1. Mi unidad con el Cristo me
establece como Tu Hijo, más allá del alcance del tiempo y libre de toda ley,
salvo de la Tuya. 2No tengo otro ser que el Cristo que vive en mí. 3No tengo otro propósito que el Suyo. 4Y Él es como Su Padre. 5Por lo tanto, no
puedo sino ser uno Contigo, así como con Él. 6Pues, ¿quién es Cristo sino Tu Hijo tal como Tú lo
creaste? 7¿Y qué soy yo
sino el Cristo en mí?
Ese Espíritu de Amor es nuestra verdadera esencia, ya que nuestro Padre nos ha creado a Su imagen y semejanza, es decir, somos portadores, potencialmente, de Sus atributos, de la esencia que emana permanentemente de Su Mente Creadora.
La Tradición Esotérica nos enseña que Dios se manifiesta en su aspecto Trino, o lo que es lo mismo, como Padre, Hijo y Espíritu Santo. El aspecto Padre está en analogía con el Principio de la Voluntad. El aspecto Hijo está en analogía con el Principio del Amor y de la Sabiduría y representa como Arquetipo al Cristo. El aspecto Espíritu Santo está en analogía con el Principio de la Inteligencia Creadora y representa como Arquetipo a Jehová.
Como vemos, el aspecto Hijo y la Esencia Crística se encuentran estrechamente relacionados y podemos decir que forman una misma Unidad. Con ello, quiero decir que el Hijo de Dios es realmente, en esencia, el Espíritu de Cristo, pues ambos son el fruto del Amor del Padre.
Cuando la mente renuncie a su identificación con el mundo de la ilusión —el mundo de la separación, del tiempo y de las formas— podrá recordar lo que nunca dejó de ser.
En ese instante de verdadera visión, la luz que siempre estuvo velada se reconoce a Sí misma.
Y comprendemos que somos Ser, puro Amor, libres de toda limitación y de toda ley que no sea la Ley de Dios, la única que nos mantiene eternamente unidos y eternamente vivos en Él.
Ejemplo-Guía: "Hermano, veo en ti al Cristo que hay en mí".
¿Te imaginas ese mundo? Un mundo en el que veamos, en cada uno de nuestros hermanos, el rostro de Cristo, esto es, la esencia del amor.
¿Puedes hacer un esfuerzo de imaginación y ver la inocencia y la impecabilidad en cada uno de los hombres?
Sin duda, ese es el mundo que todos los Hijos de Dios anhelan recordar. Un mundo donde la paz y la dicha no se buscan, sino que se reconocen como lo único real. Un mundo en el que nuestro único propósito es extender el Amor que nos da vida, porque nada más tiene sentido en la Verdad.
Si juntos somos capaces de compartir el fruto de ese acto de imaginación, estaremos creando un vínculo muy cercano a la percepción verdadera. Estaremos creando un canal a través del cual podamos experimentar la ilimitada fuerza del amor.
Esa es mi invitación.
Reflexión: Soy Cristo, el Hijo de Dios.
Gracias. Hermano
ResponderEliminarMaravilloso !! Gracias
ResponderEliminarGratitud.
ResponderEliminarGracias gracias gracias ínfinitas
ResponderEliminarGRACIAS HERMANO ❤
ResponderEliminarGracias J.J
ResponderEliminarGracias, gracias, gracias
ResponderEliminarPaz profunda.
ResponderEliminarMaravilloso!!! Gracias
ResponderEliminarVeo en todos mis hermanos la Presencia Vivente de Dios🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️
ResponderEliminarLas familias de Gimnasio Emocional Mentes Brillantes agradecemos tu luz a través de éste contenido que nutre nuestros procesos personales. La gracia siga siendo multiplicada sobre tu visión en el Plan Mayor... Millón de gracias por tanto que nos brindas diariamente.
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarAmén 🙏
ResponderEliminarSoy un Canal y Instrumento de Dios para difundir su Amor💙💙💙💙💙💙🤍🤍🤍🤍🤍🤍✨✨✨✨✨✨🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏
ResponderEliminarGracias maestro
ResponderEliminarGracias infinitas, Juan Jose. Amor y bendiciones. ❤❤❤
ResponderEliminarHola! Juan José, con mi corazón abierto en ese Amor en Unidad. Aceptó ese maravillosa invitación, para que mi consciencia despierte. Gracias.
ResponderEliminarGratitud, Ana Alicia. 🙏
ResponderEliminar