíritu Santo la Voluntad de Dios? ¿Y podría dejar de reconocerla en Su Hijo?
Os transcribo el apartado II del Capítulo 9, que nos habla de "La Respuesta a la oración"

1. Todo aquel que haya tratado alguna vez de usar la oración para pedir algo ha experimentado lo que aparentemente es un fracaso. 2Esto es cierto no sólo en relación con cosas específicas que pudieran ser perjudiciales, sino también en relación con peticiones que están completamente de acuerdo con lo que este curso postula. 3Esto último, en particular, puede interpretarse incorrectamente como una prueba de que el curso no es sincero en lo que afirma. 4Tienes que recordar, no obstante, que el curso afirma, y repetidamente, que su propósito es ayudarte a escapar del miedo.
2. Supongamos, pues, que lo que le pides al Espíritu Santo es lo que realmente deseas, pero aún tienes miedo de ello. 2Si ese fuese el caso, obtenerlo ya no sería lo que deseas. 3Por eso es por lo que algunas formas específicas de curación no se logran, aun cuando se haya logrado el estado de curación. 4Un individuo puede pedir ser curado físicamente porque tiene miedo del daño corporal. 5Al mismo tiempo, si fuese curado físicamente, la amenaza que ello representaría para su sistema de pensamiento podría causarle mucho más miedo que la manifestación física de su aflicción. 6En ese caso no estaría pidiendo realmente que se le liberase del miedo, sino de un síntoma que él mismo eligió. 7Por lo tanto, no estaría pidiendo realmente ser curado.
3. La Biblia subraya que toda oración recibirá respuesta, y esto es absolutamente cierto. 2El hecho mismo de que se le haya pedido algo al Espíritu Santo garantiza una respuesta. 3Es igualmente cierto, no obstante, que ninguna de las respuestas que Él dé incrementará el miedo. 4Es posible que Su respuesta no sea oída. 5Es imposible, sin embargo, que se pierda. 6Hay muchas respues­tas que ya has recibido pero que todavía no has oído. 7Yo te ase­guro que te están esperando.
4. Si quieres tener la certeza de que tus oraciones son contestadas, nunca dudes de un Hijo de Dios. 2No pongas en duda su palabra ni lo confundas, pues la fe que tienes en él es la fe que tienes en ti mismo. 3Si quieres conocer a Dios y Su Respuesta, cree en mí cuya fe en ti es inquebrantable. 4¿Cómo ibas a poder pedirle algo al Espíritu Santo sinceramente, y al mismo tiempo dudar de tu her­mano? 5Cree en la veracidad de sus palabras por razón de la ver­dad que mora en él. 6Te unirás a la verdad en él, y sus palabras serán verdaderas. 7Al oírlo a él me oirás a mí. 8Escuchar la verdad es la única manera de poder oírla ahora y de finalmente conocerla.
5. El mensaje que tu hermano te comunica depende de ti. 2¿Qué te está diciendo? 3¿Qué desearías que te dijese? 4Lo que hayas decidido acerca de tu hermano determina el mensaje qué recibes. 5Recuerda que el Espíritu Santo mora en él, y Su Voz te habla a través de él. 6¿Qué podría decirte un hermano tan santo, excepto la verdad? 7Mas ¿le escuchas? 8Es posible que tu hermano no sepa quién es, pero en su mente hay una luz que sí lo sabe. 9El resplandor de esta luz puede llegar hasta tu mente, infundiendo verdad a sus palabras y haciendo posible el que las puedas oír. 10Sus palabras son la respuesta que el Espíritu Santo te da a ti. 11¿Es la fe que tienes en tu hermano lo suficientemente grande como para permitirte oír dicha respuesta?
6. No puedes rezar sólo para ti, de la misma manera en que no puedes encontrar dicha sólo para ti. 2La oración es la re-afirma­ción de la inclusión, dirigida por el Espíritu Santo de acuerdo con las leyes de Dios. 3En tu hermano reside tu salvación. 4El Espíritu Santo se extiende desde tu mente a la suya, y te contesta. 5No puedes oír la Voz que habla por Dios sólo en ti, porque no estás solo. 6Y Su respuesta va dirigida únicamente a lo que eres. 7No podrás saber la confianza que tengo en ti a no ser que la extien­das. 8No tendrás confianza en la dirección que te ofrece el Espí­ritu Santo, o no creerás que es para ti, a menos que la oigas en otros. 9Tiene que ser para tu hermano por el hecho de que es para ti. 10¿Habría acaso creado Dios una Voz que fuese sólo para ti? 11¿Cómo podrías oír Su respuesta, excepto cuando el Espíritu Santo responde a todos los Hijos de Dios? 12Oye de tu hermano lo que quisieras que yo oyese de ti, pues tú no querrías que yo fuese engañado.
7. Al igual que Dios, yo te quiero por razón de la verdad que mora en ti. 2Tal vez tus engaños te engañen a ti, pero a mí no me pueden engañar. 3Puesto que sé lo que eres, no puedo dudar de ti. 4Oigo sólo al Espíritu Santo en ti, Quien me habla a través de ti. 5Si me quieres oír, oye a mis hermanos en quienes la Voz que habla por Dios se expresa. 6La respuesta a todas tus oraciones reside en ellos. 7Recibirás la respuesta a medida que la oigas en todos tus hermanos. 8No escuches nada más, pues, de lo contra­rio, no estarás oyendo correctamente.
8. Cree en tus hermanos porque yo creo en ti, y aprenderás que está justificado que yo crea en ti. 2Cree en mí creyendo en ellos, en virtud de lo que Dios les dio. 3Te contestarán si aprendes a pedir­les solamente la verdad. 4No pidas bendiciones sin bendecirlos, pues sólo de esta manera puedes aprender cuán bendito eres. 5Al seguir este camino estarás buscando la verdad en ti. 6Esto no es ir más allá de ti mismo, sino hacia ti mismo. 7Oye únicamente la Respuesta de Dios en Sus Hijos, y se te habrá contestado.
9. No creer es estar en contra, o atacar. 2Creer es aceptar, y tam­bién ponerse de parte de aquello que aceptas. 3Creer no es ser crédulo, sino aceptar y apreciar. 4No puedes apreciar aquello en lo que no crees ni puedes sentirte agradecido por algo a lo que no le atribuyes valor. 5Por juzgar se tiene que pagar un precio porque juzgar es fijar un precio. 6Y el precio que fijes es el que pagarás.
10. Si pagar se equipara con obtener, fijarás el precio bajo, pero exigirás un alto rendimiento. 2Te habrás olvidado de que poner precio es evaluar, de tal modo que el rendimiento que recibes es directamente proporcional al valor atribuido. 3Por otra parte, si pagar se asocia con dar no se puede percibir como una pérdida, y la relación recíproca entre dar y recibir se reconoce. 4En este caso se fija un precio alto debido al valor del rendimiento. 5Por obtener hay que pagar un precio: se pierde de vista lo que tiene valor, haciendo inevitable el que no estimes lo que recibes. 6Al atribuirle poco valor, no lo apreciarás ni lo desearás.
11. Nunca te olvides, por consiguiente, de que eres tú el que deter­mina el valor de lo que recibes, y el que fija el precio de acuerdo con lo que das. 2Creer que es posible obtener mucho a cambio de poco es creer que puedes regatear con Dios. 3Las leyes de Dios son siempre justas y perfectamente consistentes. 4Al dar, recibes. 5Pero recibir es aceptar, no tratar de obtener algo. 6Es imposible no tener, pero es posible que no sepas que tienes. 7Estar dispuesto a dar es reconocer que tienes, y sólo estando dispuesto a dar puedes reconocer lo que tienes. 8Lo que das, por lo tanto, equivale al valor que le has adjudicado a lo que tienes, al ser la medida exacta del valor que le adjudicas. 9Y esto, a su vez, es la medida de cuánto lo deseas.
12. Así pues, sólo puedes pedirle algo al Espíritu Santo dándole algo, y sólo puedes darle algo allí donde lo reconoces. 2Si recono­ces al Espíritu Santo en todos, imagínate cuánto le estarás pidiendo y cuánto habrás de recibir. 3Él no te negará nada porque tú no le habrás negado nada a Él, y de este modo podrás compartirlo todo. 4Ésta es la manera, y la única manera, de disponer de Su respuesta porque Su respuesta es lo único que puedes pedir y lo único que puedes desear. 5Dile, pues, a todo el mundo: 

