2. Es absurdo dar gracias por el sufrimiento. 2Mas es igualmente absurdo no estarle agradecido a Uno que te ofrece los medios por los cuales todo dolor se cura y todo sufrimiento queda reemplazado por la risa y la felicidad. 3Ni siquiera los que están parcialmente cuerdos podrían negarse a dar los pasos que Él indica, ni dejar de seguir el camino que Él les señala a fin de escapar de una prisión que creían que no tenía salida a la libertad que ahora perciben.Esta lección me enseña que la gratitud es una consecuencia natural del despertar. Cuando la mente comienza a recordar su verdadera identidad, la gratitud surge espontáneamente, sin esfuerzo, como una expresión de amor hacia la Fuente de la que procede.
La
gratitud no nace de obtener aquello que deseamos en el mundo. No depende de
circunstancias favorables ni de acontecimientos especiales. La verdadera
gratitud nace del reconocimiento. Agradecemos porque comenzamos a recordar
quiénes somos, de dónde venimos y cuál es nuestra verdadera herencia.
Por
eso, hoy doy gracias a Dios.
Doy
gracias a mi Padre Celestial por haberme creado.
Doy
gracias por haberme extendido desde Su Amor y haberme hecho partícipe de Su
Vida.
Doy
gracias porque Su Creación permanece intacta y porque nada de lo que he
imaginado en mis sueños de separación ha podido alterar la verdad de lo que
soy.
Doy
gracias por haber sido creado a Su Imagen y Semejanza, compartiendo Su Amor, Su
Inocencia y Su Plenitud.
Doy
gracias por la libertad que me fue dada, pues sin ella no podría elegir el
camino del regreso ni reconocer voluntariamente la Verdad.
Doy
gracias porque sigo siendo tal como Él me creó (L-pI.94.7:1; L-pI.110.10:3).
La
gratitud también me enseña a contemplar mi vida desde una perspectiva nueva. Ya
no interpreto los acontecimientos como accidentes aislados ni como premios o
castigos. Comienzo a reconocer que toda experiencia puede servir al propósito
del despertar cuando es puesta en manos del Espíritu Santo.
Por
eso doy gracias por cada instante. Doy gracias por los momentos de alegría,
porque me recuerdan la dicha que habita en mi interior. Y doy gracias por los
momentos difíciles, porque me muestran los lugares de mi mente que todavía
necesitan ser sanados.
Nada
queda excluido de la función salvadora que el Espíritu Santo puede otorgar a mi
experiencia.
Doy
gracias porque nunca he estado solo. Doy gracias porque la Voz de Dios me
acompaña constantemente. Doy gracias porque Su Amor permanece inalterable,
incluso cuando yo he creído apartarme de Él.
Como
enseña el Curso, Dios no abandona a Su Hijo porque Su Amor es eterno
(T-4.III.12:1-2). La separación fue únicamente un sueño, y el Amor sigue
aguardando pacientemente nuestro despertar.
La
gratitud alcanza una profundidad aún mayor cuando comienzo a reconocer a mis
hermanos como parte de mí mismo.
Doy
gracias por toda la Filiación. Doy gracias porque no camino solo. Doy gracias
porque cada hermano representa una oportunidad para recordar la unidad que
compartimos. Doy gracias porque puedo contemplar el Rostro de Cristo más allá
de las apariencias y reconocer la inocencia que permanece intacta en todos
nosotros.
Cada
encuentro puede convertirse en un encuentro santo. Cada relación puede
convertirse en un aula de perdón. Cada hermano puede convertirse en un espejo
donde reconozco mi propia santidad.
También
doy gracias por el Plan de Salvación dispuesto por Dios para Su Hijo.
Doy
gracias por la Expiación, que garantiza que el error jamás podrá sustituir a la
verdad.
Doy
gracias porque la salvación no depende de mis fuerzas, sino del Amor perfecto
que Dios conserva para Su Creación.
Doy
gracias porque el Espíritu Santo corrige cada percepción equivocada y
transforma cada experiencia en una oportunidad de sanar.
