miércoles, 7 de enero de 2026

Capítulo 25. IV. La luz que traes contigo (2ª parte).

IV. La luz que traes contigo (2ª parte).

2. Podría afirmarse, por lo tanto, que la ley básica de la percep­ción es: "Te regocijarás con lo que veas, pues lo ves para regoci­jarte". 2mientras creas que el sufrimiento y el pecado te pueden proporcionar alegría, seguirán estando ahí para que los veas. Nada es de por sí perjudicial o beneficioso a menos que así lo desees. 4Tu deseo es lo que determina los efectos que ha de tener en ti porque lo elegiste como un medio para obtener esos efectos, creyendo que eran los portadores del regocijo y de la felicidad. Esta ley rige incluso en el Cielo. 7El Hijo de Dios crea para ser feliz, puesto que comparte con su Padre el propósito que Éste tuvo al crearlo a fin de que su alegría fuese cada vez mayor y la de Dios junto con la suya.

Este fragmento profundiza en la relación entre percepción, deseo y experiencia, y nos invita a examinar cómo nuestra mente elige aquello que quiere experimentar, incluso a nivel espiritual.

El mensaje central de este punto es que la percepción no es pasiva ni neutra: vemos aquello que, en algún nivel, deseamos ver. La mente busca regocijarse con lo que percibe, y por eso elige aquello que cree que le proporcionará alegría, aunque a veces se equivoque y busque la felicidad en el sufrimiento o el pecado. Nada es intrínsecamente bueno o malo, beneficioso o perjudicial: es nuestro deseo el que determina el efecto que las cosas tienen sobre nosotros. Esta ley de la percepción no solo opera en el mundo, sino que es un reflejo de la ley divina: el Hijo de Dios fue creado para ser feliz y su alegría aumenta la alegría de Dios.

En la vida cotidiana, este principio nos invita a observar honestamente nuestros deseos y a reconocer que, si experimentamos sufrimiento, es porque en algún nivel creemos que nos aportará algo (justificación, atención, castigo, etc.). 

La práctica consiste en preguntarnos: 

¿Qué estoy buscando realmente en esta situación? 

¿Estoy eligiendo ver el conflicto, el error, el pecado, porque creo que ahí está mi felicidad o mi justificación? 

¿Qué pasaría si eligiera ver la inocencia, la paz o la posibilidad de alegría? 

Este fragmento nos anima a asumir la responsabilidad de nuestra percepción y a recordar que podemos elegir de nuevo, orientando nuestro deseo hacia la verdadera felicidad.

Ejemplos concretos:

Ejemplo 1: Si en una relación de pareja tiendo a fijarme en los errores del otro y a sentirme víctima, es porque, en algún nivel, creo que eso me da razón, poder o justificación para mi malestar. Estoy eligiendo ver el conflicto porque creo que ahí está mi 'regocijo'.

Ejemplo 2: En el trabajo, si busco constantemente reconocimiento y me frustro por no recibirlo, es porque he decidido que mi felicidad depende de la aprobación externa. Mi deseo dirige mi percepción y experiencia.

Ejemplo 3: Si me siento culpable por un error del pasado y no me permito perdonarme, es porque creo que la culpa me protege o me purifica. Estoy eligiendo ver el pecado como fuente de 'alegría', aunque en realidad me mantiene en sufrimiento.

Citas relacionadas:

“Nada es de por sí perjudicial o beneficioso a menos que así lo desees” (T-25.IV.2:3).
“El Hijo de Dios crea para ser feliz, puesto que comparte con su Padre el propósito que Éste tuvo al crearlo a fin de que su alegría fuese cada vez mayor y la de Dios junto con la suya” (T-25.IV.2:7).
“La percepción es una elección, no un hecho” (T-21.Int.1:7). 
“Elijo ver paz en lugar de esto” (L-pI.34).

Preguntas para la reflexión: 

¿Qué deseo está detrás de lo que percibo hoy como fuente de alegría o sufrimiento?
¿En qué situaciones insisto en ver el conflicto, el error o el pecado?
¿Qué creo que obtengo de ello?
¿Estoy dispuesto a elegir de nuevo y buscar la alegría en la inocencia y la unión?
¿Cómo cambiaría mi experiencia si recordara que fui creado para ser feliz y que mi felicidad es la de Dios?

Conclusión o síntesis:

Este fragmento nos recuerda que somos responsables de nuestra experiencia porque elegimos, consciente o inconscientemente, aquello con lo que queremos regocijarnos. 

La percepción es una herramienta poderosa: puede mantenernos en el sufrimiento si creemos que ahí está nuestra felicidad, o puede liberarnos si elegimos ver la inocencia y la paz. 

La verdadera alegría es el propósito de la creación, y está disponible cuando alineamos nuestro deseo con el de Dios.

Frase inspiradora: '"Elijo ver aquello que me conduce a la alegría, porque fui creado para ser feliz".

Una invitación:

Este punto es una invitación a mirar con honestidad nuestros deseos y a reconocer el poder que tenemos para elegir de nuevo. 

No somos víctimas de lo que vemos: somos los creadores de nuestra experiencia a través de la percepción y el deseo.

¿Cómo aceptar esta invitación? 

Hazte consciente de lo que buscas en cada situación: 

¿quieres tener razón, sufrir, castigar, o prefieres la paz y la alegría? 

Cuando notes que te regocijas en el conflicto, la culpa o el ataque, detente y pregúntate:

 ¿Qué deseo estoy alimentando? 

¿Estoy dispuesto a elegir de nuevo? 

Recuerda que tu felicidad es el propósito de tu existencia, y que tu alegría aumenta la alegría de Dios.