6Puesto que mi voluntad es conocerme a mí 
mismo, te veo a ti como el Hijo de Dios y como 
mi hermano.
Reflexión: ¿Qué padre hace caso omiso a la llamada de un hijo?  

miércoles, 22 de noviembre de 2017

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 326

LECCIÓN 326

He de ser por siempre un Efecto de Dios.


1. Padre, fui creado en Tu Mente, como un Pensamiento santo que nunca abandonó su hogar. 2He de ser por siempre Tu Efecto, y Tú por siempre y para siempre, mi Causa. 3Sigo siendo tal como Tú me creaste. 4Todavía me encuentro allí donde me pusiste. 5Y todos Tus atributos se encuentran en mí, pues Tu Voluntad fue tener un Hijo tan semejante a su Causa, que Causa y Efecto fuesen indistinguibles. 6Que tome con­ciencia de que soy un Efecto Tuyo y de que, por consiguiente, poseo el mismo poder de crear que Tú. 7Y así como es en el Cielo, sea en la tierra. 8Sigo Tu plan aquí, y sé que al final congregarás a todos Tus Efectos en el plácido Remanso de Tu Amor, donde la tierra desaparecerá y todos los pensamientos separados se unirán llenos de gloria como el Hijo de Dios. 



2. Veamos hoy la tierra desaparecer, al principio transformada, y después, una vez que haya sido perdonada, veámosla desvane­cerse completamente en la santa Voluntad de Dios.

¿Qué me enseña esta lección?


Somos Hijos de Dios y hemos fabricado una realidad, el mundo físico, que es temporal y
por lo tanto, no real. A pesar de ello, el hecho de Ser portadores de los Atributos de nuestro Padre, nos ha permitido crear y creer que lo que hemos creado es nuestra verdadera identidad, olvidando nuestra procedencia divina.

Todo lo que hemos fabricado en el uso de nuestra capacidad divina, forma parte de un sueño. En dicho sueño, formamos parte del elenco de actores a los que damos vida en él, pero no somos conscientes de que estamos soñando y de que somos el soñador.

Tomar consciencia de que hemos dado el poder de la verdad a un mundo que no lo es, es el primer paso para despertar del sueño.

Mientras que permanezcamos en el sueño, podemos dar al mundo físico una función lo más cercana a la realidad. Esta función es la de permitirnos tomar consciencia de los efectos de nuestras acciones, es decir, conocer la calidad de las energías con las que estamos fabricando. En este sentido, podemos aprender que el Amor crea, mientras que el miedo, destruye; podemos aprender, que el pecado es un error y que el error podemos corregirlo. Sobre todo, podemos aprender, que al igual como nosotros Somos Efecto de la Causa creadora de nuestro Padre, nuestras obras, también son efectos de nuestros pensamientos y sentimientos, los cuales se convierten en la verdadera causa de todo cuanto experimentamos.

Sí, la tierra desaparecerá, pues es temporal, y nosotros, Todos, nos reencontraremos en la Santa Unidad de la que gozaremos en el Hogar donde nos fundiremos con nuestro Padre.


Ejemplo-Guía: "Crear en la tierra, como en el Cielo"

En más de una ocasión, he oído opiniones que juzgan a la tierra, al mundo que percibimos, como la fuente que tiene el poder de despertar nuestras tentaciones, y siguiendo la máxima "si tu mano te hace pecar cortatela" abogan por sacrificar todo lo que interpretan como causa de la tentación.

En esa valoración del mundo, se olvidan de algo esencial. El mundo es un efecto y no la causa. Es el efecto de un pensamiento errado, luego si lo que queremos es no ser un esclavo de lo que nos ofrece ese mundo, lo que tenemos que hacer es cambiar la causa original que nos ha llevado a percibirlo de tal manera.

Nos enseña la Lección de hoy, que hemos sido creados a Semejanza de nuestro Creador y de que tenemos Sus mismos Atributos Creadores, añadiendo, que así como es en el Cielo sea en la tierra, es decir, tenemos la capacidad de crear, en la tierra, como en el Cielo.

¿Qué significado tiene lo que hemos dicho? Tiene el profundo significado de que podemos crear en la tierra siempre que utilicemos la visión que impera en el Cielo, la visión de la Unidad. Esa visión, cuando la aplicamos en la tierra, la llamamos la Visión de Cristo, pues está basada en el Amor, la Esencia de la Unidad.

La Lección nos invita a tomar consciencia de la Ley de Causa-Efecto. Si reflexionamos sobre ello, llegaremos a entender que Causa y Efecto, forma una Unidad, aunque en su manifestación se muestren de distinta manera. 

La semilla y el fruto, no siempre tienen la misma forma, pero, ambas participan de la Unidad.


En nuestra vida, podemos aplicar esta Ley, lo que nos ayudará a conocernos en aquellos aspectos que somos resistentes a hacerlo, especialmente, cuando toca cosechar efectos que no son agradables. En esas circunstancias, nos es más fácil desentendernos de la posibilidad de que hayamos sido los causantes de tal experiencia y adoptamos el papel, tan socorrido, de víctimas.

Reflexión: ¿Cómo entendemos el mensaje "Veamos hoy la tierra desaparecer"?

martes, 21 de noviembre de 2017

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 325

LECCIÓN 325

Todas las cosas que creo ver son reflejos de ideas.


1. Ésta es la clave de la salvación: lo que veo es el reflejo de un proceso mental que comienza con una idea de lo que quiero. 2A partir de ahí, la mente forja una imagen de eso que desea, lo juzga valioso y, por lo tanto, procura encontrarlo. 3Estas imáge­nes se proyectan luego al exterior, donde se contemplan, se consi­deran reales y se defienden como algo propio de uno. 4De deseos dementes nace un mundo demente, 5y de juicios, un mundo condenado. 6De pensamientos de perdón, en cambio, surge un mundo apacible y misericordioso para con el santo Hijo de Dios, cuyo propósito es ofrecerle un dulce hogar en el que descansar por un tiempo antes de proseguir su jornada, y donde él puede ayudar a sus hermanos a seguir adelante con él y a encontrar el camino que conduce al Cielo y a Dios.


2. Padre nuestro, Tus ideas reflejan la verdad, mientras que las mías separadas de las Tuyas, tan sólo dan lugar a sueños. 2Déjame contem­plar lo que sólo las Tuyas reflejan, pues son ellas las únicas que estable­cen la verdad.



¿Qué me enseña esta lección? 

La Voluntad, es el Principio más elevado de la Divinidad. Todo encuentra su causa en un acto de voluntad. Se trata de un impulso vital, no definido, pero que encierra potencialmente el contenido de los efectos que va a crear.

El Hijo de Dios, es portador de ese Atributo Divino. En este sentido, podemos asegurar que el Hijo de Dios, tiene el poder de utilizar la Voluntad, bien, para crear, bien, para fabricar. La diferencia de crear y fabricar, radica, en la dirección que demos al impulso motor de todo acto creador.

Si nuestra Voluntad sirve a la Unidad y al Amor, entonces, nuestra acción dará lugar a un acto de expansión, a un acto creador, que irá impregnado de la Esencia de la Eternidad.

Si nuestra voluntad sirve a la separación y al miedo, entonces, nuestra acción dará lugar a la fabricación de una realidad ilusoria y temporal.

La Voluntad que sirve al Amor y a la Unidad, nos lleva a la Salvación. Cuando actuamos de este modo, estamos haciendo la Voluntad del Padre, pues estamos, extendiendo la Esencia Primordial del Amor.

La Voluntad que sirve al miedo y al pecado, nos lleva al castigo, al dolor, al sufrimiento. Cuando actuamos de este modo, estamos fabricando un mundo que no es real, pues no está sustentado por la Verdad.

Todo aquello que no es Verdad, no es real.

En el mundo que hemos fabricado, la percepción más correcta es la que nos lleva a perdonar. El perdón, corrige la causa que dio origen a la creencia en el pecado y deshace el efecto de la culpa y del castigo.

Ejemplo-Guía: "Lo que vemos, es lo que creemos. Lo que creemos, es lo que deseamos"

Ésta es la clave de la salvación: lo que veo es el reflejo de un proceso mental que comienza con una idea de lo que quiero. Difícilmente se podría explicar con tanta claridad la mecánica del sistema de pensamiento sustentado por el ego. Si fuésemos conscientes, permanentemente, de esta dinámica, dejaríamos de forma inmediata de vernos como víctimas de un destino del que no nos sentimos co-partícipes, cuando en verdad, no existe un mundo fuera de nosotros que no hayamos fabricado (soñado), proyectado.

"Somos responsables de lo que vemos". Tan solo estoy evocando la afirmación que da título al segundo de los apartados recogidos en el Capítulo 21 del Curso. Reconozco, que la enseñanza expresada en dicho apartado es de una profunda trascendencia. Permitid  que lo transcriba íntegramente:
1. Hemos repetido cuán poco se te pide para que aprendas este curso. 2Es la misma pequeña dosis de buena voluntad que necesi­tas para que toda tu relación se transforme en dicha; el pequeño regalo que le ofreces al Espíritu Santo a cambio del cual Él te da todo, lo poco sobre lo que se basa la salvación, el pequeño cambio de mentalidad por el que la crucifixión se transforma en resurrección. 3puesto que es cierto, es tan simple que es imposible que no se entienda perfectamente. 4Puede ser rechazado, pero no es ambiguo.. 5Y si decides oponerte a ello, no es porque sea incom­prensible, sino más bien porque ese pequeño costo parece ser, a tu juicio, un precio demasiado alto para pagar por la paz.
2. Esto es lo único que tienes que hacer para que se te conceda la visión, la felicidad, la liberación del dolor y el escape del pecado. 2Di únicamente esto, pero dilo de todo corazón y sin reservas, pues en ello radica el poder de la salvación: 

