miércoles, 30 de julio de 2025

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 211

SEXTO REPASO

Introducción

1. Para este repaso utilizaremos sólo una idea por día y la practi­caremos tan a menudo cómo podamos. 2Además del tiempo que le dediques mañana y noche, que no debería ser menos de quince minutos, y de los recordatorios que han de llevarse a cabo, cada hora durante el transcurso del día, usa la idea tan frecuentemente como puedas entre las sesiones de práctica. 3Cada una de estas ideas por sí sola podría salvarte si verdaderamente la aprendie­ses. 4Cada una de ellas sería suficiente para liberaros a ti y al mundo de cualquier clase de cautiverio, e invitar de nuevo el recuerdo de Dios.

2. Con esto en mente, demos comienzo a nuestras prácticas, en las que repasaremos detenidamente los pensamientos con los que el Espíritu Santo nos ha bendecido en nuestras últimas veinte leccio­nes. 2Cada uno de ellos encierra dentro de sí el programa de estu­dios en su totalidad si se entiende, se practica, se acepta y se aplica a todo cuanto parece acontecer a lo largo del día. 3Uno solo basta. 4Mas no se debe excluir nada de ese pensamiento. 5Necesitamos, por lo tanto, usarlos todos y dejar que se vuelvan uno solo, ya que cada uno de ellos contribuye a la suma total de lo que queremos aprender.

3. Al igual que nuestro último repaso, estas sesiones de práctica giran alrededor de un tema central con el que comenzamos y concluimos cada lección. 2El tema para el presente repaso es el siguiente:    

3No soy un cuerpo. 4Soy libre.
5Pues aún soy tal como Dios me creó.

6El día comienza y concluye con esto. 7Y lo repetiremos asimismo cada vez que el reloj marque la hora, o siempre que nos acorde­mos, entre una hora y otra, que tenemos una función que trans­ciende el mundo que vemos. 8Aparte de esto y de la repetición del pensamiento que nos corresponda practicar cada día, no se requiere ningún otro tipo de ejercicio, excepto un profundo aban­dono de todo aquello que abarrota la mente y la hace sorda a la razón, a la cordura y a la simple verdad.

4. Lo que nos proponemos en este repaso es ir más allá de todas las palabras y de las diferentes maneras de practicar. 2Pues lo que estamos intentando esta vez es ir más de prisa por una senda más corta que nos conduce a la serenidad y a la paz de Dios. 3Sencilla­mente cerramos los ojos y nos olvidamos de todo lo que jamás habíamos creído saber y entender. 4Pues así es como nos libera­mos de todo lo que ni sabíamos ni pudimos entender.

5. Hay una sola excepción a esta falta de estructura. 2No dejes pasar un solo pensamiento trivial sin confrontarlo. 3Si adviertes alguno, niega su dominio sobre ti y apresúrate a asegurarle a tu mente que no es eso lo que quiere. 4Luego descarta tranquila­mente el pensamiento que negaste y de inmediato y sin titubear sustitúyelo por la idea con la que estés practicando ese día.
6. Cuando la tentación te asedie, apresúrate a proclamar que ya no eres su presa, diciendo:

2No quiero este pensamiento. 3El que quiero es ________ .


4Y entonces repite la idea del día y deja que ocupe el lugar de lo que habías pensado. 5Además de estas aplicaciones especiales de la idea diaria, sólo añadiremos unas cuantas expresiones formales o pensamientos específicos para que te ayuden con tu práctica. 6Por lo demás, le entregamos estos momentos de quietud al Maes­tro que nos enseña en silencio, nos habla de paz e imparte a nues­tros pensamientos todo el significado que jamás puedan tener.

7. A Él le ofrezco este repaso por ti. 2Te pongo en Sus manos, y dejo que Él te enseñe qué hacer, qué decir y qué pensar cada vez que recurres a Él. 3Él estará a tu disposición siempre que acudas a Él en busca de ayuda. 4Ofrezcámosle este repaso que ahora comenzamos, y no nos olvidemos de Quién es al que se le ha entregado, según practicamos día tras día, avanzando hacia el objetivo que Él fijó para nosotros, dejando que nos enseñe cómo proceder y confiando plenamente en Él para que nos indique la forma en que cada sesión de práctica puede convertirse en un amoroso regalo de libertad para el mundo.



LECCIÓN 211

No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues aún soy tal como Dios me creó.

1. (191) Soy el santo Hijo de Dios Mismo.

2En silencio y con verdadera humildad busco la gloria de Dios a fin de contemplarla en el Hijo que Él creó como mi Ser.

4No soy un cuerpo. 5Soy libre. 6Pues aún soy tal como Dios me creó.


¿Qué me enseña esta lección?

(191) Soy el santo Hijo de Dios Mismo.

No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.

La identidad que el mundo nos enseña es limitada. Nos identificamos con el cuerpo, la historia personal, los errores del pasado y los juicios del mundo. Pero la lección afirma que esa identidad no es nuestra esencia. Nuestra identidad verdadera es la creación directa de Dios.

Ser el Hijo de Dios significa participar de Su naturaleza.

LA SANTIDAD COMO NATURALEZA.

La palabra santo no se refiere aquí a perfección moral. Se refiere a origen divino. Ser santo significa haber sido creado por Dios y compartir Su esencia.

Por eso el Curso afirma:

  • No puedo sufrir realmente.
  • No puedo perder lo que es eterno.
  • No puedo ser separado de la Fuente.