Y
finalmente, doy gracias por los Atributos de Dios que constituyen también mi
verdadera herencia.
Doy
gracias por Su Amor, porque en él encuentro mi identidad. Doy gracias por Su
Paz, porque en ella encuentro descanso. Doy gracias por Su Luz, porque ilumina
toda oscuridad aparente. Doy gracias por Su Justicia, que jamás condena y
siempre corrige mediante el Amor. Doy gracias por Su Misericordia, que
contempla únicamente la inocencia. Doy gracias por Su Verdad, que permanece
inmutable más allá de todas las ilusiones. Doy gracias por Su Belleza, por Su
Armonía y por Su Grandeza.
Y
doy gracias porque todo ello forma parte de la herencia que Él comparte
eternamente con Su Hijo.
Cuando
la gratitud llena la mente, desaparece la sensación de carencia.
Cuando
la gratitud llena el corazón, desaparece la necesidad de buscar fuera lo que ya
poseemos dentro.
Y
cuando la gratitud se convierte en nuestra forma natural de contemplar la vida,
comenzamos a recordar que todo cuanto verdaderamente necesitamos ya nos ha sido
dado.
Reflexión:
¿Mi gratitud depende de las circunstancias o del recuerdo de mi verdadera
identidad? ¿Soy capaz de agradecer incluso aquello que todavía no comprendo? ¿Reconozco
la presencia de Dios en mis hermanos? ¿Puedo contemplar cada encuentro como una
oportunidad para sanar y bendecir? ¿Podría dedicar hoy unos instantes a
agradecer no lo que tengo, sino lo que eternamente soy?
SENTIDO
GENERAL DE LA LECCIÓN:
La 195 enseña que:
• El amor es el único camino real.
• La gratitud es expresión del amor.
• No hay comparación en la unidad.
• Todos caminamos juntos.
• No puedo salvarme solo.
Aquí el Curso afina la conciencia
de unidad.
PROPÓSITO Y
SENTIDO DE LA LECCIÓN:
Hoy se nos invita a:
• Detectar pensamientos de
comparación.
• Observar quejas internas.
• Sustituir resentimiento por gratitud.
• Agradecer incluyendo a todos.
No es gratitud superficial.
Es gratitud inclusiva.
ASPECTOS
PSICOLÓGICOS:
Psicológicamente, esta práctica:
• Reduce el resentimiento.
• Disminuye envidia y rivalidad.
• Aumenta empatía.
• Reconfigura percepción social.
• Genera bienestar sostenido.
La comparación alimenta la ansiedad.
La gratitud fortalece la estabilidad emocional.
ASPECTOS
ESPIRITUALES:
Espiritualmente afirma:
• Somos uno.
• El amor no excluye.
• La salvación es compartida.
• No hay ganadores ni perdedores.
• Dios ya ha dado todo.
La gratitud reconoce lo que ya es.
INSTRUCCIONES PRÁCTICAS:
Durante el día:
- Observa cualquier comparación.
- Nota cualquier queja o resentimiento.
- Di internamente: “Recorro el camino del amor
con gratitud.”
- Incluye mentalmente a quien hayas excluido.
- Agradece por la oportunidad de sanar juntos.
ADVERTENCIAS
IMPORTANTES:
❌ No forzar gratitud falsa.
❌ No negar
emociones auténticas.
❌ No usar
gratitud como represión.
❌ No
convertirla en obligación moral.
✔ Practicar inclusión sincera.
✔ Reconocer
unidad.
✔ Soltar
comparación.
✔ Permitir que
el amor sea guía.
RELACIÓN CON
EL PROCESO DEL CURSO:
La progresión continúa:
Identidad → Función →
Perdón → Confianza → Gratitud activa.
La 195 estabiliza la actitud
interna del estudiante avanzado.
Aquí ya no reaccionamos.
Elegimos cómo caminar.
CONCLUSIÓN
FINAL:
La lección 195 declara algo
sencillo y transformador:
No camino solo.