Invitación práctica: Hoy, cada vez que te sorprendas buscando justificación en el sufrimiento, repite para ti: 

“Elijo regocijarme en la paz, la inocencia y la unión. Fui creado para la alegría”.

martes, 6 de enero de 2026

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 6

LECCIÓN 6

Estoy disgustado porque veo algo que no está ahí.

1. Los ejercicios que se han de llevar acabo con esta idea son muy similares a los anteriores. 2Es necesario, una vez más, que para cualquier aplicación de la idea de hoy nombres muy concreta­mente la forma de disgusto de que se trate (ira, miedo, preocupa­ción, depresión, etc.), así como lo que percibes como su causa. 3Por ejemplo:

4Estoy enfadado con ______ porque veo algo que no está ahí.
5Estoy preocupado acerca de _____ porque veo algo que no está ahí.

2. Conviene aplicar la idea de hoy a cualquier cosa que parezca disgustarte, y puede usarse provechosamente durante el trans­curso del día con ese propósito. 2No obstante, las tres o cuatro sesiones de práctica que hoy se requieren deben ir precedidas, como en días pasados, por un minuto más o menos de búsqueda mental, seguido de una aplicación de la idea a cada pensamiento de disgusto descubierto en dicha búsqueda.

3. Una vez más, si te resistes a aplicar la idea a algunos de los pensamientos que te causan disgusto más que a otros, recuerda las dos advertencias mencionadas en la lección anterior:

2No hay disgustos pequeños. 3Todos perturban mi paz men­tal por igual.
4Y:
5No puedo conservar esta forma de disgusto y al mismo tiempo desprenderme de las demás. 6Para los efectos de estos ejercicios, pues, las consideraré a todas como si fuesen iguales.


¿Qué me enseña esta lección?

A veces puede ser complicado poner en práctica esta lección, ya que podemos creer que, al reaccionar con una emoción ante una situación, tenemos razones para hacerlo. Por ejemplo, si pasamos por un desamor, en ese instante podemos sentirnos muy tristes, y esa emoción puede quedarse con nosotros por mucho tiempo.

Dos aspectos importantes: por un lado, el juicio y la interpretación que hacemos de la acción percibida están basados en un error, ya que vivimos la experiencia como si fuéramos víctimas sin relación alguna con el efecto recibido. Nuestro ego asume que la culpa es del otro, olvidando que ese otro es su propio espejo y su mejor maestro.

Por otro lado, aferrarnos a una emoción negativa nos mantiene atrapados en el pasado; es decir, nuestras percepciones están influenciadas por los recuerdos que hemos vivido y nuestras reacciones dependen de la calidad de esas experiencias.

Esta lección nos abre una puerta que, si tenemos el valor de cruzar, nos brindará gran confianza y un poder transformador; me refiero al eterno presente. Vivir en el presente nos da la oportunidad de renovarnos constantemente. Podemos perdonar en cada momento. Es un soplo de aire puro y revitalizante. Nos ayuda a crecer cuando tomamos conciencia de que tenemos la capacidad de elegir, es decir, nos convierte en verdaderos creadores de nuestra vida.

Todos tenemos esa cualidad. El poder de decidir hará que en el futuro, que no es más que el próximo presente, recojamos lo que hoy sembramos. Si quiero ser feliz y tener paz interior, ¿qué esperamos?, ¿a que las cosas cambien afuera? Hagámoslo realidad ahora y nos acompañará para siempre.

Propósito y sentido de la lección:

El objetivo de esta lección es ayudarte a reconocer que los motivos por los que te disgustas no son reales. El Curso te invita a darte cuenta de que tu malestar surge porque percibes algo que en realidad no está ahí: interpretaciones, juicios o proyecciones que no corresponden a la verdad. Así, comienzas a deshacer la ilusión de que el mundo externo es la causa de tu sufrimiento.

Instrucciones prácticas:

  • Realiza el ejercicio tres o cuatro veces al día.
  • Dedica un minuto a observar tu mente y detectar cualquier disgusto, sin importar su intensidad.
  • Aplica la frase:
    • “Estoy [enfadado/preocupado/deprimido, etc.] con/acerca de ______ porque veo algo que no está ahí.”
  • Si te resistes a aplicar la idea a ciertos disgustos, recuerda:
    • “No hay disgustos pequeños. Todos perturban mi paz mental por igual.”
    • “No puedo conservar esta forma de disgusto y al mismo tiempo desprenderme de las demás. Para los efectos de estos ejercicios, las consideraré a todas como si fuesen iguales.”

Aspectos psicológicos y espirituales:

Esta lección te ayuda a tomar conciencia de que tus emociones negativas no tienen una causa real fuera de ti, sino que surgen de interpretaciones erróneas. Psicológicamente, esto te permite empezar a soltar la tendencia a proyectar y a asumir la responsabilidad de tu experiencia. Espiritualmente, es un paso hacia la liberación del juicio y la apertura a una visión más amorosa y verdadera.

Relación con el resto del Curso:

La Lección 6 profundiza en la idea de que la causa de tu malestar nunca está fuera de ti. Es un paso más en el entrenamiento mental de UCDM, que te prepara para aceptar el perdón y la paz interior. Esta comprensión es fundamental para avanzar hacia una percepción más clara y compasiva.

Consejos para la práctica:

  • No te preocupes si al principio te cuesta aceptar la idea; la práctica constante irá suavizando la resistencia.
  • Sé honesto contigo mismo al identificar tus disgustos, sin minimizar ni exagerar.
  • Si te resulta difícil aplicar la idea a ciertos temas, simplemente observa esa resistencia y continúa practicando.
  • Recuerda que el objetivo no es negar tus emociones, sino cuestionar su origen y abrirte a una nueva interpretación.

