viernes, 5 de septiembre de 2025

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 248

LECCIÓN 248

Lo que sufre no forma parte de mí.

1. He abjurado de la verdad. 2Permítaseme ahora ser igualmente firme y abjurar de la falsedad. 3Lo que sufre no forma parte de mí. 4Yo no soy aquello que siente pesar. 5Lo que experimenta dolor no es sino una ilusión de mi mente. 6Lo que muere, en realidad nunca vivió, y sólo se burlaba de la verdad con respecto a mí mismo. 7Ahora abjuro de todos los conceptos de mí mismo, y de los engaños y mentiras acerca del santo Hijo de Dios. 8Ahora estoy listo para aceptarlo nuevamente como Dios lo creó, y como aún es.

2. Padre, mi viejo amor por Ti retorna, me permite también amar nue­vamente a Tu Hijo. 2Padre, soy tal como Tú me creaste. 3Ahora recuerdo Tu Amor, así como el mío propio. 4Ahora comprendo que son uno.

¿Qué me enseña esta lección?

La Lección 248 de Un Curso de Milagros, «Lo que sufre no forma parte de mí», me enseña que el dolor y el sufrimiento no pertenecen a mi verdadera naturaleza. Esta idea desmantela la creencia en la culpa y en el castigo, recordándome que fui creado por el Amor y para el Amor. Nada que proceda del miedo puede definir lo que soy, pues mi esencia permanece eternamente unida a Dios.

Las palabras «Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa…», propias del Acto Penitencial de la tradición católica, reflejan la profunda creencia en el pecado y la indignidad. Cuánto dolor encierran estas expresiones, acompañadas por el gesto simbólico de golpearse el pecho en señal de arrepentimiento. Para el ego, este acto se convierte en la confirmación de la culpa y en la justificación del sufrimiento. Sin embargo, el Curso nos recuerda que esta percepción es ilusoria: «El Hijo de Dios es inocente» (T-13.I.8:1). No somos pecadores, sino seres creados en la santidad y en la luz.

El ego se sirve de la culpa para mantenernos prisioneros del error. Nos impulsa a responder al ataque con ira, odio o venganza, y nos lleva a juzgar aquello que rechazamos en nosotros mismos. Así, renunciamos a la verdad y fabricamos un mundo basado en ilusiones a las que otorgamos el valor de la realidad. En ese estado, la mente permanece atrapada en la ansiedad, en la escasez y en el temor a perder, sin hallar un instante de paz.

Desde nuestra infancia se nos ha enseñado que el sufrimiento es necesario para alcanzar la redención y el éxito. Esta creencia refuerza la idea de un Dios que exige sacrificio para conceder Su gracia. Sin embargo, el Curso desmiente tal concepto y afirma con amorosa claridad: «Lo que sufre no forma parte de mí» (L-pII.248.1:1). Dios no desea el dolor de Sus Hijos, pues Su Voluntad es únicamente Amor y felicidad.

Nada de aquello por lo que actualmente sufrimos es real en términos eternos. Somos Hijos del Amor, creados por Amor, y el Amor no puede abandonarnos al sacrificio ni al sufrimiento. Nuestra creencia en la separación de la Gracia divina nos ha llevado a pensar que debemos expiar culpas inexistentes. No obstante, la salvación no se alcanza mediante el sacrificio, sino a través del reconocimiento de nuestra inocencia.

Debemos tener la certeza de que Dios provee todo lo necesario para nuestra paz y plenitud. Para experimentarlo, basta con abrir nuestra conciencia y permitir que Su Presencia habite en ella. Como enseña el Curso: «La paz de Dios brilla en ti ahora» (L-pI.188.1:1). Al aceptar esta verdad, nos liberamos del miedo y recordamos quiénes somos.

Hoy renuncio a la culpa y al sufrimiento. Acepto mi identidad divina y descanso en el Amor de Dios, reconociendo que nada que sufra forma parte de mí. Amén.


