jueves, 8 de enero de 2026

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 8


LECCIÓN 8

Mi mente está absorbida con pensamientos del pasado.

1. Esta idea es, obviamente, la razón de que veas únicamente el pasado. 2En realidad nadie ve nada. 3Lo único que ve son sus propios pensamientos proyectados afuera. 4El hecho de que la mente esté absorbida con el pasado es la causa del concepto erró­neo acerca del tiempo de que adolece tu visión. 2Tu mente no puede captar el presente, que es el único tiempo que hay. 6Por consiguiente, no puede entender el tiempo, y, de hecho, no puede entender nada.

2. El único pensamiento completamente verdadero que se puede tener acerca del pasado es que no está aquí. 2Pensar acerca del pasado, por lo tanto, es pensar en ilusiones. 3Muy pocos se han dado cuenta de lo que realmente supone visualizar el pasado o prever el futuro. 4De hecho, la mente está en blanco al hacer eso, ya que en realidad no está pensando en nada.

3. El propósito de los ejercicios de hoy es comenzar a entrenar a tu mente a reconocer cuando no está realmente pensando en abso­luto. 2Mientras tu mente siga absorbida con ideas sin contenido, la verdad permanecerá bloqueada. 3Reconocer que tu mente ha estado simplemente en blanco, en vez de seguir creyendo que está llena de ideas reales, es el primer paso en el proceso de allanar el camino a la visión.

4. Los ejercicios de hoy deben hacerse con los ojos cerrados.  2Ello es así porque en realidad no puedes ver nada, y es más fácil reco­nocer que, por muy vívidamente que puedas visualizar un pensa­miento, no estás viendo nada.  3Con el mayor desapego que puedas, escudriña tu mente durante el habitual minuto más o menos, notando simplemente los pensamientos que allí encuentres.  4Nombra cada uno por la figura central que contenga, y luego pasa al siguiente.  5Da inicio a la sesión de práctica diciendo:

6Parece que estoy pensando en _____

5. Luego describe detalladamente cada uno de tus pensamientos. Por ejemplo:

3Parece que estoy pensando en [nombre de la persona], en [nombre del objeto], en [nombre de la emoción],

y así sucesivamente, concluyendo al final del período de bús­queda mental con:

4Pero mi mente está absorbida con pensamientos del pasado.

6. Esto puede hacerse cuatro o cinco veces en el transcurso del día, a menos que te resulte irritante. 2Si te resulta difícil, tres o cuatro veces es suficiente.  3Tal vez te ayude, no obstante, incluir la irritación, o cualquier emoción que la idea de hoy pueda susci­tar, en la búsqueda mental en sí.


¿Qué me enseña esta lección?

Recordemos lo que nos enseña Un Curso de Milagros con respecto a la función del tiempo:
"El ego tiene una extraña noción del tiempo, y ésa podría muy bien ser la primera de sus nociones que empiezas a poner en duda. Para el ego el pasado es importantísimo, y, en última instancia, cree que es el único aspecto del tiempo que tiene significado. Recuerda que el hincapié que el ego hace en la culpabilidad le permite asegurar su continuidad al hacer que el futuro sea igual que el pasado, eludiendo de esa manera el presente. La noción de pagar por el pasado en el futuro hace que el pasado se vuelva el factor determinante del futuro, convirtiéndolos así en un continuo sin la intervención del presente. Pues el ego considera que el presente es tan sólo una breve transición hacia el futuro, en la que lleva el pasado hasta el futuro al interpretar el presente en función del pasado.(T-13.IV.4:1-5)"

El "ahora" no significa nada para el ego. El presente tan sólo le recuerda viejas heridas, y reacciona ante él como si fuera el pasado. El ego no puede tolerar que te liberes del pasado, y aunque el pasado ya pasó, el ego trata de proteger su propia imagen reaccionando como si el pasado todavía estuviese aquí. Dicta tus reacciones hacia aquellos con los que te encuentras en el presente tomando como punto de referencia el pasado, empañando así la realidad actual de aquellos. De hecho, si sigues los dictados del ego, reaccionarás ante tu hermano como si se tratase de otra per­sona, y esto sin duda te impedirá conocerlo tal como es. Y recibi­rás mensajes de él basados en tu propio pasado, porque, al hacer que el pasado cobre realidad en el presente, no te permitirás a ti mismo abandonarlo. De este modo, te niegas a ti mismo el men­saje de liberación que cada uno de tus hermanos te ofrece ahora. (T-13.IV.5:1-7)"
Esta lección me anima a tomar una decisión clave: desaprender para poder aprender de nuevo.

Se trata de desaprender todas las creencias que hemos adquirido sobre la función del tiempo y entender que la mente es creadora. Cuando la llenamos con pensamientos del pasado o del futuro, no puede cumplir su labor, ya que el espacio del pasado ya fue utilizado, y el destinado al futuro debemos aprovecharlo en el presente. Al final, ese futuro potencial lo viviremos como presente y diremos que es el resultado de nuestras acciones pasadas.

Debemos recordar que únicamente en el presente reside la realidad y la oportunidad de extender el amor, pues sólo el ahora es real. Cada instante presente es una invitación a reconocer nuestra verdadera naturaleza como creadores junto con Dios, en un estado de Ser que no conoce principio ni fin. En este estado, la mente se une a la Mente de Dios y reconoce su unicidad con toda la Filiación. Así, tomamos conciencia de nuestro Ser, no como una entidad separada, sino como parte íntegra y eterna de la totalidad, en comunión con todos los Hijos de Dios. El presente es el punto de encuentro donde la separación se deshace y recordamos que somos uno solo en el Amor que nos creó.

El único pensamiento verdadero es aquel que reconocemos y aceptamos como nuevo en el instante presente. Este pensamiento, nacido en el ahora, activa en nosotros el principio más elevado que hemos heredado como Hijos de Dios: la Voluntad.

La Voluntad creadora es el impulso que nos mueve a extender el amor y a manifestar la innovación. Gracias a esta Voluntad, participamos en la libertad de elegir, pues la verdadera libertad es un don divino. Esta facultad, reflejo de nuestra naturaleza espiritual, posee un valor esencial, ya que nos recuerda que somos co-creadores con Dios y que nuestra elección, guiada por el amor, es la expresión más elevada de nuestro Ser unido a la Filiación.

Fortalecer nuestra mente mediante el pensamiento consciente y dirigido en cada instante presente es fundamental para la verdadera creatividad. El Curso enseña:

“El milagro no hace nada. Lo único que hace es deshacer. Y de este modo, cancela la interferencia a lo que se ha hecho. No añade nada, sino que simplemente elimina. Y lo que elimina hace mucho que desapareció, pero puesto que se conserva en la memoria, sus efectos parecen estar teniendo lugar ahora.” (T-28.I.1:1-5)

La dedicación a este ejercicio mental refuerza nuestra capacidad de elegir y experimentar paz interior:

“La mente puede aprender, y es en ella donde se efectúa todo cambio.” (T-31.III.4:8)

Y añade:

“La salvación no te pide que contemples el espíritu y no percibas el cuerpo. Simplemente te pide que ésa sea tu elección.” (T-31.VI.3:1-2)

Por tanto, la práctica constante de elegir pensamientos alineados con la verdad y el presente es la clave para experimentar la libertad y el control real sobre nuestra vida, pues “la mente puede aprender, y es en ella donde se efectúa todo cambio” (T-31.III.4:8).

Sólo cuando invertimos la dirección de nuestro pensamiento y lo enfocamos en la expresión del Yo espiritual, en el Ser, es posible filtrar y trascender lo aprendido por el ego. Así, podemos responder sin juicios condenatorios, permitiendo que la mente se libere de la interpretación basada en la separación y la dualidad. Como enseña UCDM:

“La salvación es un deshacer. Si eliges ver el cuerpo, ves un mundo de separación, de cosas inconexas y de sucesos que no tienen ningún sentido. [...] La salvación no te pide que contemples el espíritu y no percibas el cuerpo. Simplemente te pide que ésa sea tu elección.” (T-31.VI.2:1-2; 3:1-2)

De este modo, activamos el único juicio que debemos potenciar: reconocer la ilusión del ego, la creencia en la separación y la dualidad, para poder elegir de nuevo y recordar la unicidad del Ser:

“La mente puede aprender, y es en ella donde se efectúa todo cambio.” (T-31.III.4:8)

Así, la respuesta que damos deja de estar basada en el juicio y se convierte en una expresión de la verdad y la paz interior.

