Desde la visión de Un Curso de Milagros, la Lección 21 (“Estoy decidido a ver las cosas de otra manera”) responde de forma muy clara a esta pregunta:
“Si lo que percibes es el
efecto de lo que deseas, cambiar la percepción no se logra actuando sobre el
efecto, sino corrigiendo el deseo que lo originó”.
El dolor no es el
problema, es la señal:
Cambiar la percepción no
es “pensar positivo”:
No se trata de forzar
pensamientos agradables ni de reinterpretar la situación para sentirte mejor.
Eso seguiría siendo un intento del ego por controlar el efecto.
La Lección 21 propone algo
más profundo: decidir de nuevo. Decidir que no quieres seguir viendo
desde el mismo sistema de pensamiento que te ha llevado al dolor.
¿Qué debes hacer entonces?
Desde UCDM, la respuesta
es sencilla pero radical:
- Reconocer: “Lo que veo es el resultado
de un deseo que no me ha dado paz”.
- Renunciar: soltar el deseo de tener
razón, de defenderte, de atacar o de justificar el sufrimiento.
- Elegir: “Estoy decidido a ver esto de
otra manera”.
- Entregar: permitir que el Espíritu
Santo reinterpreté la situación por ti.
No cambias la percepción tú;
permites que sea corregida.
El deseo que sana es el
deseo de paz:
Cuando el deseo cambia
—cuando por encima de todo quieres paz— la percepción se reorganiza sola.
La mente deja de buscar
culpables, el cuerpo deja de ser el enemigo, y la situación pierde su carga
dramática, aunque externamente no haya cambiado nada.
Resultado:
La percepción de dolor se
disuelve porque ya no está siendo sostenida por el deseo que la fabricó.
Eso es el milagro según el
Curso: un cambio de deseo que produce un cambio de visión.
En síntesis:
Para cambiar tu percepción
de dolor no tienes que luchar contra lo que ves, sino decidir que no quieres
seguir deseando verlo así.
Aplicación práctica de la
enseñanza a la idea de la enfermedad del cuerpo?
La aplicación práctica desde
UCDM implica un cambio muy preciso y delicado. Veámoslo.
La enfermedad no es la
causa, es el efecto:
Desde la visión del Curso,
el cuerpo no enferma por sí mismo. El cuerpo no tiene voluntad ni poder causal.
La enfermedad es una forma de percepción, un efecto de un deseo previo de la
mente.
Esto no significa que “te
provoques la enfermedad conscientemente”, ni que haya culpa en ello. Significa
que la mente, cuando cree en la separación, busca una forma de expresar
conflicto, y el cuerpo es uno de sus escenarios preferidos.
El error habitual: querer
cambiar el cuerpo:
Cuando aparece la
enfermedad, el ego responde así:
- “Mi cuerpo está mal”
- “Tengo que arreglarlo”
- “Cuando el cuerpo sane, estaré en paz”
Para UCDM, esto es
invertir causa y efecto. El cuerpo no puede darte paz, porque nunca la quitó.
La pregunta correcta no es “¿cómo curo el cuerpo?”:
La Lección 21 nos entrena
para hacer otra pregunta interior:
“¿Qué estoy deseando ver
para que esto aparezca así?”
No se trata de analizar
síntomas ni de buscar pensamientos “negativos”, sino de reconocer honestamente:
- ¿Estoy deseando control?
- ¿Estoy deseando castigo?
- ¿Estoy deseando justificar culpa?
- ¿Estoy usando el cuerpo para demostrar
que algo va mal?
Cambiar la percepción de la enfermedad:
Aplicar la lección no
significa negar el dolor ni rechazar tratamientos. Significa decir
interiormente:
“No sé qué significa esto.
Estoy dispuesto a ver esta experiencia de otra manera.”
Ese es el momento clave. Ahí renuncias al deseo de usar la enfermedad como identidad, prueba o defensa.
El verdadero cambio ocurre
en el deseo:
Cuando el deseo cambia
—cuando prefieres la paz a tener razón, a victimizarte o a castigarte— ocurre
algo esencial:
- La enfermedad deja de tener un
significado personal.
- El miedo pierde su función.
- El cuerpo ya no es un campo de
batalla.
A veces el cuerpo mejora. A veces no de inmediato. Pero la mente sana, y esa es la curación real en UCDM.
Resultado según el Curso.
La
enfermedad deja de ser: un enemigo, un castigo, una identidad.
Y
pasa a ser: una señal, una oportunidad de corrección, un aula de perdón.
No porque el cuerpo sea irreal para la experiencia,sino porque no es real como causa.
Síntesis práctica:
Ante la enfermedad, la
aplicación de la Lección 21 sería:
“Esto no es lo que parece.
Estoy decidido a ver esta experiencia de otra manera. Prefiero la paz a esta
interpretación.”
Eso es todo lo que el Curso pide. El resto no lo haces tú.

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