Conclusión final:

La Lección 6 te invita a mirar con honestidad tus emociones y a abrirte a la posibilidad de que la causa de tu malestar no es lo que parece. Este reconocimiento es liberador y te acerca a la paz interior. Confía en el proceso y permite que la práctica te lleve, paso a paso, hacia una nueva manera de ver y de vivir. 


El enfoque Cabalístico:

Todo proceso creador se inicia con la activación de Kether-Voluntad. Este Centro de conciencia, conjuntamente con Hochmah-Sabiduría y Binah-Inteligencia Activa, forman lo que se conoce como “Triángulo Superior”, correspondiéndose su actividad con el Plano Emanativo, donde se expresa la Mente en estado puro. Dicha “triada” representa al Yo Espiritual y, a nivel de Elemento, está en analogía con el Fuego.

La emanación de una idea a ese nivel es abstracta; es un impulso que, al igual que la semilla, requiere ser acogido por una tierra fértil para que tenga garantía de arraigarse y crecer. Esa “tierra” está representada cabalísticamente por Hesed-Gracia, Gueburah-Justicia y Tiphereth-Equilibrio. Esta “triada” desarrolla su actividad en el Plano de Creación, donde el potencial activo principal son los sentimientos y las emociones. Estamos hablando del Yo Emocional y, a nivel de Elemento, está en analogía con el Agua. En este plano, el impulso de la idea es captado por las emociones y se produce un primer filtro en los términos, atracción o repulsión. 

El tercer Plano, es el de Formación y en él desarrollan sus trabajos Netzah-Belleza; Hod-Razón y Yesod-Fundamento. Cuando la idea alcanza este nivel, ha dejado de ser un impulso y ahora goza de una primera imagen, activando los órganos de percepción: siento atracción por ella y la considero bella y hermosa o, por el contrario, su imagen me lleva a ejercer un juicio, una crítica para determinar su valor. En este plano, la criatura se encuentra formada y lista para salir a alcanzar el nivel exterior. Podemos decir que es la antesala de la realidad, del presente. Es el Plano del pensamiento humano, de las creencias.

Tan sólo nos queda abordar el último Plano, el Físico. En dicho nivel encontramos a Malkuth, el representante de los ropajes materiales. Cuando la semilla alcanza esta fase, podemos decir que se encuentra en su máxima maduración. Se corresponde con la etapa de los frutos.

La energía se puede manifestar en forma ondulatoria o en partículas corpusculares. Cuando lo hace en ondas, estamos hablando de los Cuerpos Espirituales (Cuerpo Mental, Emocional y Etérico); cuando lo hace corpuscularmente, estamos hablando del Cuerpo Material (Cuerpo Físico).

Si alcanzado el nivel Malkuth, lo emanado en Kether se convierte en una experiencia presente y manifestada, podemos decir que lo que vivimos es consecuencia de lo que hemos emanado mentalmente. De la calidad de la idea emanada así dependerá la calidad del resultado obtenido. Por lo general, no somos conscientes de lo que ocurre con la energía cuando se manifiesta en su estado ondulatorio, es decir, cuando se encuentra en los Planos Emanativos, de Creación y Etéricos. Habitualmente nos hacemos conscientes cuando esa energía se hace corpuscular y alcanza una identidad física.

Pero es evidente que la causa no la podemos encontrar en esa fase última, sino que tendremos que remontarnos al inicio. Esa fase de inicio, cuando se manifestó, tuvo lugar en un presente, el cual daba vida a un potencial futuro. Cuando abordamos los trabajos de la segunda y tercera fase, la emocional y la racional, podemos decir que ese potencial futuro ya se ha convertido en pasado, pues está condicionado por la idea original.

Esta reflexión está muy en sintonía con la teoría del desdoblamiento del tiempo, cuyo descubridor y defensor es Jean-Pierre Garnier Malet. Os dejo un resumen de su teoría, que estoy seguro os gustará y cuya práctica os puede aportar muchos beneficios:

En dicha teoría, el autor afirma que todo tiene su "doble". Esto ha sido avalado, por ejemplo, en el sistema solar y al nivel de las partículas. En el universo todas las partículas están desdobladas; todas las estrellas, todas las galaxias tienen su doble, y como nosotros somos un conjunto de partículas, entonces surge la pregunta: ¿dónde están las partículas desdobladas? Si yo soy un saco de partículas, en una piel física, ¿dónde están las partículas desdobladas de mi saco? Estas partículas desdobladas son una extensión de la persona basada en esta regla universal.

Somos seres multidimensionales, y según la teoría del desdoblamiento del tiempo, nuestros "yoes" habitan en diferentes dimensiones, pero no son conscientes [de lo que hacen] los unos de los otros, pues las diferencias de vibración de cada dimensión hacen que sea imposible verse. Uno de nuestros yoes que vive en un futuro va a una velocidad mucho más rápida que la que experimentamos nosotros en esta dimensión (la llamada tercera dimensión). Por otro lado, nuestro yo del pasado vive en una dimensión más lenta que en la que habitamos nosotros en nuestro presente.

Según esta interesante teoría, demostrada científicamente (así que no es un asunto de fe, sino de informarse de lo que ya ha sido comprobado y demostrado), cada vez que tenemos un pensamiento sobre algo que puede ocurrir, estamos creando un posible potencial futuro. Todo eso no se pierde, no se queda sólo en nuestra cabeza, sino que está "vivo" en algún lugar. Se crea un infinito mundo de posibilidades. Según la teoría del desdoblamiento del tiempo, nuestro yo futuro es capaz de conocer esas posibilidades. De hecho, hay muchos yoes que las están viviendo, pues en cada distinta dimensión estamos experimentando una realidad diferente o alternativa, fruto de los pensamientos que hemos tenido. Todo esto quedó demostrado hace mucho tiempo por la física cuántica, la cual afirma que nuestros pensamientos influyen en la realidad, y el "observador" altera lo observado. Existe en YouTube un vídeo muy conocido llamado "Dr. Quantum - Experimento Doble Ranura" que demuestra la función del observador en lo experimentado.