Propósito y sentido de la lección:

El objetivo de esta lección es que reconozcas que la mente está constantemente ocupada con pensamientos del pasado, lo que impide experimentar el presente. El Curso te invita a observar cómo tus pensamientos no son realmente nuevos ni creativos, sino repeticiones de recuerdos y asociaciones pasadas. Este reconocimiento es el primer paso para abrirte a una percepción más auténtica y liberadora.

Instrucciones prácticas:

  • Realiza el ejercicio tres a cinco veces al día, con los ojos cerrados.
  • Dedica un minuto a observar los pensamientos que surgen en tu mente.
  • Nombra cada pensamiento por su figura central:
    “Parece que estoy pensando en [persona/objeto/emoción]…”
  • Al final de cada sesión, concluye con:
    “Pero mi mente está absorbida con pensamientos del pasado.”
  • Si surge irritación o cualquier emoción, inclúyela en la observación.

Aspectos psicológicos y espirituales:

Esta lección te ayuda a darte cuenta de que la mayoría de tus pensamientos no son originales ni creativos, sino repeticiones del pasado. Psicológicamente, esto te permite empezar a soltar la identificación con la mente automática y abrirte a la posibilidad de vivir el presente. Espiritualmente, es un paso hacia la liberación del tiempo y la apertura a una percepción más viva y verdadera.

Relación con el resto del Curso:

La Lección 8 profundiza en la idea de que la percepción está condicionada por el pasado. Es un paso más en el entrenamiento mental de UCDM, que te prepara para soltar el pasado y abrirte a la experiencia del presente. Esta comprensión es esencial para avanzar hacia el perdón y la verdadera visión.

Consejos para la práctica:

  • No te preocupes si al principio te cuesta observar tus pensamientos sin juzgarlos.
  • Haz el ejercicio con curiosidad y desapego, sin buscar resultados inmediatos.
  • Si te distraes o te enganchas con algún pensamiento, simplemente vuelve a la observación.
  • Recuerda que el objetivo no es dejar la mente en blanco, sino reconocer el contenido repetitivo del pasado.

Conclusión final:

La Lección 8 te invita a mirar con honestidad tu mente y a reconocer que la mayoría de tus pensamientos son recuerdos y asociaciones del pasado. Este reconocimiento es liberador y te acerca a la paz interior. Confía en el proceso y permite que la práctica te lleve, paso a paso, hacia una nueva manera de ver y de vivir.


Ejemplo-Guía: "El comportamiento de nuestro hijo nos desespera".

En el ejercicio de ayer tuvimos ocasión de hablar de lo que llamamos pasado reciente y pasado ancestral. Veíamos cómo las voces procedentes de esos ecos nos afectaban en el estado presente, condicionando nuestras respuestas.

En esta ocasión, vamos a volver a puntualizar la causa que nos lleva a creer en el tiempo, pues se convierte, igualmente, en el único fundamento que justifica la reencarnación en el escenario de la conciencia temporal. Esa causa, ya lo hemos visto más arriba, es la culpa.
"La noción de pagar por el pasado en el futuro hace que el pasado se vuelva el factor determinante del futuro, convirtiéndolos así en un continuo sin la intervención del presente" (T-13.IV.4:4).

Cuando experimentamos una relación conflictiva, por ejemplo con nuestro hijo, no estamos realmente viendo el presente. En su lugar, estamos proyectando el pasado sobre la situación actual. Es la mente, absorbida por pensamientos pasados, la que nos lleva a responder de manera condicionada por antiguos recuerdos de culpa.

Como enseña UCDM:

“Hace mucho que este mundo desapareció. Los pensamientos que lo originaron ya no se encuentran en la mente que los concibió y los amó por un breve lapso de tiempo. El milagro no hace sino mostrar que el pasado ya pasó, y que lo que realmente ya pasó no puede tener efectos.” (T-28.I.1:6-8)

Y añade: “Recordar es un proceso tan selectivo como percibir, al ser su tiempo pasado. Es percibir el pasado como si estuviese ocurriendo ahora y aún se pudiese ver.” (T-28.I.2:5-6)

Por tanto, cuando la mente se deja llevar por el pasado, responde desde la culpa y no desde la libertad del presente. Sólo al reconocer esto podemos elegir de nuevo y permitir que el instante presente sea una oportunidad para sanar y ver a nuestro hijo —y a nosotros mismos— libres de las cadenas del pasado.

Si en ese instante recordamos que tenemos la opción de elegir entre revivir el pasado o vivir plenamente conscientes del “ahora”, reconocemos que podemos liberarnos del condicionamiento de la memoria y contemplar la situación con la mirada inocente e impecable que acompaña a cada nuevo instante. Sólo entonces nos convertimos en testigos del milagro, que, inspirado por el perdón, es capaz de colapsar el tiempo y deshacer la carga de culpa, liberando al miedo y permitiendo que el amor recupere su lugar.

Al elegir ver el presente con inocencia, estamos experimentando desde nuestra verdadera identidad, desde la esencia del Ser. Decidimos emplear nuestra voluntad para amar y dirigir la mente de manera recta. Así, el milagro se convierte en una experiencia viva, donde el perdón deshace el pasado y nos permite vivir en la libertad y el amor del presente.

Vivir en el sueño implica experimentar múltiples situaciones desde una conciencia temporal, donde todas ellas están condicionadas por el pensamiento de culpa y miedo. Como enseña UCDM:

“El mundo comenzó con una extraña lección, lo suficientemente poderosa como para dejar a Dios relegado al olvido y a Su Hijo convertido en un extraño ante sus propios ojos, exiliado del hogar donde Dios Mismo lo había ubicado.” (T-31.I.4:5)

Reconocer que somos los soñadores de nuestros sueños es el primer paso para comenzar a tener sueños más felices:

“Tú eres el soñador del mundo de los sueños. Éste no tiene ninguna otra causa, ni la tendrá jamás.” (T-27.VII.13:1-2)

Esto será así hasta que se produzca nuestro despertar, pues:

El sueño del mundo no es sino una parte de tu propio sueño de la que te desprendiste y luego viste como si fuese el principio y el final del tuyo. [...] No puedes dejar de ser lo que eres. Pues Dios es misericordioso, y no permitió que Su Hijo lo abandonara.” (T-29.IV.6:2; T-31.IV.11:3-4)


Reflexión: Cuando tomas una decisión, ¿lo haces desde el presente o te dejas influenciar por el pasado?

Capítulo 25. IV. La luz que traes contigo (3ª parte).

IV. La luz que traes contigo.

3. Tú que eres el hacedor de un mundo que no es cierto, descansa y halla solaz en otro mundo donde mora la paz. 2Ése es el mundo que le llevas a todos los ojos fatigados y a todos los corazones desfallecidos que contemplan el pecado y entonan su triste estri­billo. 3De ti puede proceder su descanso. 4De ti puede surgir un mundo cuya contemplación los hará felices y donde sus corazo­nes estarán rebosantes de dicha. 5De ti procede una visión que se extiende hasta todos ellos, y los envuelve con dulzura y luz. 6Y en este creciente mundo de luz, las tinieblas que ellos pensaban que estaban ahí se desplazan hasta convertirse en sombras lejanas y distantes, que no se recordarán por mucho tiempo una vez que el sol las haya desvanecido. 7Y todos sus pensamientos "malvados" y todas sus esperanzas "pecaminosas", sus sueños de culpabili­dad y venganza despiadada, y todo deseo de herir, matar y morir, desaparecerán ante el sol que tú traes contigo.

Este fragmento es una invitación a reconocer el poder transformador de la visión interior y la paz, y a convertirnos en portadores de luz para los demás.

El mensaje central de este párrafo es que, aunque hayamos fabricado un mundo de sufrimiento y separación, existe otro mundo —el mundo de la paz— al que podemos acceder y compartir con los demás. Este mundo de luz y dulzura no solo nos ofrece descanso a nosotros, sino que también puede ser llevado a los 'ojos fatigados' y 'corazones desfallecidos' de quienes sufren, simplemente a través de nuestra visión y presencia.

El texto subraya que, al elegir la paz y la luz, nos convertimos en canales de transformación: las tinieblas y los pensamientos de culpa, ataque y muerte se disipan ante la luz que llevamos dentro. Así, nuestra visión puede envolver a los demás y ayudarles a dejar atrás el sufrimiento.

En la vida cotidiana, este fragmento nos invita a dejar de identificarnos con el mundo del conflicto y el juicio, y a descansar en la paz interior. Al hacerlo, no solo nos beneficiamos nosotros, sino que nos convertimos en una fuente de consuelo y esperanza para los demás. Practicar esta enseñanza implica buscar momentos de silencio y conexión con la paz interior, ser conscientes de que nuestra actitud y presencia pueden ser un refugio para quienes nos rodean, elegir conscientemente ver más allá de los errores y el sufrimiento, y ofrecer una mirada de dulzura, comprensión y luz.

Ejemplos concretos:

Ejemplo 1: En una reunión donde hay tensión y críticas, decides no sumarte al juicio ni al conflicto. En vez de eso, mantienes una actitud serena y comprensiva, escuchando con empatía. Tu presencia calma el ambiente y otros empiezan a relajarse.

Ejemplo 2: Un amigo está pasando por un momento difícil y solo ve problemas y culpa. En vez de reforzar su visión negativa, le ofreces palabras de aliento, le recuerdas su valor y le ayudas a ver posibilidades de esperanza. Tu luz le ayuda a ver más allá de su sufrimiento.

Ejemplo 3: En tu familia, cuando surge un conflicto, eliges no reaccionar con ataque o defensa. Respiras, conectas con tu paz interior y respondes con amabilidad. Poco a poco, el clima cambia y las 'tinieblas' se disipan.

Citas relacionadas:

“De ti puede proceder su Descanso” (T-25.IV.3:3).
“De ti procede una visión que se extiende hasta todos ellos, y los envuelve con dulzura y luz” (T-25.IV.3:5).
“La luz ha venido” (L-pI.75).
“La paz de Dios brilla en mí ahora”(L-pI.188).

Preguntas para la reflexión:

¿En qué momentos me identifico con el mundo del conflicto y olvido que puedo elegir la paz?
¿Cómo puedo ser un canal de descanso y esperanza para quienes me rodean?
¿Estoy dispuesto a dejar que mi visión y mi actitud sean una fuente de luz y dulzura para los demás?
¿Qué pensamientos o actitudes oscuras estoy dispuesto a dejar atrás hoy, para que el sol de mi interior las disuelva?

Conclusión o síntesis:

Este fragmento nos recuerda que somos portadores de una luz capaz de transformar el mundo. Al elegir la paz y la dulzura, no solo descansamos nosotros, sino que ofrecemos descanso y esperanza a los demás. Nuestra visión puede envolver a quienes sufren y ayudarles a dejar atrás la culpa, el ataque y el miedo. La verdadera transformación del mundo comienza en nuestro interior y se extiende, suavemente, a todos los corazones que tocamos.

Frase inspiradora: 'De ti puede surgir un mundo de luz y descanso para todos los corazones.'

Una invitación:

Este punto es una invitación a recordar tu poder de ser portador de luz y paz. 

No subestimes el impacto de tu actitud, tu mirada y tu presencia: puedes ser el sol que disuelve las tinieblas en los demás.

¿Cómo aceptar esta invitación? 

Haz una pausa cada día para conectar con tu paz interior. 

Cuando veas sufrimiento o juicio en otros, elige responder con dulzura y comprensión. 

Recuerda que tu visión puede envolver a los demás en luz, y que tu descanso puede ser el descanso de muchos.

Permítete ser el canal a través del cual desaparecen los pensamientos de culpa, ataque y miedo.

Invitación práctica: Hoy, cuando te encuentres con alguien que sufre o se siente perdido, repite para ti: 

“Elijo ser portador de luz y descanso. De mí puede surgir un mundo de paz”.

miércoles, 7 de enero de 2026

Explicación para niños sobre la reencarnación según UCDM

¿Cómo ayudar a un niño a comprender el significado del concepto reencarnación desde las enseñanzas de Un Curso de Milagros?


Un cuento apropiado:

🌟 El Niño que Soñaba Muchas Vidas.

Había una vez un niño llamado Leo 🧒✨.
Leo tenía una imaginación tan grande como el cielo 🌌 y cada noche soñaba cosas 
increíbles.

A veces soñaba que era un pirata ☠️🏴‍☠️,
otras veces un rey 👑,
y otras un pájaro que volaba muy alto 🕊️💨.

Una mañana, al despertar 🌅, Leo le preguntó a su mamá:

—Mamá, ¿crees que yo viví otras vidas… como en mis sueños? 🤔

Su mamá sonrió 😊 y le dijo:

—Ven, Leo. Te voy a contar un secreto muy especial 💛.


🌈 El Gran Sueño

—Mira, cariño —empezó a decir la mamá—.
Dentro de ti hay un sol que nunca se apaga ☀️💖.
Ese sol eres tú de verdad, y siempre está con Dios.

Pero cuando sueñas 😴…
puedes parecer muchas cosas diferentes:
🐾 un explorador
🧙‍♂️ un mago
🚀 un astronauta
o incluso alguien que vivió “antes”.

Leo abrió mucho los ojos 👀.

—¡Como en mis sueños! —exclamó.

—Sí —dijo ella—. Un Curso de Milagros enseña que la reencarnación es como soñar diferentes sueños.
Parecen reales… pero solo mientras estás dormido.


🌟 Despertar al Amor

—Mamá —preguntó Leo—,
¿y si en otra vida hice algo mal? 😟

La mamá le acarició el pelo 💞.

—Hijo mío, cuando despiertas de un sueño,
no tienes que arreglar nada de lo que pasó allí.
Solo recuerdas que estás a salvo en tu cama 🛏️❤️.

Con Dios pasa igual:
cuando recuerdas quién eres de verdad,
todo lo que pensaste que fuiste ⏳… desaparece como un sueño 🌬️✨.

Y lo más importante —siguió diciendo—
no es cuántas vidas soñaste,
sino que ahora mismo, en este momento 💫,
puedes elegir el amor en vez del miedo 💖✨.


🌈 El Gran Final

Esa noche, Leo volvió a soñar 🌙✨.
Soñó aventuras increíbles 🌊🐉🚀.
Pero al despertar dijo:

—Mamá, creo que ya lo entendí 😊.
Puedo soñar muchas vidas…
¡pero mi verdadero Hogar está aquí, despierto, contigo y con Dios! 🏡💗✨

Y su mamá lo abrazó fuerte 🤗:

—Así es, mi amor.
Y cada día puedes elegir ver con amor 💛.
Ese es el verdadero “despertar”.


Explicación para niños sobre la reencarnación según UCDM

Imagina que estás soñando mientras duermes.
En tu sueño puedes ser un pirata, un astronauta o un superhéroe.
Y cuando te despiertas, te das cuenta de que todas esas aventuras solo estaban en tu mente.

Pues bien, Un Curso de Milagros dice que la reencarnación —eso de vivir muchas vidas en diferentes cuerpos— es como seguir soñando diferentes sueños.

🌟 ¿Es “malo” soñar?

No.
Pero el Curso dice que lo importante no es cuántos sueños tengas, sino despertar y darte cuenta de que tu verdadera vida está con Dios, donde siempre estás a salvo y en paz.

🌟 Entonces… ¿es real la reencarnación?

El Curso explica que puede parecer real dentro del sueño, igual que los sueños que tienes en la noche parecen reales mientras duermes.
Pero cuando “te despiertas” espiritualmente, ves que lo que de verdad eres no nace ni muere, y no necesita cambiar de cuerpo.

🌟 ¿Qué es lo importante entonces?

El Curso dice que lo único que importa es ser amable, perdonar y elegir el amor
aquí y ahora, porque este momento es donde puedes sentir a Dios contigo.

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 7

LECCIÓN 7

Sólo veo el pasado.

1. Esta idea resulta muy difícil de creer al principio. 2Sin embargo, es la razón fundamental de todas las anteriores.

3Es la razón por la que nada de lo que ves significa nada.
4Es la razón por la que le has dado a todo lo que ves todo el significado que tiene para ti.
5Es la razón por la que no entiendes nada de lo que ves.
6Es la razón por la que tus pensamientos no significan nada y por lo que son como las cosas que ves.
7Es la razón por la que nunca estás disgustado por la razón que crees.
8Es la razón por la que estás disgustado porque ves algo que no está ahí.

2. Cambiar las viejas ideas que se tienen acerca del tiempo es muy difícil porque todo lo que crees está arraigado en el tiempo, y depende de que no aprendas estas nuevas ideas acerca de él. 2Sin embargo, ésa es precisamente la razón por la que necesitas nuevas ideas acerca del tiempo. 3Esta primera idea acerca del tiempo no es realmente tan extraña como pueda parecer en un principio.

