jueves, 31 de julio de 2025

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 212

SEXTO REPASO

Introducción

1. Para este repaso utilizaremos sólo una idea por día y la practi­caremos tan a menudo cómo podamos. 2Además del tiempo que le dediques mañana y noche, que no debería ser menos de quince minutos, y de los recordatorios que han de llevarse a cabo, cada hora durante el transcurso del día, usa la idea tan frecuentemente como puedas entre las sesiones de práctica. 3Cada una de estas ideas por sí sola podría salvarte si verdaderamente la aprendie­ses. 4Cada una de ellas sería suficiente para liberaros a ti y al mundo de cualquier clase de cautiverio, e invitar de nuevo el recuerdo de Dios.

2. Con esto en mente, demos comienzo a nuestras prácticas, en las que repasaremos detenidamente los pensamientos con los que el Espíritu Santo nos ha bendecido en nuestras últimas veinte leccio­nes. 2Cada uno de ellos encierra dentro de sí el programa de estu­dios en su totalidad si se entiende, se practica, se acepta y se aplica a todo cuanto parece acontecer a lo largo del día. 3Uno solo basta. 4Mas no se debe excluir nada de ese pensamiento. 5Necesitamos, por lo tanto, usarlos todos y dejar que se vuelvan uno solo, ya que cada uno de ellos contribuye a la suma total de lo que queremos aprender.

3. Al igual que nuestro último repaso, estas sesiones de práctica giran alrededor de un tema central con el que comenzamos y concluimos cada lección. 2El tema para el presente repaso es el siguiente:    

3No soy un cuerpo. 4Soy libre.
5Pues aún soy tal como Dios me creó.

6El día comienza y concluye con esto. 7Y lo repetiremos asimismo cada vez que el reloj marque la hora, o siempre que nos acorde­mos, entre una hora y otra, que tenemos una función que trans­ciende el mundo que vemos. 8Aparte de esto y de la repetición del pensamiento que nos corresponda practicar cada día, no se requiere ningún otro tipo de ejercicio, excepto un profundo aban­dono de todo aquello que abarrota la mente y la hace sorda a la razón, a la cordura y a la simple verdad.

4. Lo que nos proponemos en este repaso es ir más allá de todas las palabras y de las diferentes maneras de practicar. 2Pues lo que estamos intentando esta vez es ir más de prisa por una senda más corta que nos conduce a la serenidad y a la paz de Dios. 3Sencilla­mente cerramos los ojos y nos olvidamos de todo lo que jamás habíamos creído saber y entender. 4Pues así es como nos libera­mos de todo lo que ni sabíamos ni pudimos entender.

5. Hay una sola excepción a esta falta de estructura. 2No dejes pasar un solo pensamiento trivial sin confrontarlo. 3Si adviertes alguno, niega su dominio sobre ti y apresúrate a asegurarle a tu mente que no es eso lo que quiere. 4Luego descarta tranquila­mente el pensamiento que negaste y de inmediato y sin titubear sustitúyelo por la idea con la que estés practicando ese día.
6. Cuando la tentación te asedie, apresúrate a proclamar que ya no eres su presa, diciendo:

2No quiero este pensamiento. 3El que quiero es ________ .

4Y entonces repite la idea del día y deja que ocupe el lugar de lo que habías pensado. 5Además de estas aplicaciones especiales de la idea diaria, sólo añadiremos unas cuantas expresiones formales o pensamientos específicos para que te ayuden con tu práctica. 6Por lo demás, le entregamos estos momentos de quietud al Maes­tro que nos enseña en silencio, nos habla de paz e imparte a nues­tros pensamientos todo el significado que jamás puedan tener.