Jean-Pierre Garnier afirma que tenemos un yo corpuscular (hecho de carne, este que podemos ver, tocar, sentir con nuestras facultades físicas) y otro energético. Todas las partículas en el universo tienen su aspecto en forma de materia y en forma de "onda" o energía, y esto último puede materializarse en cualquier forma física. Y no olvidemos que nosotros estamos hechos de partículas.

Nuestros pensamientos se transportan por ondas que no tienen masa, son energía. Aquel que está desdoblado (nuestro yo "energético") va a fabricar el futuro de aquel que está en un tiempo ralentizado (nuestro yo presente). Pero el observador que se encuentra en un tiempo acelerado, el observador número 2 (el futuro), también puede desdoblarse en un tiempo todavía más acelerado, y ese nuevo observador número 3 va a crear el futuro del número 2. Sin embargo, el observador número 1 (en el tiempo presente) puede tener respuestas a preguntas que nunca se han realizado, pues tiene intercambio de información mediante aperturas temporales imperceptibles con el observador número 3; esto puede avalar las famosas intuiciones, donde sabes qué responderle a alguien que aún no te ha formulado la pregunta. Todo esto quiere decir que, mediante nuestros pensamientos, nos desdoblamos a posibles futuros. El "yo" desdoblado, que se mueve a una velocidad muchísimo mayor, puede a su vez desdoblarse en otras múltiples opciones de futuro. Y tú, el observador número 1 en tu presente, estás en comunicación con todos tus yoes desdoblados, cada cual viviendo una de las infinitas posibilidades de futuro, y hay un intercambio de información con ellos. Esto avala que en lo que te estés centrado en tus pensamientos será algo así como el futuro que eliges, y será la información que se actualice en ti por el "yo" que ha vivido ese futuro.

De nuevo, una vez más, entra en juego el "eres lo que piensas", que tan de moda y extendido se encuentra últimamente. Somos creadores de nuestra realidad, aunque a veces no nos guste, pues nos pone en la clara posición de ser responsables de que lo malo que estamos viviendo es fruto de nuestra creación. Hay que entender que siempre vivimos lo que imaginamos. Existimos como observadores de nuestro propio universo, y eso no está sujeto a ningún dogma, aunque desde la antigüedad ha sido aplicado en distintas creencias o filosofías, como la metafísica. El único postulado que hay en esta teoría [el desdoblamiento del tiempo] es que yo soy un observador de mi universo. Tenemos un cuerpo que es como cualquier otra partícula, que es dual: corpuscular a la vez que ondulatorio. Tenemos un cuerpo energético que desdobla el cuerpo físico; realmente no es un doble, sino que desdobla un cuerpo y es ese cuerpo energético que va a buscar la información en tiempos diferentes y que nos aporta informaciones que nuestro cuerpo toma y que guardamos en el agua de nuestro cuerpo. Eso también es una regla, y hay que saber que si no tenemos información y no tenemos agua, no podemos visitar un espacio. Los antiguos decían que si no tenemos agua y espíritu, no podemos visitar un reino. La información y el espíritu, el reino y el espacio; hay tanto espacio desdoblado en el universo como estrellas en el cielo.

Ahora bien, ¿cómo podemos sacarle utilidad funcional a toda esta información? Si nosotros creamos un futuro con cada pensamiento que tenemos, y un "yo" nuestro energético, que vive en otra dimensión a una velocidad mucho mayor (por lo tanto, está mucho más adelantado en el tiempo) ya sabe las consecuencias de cada futuro creado con el pensamiento, ¿cómo podemos utilizar a nuestro doble para que nos entregue información sobre qué es lo mejor que podemos hacer para nosotros crear y vivir un futuro o vida que deseamos?

Práctica

Como se dijo anteriormente, nuestro doble habita en otra dimensión que funciona a una velocidad mucho mayor que la nuestra de este momento presente. Podríamos decir, por utilizar un ejemplo que no tiene por qué ser totalmente preciso, que un minuto en nuestra dimensión actual es, para el doble que vive en el futuro, algo así como un mes. La vibración es mucho más alta en su dimensión y el tiempo, al ser relativo, no es el mismo. Sin embargo, existe un momento donde nuestro doble puede comunicarse con nosotros, y es durante el sueño.

Existe una fase llamada sueño paradoxal o REM. En esos momentos es cuando nuestro cerebro mayor actividad tiene; si hemos visto a alguien dormido que está atravesando esa fase cuando lo observamos (también ocurre con las mascotas), podremos observar cómo sus ojos bajo los párpados se mueven rápidamente. En ese momento es cuando nuestro doble tiene acceso a nosotros, y nosotros a él. Nuestro doble accede a nuestra información (nuestro problema, aquello por lo que pedimos consejo o guía) ya que ésta se encuentra almacenada en el agua de nuestro cuerpo. ¿Y cómo nos comunicamos conscientemente con nuestro doble para expresarle nuestros problemas y que nos ayude en las soluciones, pues él conoce las distintas opciones futuras y sabe cómo proceder?