3. Observa una taza, por ejemplo. 2¿Estás realmente viendo la taza, o simplemente revisando tus experiencias previas de haber levantado una taza, de haber tenido sed, de haber bebido de ella, de haber sentido su borde rozar tus labios, de haber desayunado, y así sucesivamente? 3¿Y no están acaso tus reacciones estéticas con respecto a la taza basadas asimismo en experiencias pasadas? 4¿De qué otra manera sino sabrías que esa clase de taza se rompe si la dejas caer? 5¿Qué sabes acerca de esa taza sino lo que apren­diste en el pasado? 6No tendrías idea de lo que es si no fuera por ese aprendizaje previo. 7¿Estás, entonces, viéndola realmente?

4. Mira a tu alrededor. 2Esto se aplica igualmente a cualquier cosa que veas. 3Reconoce esto al aplicar la idea de hoy indistintamente a cualquier cosa que te llame la atención. 4Por ejemplo:

5Sólo veo el pasado en este lápiz.
6Sólo veo el pasado en este zapato.
7Sólo veo el pasado en esta mano.
8Sólo veo el pasado en ese cuerpo.
9Sólo veo el pasado en esa cara.

5. No te detengas en ninguna cosa en particular, pero recuerda no omitir nada específicamente. 2Mira brevemente cada objeto, y luego pasa al siguiente. 3Tres o cuatro sesiones de práctica, cada una de un minuto más o menos de duración, bastarán.


¿Qué me enseña esta lección?

Esta lección me genera una pregunta que creo pertinente: ¿cuándo fue la primera vez que nombramos las cosas, que asignamos un valor a algo, que decidimos si algo es bueno o malo? Y, lo más importante, ¿por qué decidimos otorgarle ese valor o significado?

En realidad, el ego siempre percibe un error constante de sí mismo, creyendo que es lo que recuerda de él. Para el ego, la vida empieza con el nacimiento y termina con la muerte. Sin embargo, esta forma de verlo se basa en criterios temporales y, por lo tanto, está sujeta al cambio; y todo lo que cambia no es real. Lo que es real no está sometido al cambio.

La respuesta que nos da el ego ante cualquier situación se basa en el cúmulo de experiencias que recordamos. Pero eso nos mantiene atrapados en el error, ya que limita nuestra capacidad de dar una respuesta original nacida de la creatividad que llevamos dentro. Desde esta perspectiva, cuando dejamos atrás la personalidad egoica y nos abrimos a lo que realmente somos, un Ser Espiritual, podemos enfrentar la vida con una consciencia plena del eterno presente. En otras palabras, vivir el presente nos brinda siempre la oportunidad de responder de forma nueva, distinta y liberadora. Hacer consciente el presente nos convierte en co-creadores de una realidad cuyo matiz dependerá de la energía que decidamos activar.

En cualquier situación de la vida, es clave respirar hondo y tomar conciencia del momento presente, que nos impulsa a usar con confianza el potencial creador que llevamos dentro. En cada instante decido a quién servirá mi mente: al Ser o al ego.

En verdad, el Hijo de Dios no está inmerso en un proceso de evolución ni necesita adquirir cualidades espirituales, pues ya fue creado pleno y perfecto. Lo que parece ser un recorrido de aprendizaje en este mundo no es más que un camino para recordar lo que jamás se perdió. El mundo —que el ego fabricó para ocultar la verdad— se convierte, cuando se pone en manos del Espíritu Santo, en un salón de clases donde se corrige la percepción y se deshace el error.

No estamos llamados a desarrollar atributos divinos, sino a aceptar que ya compartimos la Mente de Dios. Cada experiencia aquí es una oportunidad para elegir de nuevo: escuchar la voz del miedo o permitir que la Voz que habla por Dios reinterprete todo a la luz del Amor. Así, lo que el ego usa para reforzar la separación, el Espíritu Santo lo transforma en un medio para sanar.

No hay cursos que aprobar ni niveles que alcanzar, pues el tiempo solo sirve para aprender una única lección: reconocer que el error no tiene efectos y que la inocencia es nuestra naturaleza eterna. Las lecciones se repiten mientras deseemos mantener el pasado y el juicio; se liberan cuando estamos dispuestos a ver con la visión de Cristo. No avanzamos realmente a través de vidas ni etapas, sino que dejamos de repetir la misma elección equivocada.

La experiencia del tiempo es únicamente el intento del ego de mantener la ilusión de separación. No describe un progreso real ni un camino de crecimiento, sino la creencia persistente de una mente que aún teme a Dios y, por lo tanto, teme a su propia santidad. Cuando estamos dispuestos a aceptar la corrección del Espíritu Santo, dejamos de asignarle realidad al error, y el aparente ciclo se disuelve. Entonces comprendemos que jamás abandonamos a nuestro Padre, y que la idea de haber partido fue solo un sueño al que ya no deseamos aferrarnos.

Creemos que nuestro aprendizaje depende de fuerzas externas y que otras voluntades determinan el camino que debemos seguir. Esto no es así. Nada fuera de nuestra mente puede enseñarnos, porque nada fuera de ella es real. El ego inventó la idea de que debemos escoger experiencias para avanzar, pero Jesús nos asegura que no hay progreso donde ya reina la plenitud de lo creado por Dios.

No necesitamos seleccionar lecciones, pues solo existe una: reconocer que la separación jamás tuvo lugar. Todo lo que parece llegar a nuestro encuentro en este mundo no es una asignatura impuesta, sino una oportunidad para permitir que el Espíritu Santo reinterprete por nosotros lo que el ego fabricó para mantenernos en la confusión. Cuando dejamos de decidir por nuestra cuenta, cada situación se convierte en un recordatorio de nuestra inocencia, porque toda percepción entregada a la Luz pierde su propósito de ataque y se vuelve un medio para recordar nuestra única función aquí.

No estamos siendo guiados por fuerzas externas, sino por la Voz que Dios puso en nuestra mente y que habla por Él. Esta Voz nos conduce sin esfuerzo cuando dejamos de aferrarnos a nuestros juicios. Y así comprendereremos que no elegímos experiencias para aprender, sino que permitimos que el Espíritu Santo deshaga lo que jamás podría ser verdad.

Somos libres de elegir en cada instante, y aun así hemos elegido con frecuencia el sufrimiento, creyendo que es inevitable. Tal elección nace únicamente de la identificación con el ego, que siempre busca preservar el miedo. Sin embargo, ninguna de las elecciones es real, pues lo que procede del error no puede tener efecto sobre aquello que Dios creó invulnerable.

Las múltiples escuelas que intentan señalar la verdad forman parte del mismo sueño al que intentan poner fin. Sus mensajes, cuando se usan correctamente, no hacen sino recordarnos que somos los soñadores del sueño y no sus víctimas. Un Curso de Milagros también se halla dentro del sueño, pero su propósito es llevarnos hasta el punto en que podamos distinguir lo ilusorio de lo verdadero y permitir que la Luz revele lo que nunca ha cambiado. Pues lo real no necesita defensa, y lo irreal no tiene poder alguno sobre nosotros.

Las ideas de evolución o de involución pertenecen únicamente a la mente que aún cree en la separación y, por lo tanto, interpreta su experiencia en términos de dualidad. En verdad, el Hijo de Dios no puede cambiar ni apartarse de lo que es, porque fue creado Perfecto, Inocente e Inmutable. Lo que parece haberse perdido no es la plenitud, sino la conciencia de ella.

Nuestra identificación con las creencias falsas del ego —creencias basadas en el miedo, la culpa y la carencia— nos lleva a proyectar un mundo ilusorio donde el aprendizaje parece ocurrir mediante percepciones cambiantes. Pero este aprendizaje no hace sino reflejar la confusión inicial: la creencia de que la separación tuvo efectos. Cuando esta creencia se entrega al Espíritu Santo, la percepción se corrige, y el mundo deja de ser el lugar donde intentamos encontrar lo que pensamos haber perdido, para convertirse en un simple medio para recordar que nunca dejamos de ser tal como Dios nos creó.

Propósito y sentido de la lección:

El objetivo de esta lección es ayudarte a reconocer que lo que percibes no es el presente, sino una interpretación basada en recuerdos y experiencias pasadas. El Curso te invita a cuestionar la realidad de tu percepción y a abrirte a la posibilidad de ver el presente tal como es, sin los filtros del pasado. Así, comienzas a deshacer la ilusión y a acercarte a una visión más auténtica y liberadora.

Instrucciones prácticas:

  • Realiza el ejercicio tres o cuatro veces al día.
  • Dedica un minuto a mirar a tu alrededor y aplica la frase:
    • “Sólo veo el pasado en este/a ______.”
  • Aplica la idea a cualquier objeto que veas: una taza, un lápiz, una mano, una cara, etc.
  • No te detengas demasiado en ningún objeto, pero tampoco omitas nada deliberadamente.
  • Hazlo de manera relajada, sin forzar ni buscar entenderlo intelectualmente.

Aspectos psicológicos y espirituales:

Esta lección puede generar cierta resistencia, ya que desafía la creencia de que percibimos el presente. Psicológicamente, te ayuda a darte cuenta de cómo tus juicios y reacciones están condicionados por el pasado. Espiritualmente, es un paso hacia la liberación de viejos patrones y la apertura a una percepción más pura y verdadera, libre de condicionamientos.

Relación con el resto del Curso:

La Lección 7 es fundamental porque introduce el tema del tiempo y la percepción condicionada. Es un pilar para el entrenamiento mental de UCDM, ya que te prepara para soltar el pasado y abrirte a la experiencia del presente. Esta comprensión es esencial para avanzar hacia el perdón y la verdadera visión.

Consejos para la práctica:

  • No te preocupes si al principio te cuesta aceptar la idea; la práctica constante irá suavizando la resistencia.
  • Haz el ejercicio con curiosidad, sin buscar resultados inmediatos.
  • Si te distraes o te enganchas con algún objeto, simplemente vuelve a la observación y aplica la frase.
  • Recuerda que el objetivo no es entenderlo todo ahora, sino abrirte a una nueva manera de ver.

Conclusión final

La Lección 7 te invita a mirar con honestidad tu percepción y a reconocer que ves el pasado en todo. Este reconocimiento es liberador y te acerca a la paz interior. Confía en el proceso y permite que la práctica te lleve, paso a paso, hacia una nueva manera de ver y de vivir.


Ejemplo-Guía: "El comportamiento de nuestro hijo nos desespera"

Retomo el primero de los ejemplos con los que estamos "practicando" a lo largo de las lecciones, para aplicar las enseñanzas de este importantísimo ejercicio.

En las reflexiones precedentes hemos visto cómo el pasado se convierte en la visión que condiciona nuestras interpretaciones y, como consecuencia de ello, nuestro comportamiento.

Aunque hablamos del pasado y del tiempo como si fueran realidades que ejercen influencia sobre nosotros, UCDM enseña que ambos forman parte de la misma ilusión. El tiempo es una construcción de la mente que se ha puesto al servicio del ego para mantener la creencia en la separación. Dentro del sueño, parece haber un “pasado” que recordamos conscientemente y otro que atribuimos a causas ocultas o ancestrales. Pero ninguna de estas formas de pasado tiene efecto real, pues todo aprendizaje aparente se basa en la idea equivocada de que nuestra identidad puede cambiar.

El llamado “pasado reciente” no es más que la interpretación que hacemos de lo que creemos haber vivido desde nuestro nacimiento, y el “pasado ancestral” no es sino otro intento del ego de justificar la culpa proyectándola hacia lo que no recordamos. En verdad, no aprendemos a través de vidas ni de memorias antiguas, sino a través de la corrección del instante presente, donde el Espíritu Santo nos muestra que el pasado no existe y jamás pudo determinar lo que somos.

Aceptar esto es reconocer que no estamos condicionados por ninguna historia, sino libres en cada momento para recordar nuestra verdadera Identidad en Dios.

Hacemos esta distinción ilusoria únicamente para plantear una pregunta que puede impulsarnos a mirar más allá de la forma: ¿quién es realmente nuestro hijo? ¿Quién es nuestro padre o nuestra madre? En el nivel de la verdad, ninguna relación definida por el cuerpo expresa lo que somos, pues el Curso enseña que todas las relaciones en el mundo son proyecciones de la mente que cree estar separada y busca reencontrarse a sí misma en los demás.

Cuando analizamos nuestras vivencias desde la perspectiva del “pasado reciente”, solemos pensar que la explicación de lo que ocurre en nuestras relaciones actuales se encuentra en lo aprendido desde nuestra infancia hasta hoy. Así interpretamos la experiencia con nuestro hijo como el resultado de creencias o patrones heredados: quizá tuvimos un padre estricto, y ahora repetimos ese mismo rol con nuestro propio hijo, convirtiendo esa percepción en causa de conflicto.

Pero incluso después de reconocer esto, surge inevitablemente otra pregunta: ¿para qué tuve que encontrarme con ese padre, con esas características, y por qué permití que eso pareciera condicionarme ahora? Esta forma de cuestionamiento sigue siendo parte del sistema de pensamiento del ego, pues presupone que el pasado tiene efectos reales sobre nosotros.

Si extendemos la mirada hacia lo que se denomina “pasado ancestral”, incluso si creyéramos que la relación con nuestro hijo proviene de encuentros en otras vidas, seguiríamos manteniendo el error fundamental: la idea de que aprendemos mediante el tiempo. Pensar que regresamos para “arreglar” algo que antes no se resolvió no hace sino reforzar la creencia en la culpa y en la separación. Todo ello forma parte de las enseñanzas del ego, que utiliza el tiempo para perpetuar el sueño.

El Curso nos recuerda que el tiempo es una ilusión. Lo utilizaremos mientras creamos necesitarlo, pero solo para un propósito: permitir que el Espíritu Santo lo reinterprete en favor de la verdad. Lo único verdaderamente importante es reconocer que solo el presente —el instante santo— puede ofrecernos la oportunidad de deshacer los errores de percepción.

La creencia de que tenemos una “deuda pendiente” con nuestro hijo puede servir como punto de partida para mirar hacia adentro, pero no nos permitirá vivir la relación desde la paz. El único modo de sanar la experiencia es colapsar el tiempo: permitir que el pasado deje de tener influencia, entregarlo por completo, y recibir el instante presente como lo que es: un espacio eterno donde la corrección ya se ha dado.

Convertirnos en hacedores de milagros significa permitir que el Espíritu Santo deshaga aquello que jamás fue real. El milagro no añade nada, ni trae nada nuevo; simplemente elimina los velos que todavía conservamos en la memoria y que nos impiden ver lo que siempre ha sido verdadero. Así queda citado en el Texto del Curso:
“El milagro no hace nada. 2Lo único que hace es deshacer. 3Y de este modo, cancela la interferencia a lo que se ha hecho. 4No añade nada, sino que simplemente elimina. 5lo que elimina hace mucho que desapareció, pero puesto que se conserva en la memo­ria, sus efectos parecen estar teniendo lugar ahora. 6Hace mucho que este mundo desapareció. 7Los pensamientos que lo origina­ron ya no se encuentran en la mente que los concibió y los amó por un breve lapso de tiempo. 8El milagro no hace sino mostrar que el pasado ya pasó, y que lo que realmente ya pasó no puede tener efectos. 9Recordar la causa de algo tan sólo puede dar lugar a ilusiones de su presencia, pero no puede producir efectos”. (T-28.1:1-9)

Lo que creímos que nos condicionaba es solo una sombra mantenida por elección. La verdad permanece intacta, y en este instante podemos permitir que se nos muestre. 


Reflexión: Si lo que percibo es interpretado como un recuerdo del pasado, como algo aprendido y que nos condiciona, ¿qué te impide darle un significado diferente?

Capítulo 25. IV. La luz que traes contigo (2ª parte).

IV. La luz que traes contigo (2ª parte).

2. Podría afirmarse, por lo tanto, que la ley básica de la percep­ción es: "Te regocijarás con lo que veas, pues lo ves para regoci­jarte". 2mientras creas que el sufrimiento y el pecado te pueden proporcionar alegría, seguirán estando ahí para que los veas. Nada es de por sí perjudicial o beneficioso a menos que así lo desees. 4Tu deseo es lo que determina los efectos que ha de tener en ti porque lo elegiste como un medio para obtener esos efectos, creyendo que eran los portadores del regocijo y de la felicidad. Esta ley rige incluso en el Cielo. 7El Hijo de Dios crea para ser feliz, puesto que comparte con su Padre el propósito que Éste tuvo al crearlo a fin de que su alegría fuese cada vez mayor y la de Dios junto con la suya.

Este fragmento profundiza en la relación entre percepción, deseo y experiencia, y nos invita a examinar cómo nuestra mente elige aquello que quiere experimentar, incluso a nivel espiritual.

