III.
Percepción y elección (1ª parte).
1. En la medida en que atribuyas
valor a la culpabilidad, en esa misma medida percibirás un mundo en el que el ataque
está justificado. 2En la medida en que reconozcas que la
culpabilidad no tiene sentido, en esa misma medida percibirás que el ataque no
puede estar justificado. 3Esto concuerda con la ley fundamental de la percepción:
ves lo que crees que está ahí, y crees que está ahí porque quieres que lo esté.
4La percepción no está regida por ninguna otra ley que ésa. 5Todo
lo demás se deriva de ella, para sustentarla y darle apoyo. 6Ésta es
la forma que, ajustada a este mundo, adopta la percepción de la ley más básica
de Dios: que el amor crea amor y nada más que amor.
Las ideas principales que extraemos de este
fragmento son las siguientes:
- Culpabilidad: Creencia en el pecado o error como algo real y merecedor de castigo.
- Percepción: No es neutra; está regida por lo que creemos y deseamos.
- Ley de Dios: El amor crea amor; todo lo demás es ilusión.
En la vida cotidiana, esto se traduce en cómo
interpretamos las acciones de los demás. Si estamos aferrados a la idea de que
alguien “merece” nuestro juicio o castigo, estamos proyectando nuestra propia
creencia en la culpabilidad. Pero si soltamos esa creencia, podemos ver con
compasión y elegir la paz.
¿Cómo lo aplicamos en la práctica?:
- En una discusión, en lugar de justificar el
enojo por lo que “el otro hizo”, podemos preguntarnos: ¿Estoy viendo
culpabilidad porque creo en ella?
- Al observar nuestras reacciones, podemos
elegir reinterpretar desde el amor y no desde el juicio.
Algunos ejemplos
concretos:
- Marta se siente traicionada por una amiga
que no la invitó a su cumpleaños. Cree que su amiga “merece” su
indiferencia. Al reflexionar, Marta se da cuenta de que está proyectando
su propia inseguridad y creencia en la culpabilidad. Decide hablar desde
el corazón y sanar la relación.
- Un padre castiga severamente a su hijo por romper un jarrón. Cree que el castigo es necesario. Pero si ve el error como una oportunidad de enseñanza sin culpa, puede actuar con firmeza amorosa en lugar de ataque.
Preguntas para
la reflexión:
- ¿En qué situaciones tiendo a justificar el
ataque por creer en la culpabilidad?
- ¿Qué cambiaría en mi percepción si
reconociera que la culpabilidad no tiene sentido?
- ¿Estoy dispuesto a ver el mundo como un
reflejo de mis creencias internas?
Resumiendo: Este punto nos
invita a reconocer que la percepción no es un reflejo del mundo externo, sino
de nuestras creencias internas. Al soltar la creencia en la culpabilidad,
abrimos espacio para una percepción basada en el amor, donde el ataque deja de
tener sentido. Esta es la forma en que el Curso nos guía hacia la paz interior.
“El amor crea amor y nada más que amor.”
Una invitación: Hoy, observa tus percepciones. ¿Están basadas en la culpabilidad o en el amor? Elige de nuevo.

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