jueves, 1 de enero de 2026

Capítulo 25. III. Percepción y elección (7ª parte).

III. Percepción y elección (7ª parte).

7. ¿Cómo podría ser que una percepción errónea fuese un pecado? 2Deja que todos los errores de tus hermanos sean para ti únicamente una oportunidad más de ver las obras del Ayudante que se te dio para que vieses el mundo que Él construyó en vez del tuyo. 3¿Qué puede estar entonces justificado? 4¿Qué es lo que quieres? 5Pues estas dos preguntas son lo mismo. 6cuando hayas visto que son lo mismo, habrás tomado una decisión. 7Pues ver ambas preguntas como una sola es lo que te libera de la creencia de que hay dos maneras de ver. 8Este mundo tiene mucho que ofrecerle a tu paz y son muchas las oportunidades que te brinda para extender tu perdón. 9Tal es el propósito que encierra para aquellos que desean ver la paz y el perdón descen­der sobre ellos y ofrecerles la luz.

Este fragmento nos invita a soltar el juicio y a reinterpretar los errores como oportunidades para ver con la ayuda del Espíritu Santo, reconociendo que el perdón y la paz son el verdadero propósito del mundo.

¿Qué nos enseña este mensaje?

Nos enseña que los errores no son pecados, sino percepciones equivocadas que pueden ser corregidas. El Espíritu Santo —el Ayudante— nos fue dado para ver el mundo desde la verdad, no desde la ilusión. Las preguntas “¿Qué puede estar justificado?” y “¿Qué es lo que quieres?” son en realidad la misma, porque lo que justificamos revela lo que deseamos ver. Al reconocer esto, elegimos una sola manera de ver: la del perdón. El mundo, entonces, se convierte en un espacio fértil para extender la paz y la luz.

Llevando al terreno práctico la enseñanza:

En la vida cotidiana, este punto nos recuerda que no necesitamos condenar los errores de los demás ni los propios. Podemos verlos como oportunidades para practicar el perdón y elegir la paz. Al hacerlo, el mundo deja de ser un campo de batalla y se convierte en un aula de aprendizaje amoroso.

¿Cómo lo aplicamos?:

  • Cuando alguien comete un error, en lugar de juzgar, pregúntate: ¿Qué quiero ver aquí: pecado o oportunidad de perdón?
  • En momentos de conflicto, recuerda que el mundo puede ofrecerte paz si eliges verla.

Algunos ejemplos concretos:

  • Ejemplo real: Julia se siente herida por una crítica injusta. Antes habría respondido con ira, justificando su reacción. Pero ahora se pregunta: “¿Qué quiero ver?” Decide ver una oportunidad para perdonar y liberar su mente.
  • Ejemplo simbólico: Un niño ve que otro rompe su juguete. En lugar de gritar, recuerda que tiene una “lupa mágica” que le permite ver con el corazón. Al usarla, ve que el otro niño está triste y no quiso hacer daño. Decide perdonar y compartir otro juego.

 Citas relacionadas con el mensaje:

  • "El perdón reconoce que lo que pensaste que tu hermano te había hecho en realidad no ocurrió". (W-pII.1.1:1)
  • "El pecado no es más que un error en juicio por parte de alguien que está engañado acerca de sí mismo". (T-19.II.1:6)
  • "El Espíritu Santo ve lo que tú ves, pero sabe que no es verdad". (T-12.I.2:1)

Preguntas para la reflexión:

  • ¿Estoy dispuesto a ver los errores como oportunidades para perdonar?
  • ¿Qué quiero justificar: el ataque o el amor?
  • ¿Puedo aceptar que sólo hay una manera de ver si deseo la paz?

Síntesis:

Este punto nos enseña que el perdón transforma la percepción. No hay pecado, sólo error que puede ser corregido. Al elegir ver con el Espíritu Santo, unificamos nuestra visión y descubrimos que el mundo está lleno de oportunidades para extender la paz y la luz.

“Este mundo tiene mucho que ofrecerle a tu paz y son muchas las oportunidades que te brinda para extender tu perdón.”

Una invitación: Hoy, deja que cada error que veas sea una oportunidad para elegir la paz. La luz está esperando tu decisión.

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