VI. Tu función especial (3ª parte).
3. Tu deseo de ver hace que la gracia de Dios descienda sobre tus ojos, trayendo consigo el regalo de luz que hace que la visión sea posible. 2¿Quieres realmente contemplar a tu hermano? 3A Dios le complacería que lo hicieses. 4No es Su Voluntad que no reconozcas a tu salvador. 5Tampoco es Su Voluntad que tu salvador no desempeñe la función que Él le encomendó. 6No dejes que se siga sintiendo solo por más tiempo, pues los que se sienten solos son aquellos que no ven ninguna función en el mundo que ellos puedan desempeñar, ningún lugar en el que se les necesite, ni ningún objetivo que sólo ellos puedan alcanzar perfectamente.
Mensaje central del punto:
- El deseo sincero de ver con amor y verdad atrae la gracia y la luz de Dios.
- Ver a tu hermano como tu salvador es reconocer su valor y su papel esencial en tu vida y en el plan de la salvación.
- No es la voluntad de Dios que ignores a tu hermano ni que él ignore su función.
- La soledad y el vacío existencial provienen de no reconocer que cada uno tiene un lugar y una función insustituible.
- La visión espiritual consiste en ver a los demás como necesarios, valiosos y portadores de un propósito divino.
Aplicación práctica en la vida cotidiana:
- Haz consciente tu deseo de ver a los demás con los ojos del amor y la comprensión, no del juicio ni la indiferencia.
- Reconoce y valora la función única de cada persona en tu vida, incluso de quienes te resultan difíciles.
- Si ves a alguien aislado o sin propósito, recuérdale (con palabras o con tu actitud) que es necesario y que su presencia importa.
- Pregúntate cada día: “¿Estoy dispuesto a ver a mi hermano como mi salvador, como alguien esencial para mi propio despertar?”
- Ofrece tu apoyo y tu reconocimiento a quienes se sienten solos o sin rumbo, ayudándoles a descubrir su función y su valor.
Preguntas para la reflexión personal:
- ¿Deseo realmente ver a los demás con los ojos del amor y la unidad?
- ¿Reconozco la función única y necesaria de cada persona en mi vida?
- ¿Hay alguien a quien no vea como mi salvador, sino como un obstáculo o un enemigo?
- ¿Cómo puedo ayudar a quienes se sienten solos a descubrir su propósito y su valor?
- ¿Estoy dispuesto a dejarme guiar por la gracia de Dios para ver más allá de las apariencias?
Conclusión:
Este fragmento nos recuerda que la visión espiritual no es un acto pasivo, sino una elección activa y poderosa. Cuando deseamos ver de verdad, la gracia de Dios nos concede la luz necesaria para reconocer el valor y la función de cada hermano. Nadie está solo ni es prescindible: todos somos necesarios y portadores de un propósito divino. Reconocer esto en los demás es también reconocerlo en nosotros mismos y abrirnos a la experiencia de la unidad y la plenitud.
Frase inspiradora:
“Mi deseo de ver con amor atrae la gracia de Dios y me permite reconocer el valor y la función de cada hermano.”
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