2. Es probable que a estas alturas te resulte muy difícil entender la idea de hoy. 2Puede que creas que es tonta, irreverente, insensata, graciosa e incluso censurable. 3Ciertamente Dios no está en una silla tal como tú la ves. 4No obstante, ayer subrayamos que una simple mesa comparte el propósito del universo. 5Y lo que comparte el propósito del universo comparte el propósito de su Creador.3Dios está en este perchero.
4Dios está en esta revista.
5Dios está en este dedo.
6Dios está en esta lámpara.
7Dios está en ese cuerpo.
8Dios está en esa puerta.
9Dios está en esa papelera.
¿Qué me enseña esta lección?
Esta lección expresa una idea fundamental sobre la que descansa toda la visión verdadera: fuera de Dios nada es real. Todo lo que parece existir separado carece de significado propio, pues su sentido no proviene de sí mismo, sino de la Fuente que lo abarca todo.
Existe un único principio unificador que mantiene unidas a todas las cosas. Cuando la mente cree estar separada de lo que percibe, pierde de vista ese principio y proyecta su identidad fragmentada sobre el mundo. Desde esa confusión, busca verse reflejada en los demás para confirmar una individualidad que en realidad no existe.
La dualidad no es un hecho, sino una interpretación errónea. La unidad es la percepción correcta. Todo lo que parece ocurrir —pensamientos, emociones, creencias y experiencias— está ya unido en la mente, aunque la percepción fragmentada lo oculte. La lección 29 no nos pide que comprendamos cómo ocurre esta unidad, sino que comencemos a reconocerla.
Cuando el amor es condicional, la mente sigue atrapada en la creencia de la separación. Desde ahí surgen la inestabilidad, el conflicto y la sensación de pérdida. Pero cuando el amor deja de depender de las formas y se reconoce como lo que es, se experimentan la libertad y la paz. No porque el mundo haya cambiado, sino porque la interpretación ha sido corregida.
Ver a Dios en todo lo que vemos no significa atribuirle cualidades humanas a los objetos ni sacralizar las formas tal como las perciben los sentidos. Significa reconocer que ninguna forma tiene significado por sí misma, y que su único propósito real procede de Dios. Cuando esta visión se consolida, la mente recuerda su verdadera Identidad y puede afirmar, sin orgullo ni separación: «Soy tal como Dios me creó».
No vemos a Dios porque intentamos ver simultáneamente dos sistemas de pensamiento incompatibles: el mundo tal como lo define el ego y la verdad tal como Dios la conoce. Sólo uno de ellos puede ser real. El Curso lo expresa con claridad: «Es imposible no creer en lo que ves, pero es igualmente imposible ver lo que no crees» (T-11.VI.1:1). Mientras creamos que el mundo separado es verdadero, no podremos reconocer a Dios en él.
Con frecuencia buscamos a Dios como algo externo, proyectándolo en imágenes o conceptos, e incluso atribuyéndole forma. Pero esta búsqueda no conduce al conocimiento, sino que refleja la misma confusión que intentamos resolver. La espiritualidad, desde la perspectiva del Curso, no consiste en buscar a Dios fuera, sino en despertar del error que nos hace creer que estamos separados de Él.
La verdadera espiritualidad es un proceso de recuerdo. Recordar que somos tal como fuimos creados: emanaciones de la Fuente, compartiendo una sola Filiación. Ver esta verdad no depende de nuestra disposición personal, aunque aceptarla sí. Como nos recuerda el Curso: «La capacidad para ver la conclusión lógica de algo depende de que estés dispuesto a verla, pero la verdad de esa conclusión no tiene nada que ver con que estés dispuesto» (T-7.X.2:4).
La verdad es la Voluntad de Dios, y compartir Su Voluntad es compartir Su Conocimiento. Negar que Su Voluntad sea la nuestra es negar el Reino, tanto para Dios como para nosotros. Por eso, la lección 29 no es una afirmación piadosa, sino un entrenamiento mental que deshace la creencia en significados separados.
Solemos pensar que lo que no perciben los ojos del cuerpo no existe. Esta creencia es uno de los mayores obstáculos para la visión espiritual. La visión verdadera no depende de los sentidos y, de hecho, no puede ver el error, porque no lo reconoce como real. Su única función es conducir a la Expiación, es decir, a la corrección de la percepción.
