LECCIÓN 103
Dios, al ser Amor, es también felicidad.
1. La felicidad es
un atributo del amor. 2No se puede separar de él 3ni
experimentarse donde éste no está. 4El amor no tiene límites, al
estar en todas partes. 5La dicha, por consiguiente, está asimismo en
todas partes. 6Mas la mente puede negar que esto es así, al creer
que hay brechas en el amor por donde el pecado puede infiltrarse y acarrear
dolor en lugar de dicha. 7Esta absurda creencia pretende limitar la
felicidad al definir al amor como algo limitado, e introducir desacuerdo en lo
que no tiene límites ni opuestos.
2. De este modo,
se asocia el miedo con el amor, y sus resultados se convierten en el patrimonio
de aquellas mentes que piensan que lo que han hecho es real. 2Estas
imágenes, desprovistas de toda realidad, dan testimonio del temor a Dios,
olvidándose de que, al ser Dios Amor, tiene que ser también dicha. 3Hoy
trataremos nuevamente de llevar este error básico ante la verdad y de
enseñarnos a nosotros mismos que:
4Dios, al ser Amor, es también felicidad.
5Tener miedo
de Él es tener miedo de la dicha.
6Comienza tus sesiones de
práctica de hoy con esta asociación que corrige la falsa creencia de que Dios
es miedo. 7Subraya asimismo que la felicidad es tu patrimonio por
razón de lo que es Él.
3. Permite hoy que
esta corrección sea colocada en tu mente en cada hora de vigilia. 2Da
la bienvenida entonces a toda la felicidad que dicha corrección brinda a
medida que la verdad reemplaza al miedo, y la dicha se convierte en lo que
esperas ha de ocupar el lugar del dolor. 3Dado que Dios es Amor, se
te concederá. 4Refuerza esa esperanza a menudo a lo largo del día,
y acalla todos tus temores con la siguiente expresión de certeza, la cual es
benévola y completamente cierta:
5Dios, al ser Amor, es también felicidad.
6Y la felicidad es lo que busco
hoy.
7No puedo fracasar, pues lo que busco es la verdad.
¿Qué me enseña esta lección?Esta lección
me conduce a una comprensión clara y liberadora: la felicidad es un efecto,
y su causa es el Amor. Cuando siembro Amor —en mis pensamientos, en mis
palabras y en mis acciones— el fruto que inevitablemente recojo es la
felicidad. Desde esta certeza, se disipa la antigua creencia de que la dicha
depende del azar, de las circunstancias o de la voluntad ajena. La felicidad no
ocurre por casualidad: es la consecuencia natural de elegir amar.
El Amor no
es una emoción pasajera ni una respuesta condicionada por el comportamiento de
otros. El Amor es el lenguaje del Ser, la expresión espontánea de la Mente Una.
Cuando la mente se reconoce unida, recuerda su origen y se alinea con la
Voluntad de Dios, su estado natural es la paz, y su efecto inevitable es la
felicidad.
Por el
contrario, una mente que se percibe separada, aislada o fragmentada sirve al
error. Desde esa percepción distorsionada, Dios se experimenta como algo
externo, lejano o incluso amenazante. Aparece entonces el temor a una supuesta
justicia divina, basada en la creencia en el pecado, la culpa y el castigo.
Esta visión no procede de la verdad, sino del desconocimiento de lo que somos.
El ego,
nacido de esa percepción de separación, ha construido un sistema de pensamiento
cuya finalidad es sostener su propia existencia. Para ello, necesita preservar
la culpa, el miedo y la escasez. El ego teme al Amor porque el Amor deshace
sus fundamentos. Donde hay perdón, la culpa desaparece. Donde hay Amor, el
miedo no puede permanecer. Y donde la mente reconoce su inocencia, el ego queda
sin función ni propósito.
Por eso, el
ego nos convence de que amar es peligroso, que perdonar es perder, que dar es
sacrificarse. Pero estas ideas no son más que intentos desesperados por
mantener viva la ilusión de separación. Amar y perdonar no nos debilitan; al
contrario, nos devuelven al recuerdo de nuestra fortaleza, porque nos
alinean con nuestra verdadera identidad.