3Soy responsable de lo que veo.
4Elijo los sentimientos que experimento y decido el objetivo que quiero alcanzar.
5todo lo que parece sucederme yo mismo lo he pedido, y se me concede tal como lo pedí.
6No te engañes por más tiempo pensando que eres impotente ante lo que se te hace. 7Reconoce únicamente que estabas equi­vocado, y todos los efectos de tus errores desaparecerán.
3. Es imposible que el Hijo de Dios pueda ser controlado por sucesos externos a él. 2Es imposible que él mismo no haya ele­gido las cosas que le suceden. 3Su poder de decisión es lo que determina cada situación en la que parece encontrarse, ya sea por casualidad o por coincidencia. 4ni las coincidencias ni las casualidades son posibles en el universo tal como Dios lo creó, fuera del cual no existe nada. 5Si sufres es porque decidiste que tu meta era el pecado. 6Si eres feliz, es porque pusiste tu poder de decisión en manos de Aquel que no puede sino decidir a favor de Dios por ti. 7Éste es el pequeño regalo que le ofreces al Espíritu Santo, y hasta esto Él te da para que te lo des a ti mismo. 8Pues mediante este regalo se te concede el poder de liberar a tu salva­dor para que él a su vez te pueda dar la salvación a ti.
4. No resientas tener que dar esta pequeña ofrenda, 2pues si no la das seguirás viendo el mundo tal como lo ves ahora. 3Mas si la das, todo lo que ves desaparecerá junto con él. 4Nunca se dio tanto a cambio de tan poco. 5Este intercambio se efectúa y se conserva en el instante santo. 6Ahí, el mundo que no deseas se lleva ante el que sí deseas. 7Y el mundo que sí deseas se te con­cede, puesto que lo deseas. 8Mas para que esto tenga lugar, debes primero reconocer el poder de tu deseo. 9Tienes que aceptar su fuerza, no su debilidad. 10Tienes que percibir que lo que es tan poderoso como para construir todo un mundo puede también abandonarlo, y puede asimismo aceptar corrección si está dis­puesto a reconocer que estaba equivocado.
5. El mundo que ves no es sino el testigo fútil de que tenías razón. 2Es un testigo demente. 3Tú le enseñaste cuál tenía que ser su testimonio, y cuando te lo repitió, lo escuchaste y te conven­ciste a ti mismo de que lo que decía haber visto era verdad. 4Has sido tú quien se ha causado todo esto a sí mismo. 5Sólo con que comprendieses esto, comprenderías también cuán circular es el razonamiento en que se basa tu "visión". 6Eso no fue algo que se te dio. 7Ése fue el regalo que tú te hiciste a ti mismo y que le hiciste a tu hermano. 8Accede, entonces, a que se le quite y a que sea reemplazado por la verdad. 9Y a medida que observes el cam­bio que tiene lugar en él, se te concederá poder verlo en ti mismo.
6. Tal vez no veas la necesidad de hacer esta pequeña ofrenda. 2Si ése es el caso, examina más detenidamente lo que dicha ofrenda representa. 3Y no veas en ella otra cosa que el absoluto intercam­bio de la separación por la salvación. 4El ego no es más que la idea de que es posible que al Hijo de Dios le puedan suceder cosas en contra de su voluntad, y, por ende, en contra de la Voluntad de su Creador, la cual no puede estar separada de la suya. 5Con esta idea fue con lo que el Hijo de Dios reemplazó su voluntad, en rebelión demente contra lo que no puede sino ser eterno. 6Dicha idea es la declaración de que él puede privar a Dios de Su poder y quedarse con él para sí mismo, privándose de este modo de lo que Dios dispuso para él. 7Y es esta descabellada idea la que has entronado en tus altares y a la que rindes culto. 8Y todo lo que supone una amenaza para ella parece atacar tu fe, pues en ella es donde la has depositado. 9No pienses que te falta fe, pues tu creencia y confianza en dicha idea son ciertamente firmes.
7. El Espíritu Santo puede hacer que tengas fe en la santidad, y darte visión para que la puedas ver fácilmente. 2Mas no has dejado libre y despejado el altar donde a estos dones les corres­ponde estar. 3Y donde ellos debieran estar has colocado tus ído­los, los cuales has consagrado a otra cosa. 4A esa otra "voluntad" que parece decirte lo que ha de ocurrir, le confieres realidad. 5Por lo tanto, aquello que te demostraría lo contrario no puede por menos que parecerte irreal. 6Lo único que se te pide es que le hagas sitio a la verdad. 7No se te pide que inventes o que hagas lo que está más allá de tu entendimiento. 8Lo único que se te pide es que dejes entrar a la verdad, que ceses de interferir en lo que ha de acontecer de por sí y que reconozcas nuevamente la presencia de lo que creíste haber desechado.
8. Accede, aunque sólo sea por un instante, a dejar tus altares libres de lo que habías depositado en ellos, y no podrás sino ver lo que realmente se encuentra allí. 2El instante santo no es un instante de creación, sino de reconocimiento. 3Pues el reconoci­miento procede de la visión y de la suspensión de todo juicio. 4Sólo entonces es posible mirar dentro de uno mismo y ver lo que no puede sino estar allí, claramente a la vista y completamente independiente de cualquier inferencia o juicio. 5Deshacer no es tu función, pero sí depende de ti el que le des la bienvenida o no. 6La fe y el deseo van de la mano, pues todo el mundo cree en lo que desea.
9. Ya hemos dicho que hacerse ilusiones es la manera en que el ego lidia con lo que desea para tratar de convertirlo en realidad. 2No hay mejor demostración del poder del deseo, y, por ende, de la fe, para hacer, que sus objetivos parezcan reales y posibles. 3La fe en lo irreal conduce a que se tengan que hacer ajustes en la realidad. para que se amolde al objetivo de la locura. 4El objetivo del pecado induce a la percepción de un mundo temible para justificar su propósito. 5Verás aquello que desees ver. 6si la rea­lidad de lo que ves es falsa, lo defenderás no dándote cuenta de todos los ajustes que has tenido que hacer para que ello sea como lo ves.
10. Cuando se niega la visión, la confusión entre causa y efecto es inevitable. 2El propósito ahora es mantener la causa oculta del efecto y hacer que el efecto parezca ser la causa. 3Esta aparente autonomía del efecto permite que se le considere algo inde­pendiente, y capaz de ser la causa de los sucesos y sentimientos que su hacedor cree que el efecto suscita. 4Anteriormente habla­mos de tu deseo de crear a tu propio creador, y de ser el padre y no el hijo de él. 5Éste es el mismo deseo. 6El Hijo es el efecto que quiere negar a su Causa. 7Y así, él parece ser la causa y producir efectos reales. 8Pero lo cierto es que no puede haber efectos sin causa, y confundir ambas cosas es simplemente no entender ninguna de las dos.
11. Es tan esencial que reconozcas que tú has fabricado el mundo que ves, como que reconozcas que tú no te creaste a ti mismo. 2Pues se trata del mismo error. 3Nada que tu Creador no haya crea­do puede ejercer influencia alguna sobre ti. :4Y si crees que lo que hiciste puede dictarte lo que debes ver y sentir, y tienes fe en que puede hacerlo, estás negando a tu Creador y creyendo que tú te hiciste a ti mismo. 5Pues si crees que el mundo que construiste tiene el poder de hacer de ti lo que se le antoje, estás confun­diendo Padre e Hijo, Fuente y efecto.
12. Las creaciones del Hijo son semejantes a las de su Padre. 2Mas al crearlas, el Hijo no se engaña a sí mismo pensando que él es independiente de su Fuente. 3Su unión con Ella es la Fuente de su capacidad para crear. 4Aparte de esto no tiene poder para crear, y lo que hace no significa nada, 5no altera nada en la creación, depende enteramente de la locura de su hacedor y ni siquiera podría servir para justificarla. 6Tu hermano cree que él fabricó el mundo junto contigo. 7De este modo, niega la creación, 8y cree, al igual que tú, que el mundo que fabricó lo engendró a él. 9De éste modo, niega haberlo fabricado.
13. Mas la verdad es que tanto tú como él fuisteis creados por un Padre amoroso, que os creó juntos y como uno solo. 2Ve lo que "prueba" lo contrario, y estarás negando toda tu realidad. 3Reco­noce en cambio que fuiste tú quien fabricó todo lo que aparente­mente se interpone entre tú y tu hermano y os mantiene separados al uno del otro, y a los dos de vuestro Padre, y tu instante de liberación habrá llegado. 4Todos los efectos de eso que hiciste desaparecerán porque su fuente se habrá puesto al descubierto. 5La aparente autonomía de su fuente es lo que te mantiene prisionero. 6Ése es el mismo error que pensar que eres inde­pendiente de la Fuente mediante la cual fuiste creado, y que nunca has abandonado.
Se puede concluir, que es el momento de elegir. Podemos seguir soñando, sin tomar consciencia de que somos los soñadores, lo que nos llevará a experimenta permanentes pesadillas, o por lo contrario, podemos seguir soñando, tomando con plena consciencia de que somos los hacedores del sueño, lo que nos permitirá elegir soñar sueños felices. 

