Multiplicar o extender al enseñar "Un
Curso de Milagros".
El mismo acto —explicar,
escribir, publicar, guiar a otros— puede proceder de dos lugares distintos:
Cuando la enseñanza multiplica
el ego:
Estamos multiplicando
cuando, aun usando el lenguaje del Curso, aparecen señales internas como:
- necesidad de convencer o corregir,
- deseo de reconocimiento o validación,
- identificación con el rol de “el que
sabe”,
- frustración si no hay respuesta o
comprensión,
- sensación de esfuerzo, carga o
sacrificio.
Aquí el contenido puede
ser correcto, pero la autoría sigue siendo personal. No es un error moral; es
simplemente ego usando espiritualidad.
Cuando la enseñanza es extensión:
Estamos extendiendo
cuando:
- no hay expectativa sobre el efecto,
- no hay apego al resultado,
- no se busca cambiar a nadie,
- el acto nace de quietud o
disponibilidad,
- el compartir tendría sentido incluso
sin audiencia.
En este caso, no enseñamos
el Curso: permitimos que se extienda a través de nosotros. La autoría no se
siente propia.
El criterio clave del
Curso:
La pregunta no es: “¿Esto
ayuda?” La pregunta es: “¿Estoy enseñando solo o acompañado?”
- Desde el yo personal es multiplicación.
- Desde la guía interior es extensión.
Y esto puede variar de un
día a otro, incluso de un texto a otro.
Orientación práctica:
Antes de enseñar o
escribir, basta un gesto interior sencillo: “Que esto sirva a la verdad y no
a mi imagen.”
No se exige pureza, ni
certeza, ni perfección. Solo disponibilidad a no insistir en la autoría
personal.
Cierre pedagógico:
No extendemos el Amor por
hablar de él, sino por no necesitar nada al compartirlo.
Esta nota no busca vigilar ni corregir a nadie, sino ofrecer un criterio de discernimiento amable, coherente con el espíritu del Curso y útil para quienes lo enseñan desde el deseo genuino de servir a la verdad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario