IV. La luz que traes contigo (4ª parte).
4. ¿No desearías hacer esto por el Amor de Dios? 2¿Y por ti? 3Piensa en lo que ello representaría para ti. 4Pues los pensamientos "malvados" que ahora te atormentan te parecerán cada vez más remotos y alejados de ti. 5Y esto es así porque el sol que mora en ti ha despuntado para desvanecerlos con su luz. 6Persisten por un corto tiempo en formas enrevesadas, demasiado distantes como para que se puedan reconocer, y luego desaparecen para siempre. 7Y en la luz del sol te alzarás sereno, lleno de inocencia y sin temor alguno. 8Y desde ti, el descanso que encontraste se extenderá para que tu paz jamás pueda abandonarte y dejarte desamparado. 9Aquellos que ofrecen paz a todo el mundo han encontrado un hogar en el Cielo que el mundo no puede destruir. 10Pues es lo suficientemente grande como para contener al mundo entero dentro de su paz.
En este fragmento, Jesús nos invita a reconocer el poder de la luz interior para transformar la mente y la experiencia. Nos recuerda que, al elegir la paz y la inocencia, los pensamientos de culpa y miedo se disipan como sombras ante el sol. La verdadera paz no solo nos llena, sino que se extiende a los demás, convirtiéndonos en portadores de descanso y refugio. El “hogar en el Cielo” simboliza un estado de conciencia donde la paz es tan grande que abarca a todos.
El Mensaje central y las claves de comprensión de este punto son las siguientes:
- La luz interior tiene el poder de desvanecer los pensamientos oscuros y de sufrimiento.
- Al elegir la paz, los pensamientos de culpa y miedo se vuelven irrelevantes y desaparecen.
- La paz que encuentras en ti se extiende naturalmente a los demás.
- Ofrecer paz al mundo es encontrar un hogar interior indestructible, capaz de contener a todos en su abrazo.
Aplicación práctica en la vida cotidiana:
- Cuando surjan pensamientos de culpa, miedo o ataque, recuerda que son solo sombras que pueden desvanecerse con la luz de tu paz interior.
- Haz una pausa y conecta con tu “sol interior” antes de reaccionar ante el conflicto.
- Extiende conscientemente paz y descanso a quienes te rodean, sabiendo que tu serenidad puede ser refugio para otros.
- Ejemplo 1: Si te sorprendes pensando mal de alguien, visualiza cómo ese pensamiento se disuelve en la luz y elige ver inocencia.
- Ejemplo 2: Si te sientes inquieto o temeroso, repite para ti: “El sol que mora en mí disuelve toda sombra”.
- Ejemplo 3: Cuando alguien acuda a ti buscando consuelo, ofrécele tu presencia serena y tu escucha, permitiendo que tu paz le envuelva.
Citas relacionadas:
- “De ti puede proceder su descanso.” (T-25.IV.3:3)
- “De ti procede una visión que se extiende hasta todos ellos, y los envuelve con dulzura y luz.” (T-25.IV.3:5)
- “La luz ha venido.” (L-pI.75)
- “La paz de Dios brilla en mí ahora.” (L-pI.188)
- “Elijo ser portador de luz y descanso.” (Inspiración basada en el texto)
Preguntas para la reflexión personal:
- ¿Qué pensamientos oscuros estoy dispuesto a dejar que la luz disuelva hoy?
- ¿Cómo puedo extender la paz que encuentro en mí a los demás?
- ¿Estoy dispuesto a ser un refugio de descanso y serenidad para quienes me rodean?
Conclusión:
Este fragmento nos recuerda que la verdadera transformación comienza en nuestro interior. Al elegir la luz y la paz, no solo nos liberamos de pensamientos de sufrimiento, sino que nos convertimos en canales de descanso y esperanza para el mundo. La paz que cultivamos es tan grande que puede abrazar a todos, y ese es el verdadero hogar que nada ni nadie puede destruir.
Frase inspiradora:
“En la luz del sol te alzarás sereno, lleno de inocencia y sin temor alguno.” (T-25.IV.4:7)
Invitación práctica:
Hoy, cuando surja un pensamiento oscuro o te encuentres con alguien que sufre, haz una pausa y repite:
“El sol que mora en mí disuelve toda sombra. Elijo ser portador de paz y descanso.”
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