Todas las soluciones que los ojos del cuerpo buscan son temporales y finalmente se disuelven. En cambio, la Visión Crística —la visión de la Unidad— nos permite reconocer que Dios está en todo lo que vemos, no como una cualidad añadida, sino como su único significado real. Cuando esto se comprende, el mundo deja de ser un lugar de conflicto y se convierte en un aula donde el Amor se recuerda.
Propósito y
sentido de la lección:
La Lección 29 es una de las más fundamentales de todo el Curso. El propio texto lo afirma sin ambigüedad: “La idea de hoy es el pilar de la visión”. Aquí se introduce el fundamento metafísico que sostiene todo el entrenamiento posterior.
Esta idea explica simultáneamente tres cosas que,
para la mente del ego, parecen contradictorias:
- por qué
todo tiene un propósito,
- por qué
nada está separado,
- y por qué
nada tiene significado por sí mismo.
El Curso no dice que las cosas “contengan” a Dios
tal como tú las percibes, sino que la separación que ves no es real, y
que detrás de toda percepción fragmentada hay un propósito único, compartido,
santo.
Esta lección no busca comprensión intelectual. De
hecho, anticipa que probablemente te resulte absurda, ofensiva o incluso
irreverente. Esa reacción no es un error: es la respuesta natural del
sistema de pensamiento del ego cuando se ve cuestionado en su base.
Instrucciones
prácticas:
La estructura práctica se mantiene:
- Seis
sesiones al día
- Dos
minutos cada una
- Aplicación
a objetos seleccionados al azar
- Nombrando
cada objeto de forma específica
La frase base es siempre: Dios está en este(a)
___.
El Curso insiste de manera especial en no
dirigir la selección. En esta lección, la tentación de elegir “cosas
espirituales” o “dignas” es muy fuerte, y precisamente por eso debe evitarse.
El entrenamiento no consiste en santificar
algunos objetos, sino en deshacer la jerarquía de percepción que la
mente ha construido. Cualquier orden impuesto por ti es igualmente ajeno a la
realidad.
Aspectos
psicológicos y espirituales:
A nivel psicológico, esta lección provoca
resistencia porque parece violar categorías básicas:
- sagrado /
profano
- importante
/ insignificante
- espiritual
/ material
La mente entrenada en la separación no puede
aceptar fácilmente que Dios esté en una papelera o en un dedo. Pero esa
dificultad revela el núcleo del problema: la mente ha aprendido a fragmentar
para poder juzgar.
El ejercicio no intenta convencerte, sino acostumbrar
a la mente a sostener una idea que contradice su sistema habitual, sin
luchar contra ella.
Espiritualmente, esta lección afirma que la
santidad es universal, aunque no sea visible todavía. La visión verdadera
no añade algo al mundo: revela lo que siempre ha estado ahí, oculto tras
la interpretación personal.
Cuando el Curso dice que “Dios está en todo lo
que veo”, no habla de localización física, sino de presencia y propósito
compartido. Todo participa de una misma Fuente y, por tanto, de un mismo
significado real, aunque aún no sea reconocido.
Relación con
el resto del Curso:
La Lección 29 es el cimiento explícito de
la visión de Cristo. Todo lo anterior ha preparado la mente para tolerar esta
idea sin rechazarla por completo.
- En la 26
se deshace el ataque.
- En la 27
se prioriza la visión.
- En la 28
se aprende a mirar sin imponer significado.
- En la 29
se revela qué es lo que realmente se verá cuando la percepción sea
corregida.
A partir de aquí, muchas lecciones no harán sino desplegar
las implicaciones prácticas de esta afirmación central.
Consejos para
la práctica:
- No
intentes imaginar a Dios “dentro” de los objetos.
- No
busques sensaciones especiales.
- No
discutas mentalmente la idea.
- Permite
que la incomodidad esté presente sin corregirla.
La práctica es una exposición gradual a
una verdad que la mente aún no puede comprender, pero que puede aprender a
aceptar.