El mensaje central de este punto es que la percepción no es pasiva ni neutra: vemos aquello que, en algún nivel, deseamos ver. La mente busca regocijarse con lo que percibe, y por eso elige aquello que cree que le proporcionará alegría, aunque a veces se equivoque y busque la felicidad en el sufrimiento o el pecado. Nada es intrínsecamente bueno o malo, beneficioso o perjudicial: es nuestro deseo el que determina el efecto que las cosas tienen sobre nosotros. Esta ley de la percepción no solo opera en el mundo, sino que es un reflejo de la ley divina: el Hijo de Dios fue creado para ser feliz y su alegría aumenta la alegría de Dios.

En la vida cotidiana, este principio nos invita a observar honestamente nuestros deseos y a reconocer que, si experimentamos sufrimiento, es porque en algún nivel creemos que nos aportará algo (justificación, atención, castigo, etc.). 

La práctica consiste en preguntarnos: 

¿Qué estoy buscando realmente en esta situación? 

¿Estoy eligiendo ver el conflicto, el error, el pecado, porque creo que ahí está mi felicidad o mi justificación? 

¿Qué pasaría si eligiera ver la inocencia, la paz o la posibilidad de alegría? 

Este fragmento nos anima a asumir la responsabilidad de nuestra percepción y a recordar que podemos elegir de nuevo, orientando nuestro deseo hacia la verdadera felicidad.

Ejemplos concretos:

Ejemplo 1: Si en una relación de pareja tiendo a fijarme en los errores del otro y a sentirme víctima, es porque, en algún nivel, creo que eso me da razón, poder o justificación para mi malestar. Estoy eligiendo ver el conflicto porque creo que ahí está mi 'regocijo'.

Ejemplo 2: En el trabajo, si busco constantemente reconocimiento y me frustro por no recibirlo, es porque he decidido que mi felicidad depende de la aprobación externa. Mi deseo dirige mi percepción y experiencia.

Ejemplo 3: Si me siento culpable por un error del pasado y no me permito perdonarme, es porque creo que la culpa me protege o me purifica. Estoy eligiendo ver el pecado como fuente de 'alegría', aunque en realidad me mantiene en sufrimiento.

Citas relacionadas:

“Nada es de por sí perjudicial o beneficioso a menos que así lo desees” (T-25.IV.2:3).
“El Hijo de Dios crea para ser feliz, puesto que comparte con su Padre el propósito que Éste tuvo al crearlo a fin de que su alegría fuese cada vez mayor y la de Dios junto con la suya” (T-25.IV.2:7).
“La percepción es una elección, no un hecho” (T-21.Int.1:7). 
“Elijo ver paz en lugar de esto” (L-pI.34).

Preguntas para la reflexión: 

¿Qué deseo está detrás de lo que percibo hoy como fuente de alegría o sufrimiento?
¿En qué situaciones insisto en ver el conflicto, el error o el pecado?
¿Qué creo que obtengo de ello?
¿Estoy dispuesto a elegir de nuevo y buscar la alegría en la inocencia y la unión?
¿Cómo cambiaría mi experiencia si recordara que fui creado para ser feliz y que mi felicidad es la de Dios?

Conclusión o síntesis:

Este fragmento nos recuerda que somos responsables de nuestra experiencia porque elegimos, consciente o inconscientemente, aquello con lo que queremos regocijarnos. 

La percepción es una herramienta poderosa: puede mantenernos en el sufrimiento si creemos que ahí está nuestra felicidad, o puede liberarnos si elegimos ver la inocencia y la paz. 

La verdadera alegría es el propósito de la creación, y está disponible cuando alineamos nuestro deseo con el de Dios.

Frase inspiradora: '"Elijo ver aquello que me conduce a la alegría, porque fui creado para ser feliz".

Una invitación:

Este punto es una invitación a mirar con honestidad nuestros deseos y a reconocer el poder que tenemos para elegir de nuevo. 

No somos víctimas de lo que vemos: somos los creadores de nuestra experiencia a través de la percepción y el deseo.

¿Cómo aceptar esta invitación? 

Hazte consciente de lo que buscas en cada situación: 

¿quieres tener razón, sufrir, castigar, o prefieres la paz y la alegría? 

Cuando notes que te regocijas en el conflicto, la culpa o el ataque, detente y pregúntate:

 ¿Qué deseo estoy alimentando? 

¿Estoy dispuesto a elegir de nuevo? 

Recuerda que tu felicidad es el propósito de tu existencia, y que tu alegría aumenta la alegría de Dios.

Invitación práctica: Hoy, cada vez que te sorprendas buscando justificación en el sufrimiento, repite para ti: 

“Elijo regocijarme en la paz, la inocencia y la unión. Fui creado para la alegría”.

martes, 6 de enero de 2026

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 6

LECCIÓN 6

Estoy disgustado porque veo algo que no está ahí.

1. Los ejercicios que se han de llevar acabo con esta idea son muy similares a los anteriores. 2Es necesario, una vez más, que para cualquier aplicación de la idea de hoy nombres muy concreta­mente la forma de disgusto de que se trate (ira, miedo, preocupa­ción, depresión, etc.), así como lo que percibes como su causa. 3Por ejemplo:

4Estoy enfadado con ______ porque veo algo que no está ahí.
5Estoy preocupado acerca de _____ porque veo algo que no está ahí.

2. Conviene aplicar la idea de hoy a cualquier cosa que parezca disgustarte, y puede usarse provechosamente durante el trans­curso del día con ese propósito. 2No obstante, las tres o cuatro sesiones de práctica que hoy se requieren deben ir precedidas, como en días pasados, por un minuto más o menos de búsqueda mental, seguido de una aplicación de la idea a cada pensamiento de disgusto descubierto en dicha búsqueda.

3. Una vez más, si te resistes a aplicar la idea a algunos de los pensamientos que te causan disgusto más que a otros, recuerda las dos advertencias mencionadas en la lección anterior:

2No hay disgustos pequeños. 3Todos perturban mi paz men­tal por igual.
4Y:
5No puedo conservar esta forma de disgusto y al mismo tiempo desprenderme de las demás. 6Para los efectos de estos ejercicios, pues, las consideraré a todas como si fuesen iguales.


¿Qué me enseña esta lección?

A veces puede ser complicado poner en práctica esta lección, ya que podemos creer que, al reaccionar con una emoción ante una situación, tenemos razones para hacerlo. Por ejemplo, si pasamos por un desamor, en ese instante podemos sentirnos muy tristes, y esa emoción puede quedarse con nosotros por mucho tiempo.

Dos aspectos importantes: por un lado, el juicio y la interpretación que hacemos de la acción percibida están basados en un error, ya que vivimos la experiencia como si fuéramos víctimas sin relación alguna con el efecto recibido. Nuestro ego asume que la culpa es del otro, olvidando que ese otro es su propio espejo y su mejor maestro.

Por otro lado, aferrarnos a una emoción negativa nos mantiene atrapados en el pasado; es decir, nuestras percepciones están influenciadas por los recuerdos que hemos vivido y nuestras reacciones dependen de la calidad de esas experiencias.

Esta lección nos abre una puerta que, si tenemos el valor de cruzar, nos brindará gran confianza y un poder transformador; me refiero al eterno presente. Vivir en el presente nos da la oportunidad de renovarnos constantemente. Podemos perdonar en cada momento. Es un soplo de aire puro y revitalizante. Nos ayuda a crecer cuando tomamos conciencia de que tenemos la capacidad de elegir, es decir, nos convierte en verdaderos creadores de nuestra vida.

Todos tenemos esa cualidad. El poder de decidir hará que en el futuro, que no es más que el próximo presente, recojamos lo que hoy sembramos. Si quiero ser feliz y tener paz interior, ¿qué esperamos?, ¿a que las cosas cambien afuera? Hagámoslo realidad ahora y nos acompañará para siempre.

Propósito y sentido de la lección:

El objetivo de esta lección es ayudarte a reconocer que los motivos por los que te disgustas no son reales. El Curso te invita a darte cuenta de que tu malestar surge porque percibes algo que en realidad no está ahí: interpretaciones, juicios o proyecciones que no corresponden a la verdad. Así, comienzas a deshacer la ilusión de que el mundo externo es la causa de tu sufrimiento.