Justo cuando te vas a quedar dormido, has de exponerle a tu doble el problema sobre el cual deseas solución o inspiración. Has de hacerlo con todo lujo de detalles, describirle las circunstancias al completo, pues él no sabe exactamente "dónde" estás, aunque haya visitado todos los futuros potenciales, conociendo miles y miles de diferentes opciones. De esta forma él podrá hacer una síntesis con toda la información y actualizarla en ti para darte la mejor de las soluciones. En la petición que hagas, tras describir el problema, pides una solución para el problema y para todos los implicados, la que mejor sea de todas las posible, y que sea actualizada en ti. La sensación que has de tener cuando te quedas dormido es de despreocupado y confiado (esto es muy importante, clave), teniendo la seguridad y certeza de que tu doble encontrará la solución para ti y el  problema quedará solucionado. Durante el sueño, tu doble actualizará en ti (tu cuerpo, tu agua) la información requerida. Puedes despertar siendo una persona totalmente distinta; esto ha sido registrado en los casos de personas con remisiones espontáneas de enfermedad o curaciones milagrosas, que de un día para otro han sanado totalmente.

Tras esto, existe un periodo llamado "cuarentena", lo cual significa que hay un periodo de equivalencias entre nuestro doble y nosotros mismos que puede llegar hasta cuarenta días para que los cambios, la materialización, se dé en nuestro plano.

En el periodo de cuarentena te puede llegar información en forma de intuición. Esta puede venir de nuestro doble o de informaciones parasitarias. La forma de diferenciarlo es estar atento al estado en el cual te encuentras cuando recibes la intuición. Si estás en un estado de benevolencia, positivo, bien o incluso neutro, viene del doble. Si estás negativo, entonces viene de una información parasitaria, como por ejemplo haber conectado con un cúmulo de pensamientos o de energía negativa, algo también conocido como "egregor".

Si te vas a dormir con preocupaciones en la cabeza, ansiedad y demás, vas a tener problemas para contactar con el doble, y lo harás con informaciones parasitarias.

La solución a los problemas puede llegar en forma de intuiciones. Tu doble no se puede comunicar contigo directamente, pero sí que puede enviarte información mediante otras vías; así que hay que estar muy atento a las señales.

Cada noche puedes pedirle al doble lo que te plazca: repetir las peticiones anteriores, hacer una sola o varias a la vez. Lo que hemos de entender es que nuestro doble es nosotros mismos, así que hemos de desarrollar la confianza en él, la relación, el trato. Puedes tener una charla de unos minutos con él antes de dormir, donde repases en qué estado está tu vida, las preocupaciones que tienes, sueños, anhelos... como si se lo contaras a tu mejor amigo o a un hermano. Y pedirle ayuda, solución, consejo para todo ello.

En lo que es nuestro día a día, debemos estar en un estado de benevolencia que vaya un paso más allá del conocido "no hagas al otro lo que no te gustaría que te hicieran a ti", para estar en el "no pienses lo que te gustaría hacerle al otro lo que no te gustaría que el otro pensara hacerte a ti". Si somos conscientes del potencial de nuestros pensamientos, y además sabemos que aquello que das, lo recibes multiplicado, hemos de ser muy cuidadosos respecto a lo que pensamos de los demás.

Cualquiera puede imaginar un potencial (pensamiento sobre el futuro) y luego basta con que se actualice en sí mismo. No hay que olvidar que vivimos en la fábula que imaginamos. Cualquier pensamiento fabrica futuro; ese futuro es sólo un potencial. Y puede ser actualizado por cualquiera bajo algunas condiciones (la práctica descrita anteriormente). Si quiero que todo vaya bien, basta con pensar en hacer futuros agradables. Se puede decir que una ley científica conduce a otra ley científica, que obliga a pensar en hacer al prójimo lo que me gustaría que el prójimo pensara que me hiciera a mí. Es el único medio de tener un potencial común que permita vivir bien en comunidad.

Lo que pensamos es lo que va a ser vivido. O sea que más vale tener cuidado porque quien siembra vientos, cosecha tempestades. Entonces más vale sembrar tranquilidad para cosechar tranquilidad. Si te imaginas un porvenir maravilloso, vivirás la consecuencia de tu pensamiento. Tu porvenir será, pues, maravilloso.

Reflexión: ¿Qué experimenta tu cuerpo cuando de tu mente emanan pensamientos y emociones positivas? 

Capítulo 25. IV. La luz que traes contigo (1ª parte).

IV. La luz que traes contigo (1ª parte).

1. Las mentes que están unidas, y que reconocen que lo están, no pueden sentir culpabilidad. 2Pues no pueden atacar, y se regoci­jan de que así sea, al ver que su seguridad reside en ese hecho feliz. 3Su alegría radica en la inocencia que ven. 4Y por eso la buscan, puesto que su propósito es contemplarla y regocijarse. 5Todo el mundo anda en pos de lo que le proporcionaría alegría, según cada uno la define. 6No es el objetivo en sí lo que varía. 7Sin embargo, la manera en que se ve el objetivo es lo que deter­mina la elección de los medios, y lo que hace que éstos no pue­dan cambiar a no ser que se cambie el objetivo. 8Si éste cambia, se escogen otros medios, ya que lo que ha de proporcionar felicidad se define de otra manera y se busca de forma distinta.

Este fragmento es una síntesis magistral de la psicología espiritual del Curso. Nos invita a mirar la raíz de la culpa y el ataque, y a comprender cómo la percepción de la unión o la separación determina toda nuestra experiencia emocional y existencial.

El mensaje central de este fragmento es que la culpabilidad y el ataque sólo pueden existir en una mente que se percibe separada. Cuando reconocemos la unión esencial con los demás, la culpa desaparece porque el ataque se vuelve imposible. La seguridad y la alegría surgen de contemplar la inocencia, tanto en uno mismo como en los demás. Por eso, la mente unida busca la inocencia y se regocija en ella.