No camino compitiendo.
No camino quejándome.
Camino en amor.
Y lo hago con gratitud.
Porque nada me falta.
Porque nadie está excluido.
Porque el Amor es el sendero mismo.
FRASE
INSPIRADORA: “Cuando dejo de comparar, descubro
que el amor ya estaba sosteniendo cada paso que doy.”
No
es la primera vez que el Libro de Ejercicios nos invita a reflexionar sobre la
gratitud. Sin embargo, cuanto más avanzamos en nuestro aprendizaje, más
comprendemos que dar gracias no es simplemente una actitud amable ni una norma
de buena educación. La gratitud, tal como la entiende el Curso, es una
consecuencia natural de una mente que comienza a recordar la verdad.
Cuando
vivimos identificados con el ego, la gratitud suele ser selectiva. Agradecemos
aquello que satisface nuestros deseos y rechazamos aquello que parece
contrariarlos. Damos gracias por lo que consideramos beneficioso y nos
resistimos a aquello que interpretamos como pérdida o sufrimiento.
Pero
la visión del Espíritu Santo nos conduce a una comprensión diferente. La
gratitud nace del reconocimiento de que todo puede ser utilizado para nuestro
despertar.
No
significa que todas las experiencias sean agradables, ni que debamos negar el
dolor que pueda surgir en determinadas circunstancias. Significa que, más allá
de las formas, existe un propósito que puede conducirnos hacia la paz.
Por
eso la gratitud auténtica tiene su origen en el Amor.
Al
igual que el perdón, es un reflejo de nuestra verdadera naturaleza. Cuando
damos gracias desde el corazón, estamos reconociendo la unidad que compartimos
con nuestros hermanos y con toda la creación. No estamos intentando obtener
algo a cambio. Simplemente expresamos lo que ya hemos recibido.
El
ego también conoce el lenguaje de la gratitud, pero lo utiliza de manera
distinta. Puede aparentar agradecimiento mientras persigue un beneficio oculto.
Puede ofrecer palabras amables esperando reconocimiento, recompensa o
aprobación.
Sin embargo, la verdadera gratitud no negocia. No calcula. No exige. No pone precio a lo que da. La gratitud verdadera se parece al Amor porque comparte sus características: se extiende naturalmente y no espera nada a cambio.
Cuando
agradecemos sinceramente un gesto, una ayuda o una muestra de cariño, no
estamos aumentando el valor de lo recibido. Estamos reconociendo el Amor que se
ha expresado a través de ello. Y al reconocerlo, lo fortalecemos en nuestra
propia mente.
Por
eso dar y recibir son lo mismo. Cada vez que expresamos gratitud, también la
recibimos. Cada vez que bendecimos, somos bendecidos. Cada vez que reconocemos
el valor de un hermano, estamos reconociendo nuestro propio valor.
Poco
a poco descubrimos que la vida entera puede convertirse en una oportunidad para
agradecer.
Las
experiencias agradables nos enseñan a recibir. Las experiencias difíciles nos
enseñan a perdonar. Y ambas contribuyen al mismo propósito: el despertar de la
mente.
Esta
comprensión transforma profundamente nuestra manera de interpretar lo que nos
ocurre. Dejamos de dividir las experiencias entre buenas y malas, favorables o
desfavorables. Comenzamos a preguntarnos: ¿Qué puedo aprender aquí? ¿Qué
oportunidad de perdón se me está ofreciendo? ¿Qué creencia necesita ser
corregida?
Desde
esa perspectiva, la vida deja de ser una sucesión de acontecimientos aleatorios
y se convierte en un aula donde cada situación puede servir al Plan de
Salvación.
Quizá
la prueba más difícil para la gratitud aparezca cuando pensamos en aquellos a
quienes hemos convertido en nuestros enemigos.
El
ego se rebela inmediatamente ante esta idea. Considera absurdo agradecer a
quien nos ha herido, decepcionado o atacado. Sin embargo, el Espíritu Santo
contempla la situación desde otra perspectiva.
No
nos pide que aprobemos el ataque ni que neguemos el dolor. Nos invita a
reconocer que incluso aquellos a quienes hemos condenado pueden desempeñar una
función en nuestro proceso de despertar.
Ellos
sacan a la superficie pensamientos, juicios y heridas que permanecían ocultos
en nuestra mente. Nos muestran aquello que todavía necesita ser perdonado.
Por
eso el hermano que parece atacarnos puede convertirse, sin saberlo, en un
colaborador de nuestra liberación.
La
gratitud hacia él no nace del sufrimiento que experimentamos, sino del
aprendizaje que la situación puede ofrecernos cuando elegimos verla con los
ojos del perdón.
La
venganza perpetúa el conflicto. La gratitud abre la puerta a la comprensión.
El
resentimiento prolonga la separación. El perdón nos devuelve a la unidad.
Por
eso el mejor regalo que podemos ofrecer al mundo no es un objeto ni una
posesión. Es una mente agradecida, capaz de reconocer el Amor detrás de todas
las cosas.
Y
cuando esa gratitud se convierte en nuestra forma natural de mirar, descubrimos
que la paz siempre estuvo donde ahora la encontramos: en el acto sencillo y
santo de dar gracias.
Reflexión: ¿Soy agradecido?


Gracias J.J
ResponderEliminarQue tremenda lección y cuán equivocados estamos cuando damos gracias diciendo que estamos mejor que otro y hay otros que sufren más que yo, ¿Quién iba sufrir menos por ver que otro sufre más? El amor no hace comparaciones, demos gracias a Dios con sinceridad, por todos no nos separemos de quien sufre, con ello perdemos nuestra conciencia de unidad y estaríamos dejando de reconocer los dones de Dios.
ResponderEliminarEs a través de la gratitud como recorremos el camino del amor, perdona agradece toda experiencia revisa la enseñanza de aquello que creías que te hacía sufrir y veras la bendición que trajo a tu vida y podrás verla cuando puedas agradecer. La gratitud y el amor van de la mano, pues el amor no puede recorrer ningún camino sin gratitud. Palabras claves: Amor =Gratitud =Perdon
Total gratitud
ResponderEliminarGracias Gracias Gracias Padre,por todo lo que has dado,me das y me darás...Gracias,Gracias,Gracias...Te Amo😍😍😍😍😍😍😍😍
ResponderEliminarGratitud,Amor, Perdón...el camino se la Salvación 🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏💙💙💙💙💙💙💙💙💙
ResponderEliminarGracias
ResponderEliminarGloria in Excelsos Del🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏💙💙💙💙💙💙💙
ResponderEliminarGracias Gracias Gracias🙏🙏🙏🙏🙏🙏🤍🤍🤍🤍🤍💙💙💙💙💙✨✨✨✨✨🥳🥳🥳🥳🥳🥳
ResponderEliminarGracias,Gracias,Gracias🙏🙏🙏🙏🤍🤍🤍💙💙💙💙✨✨✨🥳🥳🥳🥳🥳🥳
ResponderEliminarAceptación,Gratitud, Perdón....el camino de la Liberación🙏🙏🙏🙏🙏🤍🤍🤍🤍💙💙💙💙✨✨✨🥳🥳🥳🥳🥳🥳
ResponderEliminarBuenas tardes, intenté ir a la dirección de la gracia : http://aprendiendouncursodemilagros.blogspot.com.es/2016/05/ucdm-libro-de-ejercicios-leccion-123.html pero dice que no existe
ResponderEliminarTe dejo el enlace: https://aprendiendouncursodemilagros.blogspot.com/2017/05/ucdm-libro-de-ejercicios-leccion-123.html
EliminarBuenas tardes intente entrar a la página de la Gracia : http://aprendiendouncursodemilagros.blogspot.com.es/2016/05/ucdm-libro-de-ejercicios-leccion-123.html, pero dice que no existe. Me podrían ayudar.
ResponderEliminar