Esta lección
también me enseña que la felicidad no puede sostenerse sobre los logros del
mundo material. Todo aquello que nace en el tiempo es transitorio, y por tanto,
incapaz de ofrecer una dicha permanente. Cuando baso mi felicidad en lo que
poseo, en lo que alcanzo o en lo que otros me dan, la hago frágil y vulnerable.
Pero cuando la reconozco como una condición inherente a mi Ser, deja de
depender de cualquier circunstancia externa.
La verdadera
felicidad no se busca ni se conquista: se recuerda. Está siempre
presente porque el Amor es lo que somos. No es algo que se añade a nuestra
vida; es la base sobre la que la vida cobra sentido.
Así, esta
lección me invita a una elección consciente y constante: ¿Deseo seguir interpretando el mundo desde el miedo o permitir que el Amor guíe
mi percepción?
Cada vez que elijo amar en lugar de juzgar, perdonar en lugar de condenar,
compartir en lugar de defender, reafirmo la verdad de mi Ser y experimento, de
manera natural, la felicidad que nunca me fue arrebatada.
Amar no es
un acto heroico ni una exigencia moral.
Amar es simplemente aceptar lo que soy.
SENTIDO GENERAL DE LA LECCIÓN:
La lección
enseña que:
- la felicidad no es un
estado psicológico condicionado,
- no es una emoción
fluctuante,
- no es el resultado de
circunstancias favorables.
La
felicidad es la consecuencia inevitable del Amor verdadero, y el Amor verdadero
es Dios.
Por tanto: Cuando
buscas felicidad fuera del Amor, la pierdes. Cuando recuerdas el Amor, la
felicidad se revela sola.
PROPÓSITO Y SENTIDO DE LA LECCIÓN:
El
propósito de la Lección 103 es:
- deshacer la creencia de
que el placer sustituye a la felicidad,
- liberar a la mente de
la búsqueda compulsiva,
- restaurar la confianza
en la Fuente,
- recordar que la alegría
no se construye, se recuerda.
El Curso
aquí refina la enseñanza de la felicidad: No basta con afirmar que Dios quiere
tu felicidad —ahora se revela qué es esa felicidad.
ASPECTOS PSICOLÓGICOS:
Psicológicamente, esta lección:
- reduce la ansiedad por satisfacción externa,
- disuelve la adicción a estímulos,
- debilita la creencia en la carencia,
- suaviza la comparación constante,
- restaura una sensación de plenitud básica.
El ego confunde felicidad con
excitación o alivio momentáneo. La lección desmonta esa asociación.
Clave psicológica: La mente deja de
buscar cuando recuerda su Fuente.
ASPECTOS ESPIRITUALES:
Espiritualmente, la lección afirma
que:
- Dios no puede ser tristeza ni sacrificio,
- el Amor no conoce opuestos,
- la dicha no es un premio, sino una condición
eterna,
- el sufrimiento solo puede existir donde el
Amor es negado.
Aceptar que Dios es felicidad
implica aceptar que: la tristeza nunca procede de Dios, y por tanto nunca
procede de tu Ser real.
INSTRUCCIONES PRÁCTICAS:
Períodos largos
- Repite lentamente:
“Dios, siendo Amor, es también felicidad.”
- Permite que la mente repose en la idea.
- No intentes sentir nada especial.
- Observa cualquier resistencia como miedo a
soltar sustitutos.
Durante el día
Usa la idea cuando aparezcan
pensamientos como:
- “me falta algo”,
- “si tuviera esto sería feliz”,
- “cuando esto cambie estaré en paz”.
Cada repetición devuelve la mente a
la Fuente.
ADVERTENCIAS IMPORTANTES:
❌ No confundir felicidad con euforia.
❌ No negar
emociones humanas cuando surjan.
❌ No
convertir la felicidad en una obligación espiritual.
❌ No usar la
idea para juzgarte cuando no te sientas bien.
✔ Usarla como recordatorio suave.