El texto también señala que todos los seres humanos buscan la felicidad, pero la forma en que la definen determina los medios que emplean para alcanzarla. Si la felicidad se asocia a la competencia, el tener razón, el control o el éxito externo, los medios serán el ataque, la comparación y la lucha. Si la felicidad se redefine como paz interior, unión y perdón, los medios serán la aceptación, la compasión y la renuncia al juicio.

Llevar este fragmento a la vida cotidiana implica un cambio radical de perspectiva. Nos invita a observar cómo, en cada situación de conflicto, la raíz está en la percepción de separación. Cuando nos sentimos atacados o tentados a atacar, en realidad estamos olvidando la unión esencial con la otra persona.

Practicar esta enseñanza significa: detenerse ante el impulso de juzgar o defenderse, y recordar que la verdadera seguridad está en la unión, no en la separación; reconocer que la culpa es una ilusión que sólo puede existir en una mente que se cree separada; redefinir la felicidad: dejar de buscarla en el triunfo sobre los demás o en la validación externa, y empezar a buscarla en la paz interior, la aceptación y el perdón.

Ejemplos concretos:

Ejemplo 1: En una discusión familiar, si percibo separación, puedo sentirme atacado y reaccionar con ira, sarcasmo o distancia. Sin embargo, si hago una pausa y recuerdo que, en esencia, estamos unidos, puedo elegir responder con comprensión, escuchar sin juzgar y buscar el punto de encuentro.

Ejemplo 2: En el trabajo, si creo que mi felicidad depende de tener razón o de destacar sobre los demás, tenderé a competir, a defender mis ideas y a ver a los otros como rivales. Si cambio mi objetivo y busco la armonía y la colaboración, los medios que elijo serán la cooperación, la empatía y el apoyo mutuo.

Ejemplo 3: Ante un error propio, si me percibo separado, me castigaré con culpa y autocrítica. Si recuerdo la unión y la inocencia, podré perdonarme, aprender y seguir adelante en paz.

Citas relacionadas:

  • Las mentes que están unidas y que reconocen que lo están no pueden sentir culpabilidad” (T-25.IV.1:1).
  • “La culpabilidad es el signo de que aún crees en el ataque” (T-13.I.8:1).
  •  “El perdón es la clave de la Felicidad”  (L-pI.121).
  •  “La inocencia es incapaz de atacar, y el ataque es incapaz de penetrar en la Inocencia” (T-23.I.1:1).
  •  “La paz y la culpabilidad son opuestas, y la inocencia es la condición para la paz” (T-14.III.1:4).

Preguntas para la reflexión:

¿Cómo defino actualmente la felicidad en mi vida? ¿Depende de factores externos, de la aprobación, del control, de tener razón?
¿Qué siento cuando me percibo separado de los demás? ¿Cómo reacciono ante el conflicto o el desacuerdo?
¿Qué medios empleo habitualmente para alcanzar la paz o la felicidad? ¿Son coherentes con el objetivo de la unión y la inocencia?
¿En qué situaciones me resulta más difícil ver la inocencia en mí o en los demás? ¿Qué pasaría si eligiera buscarla activamente?
¿Estoy dispuesto a cambiar mi objetivo y, por tanto, los medios que utilizo para alcanzarlo?

Conclusión o síntesis:

La enseñanza esencial de este fragmento es que la unión elimina la culpa y nos conduce a la verdadera alegría: la inocencia compartida. Cuando cambiamos nuestra definición de felicidad y la buscamos en la paz interior y la unión, los medios que empleamos se transforman. El perdón, la aceptación y la compasión se convierten en caminos naturales hacia la felicidad.

Frase inspiradora: "La paz llega cuando eliges ver la inocencia en lugar del ataque."

Una invitación:

Este fragmento es, sobre todo, una invitación a experimentar la vida desde la unión, la inocencia y la verdadera alegría. UCDM nos recuerda que la paz y la felicidad no dependen de circunstancias externas, sino de una decisión interna: elegir ver la inocencia en nosotros y en los demás, y reconocer que la separación es solo una ilusión.

¿Cómo aceptar esta invitación? 

Elige la unión: cuando surja el conflicto, recuerda que la separación es una percepción, no una realidad. 

Pregúntate: ¿Qué pasaría si viera a esta persona como parte de mí? 

Busca la inocencia: haz el propósito de ver la inocencia en cada encuentro, incluso cuando el ego quiera juzgar o atacar. 

Redefine tu felicidad: permítete cuestionar tus viejas ideas sobre lo que te hace feliz. ¿Y si la verdadera alegría estuviera en la paz interior y no en tener razón o ganar? 

Sé portador de luz: tu decisión de buscar la inocencia y la unión no solo te transforma a ti, sino que irradia paz y esperanza a quienes te rodean.

Invitación práctica: Hoy, dedica unos minutos a observar tus pensamientos y reacciones. Cuando notes que surge la culpa, el ataque o la separación, haz una pausa y repite para ti: "Elijo ver la inocencia. Elijo la unión. Elijo la paz".

lunes, 5 de enero de 2026

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 5

LECCIÓN 5

Nunca estoy disgustado por la razón que creo.

1.  Esta idea, al igual que la anterior, puede aplicarse a cualquier persona, situación o acontecimiento que creas que te está causando dolor. 2Aplícala específicamente a lo que, según tú, es la causa de tu disgusto, y usa, para describir el sentimiento, el tér­mino que te parezca más preciso. 3El disgusto puede manifes­tarse en forma de miedo, preocupación, depresión, ansiedad, ira, odio, celos o un sinnúmero de otras formas, y cada una de ellas se percibirá como algo diferente. 4Mas no es cierto que sean dife­rentes. 5Sin embargo, hasta que aprendas que la forma no importa, cada una de ellas constituirá materia apropiada para los ejercicios de hoy. 6Aplicar la misma idea a cada una de ellas por separado es el primer paso que te lleva a reconocer finalmente que todas ellas son lo mismo.