Conclusión
final:
Esta lección no te pide fe ciega, sino disposición
a mirar sin saber. Reconoce que ahora no ves, y que precisamente por eso
necesitas entrenarte.
La promesa es clara: llegará un momento en que
esta idea será tan evidente que no comprenderás cómo pudo parecerte difícil.
Ese es el signo de la visión verdadera: no fuerza, no lucha, no convence;
simplemente es.
Ejemplo-Guía: "Me desespera el comportamiento de mi hijo".
Al llegar a este punto del camino, la mente ya ha sido entrenada para cuestionar aquello que antes daba por cierto. Las reflexiones propuestas a lo largo de las lecciones han actuado como una invitación a desaprender la manera habitual de ver, que estaba basada en la separación y el juicio. El Curso no nos exige aceptar intelectualmente estas nuevas ideas, sino simplemente ponerlas en práctica y observar sus efectos.
Los ejemplos que hemos ido aplicando han servido como herramientas para llevar las ideas del Libro de Ejercicios a la experiencia cotidiana. Si hemos practicado con honestidad, ahora podemos detenernos y observar si algo ha cambiado en nuestra manera de afrontar las situaciones. Y si ha cambiado, aunque sea levemente, podremos reconocer que hemos empezado a dejar de ver un mundo separado y a vislumbrar una percepción basada en la unidad.
Este cambio se manifiesta, entre otras cosas, en que ya no otorgamos el mismo valor a los pensamientos anclados en el pasado. En lugar de preguntarnos por qué ocurren las cosas, comenzamos a abrirnos a su propósito, no para definirlo por nosotros mismos, sino para permitir que se nos muestre su verdadero significado. En este proceso, la mente va soltando interpretaciones personales y se vuelve más receptiva.
A medida que avanzamos, llega un punto en el que la voluntad deja de verse atraída por el deseo de afirmar la individualidad como algo separado. Poco a poco, se pone al servicio de la Unidad. Desde ahí, la percepción cambia de raíz: comenzamos a ver la inocencia, la impecabilidad, la plenitud y la abundancia como lo que realmente somos. Y esta visión no se limita a nosotros mismos, sino que se extiende naturalmente a cada hermano.La lección 29 nos enseña que, cuando la visión se corrige, lo que reconocemos en todo es un mismo significado. No vemos a Dios como una forma ni como una imagen concreta, sino como el único propósito real que subyace a todo lo que parece existir. En ese sentido, al mirar a nuestro hijo desde la visión verdadera, deja de ser sólo un personaje dentro de una historia personal y se convierte en una oportunidad para reconocer ese significado compartido.
Todo lo que percibimos tiene una sola causa y un solo propósito, aunque la percepción fragmentada lo oculte. Nada existe separado de su Fuente, y nada tiene un significado distinto del que Dios le ha dado. Cada relación, incluida la relación con nuestro hijo, se convierte así en un aula donde se nos ofrece recordar el Amor que nos creó.
La experiencia de relación no tiene otro sentido que el de despertarnos del sueño de la separación. Cuando se la contempla desde la visión que propone esta lección, deja de ser un motivo de conflicto o desesperación y se transforma en una oportunidad de reconocimiento. No vemos a Dios porque la forma sea divina, sino porque hemos dejado de atribuirle un significado separado.
Aplicar la lección 29 en este ejemplo es permitir que la mente reconozca que Dios está en todo lo que ve, incluso —y especialmente— en aquello que antes interpretaba como un problema. En esa visión unificada, la desesperación pierde su fundamento y la relación se libera para cumplir su único propósito verdadero: recordar el Amor.
Reflexión: Si en aquello que ves, no encuentras a Dios, entonces, lo que ves no es real.


Hola Juan José. Gracias Gracias por tus publicaciones. Para mi son muy útiles en el estudio de UCDM.
ResponderEliminarGracias Reida por tus consideraciones. Somos mensajeros, lo importante es que nos resuene el mensaje. Gratitud.
EliminarDios esta en todo lo que veo
EliminarBuenos días Juan Jose,
ResponderEliminarMe gustaría contarte que mientras esperaba para tener una entrevista on line ... o para hacer mi árbol ... o para una charla grupal... o para alguna otra cosa de las muuuchas a las que me había inscripto para que me ayudara a resolver un "supuesto problema" que tenía con mi hijo.....apareció tu blog en mi pantalla ... y dejé de esperar respuestas ...porque ya la tenía y agradezco tenerla todos los días...
