martes, 13 de enero de 2026

Capítulo 25. V. El estado de impecabilidad (1ª Parte).

V. El estado de impecabilidad (1ª Parte).

1. El estado de impecabilidad es simplemente esto: todo deseo de atacar ha desaparecido, de modo que no hay razón para percibir al Hijo de Dios de ninguna otra forma excepto como es. 2La nece­sidad de que haya culpabilidad ha desaparecido porque ya no tiene propósito, y sin el objetivo de pecado no tiene sentido. 3El ataque y el pecado son una misma ilusión, pues cada uno es la causa, el objetivo y la justificación del otro. 4Por su cuenta nin­guno de los dos tiene sentido, si bien parece derivar sentido del otro. 5Cada uno depende del otro para conferirle el significado que parece tener. 6Y nadie podría creer en uno de ellos a menos que el otro fuese verdad, pues cada uno de ellos da fe de que el otro tiene que ser cierto.

Este punto describe el estado de impecabilidad como la ausencia total de deseo de atacar, lo que elimina la percepción distorsionada del otro. La culpabilidad desaparece porque ya no tiene función, y el pecado pierde sentido. Se explica que ataque y pecado son ilusiones interdependientes: uno justifica y da sentido al otro, pero por sí solos carecen de significado real. La creencia en uno implica necesariamente la creencia en el otro.

Mensaje central del punto:

  • La impecabilidad es un estado mental donde no hay ataque ni culpa.
  • Ataque y pecado son ilusiones que se sostienen mutuamente.
  • Al desaparecer el deseo de atacar, se disuelve la necesidad de percibir culpa o pecado en uno mismo o en los demás.
  • La percepción verdadera solo es posible cuando se trascienden estas ilusiones.

Aplicación práctica en la vida cotidiana:

  • Observar los propios pensamientos y detectar cualquier deseo de atacar (ya sea en forma de juicio, crítica o resentimiento).
  • Practicar la liberación de la culpa, reconociendo que no tiene propósito real.
  • Recordar que ver pecado o ataque en otros es una ilusión compartida, y elegir ver más allá de ella.
  • Responder ante el conflicto con comprensión y no con ataque.

Citas relacionadas:

  • “La paz de Dios brilla en mí ahora…” (UCDM, Lección 188)
  • “De ti puede proceder su descanso…” (UCDM, T-18.IX.13:1)

Preguntas para la reflexión personal:

  • ¿En qué situaciones tiendo a justificar el ataque o el juicio?
  • ¿Cómo puedo practicar la impecabilidad en mis relaciones diarias?
  • ¿Qué creencias sostengo que refuerzan la culpa o el pecado?

Conclusión:

El estado de impecabilidad es la base para una percepción verdadera y pacífica. Al soltar el deseo de atacar y la creencia en el pecado, se abre la puerta a una experiencia de inocencia y unidad con los demás.

Frase inspiradora:

“Elijo ver la inocencia en mí y en los demás, y así descanso en la paz.”

Invitación práctica:

1. Observa tus pensamientos y emociones:

  • Dedica unos minutos al día para revisar tus pensamientos, especialmente aquellos que surgen en situaciones de conflicto o incomodidad.
  • Pregúntate: “¿Estoy juzgando, atacando o defendiendo mi posición?” Si la respuesta es sí, reconoce que puedes elegir otra forma de ver la situación.

2. Practica la pausa consciente antes de responder:

  • Cuando sientas el impulso de reaccionar con crítica, juicio o defensa, haz una pausa. Respira profundamente y recuerda que el ataque y el pecado son ilusiones.
  • Elige responder desde la comprensión y la paz, no desde el impulso de atacar.

3. Reemplaza el juicio por la compasión:

  • Si percibes error o conflicto en otra persona, repite mentalmente: “Elijo ver la inocencia en ti y en mí.”
  • Haz el esfuerzo consciente de buscar lo bueno, lo auténtico y lo valioso en cada persona, incluso en situaciones difíciles.

4. Libera la culpa y el resentimiento:

  • Si te descubres sintiéndote culpable o guardando resentimiento, reconoce que ambos estados no tienen propósito real.
  • Practica el perdón, tanto hacia ti como hacia los demás, recordando que la impecabilidad es tu estado natural.

5. Haz de la impecabilidad tu intención diaria:

  • Al comenzar el día, establece la intención: “Hoy elijo vivir en impecabilidad, sin atacar ni juzgar.”
  • Repite esta frase en momentos de tensión o duda para recordarte tu compromiso con la paz interior.

6. Lleva la impecabilidad a tus relaciones:

  • En tus conversaciones, procura escuchar con atención y responder con amabilidad.
  • Si surge un desacuerdo, busca el entendimiento en vez de la confrontación.

7. Utiliza recordatorios visuales o escritos:

  • Coloca una nota en tu espacio de trabajo o en tu móvil que diga: “Impecabilidad: elijo la paz y la inocencia.”
  • Usa este recordatorio para volver a tu propósito cuando lo necesites.

8. Reflexiona al final del día:

  • Antes de dormir, revisa cómo has aplicado la impecabilidad. ¿Hubo momentos en que elegiste la paz sobre el ataque?
  • Felicítate por tus avances y comprométete a seguir practicando.

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