VI. Tu función especial (7ª parte).
7. El Espíritu Santo necesita que desempeñes tu función especial, de modo que
El texto enfatiza que ninguna decisión puede quedar fuera del alcance de la redención: el Espíritu Santo puede emplear cualquier elección a favor de la salvación. El deseo de ser especial sólo parece dañino cuando se vive en la oscuridad del ego; en la luz, se convierte en la función especial que cada uno desempeña para ayudar a los demás a recordar que están a salvo y son amados. Esta función se realiza en relación con los demás, especialmente con aquellos a quienes consideramos hermanos. Al aceptar esta función con humildad y dulzura, permitimos que la salvación se consuma en nosotros y recibimos todo lo que realmente necesitamos.
Mensaje central del punto:
- Tu función especial es necesaria: El plan de la salvación requiere que cada uno desempeñe su papel único; nadie es prescindible.
- El deseo de ser especial se transforma: No se reprime ni se condena, sino que se convierte en una función al servicio del amor y la salvación.
- Todo puede ser redimido: Cualquier decisión, incluso las que parecen erróneas, pueden ser utilizadas por el Espíritu Santo para el bien.
- La oscuridad distorsiona, la luz revela: El deseo de ser especial sólo es dañino en la oscuridad del ego; en la luz, se convierte en un canal de sanación.
- La función es relacional: Nuestra función especial se realiza en relación con los demás, especialmente con nuestros hermanos.
- La aceptación trae plenitud: Al aceptar y desempeñar nuestra función, permitimos que la salvación se consuma en nosotros y recibimos todo lo que necesitamos.
Aplicación práctica en la vida cotidiana:
- Reconoce tu valor único: No te menosprecies ni pienses que no tienes un papel importante en el mundo. Tu función es necesaria y nadie puede reemplazarte.
- Entrega tus decisiones al Espíritu Santo: Incluso tus errores o deseos egocéntricos pueden ser transformados en oportunidades de sanación si los entregas con sinceridad.
- Transforma el deseo de ser especial: Cuando notes en ti el deseo de destacar o ser diferente, entrégalo al Espíritu Santo y pídele que lo convierta en una función de servicio y amor.
- Actúa con humildad y dulzura: Acepta tu función especial con humildad, sin arrogancia ni culpa, y relaciónate con los demás desde la dulzura y la comprensión.
- Confía en la plenitud: Recuerda que al cumplir tu función, todo lo que necesitas te será dado. No te preocupes por el resultado ni por el reconocimiento externo.
Preguntas para la reflexión personal:
- ¿Reconozco que tengo un valor y una función especial en el plan de la salvación?
- ¿Estoy dispuesto a entregar mis deseos de ser especial al Espíritu Santo para que los transforme en servicio y amor?
- ¿Permito que mis errores sean redimidos y utilizados para el bien?
- ¿Acepto mi función con humildad y dulzura, o me resisto por miedo o culpa?
- ¿Confío en que, al cumplir mi función, recibiré todo lo que realmente necesito?
Conclusión:
Este fragmento nos recuerda que cada uno de nosotros tiene un papel único e insustituible en el plan de la salvación. El deseo de ser especial no es un error a reprimir, sino una energía a transformar y poner al servicio del amor. El Espíritu Santo puede utilizar todo lo que hemos hecho para el bien, si se lo entregamos. Nuestra función especial se realiza en relación con los demás y, al aceptarla con humildad y dulzura, permitimos que la salvación se consuma en nosotros y recibimos todo lo que necesitamos. Cumplir nuestra función es la clave para experimentar plenitud y paz.
7. Frase inspiradora
“Hoy acepto mi función especial con humildad y dulzura, confiando en que todo lo que soy puede ser transformado en un canal de amor y salvación.”
..png)
No hay comentarios:
Publicar un comentario