Estoy leyendo y practicando los ejercicios de UCDM .... y ahora ya no puedo dejar de hacerlo a traves de tu blog .
Tu reflexión de hoy fue.... Si en aquello que ves encuentras a Dios , entonces, es real.
Muchisimas gracias desde mi corazon.
Rosana
Gracias infinitas
ResponderEliminarGracias :)
ResponderEliminarGratitud.
EliminarBuenas...tardes e dejado paso a paso de preocuparme por mi hija, y por su separasion...y aunque se que no es real.... Dios nos acerca y aunque no la veo a diario.. como antes...puedo verla en el Internet...todos los días y el cariño es el mismo....gracias
ResponderEliminarMe alegro.
ResponderEliminarBuen día Juan Jose. Quiero agradecerte esa tutoría de UCDM. Tus palabras muy bien definidas recogen el verdadero sentido de La lección y la reflexión nos ayuda a cada uno a profundizar en su ejemplo de vida. Personalmente el que tu haz puesto con el hijo me incluye y me ayuda en muchos aspectos que hasta ahora no sabia manejarlos. Gracias
ResponderEliminarGracias por tu refuerzo y me alegra saber que te son de utilidad. Un fraternal saludo.
EliminarJuan José gracias gracias gracias
ResponderEliminarGracias 🌹
ResponderEliminarBuen día,
ResponderEliminarSi en aquello que ves no encuentras a Dios, entonces lo que ves no es real....
Me encantó esa reflexión porque me daré cuenta inmediatamente sin meditar, ahi está eso, ves a Dios, si?...no?....
Muchas gracias.
Gracias.
ResponderEliminarLa Paz que experimento cuando leo tu reflexión, me acompaña todos los días todo el día
Gracias
gracias, me ha dejado bien claro este ejercicio, si no veo a Dios , no es real
ResponderEliminarMuchas gracias por las aportaciones y explicaciones de cada lección que en ocasiones me ayudan a entenderla, pero he de decir que creo que mucha prisa te estás dando en ésta de hoy diciendo que en éste punto ya hemos comprendido y asimilido y ya no vemos separación y ya vemos el mundo de otra forma. En mi experiencia siquiera estoy en el punto de reflexionar sobre ello, pero ni de broma veo ya el mundo de otra manera. No hay que darse esas prisas porque nos supone una presión que nisiquiera Yeshua nos está dando.
ResponderEliminarSaludos
Gracias, por tus observaciones. Me serán de gran ayuda.
ResponderEliminarInfinitas gracias 💜🌻🙏
ResponderEliminarJuan José Mejías Peral le agradezco enormemente por sus aportaciones a compartir las lecciones y la explicación que realiza en cada ejercicio. Lo he estado leyendo, me encanta como explica, vibra mi ser, porque usted escribe desde el alma. Gracias, Gracias, Gracias 😗
ResponderEliminarJuan José, Bendiciones y agradecimientos
ResponderEliminarGracias J.J
ResponderEliminarDios está en Todo lo que veo♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏
ResponderEliminarGracias DIOS esta en mi y en todo lo que veo.
ResponderEliminarVeo a Dios por Todas Partes y en Cada Uno de mis Hermanos🤍🤍🤍🤍💙💙💙💙💙💙🙏🙏🙏🙏🙏🙏✨✨✨✨✨✨✨
ResponderEliminarEn el día de hoy, repasando todos vuestros comentarios, mi Ser me ha hecho llegar una inmensa sensación de bienestar y alegría, pues he visto que mi función de compartir estas enseñanzas nos une en la visión verdadera de que Dios está en todo lo que vemos. ¡Os veo, hermanos! ❤🙏♾
ResponderEliminarGracias por ser y estar día a día orientando, bendiciones desde Venezuela 🙏😇
ResponderEliminarInfinitas gracias por tu generosidad, me ha encantado la explicación!!!
ResponderEliminarDios está en todo lo que veo.
ResponderEliminar