7. A Él le ofrezco este repaso por ti. 2Te pongo en Sus manos, y dejo que Él te enseñe qué hacer, qué decir y qué pensar cada vez que recurres a Él. 3Él estará a tu disposición siempre que acudas a Él en busca de ayuda. 4Ofrezcámosle este repaso que ahora comenzamos, y no nos olvidemos de Quién es al que se le ha entregado, según practicamos día tras día, avanzando hacia el objetivo que Él fijó para nosotros, dejando que nos enseñe cómo proceder y confiando plenamente en Él para que nos indique la forma en que cada sesión de práctica puede convertirse en un amoroso regalo de libertad para el mundo.

LECCIÓN 212

No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues aún soy tal como Dios me creó.

1. (192) Tengo una función que Dios quiere que desempeñe.

2Busco la función que me ha de liberar de todas las vanas ilu­siones del mundo. 3Solamente la función que Dios me dio puede ofrecerme libertad. 4Eso es lo único que busco y lo único que aceptaré como propio.

4No soy un cuerpo. 5Soy libre. 6Pues aún soy tal como Dios me creó.

¿Qué me enseña esta lección?

(192) Tengo una función que Dios quiere que desempeñe.

No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

El Curso afirma que la verdadera libertad no se encuentra en el mundo de las ilusiones. Se encuentra en cumplir la función que Dios nos dio. Esa función no depende de la profesión, del estatus ni del reconocimiento social.

La función es interior. Es una manera de ver y relacionarse con el mundo.

EL VELO DE LA SEPARACIÓN.

Cuando la mente se identificó con el mundo material, surgió una percepción de separación. Apareció un velo. Ese velo hizo que el Hijo de Dios olvidara su origen.

Entonces comenzó a percibirse como separado, vulnerable, culpable y limitado. Esta percepción produjo miedo. El miedo generó defensa. Y la defensa generó ataque.

Así surgió el sistema de pensamiento del ego.

EL MUNDO FABRICADO POR EL EGO.

El ego construye una realidad basada en la percepción. En ese mundo, proyectamos nuestros pensamientos, atribuimos nuestras emociones a otros e interpretamos los acontecimientos desde el miedo.

Cuando sentimos culpa, buscamos culpables. Cuando sentimos miedo, vemos amenazas. Cuando sentimos ira, justificamos el ataque.

El mundo se convierte entonces en un espejo de la mente.

LA BÚSQUEDA DE SIGNIFICADO.

Incluso dentro del sistema del ego surge una pregunta inevitable: ¿Cuál es mi función?

El ego intenta responderla mediante roles, como la profesión, la identidad social, el reconocimiento y el éxito. Pero ninguna de esas respuestas satisface plenamente. Porque la verdadera función no pertenece al ego. Pertenece al Espíritu.

LA FUNCIÓN VERDADERA.

El Curso enseña que nuestra función en el mundo es una: Perdonar.

El perdón no es simplemente un acto moral. Es un cambio de percepción. Significa reconocer que la separación fue un error de percepción.

Cuando perdonamos, dejamos de proyectar culpa, liberamos al otro de nuestro juicio y recordamos la inocencia compartida.

El perdón abre la puerta al regreso al hogar.

SENTIDO GENERAL DE LA LECCIÓN:

La Lección 212 enseña que:

  • La verdadera función procede de Dios.
  • El ego fabrica funciones ilusorias.
  • El perdón es la función del Hijo de Dios.
  • El mundo refleja el estado de la mente.
  • La liberación llega al cumplir nuestra función.

El propósito de nuestra presencia en el mundo no es competir. Es sanar la percepción.

PROPÓSITO DE LA LECCIÓN:

La lección 212 continúa profundizando el proceso iniciado en el Sexto Repaso.

La secuencia revela un camino interior:

  • 211 → Reconozco que soy el Hijo de Dios.
  • 212 → Reconozco que tengo una función divina.

Primero recordamos quién somos. Luego recordamos para qué estamos aquí.

ASPECTOS PSICOLÓGICOS:

Psicológicamente, esta lección produce la sensación de propósito profundo, la reducción de la confusión existencial, la disminución de conflictos internos, una mayor coherencia emocional y el incremento de empatía.