Instrucciones prácticas:

  • Realiza el ejercicio tres o cuatro veces al día.
  • Dedica un minuto a observar tu mente y detectar cualquier disgusto, sin importar su intensidad.
  • Aplica la frase:
    • “Estoy [enfadado/preocupado/deprimido, etc.] con/acerca de ______ porque veo algo que no está ahí.”
  • Si te resistes a aplicar la idea a ciertos disgustos, recuerda:
    • “No hay disgustos pequeños. Todos perturban mi paz mental por igual.”
    • “No puedo conservar esta forma de disgusto y al mismo tiempo desprenderme de las demás. Para los efectos de estos ejercicios, las consideraré a todas como si fuesen iguales.”

Aspectos psicológicos y espirituales:

Esta lección te ayuda a tomar conciencia de que tus emociones negativas no tienen una causa real fuera de ti, sino que surgen de interpretaciones erróneas. Psicológicamente, esto te permite empezar a soltar la tendencia a proyectar y a asumir la responsabilidad de tu experiencia. Espiritualmente, es un paso hacia la liberación del juicio y la apertura a una visión más amorosa y verdadera.

Relación con el resto del Curso:

La Lección 6 profundiza en la idea de que la causa de tu malestar nunca está fuera de ti. Es un paso más en el entrenamiento mental de UCDM, que te prepara para aceptar el perdón y la paz interior. Esta comprensión es fundamental para avanzar hacia una percepción más clara y compasiva.

Consejos para la práctica:

  • No te preocupes si al principio te cuesta aceptar la idea; la práctica constante irá suavizando la resistencia.
  • Sé honesto contigo mismo al identificar tus disgustos, sin minimizar ni exagerar.
  • Si te resulta difícil aplicar la idea a ciertos temas, simplemente observa esa resistencia y continúa practicando.
  • Recuerda que el objetivo no es negar tus emociones, sino cuestionar su origen y abrirte a una nueva interpretación.

Conclusión final:

La Lección 6 te invita a mirar con honestidad tus emociones y a abrirte a la posibilidad de que la causa de tu malestar no es lo que parece. Este reconocimiento es liberador y te acerca a la paz interior. Confía en el proceso y permite que la práctica te lleve, paso a paso, hacia una nueva manera de ver y de vivir. 


El enfoque Cabalístico:

Todo proceso creador se inicia con la activación de Kether-Voluntad. Este Centro de conciencia, conjuntamente con Hochmah-Sabiduría y Binah-Inteligencia Activa, forman lo que se conoce como “Triángulo Superior”, correspondiéndose su actividad con el Plano Emanativo, donde se expresa la Mente en estado puro. Dicha “triada” representa al Yo Espiritual y, a nivel de Elemento, está en analogía con el Fuego.

La emanación de una idea a ese nivel es abstracta; es un impulso que, al igual que la semilla, requiere ser acogido por una tierra fértil para que tenga garantía de arraigarse y crecer. Esa “tierra” está representada cabalísticamente por Hesed-Gracia, Gueburah-Justicia y Tiphereth-Equilibrio. Esta “triada” desarrolla su actividad en el Plano de Creación, donde el potencial activo principal son los sentimientos y las emociones. Estamos hablando del Yo Emocional y, a nivel de Elemento, está en analogía con el Agua. En este plano, el impulso de la idea es captado por las emociones y se produce un primer filtro en los términos, atracción o repulsión. 

El tercer Plano, es el de Formación y en él desarrollan sus trabajos Netzah-Belleza; Hod-Razón y Yesod-Fundamento. Cuando la idea alcanza este nivel, ha dejado de ser un impulso y ahora goza de una primera imagen, activando los órganos de percepción: siento atracción por ella y la considero bella y hermosa o, por el contrario, su imagen me lleva a ejercer un juicio, una crítica para determinar su valor. En este plano, la criatura se encuentra formada y lista para salir a alcanzar el nivel exterior. Podemos decir que es la antesala de la realidad, del presente. Es el Plano del pensamiento humano, de las creencias.

Tan sólo nos queda abordar el último Plano, el Físico. En dicho nivel encontramos a Malkuth, el representante de los ropajes materiales. Cuando la semilla alcanza esta fase, podemos decir que se encuentra en su máxima maduración. Se corresponde con la etapa de los frutos.

La energía se puede manifestar en forma ondulatoria o en partículas corpusculares. Cuando lo hace en ondas, estamos hablando de los Cuerpos Espirituales (Cuerpo Mental, Emocional y Etérico); cuando lo hace corpuscularmente, estamos hablando del Cuerpo Material (Cuerpo Físico).

Si alcanzado el nivel Malkuth, lo emanado en Kether se convierte en una experiencia presente y manifestada, podemos decir que lo que vivimos es consecuencia de lo que hemos emanado mentalmente. De la calidad de la idea emanada así dependerá la calidad del resultado obtenido. Por lo general, no somos conscientes de lo que ocurre con la energía cuando se manifiesta en su estado ondulatorio, es decir, cuando se encuentra en los Planos Emanativos, de Creación y Etéricos. Habitualmente nos hacemos conscientes cuando esa energía se hace corpuscular y alcanza una identidad física.

Pero es evidente que la causa no la podemos encontrar en esa fase última, sino que tendremos que remontarnos al inicio. Esa fase de inicio, cuando se manifestó, tuvo lugar en un presente, el cual daba vida a un potencial futuro. Cuando abordamos los trabajos de la segunda y tercera fase, la emocional y la racional, podemos decir que ese potencial futuro ya se ha convertido en pasado, pues está condicionado por la idea original.

Esta reflexión está muy en sintonía con la teoría del desdoblamiento del tiempo, cuyo descubridor y defensor es Jean-Pierre Garnier Malet. Os dejo un resumen de su teoría, que estoy seguro os gustará y cuya práctica os puede aportar muchos beneficios:

En dicha teoría, el autor afirma que todo tiene su "doble". Esto ha sido avalado, por ejemplo, en el sistema solar y al nivel de las partículas. En el universo todas las partículas están desdobladas; todas las estrellas, todas las galaxias tienen su doble, y como nosotros somos un conjunto de partículas, entonces surge la pregunta: ¿dónde están las partículas desdobladas? Si yo soy un saco de partículas, en una piel física, ¿dónde están las partículas desdobladas de mi saco? Estas partículas desdobladas son una extensión de la persona basada en esta regla universal.

Somos seres multidimensionales, y según la teoría del desdoblamiento del tiempo, nuestros "yoes" habitan en diferentes dimensiones, pero no son conscientes [de lo que hacen] los unos de los otros, pues las diferencias de vibración de cada dimensión hacen que sea imposible verse. Uno de nuestros yoes que vive en un futuro va a una velocidad mucho más rápida que la que experimentamos nosotros en esta dimensión (la llamada tercera dimensión). Por otro lado, nuestro yo del pasado vive en una dimensión más lenta que en la que habitamos nosotros en nuestro presente.

Según esta interesante teoría, demostrada científicamente (así que no es un asunto de fe, sino de informarse de lo que ya ha sido comprobado y demostrado), cada vez que tenemos un pensamiento sobre algo que puede ocurrir, estamos creando un posible potencial futuro. Todo eso no se pierde, no se queda sólo en nuestra cabeza, sino que está "vivo" en algún lugar. Se crea un infinito mundo de posibilidades. Según la teoría del desdoblamiento del tiempo, nuestro yo futuro es capaz de conocer esas posibilidades. De hecho, hay muchos yoes que las están viviendo, pues en cada distinta dimensión estamos experimentando una realidad diferente o alternativa, fruto de los pensamientos que hemos tenido. Todo esto quedó demostrado hace mucho tiempo por la física cuántica, la cual afirma que nuestros pensamientos influyen en la realidad, y el "observador" altera lo observado. Existe en YouTube un vídeo muy conocido llamado "Dr. Quantum - Experimento Doble Ranura" que demuestra la función del observador en lo experimentado.

Jean-Pierre Garnier afirma que tenemos un yo corpuscular (hecho de carne, este que podemos ver, tocar, sentir con nuestras facultades físicas) y otro energético. Todas las partículas en el universo tienen su aspecto en forma de materia y en forma de "onda" o energía, y esto último puede materializarse en cualquier forma física. Y no olvidemos que nosotros estamos hechos de partículas.