✔ Permitir
que la comprensión madure.
✔ Confiar en
el proceso.
✔ Dejar de
exigir experiencias.
RELACIÓN CON EL PROCESO DEL CURSO:
La progresión continúa de forma
orgánica:
- 100–101 → la felicidad es la voluntad de
Dios
- 102 → compartirla es natural
- 103 → la felicidad es inseparable del
Amor mismo
Aquí el Curso profundiza la
ontología de la alegría: no es un efecto secundario, es la esencia del Amor.
CONCLUSIÓN:
La Lección 103 revela una verdad
simple y radical:
No puedes encontrar felicidad fuera
de Dios
porque la felicidad ES Dios expresado.
Cuando se abandona la búsqueda de
sustitutos, la alegría no irrumpe dramáticamente: siempre estuvo ahí.
FRASE INSPIRADORA: “Cuando recuerdo que Dios es Amor, descubro que
la felicidad nunca estuvo ausente.”
Ejemplo-Guía: ¿Estás dispuesto a vivir sin miedos?
Si tu
respuesta es sí, conviene que tomes conciencia, desde el inicio, de una verdad
fundamental: tu verdadero Ser no pertenece a este mundo. Esta afirmación
no pretende resultar extraña ni fantástica, ni sugiere que seas ajeno a la
experiencia humana. Señala algo mucho más profundo y sencillo: no eres el
cuerpo que percibes ni la identidad que el mundo te ha enseñado a defender.
Tu realidad
no es física. Tu esencia es espiritual y su Fuente se encuentra en Dios. El
cuerpo es un instrumento transitorio, una herramienta de comunicación dentro
del mundo de la percepción, un símbolo que la mente utiliza mientras cree
encontrarse separada. No es tu identidad, ni tu origen, ni tu destino.
Confundirlo con lo que eres es la raíz del miedo.
Esta
comprensión es esencial, porque si no sabes quién eres, no puedes reconocer
cuál es tu función. Desde la visión del Curso, este reconocimiento
constituye el punto de partida de todo aprendizaje verdadero. Saber que eres
Espíritu —un Hijo Santo de Dios— disuelve la idea de limitación y restaura la
confianza natural en la Vida.
Cuando
aceptas con certeza que eres Espíritu, libre, íntegro e inocente, la vida deja
de ser una lucha y se convierte en un espacio de extensión del Amor. Desde ahí,
la felicidad no se busca: se expresa. La felicidad no es un logro ni una
recompensa; es un atributo natural del Amor, y por tanto, de lo que eres.
Pero si tu
mente sigue al servicio del pensamiento dual —el sistema del ego basado en la
separación, la culpa y el pecado— entonces el miedo gobierna tu experiencia. El
miedo es el lenguaje del ego, y desde él, toda tentativa de felicidad está
condenada a la frustración, porque el miedo no puede producir paz ni dicha
duradera. La semilla del miedo nunca puede dar como fruto la felicidad.
En realidad,
todas las lecciones del Curso pueden resumirse en este sencillo reconocimiento:
recuerda quién eres y actúa desde esa verdad.
Aceptar que eres Uno con Dios y con la Filiación —tus hermanos— restaura la
coherencia de la mente y deshace la ilusión de aislamiento.
Desde esta
certeza, aunque sigas experimentando el mundo del sueño y de la percepción,
sabes que eres el soñador y no el personaje atrapado en el guion. Esta
comprensión da lugar a un estado interno de aceptación profunda, de fe
auténtica —entendida como confianza— y de compromiso con la verdad.
Entonces,
las experiencias ya no se dividen en buenas o malas, favorables u hostiles. La
mente deja de otorgar a las circunstancias externas el poder de dictar su
estado interno. No es el mundo el que decide si eres feliz o no; eres tú quien
elige la interpretación desde la que lo contempla.
Vivir sin
miedo no significa evitar las experiencias, sino mirarlas desde la verdad.
Significa amar sin condiciones, perdonar sin reservas y confiar sin defensas.
Significa dejar de usar la mente para juzgar y empezar a usarla para recordar.
