lunes, 15 de septiembre de 2025

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 258

LECCIÓN 258

Que recuerde que Dios es mi objetivo.

1. Lo único que necesitamos hacer es entrenar nuestras mentes a pasar por alto todos los objetivos triviales e insensatos, y a recor­dar que Dios es nuestro objetivo. 2Su recuerdo se encuentra oculto en nuestras mentes, eclipsado tan sólo por nuestras absurdas e insignificantes metas, que no nos deparan nada y que ni siquiera existen. 3¿Vamos acaso continuar permitiendo que la gracia de Dios siga brillando inadvertida, mientras nosotros preferimos ir en pos de los juguetes y las baratijas del mundo? 4Dios es nuestro único objetivo, nuestro único Amor. 5No tenemos otro propósito que recordarle.

2. No tenemos otro objetivo que seguir el camino que conduce a Ti. 2Ése es nuestro único objetivo. 3¿Qué podríamos desear sino recordarte? 4¿Qué otra cosa podemos buscar sino nuestra Identidad?

¿Qué me enseña esta lección?

La Lección 258 de Un Curso de Milagros, «Que recuerde que mi propósito es Dios», me enseña que la práctica constante del recuerdo divino es el medio para despertar a la verdad de lo que soy. Esta lección subraya la importancia de entrenar la mente para que abandone los antiguos hábitos del ego y se alinee con la Voluntad de Dios. Recordar a Dios es recordar nuestra Identidad y vivir en la paz que procede de la certeza de nuestra unión con Él.

La repetición es una técnica que favorece el proceso de aprendizaje. Un Curso de Milagros es, en esencia, un curso de entrenamiento mental. A través de sus lecciones, se nos invita a recordar de manera constante las nuevas ideas y creencias que nos conducen a la verdad. En este sentido, la repetición fortalece aquellas enseñanzas que nos reconectan con nuestra auténtica realidad. Como afirma el Curso: «Mi mente alberga sólo lo que pienso con Dios» (L-pI.156.1:2).

Este entrenamiento permite romper la dinámica de los viejos hábitos que han condicionado nuestra vida. Al integrar estas nuevas percepciones, la mente se libera progresivamente del miedo y de la ilusión de la separación. Así, aprendemos a sustituir el pensamiento del ego por el pensamiento del Espíritu Santo, orientando nuestra conciencia hacia la paz y la unidad.

No debemos ceder a la tentación que nos tenderá la arcaica creencia en la culpa cuando observemos que hemos recaído en antiguos errores. El ego intentará convencernos de nuestra debilidad y de nuestra supuesta naturaleza pecaminosa, invitándonos a aceptar el castigo como medio de redención. Sin embargo, el Curso nos recuerda que «la culpa siempre exige castigo» (T-13.I.3:1), mientras que el Espíritu Santo nos ofrece la Expiación como corrección amorosa. En lugar de castigarnos, debemos elegir el perdón y la comprensión.

Recordar a Dios nos invita a vivir el Pensamiento Divino en cada instante presente. Es hacer del ahora un Instante Santo, donde el pasado y el futuro pierden su poder. En ese estado de gracia, la mente se aquieta y experimenta la paz eterna. Como enseña el Curso: «En la quietud recibo hoy la Palabra de Dios» (L-pI.125.1:1).

Llegará un día en que no será necesario recordar esta idea de forma constante, pues Dios ocupará la totalidad de nuestra mente. Entonces, más allá de todo concepto, viviremos en la certeza de Su Presencia. Hoy reafirmo mi propósito con humildad y devoción: recordar a Dios en cada pensamiento, palabra y acción. En ese recuerdo hallo la verdad, la paz y la plenitud. Amén.

SENTIDO GENERAL DE LA LECCIÓN:

La lección 258 enseña que:

  • La mente tiende a dispersarse en objetivos sin valor real.
  • El recuerdo de Dios ya está presente en ti.
  • Las distracciones lo ocultan, pero no lo eliminan.
  • Elegir lo esencial simplifica la mente.
  • Dios es el único objetivo que realmente satisface.

No es renuncia. Es reordenación de prioridades internas.

PROPÓSITO DE LA LECCIÓN:

Practicar la idea: “Que recuerde que Dios es mi objetivo”.

Cada repetición redirige la atención, debilita las distracciones, fortalece la claridad y alinea la mente con lo esencial.

No es esfuerzo mental, es reorientación suave y constante.

ASPECTOS PSICOLÓGICOS

Esta lección trabaja sobre la dispersión de la atención y la búsqueda en lo superficial.

Cuando sigues objetivos triviales, aumenta la ansiedad, aparece insatisfacción, se refuerza la sensación de vacío y la mente se fragmenta.

Cuando recuerdas lo esencial, la mente se simplifica, disminuye la urgencia, aparece estabilidad y surge una sensación de sentido.

No porque cambie el mundo, sino porque cambia tu foco.

ASPECTOS ESPIRITUALES:

Espiritualmente, esta lección afirma que Dios ya está en tu mente, que no hay distancia real, que el olvido es temporal y que el recuerdo es inevitable.

Y revela algo muy bello: No estás lejos de Dios, sólo estás distraído.

Y cada vez que recuerdas, te acercas en experiencia, aunque nunca te hayas alejado en verdad.

INSTRUCCIONES PRÁCTICAS:

Hoy:

  • Observa en qué ocupas tu mente.
  • Detecta objetivos pequeños, preocupaciones o distracciones.