Nuestros pensamientos se transportan por ondas que no tienen masa, son energía. Aquel que está desdoblado (nuestro yo "energético") va a fabricar el futuro de aquel que está en un tiempo ralentizado (nuestro yo presente). Pero el observador que se encuentra en un tiempo acelerado, el observador número 2 (el futuro), también puede desdoblarse en un tiempo todavía más acelerado, y ese nuevo observador número 3 va a crear el futuro del número 2. Sin embargo, el observador número 1 (en el tiempo presente) puede tener respuestas a preguntas que nunca se han realizado, pues tiene intercambio de información mediante aperturas temporales imperceptibles con el observador número 3; esto puede avalar las famosas intuiciones, donde sabes qué responderle a alguien que aún no te ha formulado la pregunta. Todo esto quiere decir que, mediante nuestros pensamientos, nos desdoblamos a posibles futuros. El "yo" desdoblado, que se mueve a una velocidad muchísimo mayor, puede a su vez desdoblarse en otras múltiples opciones de futuro. Y tú, el observador número 1 en tu presente, estás en comunicación con todos tus yoes desdoblados, cada cual viviendo una de las infinitas posibilidades de futuro, y hay un intercambio de información con ellos. Esto avala que en lo que te estés centrado en tus pensamientos será algo así como el futuro que eliges, y será la información que se actualice en ti por el "yo" que ha vivido ese futuro.

De nuevo, una vez más, entra en juego el "eres lo que piensas", que tan de moda y extendido se encuentra últimamente. Somos creadores de nuestra realidad, aunque a veces no nos guste, pues nos pone en la clara posición de ser responsables de que lo malo que estamos viviendo es fruto de nuestra creación. Hay que entender que siempre vivimos lo que imaginamos. Existimos como observadores de nuestro propio universo, y eso no está sujeto a ningún dogma, aunque desde la antigüedad ha sido aplicado en distintas creencias o filosofías, como la metafísica. El único postulado que hay en esta teoría [el desdoblamiento del tiempo] es que yo soy un observador de mi universo. Tenemos un cuerpo que es como cualquier otra partícula, que es dual: corpuscular a la vez que ondulatorio. Tenemos un cuerpo energético que desdobla el cuerpo físico; realmente no es un doble, sino que desdobla un cuerpo y es ese cuerpo energético que va a buscar la información en tiempos diferentes y que nos aporta informaciones que nuestro cuerpo toma y que guardamos en el agua de nuestro cuerpo. Eso también es una regla, y hay que saber que si no tenemos información y no tenemos agua, no podemos visitar un espacio. Los antiguos decían que si no tenemos agua y espíritu, no podemos visitar un reino. La información y el espíritu, el reino y el espacio; hay tanto espacio desdoblado en el universo como estrellas en el cielo.

Ahora bien, ¿cómo podemos sacarle utilidad funcional a toda esta información? Si nosotros creamos un futuro con cada pensamiento que tenemos, y un "yo" nuestro energético, que vive en otra dimensión a una velocidad mucho mayor (por lo tanto, está mucho más adelantado en el tiempo) ya sabe las consecuencias de cada futuro creado con el pensamiento, ¿cómo podemos utilizar a nuestro doble para que nos entregue información sobre qué es lo mejor que podemos hacer para nosotros crear y vivir un futuro o vida que deseamos?

Práctica

Como se dijo anteriormente, nuestro doble habita en otra dimensión que funciona a una velocidad mucho mayor que la nuestra de este momento presente. Podríamos decir, por utilizar un ejemplo que no tiene por qué ser totalmente preciso, que un minuto en nuestra dimensión actual es, para el doble que vive en el futuro, algo así como un mes. La vibración es mucho más alta en su dimensión y el tiempo, al ser relativo, no es el mismo. Sin embargo, existe un momento donde nuestro doble puede comunicarse con nosotros, y es durante el sueño.

Existe una fase llamada sueño paradoxal o REM. En esos momentos es cuando nuestro cerebro mayor actividad tiene; si hemos visto a alguien dormido que está atravesando esa fase cuando lo observamos (también ocurre con las mascotas), podremos observar cómo sus ojos bajo los párpados se mueven rápidamente. En ese momento es cuando nuestro doble tiene acceso a nosotros, y nosotros a él. Nuestro doble accede a nuestra información (nuestro problema, aquello por lo que pedimos consejo o guía) ya que ésta se encuentra almacenada en el agua de nuestro cuerpo. ¿Y cómo nos comunicamos conscientemente con nuestro doble para expresarle nuestros problemas y que nos ayude en las soluciones, pues él conoce las distintas opciones futuras y sabe cómo proceder?

Justo cuando te vas a quedar dormido, has de exponerle a tu doble el problema sobre el cual deseas solución o inspiración. Has de hacerlo con todo lujo de detalles, describirle las circunstancias al completo, pues él no sabe exactamente "dónde" estás, aunque haya visitado todos los futuros potenciales, conociendo miles y miles de diferentes opciones. De esta forma él podrá hacer una síntesis con toda la información y actualizarla en ti para darte la mejor de las soluciones. En la petición que hagas, tras describir el problema, pides una solución para el problema y para todos los implicados, la que mejor sea de todas las posible, y que sea actualizada en ti. La sensación que has de tener cuando te quedas dormido es de despreocupado y confiado (esto es muy importante, clave), teniendo la seguridad y certeza de que tu doble encontrará la solución para ti y el  problema quedará solucionado. Durante el sueño, tu doble actualizará en ti (tu cuerpo, tu agua) la información requerida. Puedes despertar siendo una persona totalmente distinta; esto ha sido registrado en los casos de personas con remisiones espontáneas de enfermedad o curaciones milagrosas, que de un día para otro han sanado totalmente.

Tras esto, existe un periodo llamado "cuarentena", lo cual significa que hay un periodo de equivalencias entre nuestro doble y nosotros mismos que puede llegar hasta cuarenta días para que los cambios, la materialización, se dé en nuestro plano.

En el periodo de cuarentena te puede llegar información en forma de intuición. Esta puede venir de nuestro doble o de informaciones parasitarias. La forma de diferenciarlo es estar atento al estado en el cual te encuentras cuando recibes la intuición. Si estás en un estado de benevolencia, positivo, bien o incluso neutro, viene del doble. Si estás negativo, entonces viene de una información parasitaria, como por ejemplo haber conectado con un cúmulo de pensamientos o de energía negativa, algo también conocido como "egregor".

Si te vas a dormir con preocupaciones en la cabeza, ansiedad y demás, vas a tener problemas para contactar con el doble, y lo harás con informaciones parasitarias.

La solución a los problemas puede llegar en forma de intuiciones. Tu doble no se puede comunicar contigo directamente, pero sí que puede enviarte información mediante otras vías; así que hay que estar muy atento a las señales.

Cada noche puedes pedirle al doble lo que te plazca: repetir las peticiones anteriores, hacer una sola o varias a la vez. Lo que hemos de entender es que nuestro doble es nosotros mismos, así que hemos de desarrollar la confianza en él, la relación, el trato. Puedes tener una charla de unos minutos con él antes de dormir, donde repases en qué estado está tu vida, las preocupaciones que tienes, sueños, anhelos... como si se lo contaras a tu mejor amigo o a un hermano. Y pedirle ayuda, solución, consejo para todo ello.

En lo que es nuestro día a día, debemos estar en un estado de benevolencia que vaya un paso más allá del conocido "no hagas al otro lo que no te gustaría que te hicieran a ti", para estar en el "no pienses lo que te gustaría hacerle al otro lo que no te gustaría que el otro pensara hacerte a ti". Si somos conscientes del potencial de nuestros pensamientos, y además sabemos que aquello que das, lo recibes multiplicado, hemos de ser muy cuidadosos respecto a lo que pensamos de los demás.

Cualquiera puede imaginar un potencial (pensamiento sobre el futuro) y luego basta con que se actualice en sí mismo. No hay que olvidar que vivimos en la fábula que imaginamos. Cualquier pensamiento fabrica futuro; ese futuro es sólo un potencial. Y puede ser actualizado por cualquiera bajo algunas condiciones (la práctica descrita anteriormente). Si quiero que todo vaya bien, basta con pensar en hacer futuros agradables. Se puede decir que una ley científica conduce a otra ley científica, que obliga a pensar en hacer al prójimo lo que me gustaría que el prójimo pensara que me hiciera a mí. Es el único medio de tener un potencial común que permita vivir bien en comunidad.

Lo que pensamos es lo que va a ser vivido. O sea que más vale tener cuidado porque quien siembra vientos, cosecha tempestades. Entonces más vale sembrar tranquilidad para cosechar tranquilidad. Si te imaginas un porvenir maravilloso, vivirás la consecuencia de tu pensamiento. Tu porvenir será, pues, maravilloso.

Reflexión: ¿Qué experimenta tu cuerpo cuando de tu mente emanan pensamientos y emociones positivas?