lunes, 29 de septiembre de 2025

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 272

LECCIÓN 272

¿Cómo iban a poder satisfacer las ilusiones al Hijo de Dios?

1. Padre, la verdad me pertenece. 2Mi hogar se estableció en el Cielo mediante tu voluntad y la mía. 3¿Podrían contentarme los sueños? 4¿Podrían brindarme felicidad las ilusiones? 5¿Qué otra cosa sino Tu recuerdo podría satisfacer a Tu Hijo? 6No me contentaré con menos de lo que Tú me has dado. 7Tu Amor, por siempre dulce y sereno, me rodea y me mantiene a salvo eternamente. 8El Hijo de Dios no puede sino ser tal como Tú lo creaste.

2. Hoy dejamos atrás las ilusiones. 2Y si oímos a la tentación lla­marnos e invitarnos a que nos entretengamos con un sueño, nos haremos a un lado y nos preguntaremos si nosotros, los Hijos de Dios, podríamos contentarnos con sueños cuando podemos ele­gir el Cielo con la misma facilidad que el infierno. Y el amor reemplazará gustosamente todo temor.


¿Qué me enseña esta lección?

Elegimos soltarnos de la mano protectora de nuestro Padre, cuando formábamos una unidad con Él, para ir a experimentar por nuestra propia iniciativa y descubrir una nueva realidad, que no lo era; tan sólo era una ilusión.

Sí, el Hijo de Dios gozaba de esa libertad y la empleó. Dotado potencialmente de los Atributos de su Padre, utilizó su Voluntad para iniciar una nueva andadura. Aprender por sí mismo le llevó a enfocar su mente en un mundo que, por ser temporal, no es real. El mundo material le ofrecía, a través de la vía sensorial, un canal de aprendizaje basado en la percepción. Sus ojos descubrieron un mundo nuevo, que favoreció la creencia en la separación, pues la percepción de cuerpos diferentes, unos de otros, le llevó a identificarse con él y determinar su identidad.

El Hijo de Dios, desde ese momento, descubrió su soledad.

Pero ¿qué padre no ofrece a su hijo la mano, para ayudarle a reencontrar el camino correcto? Ese padre ha permanecido expectante, en espera de que su hijo reclamase su herencia.

Del mismo modo, nuestro Padre permanece paciente en espera de que le tendamos de nuevo nuestras manos, para hacernos sentir que nos encontramos en nuestro verdadero Hogar.

Ese reencuentro se producirá en el instante en que decidamos abandonar el mundo de la ilusión para vivir tan sólo en el mundo de la realidad, en el mundo de la Unidad.

SENTIDO GENERAL DE LA LECCIÓN:

La lección 272 enseña que las ilusiones no pueden satisfacerte.

El deseo del ego es inestable. Sólo el recuerdo de Dios trae plenitud.

Siempre puedes elegir la verdad. El amor reemplaza al miedo.

No es renunciar a algo valioso, es dejar lo que nunca pudo llenarte.

PROPÓSITO DE LA LECCIÓN:

Practicar la idea: “¿Cómo iban a poder satisfacer las ilusiones al Hijo de Dios?”

Cada repetición debilita el apego a lo ilusorio, reduce la búsqueda externa y fortalece la orientación hacia la verdad.

No es sacrificio, es claridad.

ASPECTOS PSICOLÓGICOS:

Esta lección trabaja directamente sobre el deseo y la búsqueda.

Cuando buscas en ilusiones, aparece expectativa, dependencia, frustración,
y ciclo de insatisfacción.

Cuando esto se corrige, disminuye la ansiedad, se suelta la necesidad constante, aparece mayor estabilidad, y surge una sensación de suficiencia.

No porque obtengas más, sino porque dejas de buscar donde no hay nada que encontrar.

ASPECTOS ESPIRITUALES:

Espiritualmente, esta lección afirma que la verdad ya te pertenece, tu hogar es el Cielo, Dios te sostiene en Su Amor y tu Ser es inmutable.

Y revela algo profundamente liberador: No necesitas completar nada, ya eres completo.

INSTRUCCIONES PRÁCTICAS:

Hoy:

Observa qué cosas buscas para sentirte mejor o completo.