¿Estás
dispuesto a vivir sin miedos?
Entonces elige amar, sin miedo y en libertad.
Reflexión: ¿Crees que la felicidad tiene algo que ver con el amor? ¿Se puede ser feliz sin amor?
1. La felicidad es un atributo del amor. 2No se puede separar de él 3ni experimentarse donde éste no está. 4El amor no tiene límites, al estar en todas partes. 5La dicha, por consiguiente, está asimismo en todas partes. 6Mas la mente puede negar que esto es así, al creer que hay brechas en el amor por donde el pecado puede infiltrarse y acarrear dolor en lugar de dicha. 7Esta absurda creencia pretende limitar la felicidad al definir al amor como algo limitado, e introducir desacuerdo en lo que no tiene límites ni opuestos.
2. De este modo, se asocia el miedo con el amor, y sus resultados se convierten en el patrimonio de aquellas mentes que piensan que lo que han hecho es real. 2Estas imágenes, desprovistas de toda realidad, dan testimonio del temor a Dios, olvidándose de que, al ser Dios Amor, tiene que ser también dicha. 3Hoy trataremos nuevamente de llevar este error básico ante la verdad y de enseñarnos a nosotros mismos que:
4Dios, al ser Amor, es también felicidad.
5Tener miedo de Él es tener miedo de la dicha.
6Comienza tus sesiones de
práctica de hoy con esta asociación que corrige la falsa creencia de que Dios
es miedo. 7Subraya asimismo que la felicidad es tu patrimonio por
razón de lo que es Él.
3. Permite hoy que esta corrección sea colocada en tu mente en cada hora de vigilia. 2Da la bienvenida entonces a toda la felicidad que dicha corrección brinda a medida que la verdad reemplaza al miedo, y la dicha se convierte en lo que esperas ha de ocupar el lugar del dolor. 3Dado que Dios es Amor, se te concederá. 4Refuerza esa esperanza a menudo a lo largo del día, y acalla todos tus temores con la siguiente expresión de certeza, la cual es benévola y completamente cierta:
5Dios, al ser Amor, es también felicidad.
6Y la felicidad es lo que busco
hoy.
7No puedo fracasar, pues lo que busco es la verdad.
Esta lección
me conduce a una comprensión clara y liberadora: la felicidad es un efecto,
y su causa es el Amor. Cuando siembro Amor —en mis pensamientos, en mis
palabras y en mis acciones— el fruto que inevitablemente recojo es la
felicidad. Desde esta certeza, se disipa la antigua creencia de que la dicha
depende del azar, de las circunstancias o de la voluntad ajena. La felicidad no
ocurre por casualidad: es la consecuencia natural de elegir amar.
El Amor no
es una emoción pasajera ni una respuesta condicionada por el comportamiento de
otros. El Amor es el lenguaje del Ser, la expresión espontánea de la Mente Una.
Cuando la mente se reconoce unida, recuerda su origen y se alinea con la
Voluntad de Dios, su estado natural es la paz, y su efecto inevitable es la
felicidad.
Por el
contrario, una mente que se percibe separada, aislada o fragmentada sirve al
error. Desde esa percepción distorsionada, Dios se experimenta como algo
externo, lejano o incluso amenazante. Aparece entonces el temor a una supuesta
justicia divina, basada en la creencia en el pecado, la culpa y el castigo.
Esta visión no procede de la verdad, sino del desconocimiento de lo que somos.
El ego,
nacido de esa percepción de separación, ha construido un sistema de pensamiento
cuya finalidad es sostener su propia existencia. Para ello, necesita preservar
la culpa, el miedo y la escasez. El ego teme al Amor porque el Amor deshace
sus fundamentos. Donde hay perdón, la culpa desaparece. Donde hay Amor, el
miedo no puede permanecer. Y donde la mente reconoce su inocencia, el ego queda
sin función ni propósito.