La santidad no es algo que debamos conquistar. Es algo que debemos recordar.

LA HUMILDAD VERDADERA.

La lección habla de buscar la gloria de Dios con verdadera humildad. La humildad, en el sentido del Curso, no es sentirse pequeño. La verdadera humildad consiste en no negar la verdad de lo que somos.

Negar la propia santidad sería una forma de error. Aceptar nuestra identidad divina no es arrogancia. Es reconocimiento.

LIBERACIÓN DE LAS ILUSIONES.

Cuando reconocemos nuestra santidad, muchas creencias pierden su fundamento, como la culpa, el miedo, el pecado, el castigo, el sufrimiento y  la separación. Estas experiencias pertenecen al sistema de pensamiento del ego.

La santidad revela que nuestra esencia permanece intacta. Nada real puede ser dañado.

SENTIDO GENERAL DE LA LECCIÓN:

La Lección 211 enseña que:

  • Nuestra identidad es divina.
  • La santidad es nuestra naturaleza.
  • El ego fabricó una identidad falsa.
  • La humildad consiste en aceptar la verdad.
  • El reconocimiento de la santidad trae liberación.

Recordar quién soy disuelve las ilusiones que sostenían el miedo.

PROPÓSITO DE LA LECCIÓN:

La Lección 211 inaugura una nueva fase del Sexto Repaso.

Después de descubrir el júbilo de Dios, el Curso nos invita a reconocer plenamente nuestra identidad.

La secuencia continúa profundizándose:

  • 209 → Experimento el Amor de Dios.
  • 210 → Elijo el júbilo de Dios.
  • 211 → Reconozco que soy el santo Hijo de Dios.

Aquí el Curso va al núcleo del despertar: La identidad.

ASPECTOS PSICOLÓGICOS:

Psicológicamente, esta lección produce la liberación de la autocrítica excesiva, la disminución del sentimiento de culpa, el aumento de autoestima espiritual, una mayor confianza interior y la sensación de dignidad profunda.

Clave psicológica: Cuando dejamos de identificarnos con los errores del pasado, la mente se abre a nuevas posibilidades.

La identidad deja de estar basada en la culpa.

ASPECTOS ESPIRITUALES:

Espiritualmente, la lección afirma que el Hijo de Dios es santo por creación, que  la esencia divina no puede ser dañada, que la separación es una ilusión de la mente, que la unidad con Dios es eterna, que la salvación consiste en recordar esta verdad y que la santidad es la evidencia de nuestra unión con la Fuente.

INSTRUCCIONES PRÁCTICAS:

Durante el día, repite suavemente: “Soy el santo Hijo de Dios Mismo.”

No como afirmación intelectual, sino como recordatorio de identidad.

Cuando aparezca culpa o autocrítica, recuerda: “No puedo perder lo que Dios creó.”

Ante conflicto con otros, recuerda: “Ellos también son el santo Hijo de Dios.”

Y afirma: “No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó.”

ADVERTENCIAS IMPORTANTES:

❌ No usar la idea de santidad para sentir superioridad espiritual.
❌ No negar los errores humanos que requieren corrección.
❌ No convertir la enseñanza en ego espiritual.
❌ No juzgar a otros desde esta idea.

✔ Practicar humildad verdadera.
✔ Reconocer la santidad en todos.
✔ Permitir que el perdón revele la verdad.
✔ Recordar la unidad de la creación.

La santidad no separa. La santidad une.

RELACIÓN CON EL PROCESO DEL CURSO:

La Lección 211 profundiza en el reconocimiento de la identidad divina.

Después de experimentar paz, amor y júbilo, el Curso revela la base de esas experiencias: Somos el Hijo de Dios.

Cuando esta verdad se acepta, el miedo pierde su fundamento.

REFLEXIÓN PROFUNDA:

La reflexión propuesta es directa: “Soy el Hijo de Dios. ¿Cómo me siento?”

Tal vez surjan emociones diversas: alegría, incredulidad, paz o resistencia. Todas son parte del proceso de recordar.

Lo importante no es forzar una experiencia. Es permitir que la idea transforme gradualmente la percepción.

CONCLUSIÓN FINAL:

La Lección 211 declara: No soy una identidad frágil creada por el mundo.

Soy el santo Hijo de Dios.

Mi naturaleza es amor.
Mi esencia es libertad.
Mi origen es eterno.

Y recordar esta verdad es el comienzo de la verdadera salvación.

FRASE INSPIRADORA: “Al reconocer mi santidad, recuerdo que fui creado por el Amor y que jamás he estado separado de Él.”

7 comentarios:

  1. Soy libre, porque soy el santo hijo de dios.

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  2. Me siento libre y me siento fuerte en Espiritu, porque soy el santo hijo de Dios

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  3. Soy el Hijo de Dios y como tal, soy potencialmente, un Ser Creador. Perfecto. Libre. Impecable e Inocente. Soy Uno con mi Padre y con mis Hermanos.

    Soy el santo Hijo de Dios Mismo. No puedo sufrir ni sentir dolor; no puedo sufrir pérdidas ni dejar de hacer todo lo que la salvación me pida. Me conecto a los pensamientos de Dios para vivir aquí en la tierra como si fuese el cielo.
    Gracias Juan José.

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  4. Gracias,Gracias,Gracias🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏💙💙💙💙💙💙💙

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  5. Soy la santa Hija de Dios Mismo. Soy muy bendita . Amén 🙏🙏🙏

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  6. Amen🙏🙏🙏🙏🙏🙏

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