Detecta expectativas puestas en el mundo.

Y entonces recuerda: “¿Cómo iban a poder satisfacer las ilusiones al Hijo de Dios?”

Puedes acompañarlo con:

  • “Esto no puede darme lo que busco”.
  • “Lo que busco ya está en mí”.

No fuerces el desapego, permite que se comprenda.

ADVERTENCIAS IMPORTANTES: 

No rechazar el mundo de forma extrema.
No forzar desapego emocional.
No juzgar tus propios deseos.

Aplicarla con suavidad.
Permitir que aclare la mente.
Usarla como discernimiento, no como rechazo.

La verdad no se impone, se reconoce.

RELACIÓN CON EL PROCESO DEL CURSO:

La progresión continúa profundizándose:

260 → Dios es mi origen.
261 → Dios es mi refugio.
262 → Somos uno en Él.
263 → Todo es puro en Él.
264 → Estoy rodeado por Su Amor.
265 → Todo es manso en Él.
266 → Me reconozco en todos.
267 → La paz vive en mí.
268 → Dejo que todo sea.
269 → Veo la verdad en todo.
270 → Trasciendo la visión del cuerpo.
271 → Elijo cómo ver.
272 → Elijo lo que realmente satisface.

Ahora no sólo eliges cómo ver, eliges qué valoras.

CONCLUSIÓN FINAL:

La Lección 272 es profundamente clarificadora:

Nada externo puede completarte.
Nada ilusorio puede sostenerte.
Nada cambiante puede darte paz.

Y cuando esto se comprende, la búsqueda cambia. Porque dejas de perseguir lo que no puede llenarte. Y comienzas a reconocer que lo que buscas siempre ha estado contigo.

FRASE INSPIRADORA: “Cuando dejo de buscar en ilusiones, descubro que ya tengo todo lo que necesito”.



Ejemplo-Guía: "¿Qué elegirías entre lo real y lo falso?

Yo lo tengo claro: lo real. Pero la respuesta no es tan diáfana cuando no tenemos claro lo que es real. Es más, lo tenemos mucho más complicado cuando nuestra mente percibe lo ilusorio como real y lo verdaderamente real lo percibe como falso.

Nuestra percepción actual, guiada por las razones que le aportan los sentidos, está plenamente identificada con aquello que puede ver y tocar, oír o sentir, en definitiva, percibir en alguna de sus formas. En cambio, aquello que no es capaz de ver, medir, analizar, para la mente no existe. En este sentido, el mundo espiritual no es real.

Sin embargo, la verdad no se puede ocultar. La vida, en el nivel del sueño en el que la percibimos, nos está mostrando que lo que venimos llamando real, el mundo material, no nos aporta los valores lógicos que debería aportarnos el mundo de la verdad. Es decir, sujetas a las leyes físicas de la temporalidad, todo lo material se convierte en una fuente de sufrimiento, de dolor, cuando nuestros deseos intentan gozar de ella permanentemente.

La propia fuente del deseo, de donde emanan nuestros anhelos, es efímera y cambiante; inestable y caprichosa, lo que nos lleva a estados anímicos depresivos y caóticos.

¿Qué elegirías entre lo eterno y lo efímero?

Yo lo tengo aún más claro: lo eterno. Quizás ahora te resulte más fácil elegir. Lo eterno favorece la condición del desapego. Si sabes que permanecerá por siempre, ¿para qué desear apegarse a ello? El apego es fruto del miedo a perder. Ese miedo es consecuencia del olvido de conocer que somos el Hijo de Dios. Ese miedo ha sustituido al Amor. No es su opuesto, pues el Amor no tiene opuestos. El miedo es una fabricación ilusoria que surge como consecuencia de una falsa creencia en el pecado, en haber desobedecido a nuestro Creador.

Recordar que somos Hijo de Dios, que somos tal y como Él nos ha creado, nos llevará a elegir lo eterno, pues ese reconocimiento nos permite vernos como verdaderamente somos, y somos eternos.

Reflexión: ¿Te contentarás con sueños cuando puedes elegir el Cielo?

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