Y entonces, “que recuerde que Dios es mi objetivo”.

Puedes acompañarlo con:

  • “Esto no es lo que realmente quiero”.
  • “Quiero recordar lo esencial”.

Y suavemente volver. Una y otra vez.

ADVERTENCIAS IMPORTANTES:

No rechazar el mundo con rigidez.
No juzgar tus distracciones.
No intentar eliminar todo de golpe.

Reconocer sin culpa.
Volver con suavidad.
Practicar con constancia, no con presión.

El cambio no es brusco, es una reorientación progresiva.

RELACIÓN CON EL PROCESO DEL CURSO:

La progresión aquí se afina aún más:

  • 256 → Unifico mi objetivo.
  • 257 → Recuerdo mi propósito.
  • 258 → Recuerdo cuál es ese propósito.

Ahora ya no hay ambigüedad: Dios es el objetivo.

CONCLUSIÓN FINAL:

La Lección 258 es profundamente clarificadora:

No necesitas hacer más cosas.
No necesitas buscar más respuestas.
No necesitas resolver todo.

Sólo necesitas dejar de distraerte con lo que no importa y recordar, una y otra vez, qué es lo que realmente quieres.

Y cuando eso se vuelve claro, la mente se aquieta, la búsqueda se simplifica y la paz aparece. Porque finalmente eliges lo único que siempre ha tenido valor.

FRASE INSPIRADORA: “Cuando dejo de perseguir lo trivial, recuerdo que sólo Dios es lo que realmente busco”.


Ejemplo-Guía: ¿Qué efectos tendrá en nuestra vida recordar que Dios es nuestro objetivo?

Sabrás de lo que te hablo cuando comparta contigo que, en el mundo del sueño, el olvido es muy sutil, tanto, que parece haberle ganado la partida a la capacidad de recordar. Nos movemos entre distracciones, preocupaciones y deseos efímeros que desvían nuestra atención de lo esencial, haciéndonos creer que la verdad se encuentra fuera de nosotros.

Sin embargo, recordar a Dios como nuestro único objetivo supone un giro trascendental en nuestra vida. Este acto no implica añadir algo nuevo a nuestra existencia, sino rescatar del olvido aquello que siempre ha estado presente en nuestra mente. Recordar es despertar, y despertar es reconocer nuestra verdadera identidad como Hijos de Dios.

Sabes, al igual que yo, que para andar un camino es preciso manifestar la firme voluntad de recorrerlo. Muchas podrán ser las vicisitudes que encontremos en esa aventura, pero si nuestro objetivo es difuso, si carecemos de la fortaleza que nace de una decisión clara, es muy posible que abandonemos a mitad del trayecto. En cambio, cuando Dios se convierte en nuestra meta, cada paso adquiere sentido y dirección.

Sabes también que la repetición favorece el hábito, y que el hábito forja el carácter. Este, a su vez, se traduce en vivencias y experiencias que moldean nuestra percepción. De este modo, al recordar a Dios de manera constante, transformamos nuestra manera de ver el mundo. Lo que antes nos perturbaba pierde su poder, y lo que antes temíamos se disuelve en la serenidad de la fe.

Tal vez estés cansado de andar los tortuosos caminos por los que te ha conducido el ego. Sabes que puedes elegir cambiar de rumbo y dejar a un lado al guía equivocado. Esta elección no requiere esfuerzo, sino disposición. Basta con decidir ver las cosas de otra manera para que la luz sustituya a la oscuridad.

Sabes, estoy seguro de ello, que no podrás fracasar en tu nueva elección. Y sabes, igualmente, que para alcanzar el éxito debes convertirla en tu única opción. Recordar a Dios como tu objetivo es elegir la paz en lugar del conflicto, el amor en lugar del miedo y la verdad en lugar de la ilusión.

Los efectos de esta elección se reflejarán en todos los ámbitos de tu vida. Tu mente se liberará de la culpa, tu corazón se abrirá al perdón y tu espíritu descansará en la certeza de la unidad. La ansiedad dará paso a la confianza, la incertidumbre a la claridad y el sufrimiento a la dicha.

Sí, lo sabes. Sabes que elegir recordar a Dios como tu único objetivo te llevará a dejar de desear el mundo ilusorio. Tus ojos contemplarán la realidad con una mirada nueva, inocente y libre. Nada te atará. Nada te atemorizará. Nada te privará.

Y en ese recuerdo, hallarás la paz de Dios, que siempre ha sido tu herencia eterna.


Reflexión: ¿Qué nos impide recordar?

11 comentarios:

  1. Gracias Juan José, continuo leyendo tus escritos.

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  2. Muchas gracias Juan por ayudarnos a recorrer el camino.

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  3. Dios bendiga a J. J. miles de veces por la explicación de esta lección en particular y las demás en general.
    Muchas Gracias.

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  4. Gracias porque tus explicaciones me dieron mucha más convicción para estar siempre alerta tratando de vivir en el Instante Santo!

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  5. Respecto a tú pregunta es el ego el que nos impide recordar que somos inocentes que somos uno con la fuente y que la culpa no existe, cómo bien lo explicas el curso es un reprogramador de la mente y una manera es repitiendo la información hasta que nuestra mente la tome cómo cierta, hoy decido recordar que Dios es mi único objetivo y que yo soy su hija una Diosa en formación, Gracias Juan José 🤗🤗💕

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  6. Sólo Quiero la Paz de Dios🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏💙💙💙💙💙💙💙💙

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