Por eso, el
ego nos convence de que amar es peligroso, que perdonar es perder, que dar es
sacrificarse. Pero estas ideas no son más que intentos desesperados por
mantener viva la ilusión de separación. Amar y perdonar no nos debilitan; al
contrario, nos devuelven al recuerdo de nuestra fortaleza, porque nos
alinean con nuestra verdadera identidad.
Esta lección
también me enseña que la felicidad no puede sostenerse sobre los logros del
mundo material. Todo aquello que nace en el tiempo es transitorio, y por tanto,
incapaz de ofrecer una dicha permanente. Cuando baso mi felicidad en lo que
poseo, en lo que alcanzo o en lo que otros me dan, la hago frágil y vulnerable.
Pero cuando la reconozco como una condición inherente a mi Ser, deja de
depender de cualquier circunstancia externa.
La verdadera
felicidad no se busca ni se conquista: se recuerda. Está siempre
presente porque el Amor es lo que somos. No es algo que se añade a nuestra
vida; es la base sobre la que la vida cobra sentido.
Así, esta
lección me invita a una elección consciente y constante: ¿Deseo seguir interpretando el mundo desde el miedo o permitir que el Amor guíe
mi percepción?
Cada vez que elijo amar en lugar de juzgar, perdonar en lugar de condenar,
compartir en lugar de defender, reafirmo la verdad de mi Ser y experimento, de
manera natural, la felicidad que nunca me fue arrebatada.
Amar no es
un acto heroico ni una exigencia moral.
Amar es simplemente aceptar lo que soy.
SENTIDO GENERAL DE LA LECCIÓN:
La lección
enseña que:
- la felicidad no es un
estado psicológico condicionado,
- no es una emoción
fluctuante,
- no es el resultado de
circunstancias favorables.
La
felicidad es la consecuencia inevitable del Amor verdadero, y el Amor verdadero
es Dios.
Por tanto: Cuando
buscas felicidad fuera del Amor, la pierdes. Cuando recuerdas el Amor, la
felicidad se revela sola.
El
propósito de la Lección 103 es:
- deshacer la creencia de
que el placer sustituye a la felicidad,
- liberar a la mente de
la búsqueda compulsiva,
- restaurar la confianza
en la Fuente,
- recordar que la alegría
no se construye, se recuerda.
El Curso
aquí refina la enseñanza de la felicidad: No basta con afirmar que Dios quiere
tu felicidad —ahora se revela qué es esa felicidad.
ASPECTOS PSICOLÓGICOS:
Psicológicamente, esta lección:
- reduce la ansiedad por satisfacción externa,
- disuelve la adicción a estímulos,
- debilita la creencia en la carencia,
- suaviza la comparación constante,
- restaura una sensación de plenitud básica.
El ego confunde felicidad con
excitación o alivio momentáneo. La lección desmonta esa asociación.
Clave psicológica: La mente deja de
buscar cuando recuerda su Fuente.
ASPECTOS ESPIRITUALES:
Espiritualmente, la lección afirma
que:
- Dios no puede ser tristeza ni sacrificio,
- el Amor no conoce opuestos,
- la dicha no es un premio, sino una condición
eterna,
- el sufrimiento solo puede existir donde el
Amor es negado.
Aceptar que Dios es felicidad
implica aceptar que: la tristeza nunca procede de Dios, y por tanto nunca
procede de tu Ser real.
INSTRUCCIONES PRÁCTICAS:
Períodos largos
- Repite lentamente:
“Dios, siendo Amor, es también felicidad.” - Permite que la mente repose en la idea.
- No intentes sentir nada especial.
- Observa cualquier resistencia como miedo a
soltar sustitutos.
Durante el día
Usa la idea cuando aparezcan
pensamientos como:
- “me falta algo”,
- “si tuviera esto sería feliz”,
- “cuando esto cambie estaré en paz”.
Cada repetición devuelve la mente a
la Fuente.
ADVERTENCIAS IMPORTANTES:
❌ No confundir felicidad con euforia.
❌ No negar
emociones humanas cuando surjan.
❌ No
convertir la felicidad en una obligación espiritual.
❌ No usar la
idea para juzgarte cuando no te sientas bien.
✔ Usarla como recordatorio suave.