Reflexión: Elije: ¿estar dormido o despierto?

lunes, 20 de noviembre de 2017

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 324

LECCIÓN 324

No quiero ser guía. Quiero ser simplemente un seguidor.


1. Padre, Tú eres Quien me dio el plan para mi salvación. 2Eres asi­mismo Quien determinó el camino que debo recorrer, el papel que debo desempeñar, así como cada paso en el sendero señalado. 3No puedo per­derme. 4Tan sólo puedo elegir desviarme por un tiempo, y luego volver. 5Tu amorosa Voz siempre me exhortará a regresar, y me llevará por el buen camino. 6Mis hermanos pueden seguir el camino por el que les dirijo. 7Mas yo simplemente recorreré el camino que conduce a Ti, tal como Tú me indiques y quieras que yo haga.


2. Sigamos, por lo tanto, a Uno que conoce el camino. 2No tene­mos por qué rezagarnos, ni podemos soltarnos de Su amorosa Mano por más de un instante. 3Caminamos juntos, pues le segui­mos. 4Y es Él Quien hace que el final sea seguro y Quien garan­tiza que llegaremos a salvo a nuestro hogar.


¿Qué me enseña esta lección? 


La afirmación de esta lección, me lleva a comprender que, la iniciativa tomada por el Hijo de Dios, no es la guía que nos conduce a la Verdad. Es más, el acto volitivo emprendido, le ha llevado a identificarse con el error y a dar identidad a una realidad ilusoria.


¿Cómo podemos pretender ser guías de nadie, cuando nuestros pasos nos llevan a recorrer un camino equivocado?

Nuestro poder volitivo, debe ponerse al servicio de la Voluntad del Padre, de modo que el único propósito que nos mueva sea el de cumplir el Plan de Salvación dispuesto por Él y llevar a cabo, fielmente, la función que nos corresponde por nuestra condición divina.

Cuando nuestra mente se encuentra identificada con el mundo físico, la consciencia se oscurece y queda atrapada en una dimensión donde nada es real; todo está bajo las leyes de la temporalidad. Dicha conciencia nos lleva a creer en la falsa apariencia de que nos encontramos separados unos de otros, pues su visión se limita a la corporalidad.

Cuando tomamos conciencia de que todo cuanto percibimos en el mundo temporal es ilusorio, que pertenece al sueño que estamos soñando, se produce una importante modificación en el proceso de percibir. No significa que dejemos de hacerlo, pero nuestra percepción es correcta, es verdadera, en el sentido de que somos conscientes de que el soñador somos nosotros. Desde este nivel de consciencia, podemos elegir, introducir en nuestro sueño una nueva visión que nos permita no dar el valor a las cosas, que le dábamos hasta ahora, es decir, elegimos ver las cosas de otra manera, de modo que no nos dejamos influenciar por el efecto que percibimos de las experiencias.

Decido dejar las riendas de mi vida en el mundo material, en manos del Espíritu Santo, pues Él, conoce el Plan trazado por el Creador para nosotros. Ser su seguidor, es todo un placer y me produce una profunda satisfacción, al tiempo que me aporta una gran Paz.

Ejemplo-Guía: "Los falsos guías"

No, no cometeré el error de juzgar y condenar el papel representado por los demás. He aprendido a interpretar la dinámica de proyección que habitualmente utilizamos cuando hacemos uso del sistema de pensamiento del ego, donde, el otro, es interpretado como alguien separado de nosotros.

Los "falsos guías", son nuestros ídolos, nuestros cultos, nuestras creencias aferradas a la ilusión de la falsa realidad. Los "falsos guías" tienen todos una misma causa, el miedo. Todos ellos se fundamental en el error original que se sustenta en la creencia en el pecado. Esos "falsos guías" son los que nos hacen seguidores de la oferta y la demanda tan propia de las leyes del mundo de la percepción. En ocasiones, esos "falsos guías" parecen vendernos remedios mágicos, gracias a los cuales podremos purificarnos del lastre causado por la culpa y acercarnos a la redención que ha de llevarnos a hacer las paces con la divinidad externa, a la cual tememos y negamos.

No somos muy conscientes de que todos idolatramos a esos "falsos guías", pero casi nadie soporta la idea de reconocer que rinde culto al "diablo" (separación). Es entonces, cuando recurrimos a la dinámica de la proyección y expulsamos de nosotros toda necesidad de culto, de superchería, de magia redentora, dando vida al personaje que personificará esas cualidades liberadoras de nuestras fobias. Ya hemos diseñado el perfil del terapeuta, del guía externo, de aquel que con sus dotes iluminados nos dirá lo que tenemos que hacer para liberarnos de nuestras cargas, de nuestras enfermedades, de nuestros miedos.

Tal vez te estés preguntando: ¿Existen los guías verdaderos? La cuestión que se plantea entre el guía verdadero y el guía falso, lleva implícita una pista que nos permitirá alcanzar la respuesta por nosotros mismos. El guía verdadero no actúa como guía a través de la teoría, el guía verdadero actúa como su propio guía poniendo al servicio de su Mente Recta, del Espíritu Santo todas y cada una de sus decisiones. En ese acto desprende y expande una acción que emana luz en si misma y que al expandirse alumbrará el camino de otros buscadores.

¿Qué nos dice el Curso sobre el papel de los "Maestros"?