Clave psicológica: Cuando comprendemos que nuestra función es perdonar, dejamos de intentar controlar el mundo.

La mente se libera del peso de tener que defender constantemente su identidad.

ASPECTOS ESPIRITUALES:

Espiritualmente, la lección afirma que:

  • Dios asignó una función al Hijo.
  • Esa función conduce a la liberación.
  • El perdón restaura la unidad.
  • El Espíritu guía el proceso.
  • La salvación se extiende a través de la mente que perdona.

Cada acto de perdón contribuye a la sanación del mundo.

INSTRUCCIONES PRÁCTICAS:

Durante el día, recuerda con frecuencia: “Tengo una función que Dios quiere que desempeñe.”

Cuando surja conflicto con alguien, pregúntate: ¿Cuál es mi función aquí?

La respuesta será siempre la misma: Perdonar.

Independientemente del rol que ocupemos en la vida, el propósito interior permanece constante.

Y recuerda: “No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.”

ADVERTENCIAS IMPORTANTES:

❌ No interpretar el perdón como pasividad ante la injusticia.
❌ No negar emociones humanas legítimas.
❌ No usar la espiritualidad para evitar responsabilidades.
❌ No confundir función espiritual con profesión.

✔ Practicar perdón en las relaciones cotidianas.
✔ Reconocer la unidad con los demás.
✔ Permitir que el Espíritu guíe la percepción.
✔ Recordar que el amor corrige el error.

La función no exige sacrificio. Exige visión verdadera.

RELACIÓN CON EL PROCESO DEL CURSO:

La Lección 212 revela el núcleo práctico del Curso: El perdón.

El Curso no busca cambiar el mundo exterior. Busca cambiar la forma en que lo percibimos.

Cuando la mente perdona, el mundo se transforma.

REFLEXIÓN PROFUNDA:

La reflexión propuesta es clara: El perdón como práctica diaria.

Cada encuentro es una oportunidad. Cada relación es un espejo. Cada conflicto es una invitación a elegir nuevamente.

El perdón no es debilidad. Es la expresión de la verdadera fuerza espiritual.

CONCLUSIÓN FINAL:

La Lección 212 declara: No estoy aquí sin propósito.

Mi función es recordar la inocencia del Hijo de Dios. Cuando perdono, libero al mundo del peso de la culpa. Y en ese mismo acto, descubro mi propia libertad.

FRASE INSPIRADORA: “Al cumplir mi función de perdonar, permito que la luz de Dios revele la unidad que siempre ha estado presente.”

3 comentarios:

  1. Que bueno recordar que cada idea que venimos repasando por sí sola podría salvarme si verdaderamente la aprendo. Cada una de ellas es suficiente para liberarme a mi y al mundo de cualquier clase de cautiverio, e invitar de nuevo el recuerdo de Dios.

    Hoy No dejaré pasar un solo pensamiento trivial sin confrontarlo. Negaré el dominio que tiene sobre mi y le digo a mi mente que no es eso lo que quiero, descartó tranquila­mente el pensamiento que no quiero y de inmediato y sin titubear lo sustituyo por la idea de hoy TENGO UNA FUNCIÓN QUE DIOS QUIERE QUE DESEMPEÑE Y ESA FUNCIÓN ES PERDONAR,
    No quiero este pensamiento. 3El que quiero es perdonar y perdonarme puesto que es mi función, el perdón es el medio por el que se supera el miedo a la muerte pues la culpabilidad desaparece, el perdón restituye la paz que Dios dispuso para mí, mi única función aquí en la tierra es perdonar a mi hermano el es tal como Dios lo creó el amor que mi padre me profesa se lo profesa a él también, sí perdono sus pecados seré uno con él. Padre que nunca me olvide que mi función es perdonar 🙏 🙏 🙏 🙏
    Gracias Juan José te envío un abrazo de corazón a corazón ♥

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