✔ Permitir
que la comprensión madure.
✔ Confiar en
el proceso.
✔ Dejar de
exigir experiencias.
RELACIÓN CON EL PROCESO DEL CURSO:
La progresión continúa de forma
orgánica:
- 100–101 → la felicidad es la voluntad de
Dios
- 102 → compartirla es natural
- 103 → la felicidad es inseparable del
Amor mismo
Aquí el Curso profundiza la
ontología de la alegría: no es un efecto secundario, es la esencia del Amor.
CONCLUSIÓN:
La Lección 103 revela una verdad
simple y radical:
No puedes encontrar felicidad fuera
de Dios
porque la felicidad ES Dios expresado.
Cuando se abandona la búsqueda de
sustitutos, la alegría no irrumpe dramáticamente: siempre estuvo ahí.
FRASE INSPIRADORA: “Cuando recuerdo que Dios es Amor, descubro que
la felicidad nunca estuvo ausente.”
Ejemplo-Guía: ¿Estás dispuesto a vivir sin miedos?
Si tu
respuesta es sí, conviene que tomes conciencia, desde el inicio, de una verdad
fundamental: tu verdadero Ser no pertenece a este mundo. Esta afirmación
no pretende resultar extraña ni fantástica, ni sugiere que seas ajeno a la
experiencia humana. Señala algo mucho más profundo y sencillo: no eres el
cuerpo que percibes ni la identidad que el mundo te ha enseñado a defender.
Tu realidad
no es física. Tu esencia es espiritual y su Fuente se encuentra en Dios. El
cuerpo es un instrumento transitorio, una herramienta de comunicación dentro
del mundo de la percepción, un símbolo que la mente utiliza mientras cree
encontrarse separada. No es tu identidad, ni tu origen, ni tu destino.
Confundirlo con lo que eres es la raíz del miedo.
Esta
comprensión es esencial, porque si no sabes quién eres, no puedes reconocer
cuál es tu función. Desde la visión del Curso, este reconocimiento
constituye el punto de partida de todo aprendizaje verdadero. Saber que eres
Espíritu —un Hijo Santo de Dios— disuelve la idea de limitación y restaura la
confianza natural en la Vida.
Cuando
aceptas con certeza que eres Espíritu, libre, íntegro e inocente, la vida deja
de ser una lucha y se convierte en un espacio de extensión del Amor. Desde ahí,
la felicidad no se busca: se expresa. La felicidad no es un logro ni una
recompensa; es un atributo natural del Amor, y por tanto, de lo que eres.
Pero si tu
mente sigue al servicio del pensamiento dual —el sistema del ego basado en la
separación, la culpa y el pecado— entonces el miedo gobierna tu experiencia. El
miedo es el lenguaje del ego, y desde él, toda tentativa de felicidad está
condenada a la frustración, porque el miedo no puede producir paz ni dicha
duradera. La semilla del miedo nunca puede dar como fruto la felicidad.
En realidad,
todas las lecciones del Curso pueden resumirse en este sencillo reconocimiento:
recuerda quién eres y actúa desde esa verdad.
Aceptar que eres Uno con Dios y con la Filiación —tus hermanos— restaura la
coherencia de la mente y deshace la ilusión de aislamiento.
Desde esta
certeza, aunque sigas experimentando el mundo del sueño y de la percepción,
sabes que eres el soñador y no el personaje atrapado en el guion. Esta
comprensión da lugar a un estado interno de aceptación profunda, de fe
auténtica —entendida como confianza— y de compromiso con la verdad.
Entonces,
las experiencias ya no se dividen en buenas o malas, favorables u hostiles. La
mente deja de otorgar a las circunstancias externas el poder de dictar su
estado interno. No es el mundo el que decide si eres feliz o no; eres tú quien
elige la interpretación desde la que lo contempla.
Vivir sin
miedo no significa evitar las experiencias, sino mirarlas desde la verdad.
Significa amar sin condiciones, perdonar sin reservas y confiar sin defensas.
Significa dejar de usar la mente para juzgar y empezar a usarla para recordar.