SENTIDO GENERAL DE LA LECCIÓN:

La lección 248 enseña que:

  • El sufrimiento no define tu identidad.
  • El dolor es una percepción, no una verdad.
  • La identificación con el cuerpo es errónea.
  • Abjurar de lo falso restaura la verdad.
  • Tu Ser permanece intacto.

No es alivio emocional. Es desidentificación consciente.

PROPÓSITO DE LA LECCIÓN:

Practicar la idea: “Lo que sufre no forma parte de mí”.

Cada repetición debilita la identificación con el dolor, rompe la asociación “yo = sufrimiento”, abre espacio a la paz y restaura la memoria del Ser.

No elimina la experiencia de inmediato… pero sí su dominio sobre ti.

ASPECTOS PSICOLÓGICOS:

Esta lección trabaja directamente sobre la identificación con el malestar.

Cuando te identificas con el sufrimiento, lo intensificas, lo haces más duradero, lo conviertes en narrativa personal y refuerzas la sensación de vulnerabilidad.

Cuando dejas de identificarte, aparece distancia interna, disminuye la carga emocional, se debilita la reactividad y surge una sensación de estabilidad.

No porque el dolor desaparezca al instante… sino porque deja de ser “tú”.

ASPECTOS ESPIRITUALES:

Espiritualmente, esta lección afirma que el Ser es invulnerable, que el sufrimiento no es real en esencia, que la verdad no puede ser afectada y que el Amor permanece intacto.

Y revela algo profundamente sanador: No necesitas curarte como identidad… necesitas recordar quién eres.

El retorno al Padre en esta lección es:

👉Retorno al Amor.
👉Retorno a la unidad.
👉Retorno a lo que nunca cambió.

INSTRUCCIONES PRÁCTICAS.

Hoy:

  • Observa cualquier forma de malestar.
  • Detecta el impulso de decir “esto soy yo”.

Y entonces: “Lo que sufre no forma parte de mí”.

Permanece unos instantes sin interpretar.

No luches contra la experiencia. Sólo no te identifiques con ella.

ADVERTENCIAS IMPORTANTES:

No negar el dolor que se experimenta.
No reprimir emociones.
No usar la idea como desconexión emocional.

Diferenciar experiencia de identidad.
Permitir sentir sin definirse por ello.
Usar la idea para soltar, no para evadir.

El Curso no te pide que no sientas… te enseña que no eres eso que sientes.

RELACIÓN CON EL PROCESO DEL CURSO:

La progresión se vuelve muy clara:

  • 246 → Amar al Hijo
  • 247 → Ver correctamente (perdón)
  • 248 → No identificarte con la ilusión

Primero amas. Luego ves. Ahora… eres.

CONCLUSIÓN FINAL:

La Lección 248 no busca consolarte… busca liberarte.

No te dice que el sufrimiento desaparezca, te dice que nunca fue quien tú eres.  Y en ese reconocimiento ocurre algo muy profundo: El dolor puede seguir apareciendo… pero ya no tiene el poder de definirte.

Porque comienzas a recordar: Lo que soy no puede sufrir. Lo que sufre… no soy yo.

FRASE INSPIRADORA: “Cuando dejo de identificarme con el dolor, recuerdo la paz que nunca me ha abandonado”. 



Ejemplo-Guía: "Entre el sufrimiento y la felicidad, ¿qué eliges?

Entre el sufrimiento y la felicidad, ¿qué eliges? Planteemos la cuestión de otra manera: entre el cuerpo y el espíritu, ¿qué eliges? La pregunta es tan directa y sencilla que su claridad puede llegar a aturdirnos. Nos confronta con la raíz misma de nuestra identidad y nos invita a reconsiderar todo aquello que hemos dado por cierto.

¿Te tambaleas? Es comprensible. ¿Y si fuera verdad que no somos aquello con lo que nos hemos estado identificando hasta ahora? ¿Y si fuera cierto que el ser que cree sufrir no es real, y que el sufrimiento es fruto de una mente que ha elegido percibir desde la ilusión? Estas preguntas desafían nuestras creencias más arraigadas y nos conducen a una profunda reflexión interior.

