jueves, 22 de enero de 2026

¿Por qué se pierde la felicidad?

La pregunta de fondo no es por qué se pierde la felicidad, sino por qué se teme perder lo que se ama.

Desde la perspectiva de Un Curso de Milagros, esta frase apunta al núcleo psicológico y metafísico del ego y aclara por qué la paz parece tan frágil en la experiencia humana.

En UCDM, la felicidad no puede perderse, porque es un atributo del Ser.
Lo que sí puede ocurrir es que la mente deje de reconocerla al elegir otro sistema de pensamiento.

Por eso el Curso no se pregunta:

“¿Qué hice mal para perder la felicidad?”

sino:

“¿Qué estoy valorando ahora más que la paz?”

La pérdida no es real; es una elección perceptiva.

El miedo a perder lo que se ama no procede del amor, sino del apego.

Desde el ego:

  • amar es poseer,
  • cuidar es controlar,
  • valorar es temer perder.

Este “amor” está ligado al cuerpo, al tiempo y a la especialidad.
Por eso siempre viene acompañado de ansiedad.

El Curso lo diría así, en esencia:

Lo que temes perder no es amor real, sino un sustituto.

El amor verdadero no genera miedo. En UCDM, el amor real:

  • no se puede perder,
  • no depende de condiciones,
  • no necesita defensa.

Cuando aparece el miedo, no es señal de que el amor esté en peligro, sino de que la mente ha confundido amor con forma.

Por eso la Lección 22 nos invita a observar: no lo que amo, sino cómo lo amo.

El miedo no protege el amor, lo distorsiona. El ego cree que el miedo es una forma de cuidado:

  • “Si temo perderte, es porque te amo”.
  • “Si me preocupo, es porque me importa”.

El Curso corrige esta lógica: El miedo no protege nada; solo confirma la creencia en la pérdida.

Y donde hay creencia en pérdida, no puede haber paz.

La Lección 22 (“Lo que veo es una forma de venganza”) muestra que toda percepción basada en miedo es un intento de defenderse de una pérdida imaginada.

Así, el temor a perder lo que se ama es:

  • una defensa anticipada,
  • una forma de ataque preventivo,
  • una manera de negar la plenitud presente.

No porque el amor sea frágil, sino porque el ego no cree en lo eterno.

La corrección que propone el Curso no nos pide dejar de amar, sino dejar de amar con miedo.

La corrección es interior:

  • soltar la idea de posesión,
  • permitir que el amor sea compartido, no retenido,
  • reconocer que lo real no puede perderse.

Cuando esto se acepta, ocurre algo muy concreto: el miedo desaparece sin que el amor se reduzca.

Desde UCDM, esta frase se comprende así:

No temo perder la felicidad porque la haya perdido,
temo perder lo que amo porque he confundido amor con apego.
Cuando el amor es reconocido como eterno,
el miedo deja de tener función
y la felicidad ya no parece vulnerable.

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