2. Al aplicar la idea de hoy a lo que percibas como la causa específica de cualquier forma de disgusto, usa el nombre del disgusto de que se trate, así como la causa que le atribuyes. 2Por ejemplo:

3No estoy enfadado con ______ por la razón que creo.
4No tengo miedo de _____  por la razón que creo.

3. Pero una vez más, esto no debe sustituir a las sesiones de práctica en las que primero examinas tu mente en busca de lo que crees son las "causas" del disgusto, y las formas de disgusto que, según tú, resultan de ellas.

4. En estos ejercicios, incluso más que en los anteriores, es posible que te resulte más difícil ser imparcial y evitar concederles más importancia a unos temas que a otros. 2Tal vez te resulte útil encabezar los ejercicios con la siguiente afirmación:

3No hay disgustos pequeños.
4Todos perturban mi paz mental por igual.

5. Luego busca en tu mente cualquier cosa que te esté afligiendo, independientemente de si te está afligiendo poco o mucho.

6. Es posible también que te sientas menos dispuesto a aplicar la idea de hoy a algunas de las causas de los disgustos que percibes que a otras. 2De ocurrir eso, piensa en primer lugar en lo siguiente:

3No puedo conservar esta forma de disgusto y al mismo tiempo desprenderme de las demás.
4Para los efectos de estos ejerci­cios, pues, las consideraré a todas como si fuesen iguales.

7. Escudriña luego tu mente durante un minuto más o menos y trata de identificar las diferentes formas de disgustos que te estén perturbando, haciendo caso omiso de la relativa importancia que tal vez les atribuyas. 2Aplica la idea de hoy a cada una de ellas, usando el nombre de la causa del disgusto tal como la percibas, y el del sentimiento tal como lo experimentes. 3Los siguientes son ejemplos adicionales:

4No estoy preocupado acerca de _____ por la razón que creo.
5No estoy deprimido acerca de _____ por la razón que creo.

6Tres o cuatro veces al día serán suficientes.

¿Qué me enseña esta lección?

Esta lección me invita a dirigir la mirada hacia mi interior, concretamente a mi estado emocional.

Los sentimientos actúan como un filtro que influye en la calidad y el estado de nuestros pensamientos. Cuando sentimos alegría, esperanza o satisfacción, nuestros pensamientos generan un impulso positivo que nos hace sentir bien. En cambio, cuando la emoción es negativa, el pensamiento refuerza la idea de que somos víctimas de la desgracia y, en ese momento, damos lugar a emociones de disgusto.

Sin embargo, el impacto emocional depende de la interpretación o juicio que le damos a lo que nos sucede. Lo irreal genera una reacción nociva y tóxica en nuestra mente, quedando esta influenciada por ese estímulo.

Este ejercicio nos muestra que, en cada instante, nuestra mente decide en un mundo que percibe de forma dual: bueno-malo, positivo-negativo, alegría-tristeza, placer-disgusto. Si es así, debemos reconocer el poder que tenemos, ya que la elección es nuestra y nadie nos obliga a optar por una u otra. Elegir desde la dualidad es entregar el poder de nuestra mente al ego, que se basa en una percepción errónea, es decir, en la separación. Recordemos el mensaje de la lección 1: "Nada de lo que veo significa nada", o lo mismo, "Nada de lo que percibo significa nada".

Somos hijos de Dios, creados a su imagen y semejanza, y por ello contamos con el más alto principio: la voluntad, que nos impulsa a actuar con libertad. Si dejamos que nuestra mente entregue ese “poder” a lo externo, es decir, a lo que nos sucede y creemos que causa nuestras penas o nuestros logros, estamos alimentando un error. Nada fuera de nosotros tiene el poder de cambiarnos. Por eso, es clave tomar el timón de nuestra mente y dirigir nuestra nave con plena conciencia de que somos nosotros quienes elegimos el rumbo.

Si practicamos este ejercicio de forma efectiva, puedo asegurar que nos sorprenderá. Veremos que, según sea nuestra elección, así será la experiencia que vivamos. Podemos elegir, y esa decisión depende solo de ti. Si quieres luchar, adelante… si quieres perdonar, adelante… Es solo una elección, pero el resultado y tu estado dependerán de ella.

Propósito y sentido de la lección:

El objetivo de esta lección es ayudarte a reconocer que las causas que atribuyes a tus disgustos no son las verdaderas. El Curso te invita a mirar más allá de las apariencias y a comprender que el origen de tu malestar no está fuera de ti, sino en tu interpretación interna. Así, se inicia el proceso de deshacer la proyección y de asumir la responsabilidad de tu paz mental.

Instrucciones prácticas:

  • Realiza el ejercicio tres o cuatro veces al día.
  • Dedica un minuto a observar tu mente y detectar cualquier disgusto, sin importar su intensidad.
  • Aplica la frase:
    “No estoy [enfadado/preocupado/deprimido, etc.] con/acerca de ______ por la razón que creo.”
  • Si te resulta difícil ser imparcial, repite para ti:
    “No hay disgustos pequeños. Todos perturban mi paz mental por igual.”
  • Si te resistes a aplicar la idea a ciertos disgustos, recuerda:
    “No puedo conservar esta forma de disgusto y al mismo tiempo desprenderme de las demás. Para los efectos de estos ejercicios, las consideraré a todas como si fuesen iguales.”