Es lógico —aunque irreal— que experimentemos inquietud cuando aquello que considerábamos seguro parece desvanecerse. Nuestras posesiones, nuestras certezas y nuestras estructuras mentales se tambalean. Ante ello, nos preguntamos: ¿qué será de nosotros? Sin embargo, esta incertidumbre se disipa al recordar que nuestro verdadero soporte jamás nos ha abandonado.

Alegrémonos, pues la Presencia divina permanece eternamente en nosotros. En Dios encontramos la fuente de la felicidad verdadera, a diferencia del mundo material, cuya naturaleza cambiante da lugar al sufrimiento y al dolor. Como enseña Un Curso de Milagros, «Lo que sufre no forma parte de mí» (L-pII.248.1:1). El sufrimiento no pertenece a nuestra esencia, sino a la ilusión con la que nos hemos identificado.

Con Dios y con Su Filiación, nada nos falta. No existe necesidad de protegernos por miedo al ataque, ni temor al dar por miedo a perder. En la verdad no hay culpa, pues no existe el pecado. No hay enfermedad, ni muerte, ni tiempo, ni límites. Nuestra realidad es eterna y nuestra vida es infinita.

La elección se presenta con absoluta claridad: ¿qué vamos a elegir? ¿El sufrimiento o la felicidad? ¿El cuerpo o el espíritu? ¿La ilusión o la verdad? ¿El miedo o el amor? ¿El pecado o la inocencia? ¿La escasez o la abundancia?

Cada instante nos brinda la oportunidad de decidir. El sufrimiento surge de la identificación con lo irreal; la felicidad, del reconocimiento de lo que verdaderamente somos. Elegir la verdad es recordar nuestra unidad con Dios y aceptar la paz que nos pertenece por derecho divino.

Hoy elijo la felicidad en lugar del sufrimiento. Hoy elijo el espíritu en lugar del cuerpo. Hoy elijo el amor en lugar del miedo. Y en esta elección, recuerdo la verdad eterna de mi Ser.


Reflexión: Cuando creas a un hijo, ¿no lo harías invulnerable al sufrimiento? 

10 comentarios:

  1. Sencillamente clara, completa y verdadera reflexion. Cuando era niña no entendía porque o de que eramos culpables con ese rezo de la Iglesia Catolica, pues yo no me sentía culpable, en ese tiempo me sentia amada, protegida, etc. Pero lo rezaba porque asi me lo enseñaron, ahora todo esta mas claro con la practica diaria de UCDM. Gracias por sus mensajes.

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  2. Gracias....yo me preguntaba:"¿de qué soy culpable?"
    ¿Por qué debemos darnos golpes en el corazón?...al hacerlo duele física y emocionalmente, sentía que algo se rompía o lastimsba dentro de mi. Al menos ese era mi sentir y lo omití en palabras y en acción.
    Ahora entiendo mejor las cosas con tan bellas y claras explicaciones.
    Gracias nuevamente

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  3. Hermosa cada palabra cada lección cada aprendizaje. Hase todo este proceso más sencillo y, fácil y lindo. Como para seguir en este sendero

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  4. Y el Rosario. Ruega por nosotros, pecadores. Es hora que la Iglesia modifique no solo las palabras sino el enfoque de què somos. Pero con no practicar tenemos

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  5. La segunda parte del ave msria no ests en la biblia

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  6. Abundancia,salud,Amor,Paz ...Amén🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏

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  7. Lo que sufre no forma parte de mí, podemos volver a elegir yo elijo la felicidad en lugar del sufrimiento, el amor en lugar del miedo, el espíritu en lugar del cuerpo, la verdad en lugar de la ilusión y la inocencia en lugar del pecado, hace rato que dejé de darme golpes en el pecho porque sé que soy inocente, puedo golpear mí pecho para activar la glándula de la felicidad el timo y así es. Gracias Juan José

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  8. Eligo Dios porque Él me ha elegido a mi🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏💙💙💙💙💙💙💙💙💙

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  9. Muchas gracias Juan José , explicas muy bien las lecciones, te seguimos un grupo de Valladolid y agradecemos tu generosidad.

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