En el pensamiento del mundo, los papeles de maestro y estu­diante están, de hecho, invertidos. Esta inversión es típica. Pa­rece como si el maestro y el alumno estuviesen separados y como si aquél le diese algo a éste, en vez de sí, mismo. Es más, se considera que enseñar es una actividad especial, a la que uno dedica una parte relativamente pequeña de su tiempo. El curso subraya, por otra parte, el hecho de que enseñar es aprender, y de que, por consiguiente, no existe ninguna diferencia entre el maes­tro y el alumno. Subraya, asimismo, que enseñar es un proceso continuo, que ocurre en todo momento del día y que continúa igualmente en los pensamientos que se tienen durante las horas, de sueño. 
Enseñar es demostrar. Existen solamente dos sistemas de pen­samiento, y tú demuestras constantemente tu creencia de que uno u otro es cierto. De tu demostración otros aprenden, al igual que tú. No es cuestión de si vas a enseñar o no, ya que en eso no hay elección posible. Podría decirse que el propósito del curso es proporcionarte los medios para que elijas lo que quieres enseñar, en base a lo que quieres aprender. No puedes darle nada a otro, ya que únicamente te das a ti mismo, y esto se aprende ense­ñando. Enseñar no es otra cosa que convocar testigos para que den fe de lo que crees. Es un método de conversión que no se lleva a cabo sólo con palabras. Toda situación tiene que ser para ti una oportunidad más para enseñarles a otros lo que tú eres, y lo que ellos son para ti. No tiene que ser más que eso, pero tampoco menos. 
Por lo tanto, el programa de estudios que estableces está deter­minado exclusivamente por lo que crees que eres y por la relación que crees que otros tienen contigo. En la enseñanza tradicional, es posible que estas cuestiones no tengan nada que ver con lo que crees estar enseñando. Sin embargo, es imposible no usar el con­tenido de cualquier situación en la que te encuentres en favor de lo que enseñas realmente, y por ende, aprendes realmente. En relación con esto, el contenido verbal de lo que enseñas es irrelevante. Puede que coincida con ello, puede que no. La enseñanza que yace tras lo que dices es lo que te enseña. Enseñar no hace sino reforzar lo que crees acerca de ti mismo. Su propósito funda­mental es aplacar las dudas que albergamos acerca de nosotros mismos. Esto no quiere decir que el ser que estás tratando de proteger sea real. Pero sí quiere decir que el ser que tú conside­ras real es al que le enseñas. 
Esto es inevitable. No hay forma de escapar de ello. ¿Cómo podría ser de otra manera? Todo el que sigue las enseñanzas del mundo, y todo aquel que está aquí las sigue hasta que cambia de parecer, enseña únicamente para convencerse a sí mismo de que él es lo que no es. He aquí el propósito del mundo. ¿Cómo podrían entonces ser sus enseñanzas diferentes? A esta situación de ense­ñanza restringida y sin esperanzas, que no enseña sino muerte y desolación, Dios envía a Sus maestros. conforme éstos enseñan Sus lecciones de júbilo y de esperanza, su propio aprendizaje finalmente concluye. 
Si no fuera por los maestros de Dios, habría muy pocas espe­ranzas de alcanzar la salvación, pues el mundo del pecado pare­cería ser eternamente real. Los que se engañan a sí mismos tienen que engañar, ya que no pueden sino enseñar engaño. ¿Y qué otra cosa sino eso es el infierno? 
Reflexión: ¿Quién guía tus pasos?  

domingo, 19 de noviembre de 2017

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 323

LECCIÓN 323

Gustosamente "sacrifico" el miedo.


1. He aquí el único "sacrificio" que le pides a Tu Hijo bienamado: que abandone todo sufrimiento, toda sensación de pérdida y de tristeza, toda ansiedad y toda duda, y que deje que Tu Amor entre a raudales a su conciencia, sanándolo del dolor y otorgándole Tu Propia dicha eterna. 2Tal es el "sacrificio" que me pides y que yo me impongo gustosamente: el único "costo" que supone reinstaurar en mí Tu recuerdo para la sal­vación del mundo.


2. Y al saldar la deuda que tenemos con la verdad -una deuda que consiste sencillamente en abandonar los auto-engaños y las imágenes que venerábamos falsamente-, la verdad regresa ínte­gra y llena de júbilo a nosotros. 2Ya no nos engañamos. 3El amor ha regresado a nuestra conciencia. 4Y ahora estamos en paz otra vez, pues el miedo ha desaparecido y lo único que queda es el amor.


¿Qué me enseña esta lección? 

Muchas veces, parece, que aquello que leemos, procedente de un escrito o un mensaje, ha sido inspirado en nosotros, en nuestras circunstancias.


Esta situación la he vivido hoy, al leer el contenido de la lección. La lectura de mi estado anímico, me permite conocer que estoy dejándome llevar por la visión de lo ilusorio, ya que me estoy identificando con situaciones que interpreto como sensaciones de pérdida y de tristeza, de ansiedad y duda, y todo ello, me hace sufrir internamente.

Mentalmente, reconozco lo que debo hacer, pero emocionalmente percibo que la teoría no acaba de calar en lo más profundo de mis sentimientos, pues de ser así, dejaría de dar valor al miedo y a las circunstancias que me rodean.

Cuando esto ocurre, debemos preguntarnos si no estamos sintiendo en términos de pasado. Casi con toda probabilidad, descubriremos que es así, es decir, dejamos que en el instante presente se cuelen recuerdos del pasado, cosecha de otras acciones que sin duda nos dejaron un sabor amargo.

Si respondemos en el presente basándonos en el pasado, nunca aprovecharemos el potencial que nos ofrece el instante, el ahora. Ese potencial es una invitación a crear utilizando el Amor. Si así lo hacemos, todos nuestros presentes, todos los estados potenciales, nos permitirán gozar de la Paz y de la Dicha propia de ese Estado Divino.

Cuando amamos, estamos expandiéndonos y, con ello, creando un vínculo con el mundo en el que primará la cadena de “dar y recibir”. La ausencia del amor, es decir el miedo, favorecerá nuestra duda. En cambio, el amor, nos conducirá a la máxima certeza.

Por lo tanto, cuando en mi camino me encuentre con obstáculos, decidiré responder con amor y no con temor o miedo, y esa respuesta me conducirá, de inmediato a un estado de bienestar interior.

Ejemplo-Guía: "La fuerza de la voluntad al servicio del Amor, disipa la ilusión del miedo"

De nuevo, la voluntad, esa pequeña dosis de voluntad, adquire protagonismo en las Lecciones. En esta ocasión, reorientando la dirección equivocada que da lugar al miedo, cuando en vez de servir a la Unidad, sirve a la separación, a la dualidad.

La humanidad está secuestrada por sus propios miedos. De no ser así, no sentiría el conflicto interno de la escasez, de la inseguridad, de la soledad. 

Hagamos un ejercicio donde la imaginación realice su función creadora. Dirijamos nuestra voluntad hacia nuestro interior. Respiramos profundamente y con cada inspiración nos hacemos conscientes de los dones con los que nuestro Padre nos ha dotado.

