Multiplicar vs. Extender
¿Qué significa multiplicar en el Curso?
Multiplicar
significa:
- producir más de lo mismo
dentro del tiempo,
- aumentar la cantidad sin
cambiar la naturaleza,
- reproducir efectos a
partir de una causa errónea,
- generar más imágenes, más
formas, más fragmentación.
El ego
multiplica:
- el miedo,
- la culpa,
- el juicio,
- el conflicto,
- la percepción de
separación.
Cuando un
pensamiento de miedo se “multiplica”, no crea nada nuevo: solo refuerza la
ilusión.
Por eso la
Lección 16 afirma que no hay pensamientos neutros:
- un pensamiento de miedo
multiplica el miedo,
- un pensamiento de amor, si
se usa desde el ego, puede incluso convertirse en especialidad y seguir
multiplicando separación.
Multiplicar
siempre ocurre dentro del sueño.
¿Qué significa extender en el Curso?
Extender es un término que el Curso reserva
casi exclusivamente para Dios y para la mente alineada con Él.
Extender
significa:
- compartir lo que ya es,
- aumentar sin dividir,
- dar sin perder,
- expresar la unidad sin
fragmentarla.
Dios no
multiplica; Dios se extiende.
Y el Hijo de Dios, cuando recuerda su Identidad, extiende también.
La extensión:
- no ocurre en el tiempo,
- no genera formas nuevas,
- no añade cantidad,
- no produce efectos
separados.
Extender es reconocer
y compartir la verdad, no producir algo distinto.
Relación directa con la Lección 16:
La Lección 16
dice: “No tengo pensamientos neutros.”
Esto significa
que cada pensamiento tiene un efecto:
- o multiplica ilusión,
- o extiende verdad.
No existe un
pensamiento “inofensivo” porque:
- todo pensamiento fortalece
el sistema del ego,
- o recuerda el sistema del
Espíritu Santo.
Cuando pienso
desde el miedo, multiplico el sueño.
Cuando pienso con el Espíritu Santo, extiendo la verdad.
Diferencia esencial:
Multiplicar
aumenta la ilusión.
Extender comparte la verdad.
Ejemplo práctico:
- Multiplicar:
“Tengo razón, el otro está equivocado.”
→ más juicio, más separación, más conflicto. - Extender:
“Elijo ver con amor.”
→ no cambia al otro, pero resta poder al ego.
El efecto no
siempre se ve fuera, pero siempre ocurre en la mente.
¿Por qué el Curso insiste tanto en esta diferencia?
Porque el ego
quiere crear, producir, multiplicar.
El Espíritu Santo solo quiere deshacer y extender lo que es real.
La confusión
entre ambos lleva a uno de los errores más comunes: creer que estamos “creando
amor” cuando solo estamos multiplicando formas del ego.
Síntesis final
En UCDM:
- Multiplicar pertenece al
mundo del tiempo, la forma y la ilusión.
- Extender pertenece a la
eternidad, la unidad y la verdad.
Y la Lección
16 nos recuerda: cada pensamiento elige uno de los dos.
No hay
pensamientos neutros porque no hay elección sin efecto.
Desde la experiencia: Multiplicación del ego vs.
Extensión del Amor aplicado a los hijos.
Dices (o piensas): “Todo lo que hago por mi hijo es
por su bien.”
Aparentemente es amor. Pero observa el estado
interno.
Señales de multiplicación del ego (aunque
parezca amor):
- Te
sacrificas constantemente y te sientes agotado.
- Esperas
que tu hijo sea de una determinada manera “para que valga la pena”.
- Te
duele que no agradezca, no obedezca o no cumpla expectativas.
- Sientes
miedo intenso por su futuro.
- Piensas:
“Después de todo lo que he hecho por ti…”
Aquí el amor está mezclado con miedo, control, necesidad
de validación, proyección del propio valor.
Según UCDM, eso no es extensión: es multiplicación
del ego en forma de sacrificio.
El ego “ama” para asegurar, para controlar, para no
perder.
Cómo se ve la extensión del Amor con los
hijos:
Sigues cuidando, educando y acompañando, pero:
- No
necesitas que tu hijo sea distinto para estar en paz.
- No
haces del sacrificio una identidad.
- No
usas el miedo como motor.
- Corriges
sin ataque y sin culpa.
- Puedes
poner límites sin resentimiento.
Aquí no estás “dando” para completar algo en ti. Estás extendiendo desde una mente que
no se percibe carente.
Desde el Curso, amar no es proteger de todo,
sino no usar al hijo para sostener el ego.
El punto clave según UCDM.
El hijo no está aquí para darte sentido, sanar tus
heridas, justificar tu sacrificio, confirmar que eres un buen padre/madre.
Eso es ego.
El hijo es un hermano que aparece en tu experiencia
para ayudarte a recordar el Amor o a ver dónde aún no lo estás extendiendo.
La pregunta esencial:
Cuando actúas con tu hijo, pregúntate: ¿Esto nace
del miedo o del Amor?
Más concretamente:
- ¿Tengo
miedo a perderlo?
- ¿Tengo
miedo a que no sea “suficiente”?
- ¿Tengo
miedo a que falle y eso diga algo de mí?
Si hay miedo → el ego está multiplicándose.
Si hay paz → el Amor se está extendiendo.
Frase-resumen para padres (UCDM).
El ego ama para proteger.
El Amor ama porque confía.
Y una más, muy clara:
No educo desde lo que temo, sino desde lo que soy.

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