Aspectos psicológicos y espirituales:

Esta lección te ayuda a tomar conciencia de que tus emociones negativas no tienen causas externas reales, sino que surgen de interpretaciones y creencias internas. Psicológicamente, esto te permite empezar a soltar el victimismo y a recuperar tu poder interior. Espiritualmente, es un paso hacia la responsabilidad plena de tu experiencia y hacia la liberación del juicio.

Relación con el resto del Curso:

La Lección 5 es clave en el proceso de deshacer la percepción errónea. Es un pilar para el entrenamiento mental de UCDM, ya que te prepara para aceptar que la causa de tu sufrimiento nunca está fuera de ti. Esta comprensión es fundamental para avanzar hacia el perdón y la verdadera paz interior.

Consejos para la práctica:

  • No te preocupes si al principio te cuesta aceptar la idea; la práctica constante irá suavizando la resistencia.
  • Sé honesto contigo mismo al identificar tus disgustos, sin minimizar ni exagerar.
  • Si te resulta difícil aplicar la idea a ciertos temas, simplemente observa esa resistencia y continúa practicando.
  • Recuerda que el objetivo no es negar tus emociones, sino cuestionar su origen.

Conclusión final:

La Lección 5 te invita a mirar con honestidad tus emociones y a abrirte a la posibilidad de que la causa de tu malestar no es la que crees. Este reconocimiento es liberador y te acerca a la paz interior. Confía en el proceso y permite que la práctica te lleve, paso a paso, hacia una nueva manera de ver y de vivir.


Ejemplo-guía: "Una experiencia personal"

Hoy he podido recrear con la experiencia el mensaje que nos aporta esta lección. Os comparto la vivencia.


"Son las .6:45 AM. Recibo una llamada telefónica minutos antes de sonar la alarma del teléfono que me hace función de despertador. Es de la centralita del hospital donde trabajo. Me anuncian que se ha producido un fuego en la décima planta. No puedo evitar un sobresalto. Esa planta no está ocupada por pacientes, pero casualmente, en las dependencias de la misma, se encuentra custodiada la ropa de los Reyes Magos. Sí, hoy se celebra en el hospital la visita de sus Majestades los Reyes Magos, que tienen previsto visitar a los pacientes y niños del centro. Soy uno de los organizadores y la noticia del fuego me alarma. Gracias a Dios, la información que me trasladan me tranquiliza; se trata de un incendio a la altura de la décima planta, pero en el exterior. Se trataba, tan solo, de un letrero luminoso. Me tranquilizo y me dispongo a dirigirme al trabajo.


Nada más llegar, recibo una nueva llamada; en esta ocasión se trataba de uno de los pajes del Cortejo Real. Me anuncia que no puede asistir por encontrarse enferma. La dificultad era encontrar sustituto en el corto plazo de tiempo que teníamos.


Pasados unos minutos, recibo otra llamada. Se trataba de uno de mis colaboradores. No podía contar con él; se veía en la necesidad de atender un asunto de máxima urgencia.


Por fin alcanzo las dependencias de la décima planta. En mi cabeza se iban agrupando todos los contratiempos. Pronto percibí la amenaza de pasar a una situación de estrés que en nada me ayudaría. Esperaba encontrarme con los participantes del acto, pero no fue así. Lo que más me preocupaba era que el responsable de prepararlos tampoco estaba. Me pongo en contacto con él y, una nueva sorpresa, tenía dificultades para dejar la labor que estaba realizando. 


Bien, la situación parecía llegar a un punto que me invitaba a aquietar mi mente. No podía dejarme llevar por ese cúmulo de acontecimientos, a cual más preocupante.


Tenía dos opciones. Podía derrumbarme y pensar que era víctima de la mala suerte. Podría justificar todos aquellos acontecimientos culpando a la posición de las estrellas, las cuales estaban activando sectores conflictivos de mi carta astral. Pero, con ello, tan sólo estaría justificando lo que mi mente estaba interpretando.


Decidí verlo de otra manera. Nunca, en todos los años que llevaba organizando este acto, me había enfrentado a un reto semejante. Era cuestión de ver la oportunidad que me ofrecía la vida para poner en práctica el conocimiento asimilado. Así que, "a mal tiempo, buena cara". Me sentía disgustado, pero recordé que no lo estaba por la situación que creía, por esa serie de circunstancias adversas.


No entendía lo que estaba pasando. Cualquier solución que buscara por mí mismo no me ayudaría, pues mi estado mental estaba aportándome argumentos erróneos, desde la perspectiva del ego, el cual piensa que son los efectos y no las causas lo que hay que cambiar.


Entregué al Espíritu Santo la situación que estaba experimentando y aguardé su respuesta. 


Proyecté la voluntad y el motor de los deseos en conseguir que todo funcionara correctamente. Dejé de ver los obstáculos y, cuando lo hice, comenzaron a solucionarse lo que antes veía como problemas insuperables. 


Se localizó un nuevo paje. El responsable de vestir y engalanar a los Reyes y al resto del cortejo nos prestó su ayuda. Se unieron nuevos colaboradores, y aunque con treinta minutos de retraso, conseguimos comenzar la aventura de llevar la ilusión y la alegría a los pacientes y niños.


Doy gracias a Dios y al Espíritu Santo, que, encarnados en mis compañeros, han hecho posible que todos hayamos disfrutado de tan magnífica vivencia. 


Reflexión: ¿Cuál es la verdadera causa de aquello que te priva de la paz?

Capítulo 25. IV. La luz que traes contigo (2ª parte).

IV. La luz que traes contigo (2ª parte). 2.  Podría afirmarse, por lo tanto, que la ley básica de la percep­ción es: "Te regocijarás co...