Respiramos y nos llenamos de Amor. Respiramos, nuevamente, y nos llenamos de perdón. Respiramos y visionamos nuestra inocencia, nuestra pureza. Respiramos y nos complacemos en la abundancia y en la plenitud. Respiramos y nuestra mente abandona todo juicio condenatorio. Respiramos y visionamos como todo nuestro interior se ilumina.
Respiramos y recordamos que esa luz interior es nuestro verdadero Ser.

En ese estado de Paz, haciendo uso de nuestra voluntad de manera consciente, expandimos la Luz, el Ser que nos anima, y la compartimos con todos nuestros hermanos.

En cada respiración recibimos el goce compartido. Con cada exhalación, nos expadimos. La separación se desvanece. El miedo se disipa, como lo hace la oscuridad ante la presencia de la Luz. Y experimentamos la percepción de la Unidad.

Una vez terminado ese ejercicio de imaginación creadora, podemos salir al mundo y envolver todas y cada una de las experiencias con el aliento de vida que hemos compartido.

Reflexión: ¿Cómo entendemos la renuncia al miedo y al sacrificio?

sábado, 18 de noviembre de 2017

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 322

LECCIÓN 322

Tan sólo puedo renunciar a lo que nunca fue real.


1. Lo único que sacrifico son las ilusiones, nada más. 2Y a medida que éstas desaparecen, descubro los regalos que trataban de ocul­tar, los cuales me aguardan en jubilosa espera, listos para entre­garme los ancestrales mensajes que me traen de Dios. 3En cada regalo Suyo que acepto yace Su recuerdo. 4Y cada sueño sirve únicamente para ocultar el Ser que es el único Hijo de Dios, el Ser que fue creado a Su Semejanza, el Santo Ser que aún mora en Él para siempre, tal como Él aún mora en mí.

2. Padre, para Ti cualquier sacrificio sigue siendo algo por siempre inconcebible. 2Por lo tanto, sólo en sueños puedo hacer sacrificios. 3Tal como Tú me creaste, no puedo renunciar a nada que Tú me hayas dado. 4Lo que Tú no has dado es irreal. 5¿Qué pérdida podría esperar sino la pérdida del miedo y el regreso del amor a mi mente?



¿Qué me enseña esta lección? 


Hemos aceptado ser lo que no Somos. Hemos aceptado ver lo ilusorio y negar lo que es verdad.

Nos hemos identificado con un mundo irreal, ilusorio, perecedero y temporal.

Nos hemos identificado con la separación, con el cuerpo, con la individualidad y hemos caído prisionero del sentimiento del miedo, de posesión.

Pero lo que no podemos hacer, eternamente, es dejar de Ser lo que Somos; dejar de oír la voz de nuestra verdadera Esencia que nos susurra la canción del feliz retorno; dejar de ver la complicidad del Universo que se esfuerza en hacernos partícipes de la Unidad.

Somos Hijos de Dios; libres de toda limitación. Podemos elegir, en el instante santo, dejar de ser lo que no Somos. Podemos elegir, no ver lo ilusorio y aceptar la verdad.

Podemos elegir, utilizar este mundo y nuestro cuerpo, para dar testimonio de la divinidad, de la que somos portadores. 

Podemos elegir, la Unidad, el Amor, el Perdón, la Inocencia, la Alegría, la Felicidad, la Abundancia, la Vida, y si así lo hacemos, estaremos afirmando nuestra verdadera identidad.

Hoy, como soñadores conscientes, podemos elegir el guion de nuestro sueño e inscribir en él, un final feliz.


Ejemplo-Guía: "Renunciando a las falsas creencias"

En las dos últimas Lecciones hemos estado reflexionando sobre el poder de la voluntad. Hoy, ¿por qué no? podríamos dedicarlo a establecer una tierra fértil donde sembrar esa firme (buena) semilla-voluntad.

Establezcamos el escenario verdadero. Dios, a través de un acto de Voluntad, expande Su Mente y crea a Su Semejanza a Su Hijo. En ese Acto de Creación nada queda al olvido, es decir, nada queda a la necesidad. La conexión directa de Padre e Hijo garantiza su Existencia. La imagen más cercana que podemos tener en este mundo es la relación entre una madre y la criatura que gesta en su vientre.

Todos hemos experimentado ese estado de Plenitud, pero lo hemos olvidado, no lo hemos perdido, se encuentra inscrito en nuestra genética espiritual, es decir, la conexión existe pero nos encontramos en una sintonía diferente.

Como Hijo de Dios, dotados de su Poder Volitivo, tenemos la capacidad, la libertad plena para crear. Pero en vez de sintonizar el canal que nos permitía gozar de la Unidad con Dios, hemos captado otro canal que nos lleva a creer que es nuestro propio canal. A ese canal le damos validez, pues sus voces es lo único que logramos percibir. Nos decimos que esa visión debe ser lo real. Hemos despertado a sus sensaciones y nuestra identidad se apropia de la imagen que proyectamos sobre los demás. Somo un cuerpo dotado de expresión. Un cuerpo que sirve a nuestros deseos, pero un cuerpo que da muestras de necesidades, lo que nos lleva a experimentar el sabor del dolor, de la escasez, del miedo, etc

Y llegado a este punto, estando la Mente escindida de la verdad, nuestras creencias se basan en las leyes de la percepción. Creo en aquello que percibo, pero lo que no nos damos cuenta, es que percibimos tan solo lo que creemos, lo que deseamos. 

Hemos pasado de un mundo real, eterno, a un mundo irreal, temporal. De un mundo abundante, a un mundo escaso. De un mundo de Amor, a un mundo de temor y miedo.

Podemos decir, que renunciamos a la verdad, para experimentar la ilusión.

¿Hasta cuándo perpetuaremos ese error? ¿Hasta cuándo nos mantendremos inconscientes de que estamos soñando un sueño?

La percepción verdadera nos situará a las puertas del Cielo. La percepción verdadera, nos hará conscientes de que somos los soñadores y nos permitirá soñar el sueño feliz de la salvación, el que nos llevará a la mencionada puerta del Cielo.

¡Ojalá sea hoy ese día en el que el Instante Santo sustituye la ilusión por la Verdad!

Reflexión: ¿Tienes la certeza de que el cuerpo físico es una ilusión? ¿Por qué?

viernes, 17 de noviembre de 2017

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 321

¿Qué es la creación?


1. La creación es la suma de todos los Pensamientos de Dios, en número infinito y sin límite alguno en ninguna parte. 2Sólo el Amor crea, y únicamente a Su semejanza. 3Jamás hubo tiempo alguno en el que todo lo que creó no existiese. 4Ni jamás habrá tiempo alguno en que nada que haya creado sufra merma alguna. 5Los Pensamientos de Dios han de ser por siempre y para siempre exactamente como siempre han sido y como son: inalterables con el paso del tiempo, así como después de que éste haya cesado.