¿Estás
dispuesto a vivir sin miedos?
Entonces elige amar, sin miedo y en libertad.
Reflexión: ¿Crees que la felicidad tiene algo que ver con el amor? ¿Se puede ser feliz sin amor?


buenas noches en realidad, no lo se porque lo mucho que e vivido se que la felicidad...se compone de momentos,felices,y nada mas ahora llevar la felicidad,a un punto frecuente es algo muy personal..haciendo lo que nos gusta,y recreando la mente con lo que cremos es felicidad...
ResponderEliminarBendecido día Juan José y hermanos
ResponderEliminar“Tener certeza de quienes somos, Uno con Dios y toda la creación..”
Nunca más que ahora en todo el planeta a través de la “Cuarentena vemos la dualidad entre Amor y miedo y gracias a UCDM hace muchos años , unos cuantos a través de tu mirada que comparto y me hace feliz puedo decir con total certeza y determinación que cada mañana elijo el Amor... y ese es el MILAGRO !!!
GRACIAS GRACIAS GRACIAS JUAN JOSE!!
Gracias por compartir esta hermosa lección, voy por mi segundo año de UCDM y cada vez estoy mejor...
ResponderEliminarLa felicidad tiene que ver TODO con el amor, la lección misma lo está diciendo. No creo que es posible ser feliz sin amor. El amor es la llama que enciende nuestro ser. Gracias por el aporte a cada una de estas lecciones que nos amplían mucho su comprensión.
ResponderEliminarLa lección lo dice muy claro la felicidad es un atributo del amor
ResponderEliminarPor supuesto que la felicidad tiene que ver con el amor, sin amor estaríamos en el miedo y en el miedo no somos felices.
ResponderEliminarPadre que siempre recuerde que soy un solo ser unido a ti mi creador, no soy este cuerpo, ni la percepción del mundo que he fabricado, toda esta película que vengo rodando en la cual existe la dualidad y la separación es mi creación, si yo la cree yo la deshago viviendo en el aqui y en el ahora recordando mi función de perdonar.
Las enseñanzas de un curso de milagros me han ayudado a permanecer más tiempo en la luz aún cuando me doy unos paseitos por la dualidad, sólo que ya estoy más consciente y tomo el control.
Yo soy luz
Yo soy un Espíritu
Yo soy amor
Yo soy energía
Yo soy felicidad
Yo soy dicha
Yo soy paz
Gracias J.J
ResponderEliminarAcepto vivir la Realidad con Amor y Entrega🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️
ResponderEliminarYo preguntaría, ¿se puede amar sin ser feliz?
ResponderEliminarDios nos ayuda en ésto, porque yo he amado (dejado libre) pero aún batallo para perdonar (dejarlo pasar -dejar de desear- y quitarle realidad al hecho de no ser correspondida) He buscado afuera lo que siempre ha estado en mí y ya es hora aprenderlo... a machacar ésta lección. Gracias, milagros para todos!
Ama y haz lo que (Dios)quieras❤️❤️❤️❤️❤️💙💙💙💙💙🤍🤍🤍🤍🤍✨✨✨✨✨🙏🙏🙏🙏🥳🥳🥳🥳🥳🥳🥳
ResponderEliminarJuan José. Creo que ambos , amor y felicidad van de la mano . No se puede acceder a uno sin el otro.
ResponderEliminarHola!👋 Juan José! Hola a tod@s. Este fragmento lo encierra todo; es bellísimo “ LA VERDADERA FELICIDAD NO PODEMOS SUSTENTARLA EN LOS LOGROS QUE RECIBIMOS EN EL MUNDO MATERIAL, PUES AL SER ESTOS EFÍMEROS, LA FELICIDAD TAMBIÉN LO SERIA. LA VERDADERA FELICIDAD FORMA PARTE DE NUESTRA REALIDAD, PUES, EL AMOR ES LA CONDICIÓN DE NUESTRO SER.” Me quedo con este mensaje. Gratitud infinita, Juan José! Dios les bendice.❤️
ResponderEliminar