2. Los Pensamientos de Dios poseen todo el poder de su Creador. 2Pues Él quiere incrementar el Amor extendiéndolo. 3Y así, Su Hijo participa en la creación, y, por lo tanto, no puede sino com­partir con su Padre el poder de crear. 4Lo que Dios ha dispuesto que sea uno eternamente, lo seguirá siendo cuando el tiempo se acabe, y no cambiará a través del tiempo, sino que seguirá siendo tal como era antes de que surgiera la idea del tiempo.

3. La creación es lo opuesto a todas las ilusiones porque es la ver­dad. 2La creación es el santo Hijo de Dios, pues en la creación Su Voluntad es plena con respecto a todo, al hacer que cada parte contenga la Totalidad. 3La inviolabilidad de su unicidad está garantizada para siempre, perennemente a salvo dentro de Su santa Voluntad, y más allá de cualquier posibilidad de daño, separación, imperfección o de nada que pueda mancillar en modo alguno su impecabilidad.

4. Nosotros, los Hijos de Dios, somos la creación. 2Parecemos estar separados y no ser conscientes de nuestra eterna unidad con Él. 3Sin embargo, tras todas nuestras dudas y más allá de todos nuestros temores, todavía hay certeza, 4pues el Amor jamás abandona Sus Pensamientos, y ellos comparten Su certeza. 5El recuerdo de Dios se encuentra en nuestras mentes santas, que son conscientes de su unicidad y de su unión con su Creador. 6Que nuestra función sea únicamente permitir el retorno de este recuerdo y que Su Voluntad se haga en la tierra, así como que se nos restituya nuestra cordura y ser solamente tal como Dios nos creó.

5. Nuestro Padre nos llama. 2Oímos Su Voz y perdonamos a la creación en Nombre de su Creador, la Santidad Misma, Cuya san­tidad Su creación comparte con Él; Cuya santidad sigue siendo todavía parte de nosotros.



LECCIÓN 321

Padre, mi libertad reside únicamente en Ti.

1. No entendía lo que me podía hacer libre, ni lo que era mi libertad o adónde ir a buscarla. 2Y así, Padre, busqué en vano hasta que oí Tu Voz dirigiéndome. 3Ahora ya no deseo seguir siendo mi propio guía. 4Pues la manera de encontrar mi libertad no es algo que yo haya ideado o que comprenda. 5Pero confió en Ti. 6Y me mantendré consciente de Ti que me dotaste con mi libertad por ser Tu santo Hijo. 7Tu Voz me dirige, y veo que el camino que conduce hasta Ti por fin está libre y despejado. 8Padre, mi libertad reside únicamente en Ti. 9Padre, mi voluntad es regresar.


2. Hoy respondemos por el mundo, el cual será liberado junto con nosotros. 2¡Qué alegría encontrar nuestra libertad por el ine­quívoco camino que nuestro Padre ha señalado! 3¡Y cuán segura es la salvación de todo el mundo cuando nos damos cuenta de que sólo en Dios podemos encontrar nuestra libertad!



¿Qué me enseña esta lección? 

Para ser libres, hay que Ser.

No es un juego de palabras. Se trata de una afirmación que nos lleva a la Verdad: nuestra verdadera identidad, no se encuentra en lo que tenemos o poseemos, sino en lo que realmente Somos.

No somos un cuerpo y no somos aquello que es capaz de atesorar ese cuerpo siguiendo los mandatos de una mente identificada con lo temporal.

Somos un Ser Espiritual, el Hijo de Dios, creado de la expansión creadora de Dios. Imagen y Semejanza del Padre, el Hijo de Dios, es libre desde su condición divina.

La libertad ha de llevarnos a dar testimonio de la única Verdad, la que nos lleva a afirmar que somos Uno en nombre de nuestro Padre y de su Eterna Fuerza, el Amor.

Hemos sido creados en un acto de libre Voluntad y, ese germen creador, ha sido depositado en nuestro Ser, de modo que estamos dotado de esa capacidad creadora y de la libre condición para crear.

La libertad es el regalo que Dios hizo a su Hijo. Ni el propio Padre, interfiere en el uso de la libertad dispensada a su Hijo. Es Ley del Universo, el respeto de la libertad.

Ser libres, nos lleva a ser responsables de nuestros actos. Tan sólo los actos de Amor son portadores de libertad y tienen la capacidad de expandirse y multiplicarse abundantemente.

Los actos de odio, basados en el miedo, darán lugar a acciones que requieren rectificación y su propia semilla, lleva implícita el efecto correctivo.


Ejemplo-Guía: "Voluntad, Unidad, Libertad y Mente Recta es igual a creación"

¿Qué queremos decir con ello? Hemos reflexionado sobre la Correspondencia que se recoge en cada una de esas "expresiones". ¿Habíamos relacionado el acto de la voluntad con la Unidad, con la Libertad, con la Mente Recta, con nuestras creaciones?

¿Hemos reflexionado alguna vez sobre la expresión: la voluntad te hace libre?

Esa Correspondencia tiene un profundo significado. Si nuestra voluntad es la Voluntad de Dios, entonces será la expansión de la visión basada en la verdad, en la Unidad. Ese acto de libertad, ese acto creador, es la manifestación de nuestra Mente Recta, con lo cual, de esa Causa tan solo se puede derivar efectos acordes con su vibración, serán efectos llenos de luz, la expresión del Amor.

¿Reconoces en tu vida el destello o el resplandor de esa luz, o por el contrario, te sientes envuelto en un mar de tinieblas?

Cuando la voluntad se pone al servicio del deseo, tiene lugar una alteración de esa luz blanca, símbolo de la unidad, transformándose en la multiplicidad de colores, es lo que llamamos diversidad, expresiones que se derivan de la separación, de la dualidad. Esa voluntad, aún expresándose desde el principio de la libertad, nos lleva a un estado de condicionamiento, pues nos hace esclavos de nuestros deseos y pasiones, de estados emocionales caóticos y depresivos.

No estamos diciendo nada diferente a todo lo dicho en anteriores Lecciones, cuando hemos analizado las consecuencias de ser fieles al sistema de pensamiento del ego o servir a la verdad.

La experiencia ha de llevarnos a ser conscientes del efecto que causa nuestra voluntad, la expresión de nuestra libertad. Tan solo la verdad nos hace libres, pues cuando esa libertad nos lleva a caer prisioneros del miedo, el sentimiento protagonista del mundo irreal, desde el momento, dejamos de ser libres y depositamos las llaves de nuestra celda en manos de los demás, cuando en verdad, los demás son imágenes proyectadas en nuestros sueños.

Reflexión: ¿Cómo empleamos nuestra voluntad para que nos lleve hacia la libertad?