¿Cómo puedo dominar mi mente subconsciente?
Esta es la
pregunta práctica central de Un Curso de Milagros, y conviene responderla con
mucha claridad, porque aquí es donde muchos estudiantes se frustran o se juzgan
innecesariamente.
Primero, una
corrección fundamental.
entenderlo desde el inicio.
El intento de
dominar, controlar o forzar los pensamientos pertenece al ego. Y el ego jamás
puede deshacer al ego. El Curso no propone control, propone entrenamiento
suave, vigilancia y entrega.
Por eso Jesús
dice, de manera muy clara: “Una mente sin entrenar no puede lograr nada.” (Libro
de Ejercicios, Introducción).
No dice: una
mente que controle todo. Dice: una mente entrenada.
Entonces, ¿por
qué aparecen pensamientos del pasado y del futuro “sin permiso”?
Porque eso es exactamente lo que
hace una mente no entrenada.
La mente que el Curso llama
“errada”:
- Vive en el pasado o en el futuro.
- Repite escenas.
- Anticipa amenazas.
- Reproduce culpa y miedo automáticamente.
Eso no es un
fallo del estudiante. Eso es el punto de partida que el Curso da por hecho.
Por eso el Curso no empieza con
“elige pensamientos elevados”, sino con:
- “Mis pensamientos no significan nada”
- “Nunca estoy disgustado por la razón que
creo”
- “Estoy disgustado porque veo algo que no
está ahí”
Antes de cambiar pensamientos, hay
que aprender a observarlos sin seguirlos.
Entonces, ¿qué hago cuando la mente
“se va”?
Aquí está la clave práctica: No se
te pide que detengas los pensamientos. Se te pide que NO LOS SIGAS.
El Curso no
habla de dominar la mente subconsciente, sino de retirar la creencia en lo que
la mente dice.
La práctica real es esta:
- El pensamiento aparece (pasado, futuro,
culpa, miedo).
- Lo reconozco: “Este es un pensamiento
del ego.”
- No lo discuto. No lo analizo. No lo combato.
- Lo entrego: “Espíritu Santo, decide tú por
mí.”
Eso ES el entrenamiento.
¿Y por qué vuelve una y otra vez?
Porque la mente ha sido entrenada
durante años —o vidas, diría el Curso— en el sistema del ego.
La repetición no indica fracaso. Indica
desaprendizaje en proceso.
Jesús lo dice
con una ternura brutal: “Tu progreso se juzga por tu disposición, no por tus
resultados.”
Cada vez que
te das cuenta de que te has perdido en la carrera mental, ese darse cuenta ya
es un avance.
Antes estabas perdido sin saberlo. Ahora
te pierdes… y te observas.
Eso es conciencia despertando.
Entonces, ¿cuál es la práctica
concreta?
No se trata de dominar tu mente
subconsciente, sino de dejar de identificarte con ella.
Prácticas sencillas del Curso:
- Pausar varias veces al día.
- Decir internamente:
- “Podría ver paz en lugar de esto.”
- “No sé cuál es el propósito de esto.”
- “Espíritu Santo, reinterpreta esto por mí.”
- No buscar sentirte mejor de inmediato.
- Buscar no decidir solo.
El punto más importante (y más
liberador).
No tienes que
limpiar la mente para estar en paz. La paz limpia la mente cuando eliges unirte
a ella.
El ego dice: “Cuando controles tu
mente, tendrás paz.”
El Curso dice: “Cuando elijas la
paz, la mente se aquietará por sí sola.”
Y esa elección
no es un acto heroico. Es una pequeña dosis de buena voluntad, repetida muchas
veces.
Para recordar: “No soy responsable de los pensamientos que aparecen,
pero sí de a cuál le doy autoridad”.
Eso es todo el poder que el Curso
te devuelve. Y es más que suficiente.
Práctica
diaria UCDM (Para una mente dispersa, sin forzarla).
Duración total: 10–15 minutos
Frecuencia: una vez al día (ideal por la mañana)
Objetivo: no controlar la mente, sino elegir de nuevo el guía.
1. Preparación (1 minuto).
Siéntate cómodamente.
No intentes relajarte ni “poner la mente en blanco”.
Di internamente, con suavidad:
“No sé cómo aquietar mi mente por
mi cuenta.”
“No sé cuál es el propósito de nada de lo que pienso.”
(Esto no es
rendición pasiva: es honestidad radical, que el Curso valora profundamente.)
2. Reconocimiento (2–3 minutos).
Permite que la mente funcione como
lo hace habitualmente.
Pensamientos del pasado, del futuro, imágenes, diálogos internos.
No los frenes.
No los analices.
Solo observa y nombra, muy
suavemente:
- “Pensamiento del pasado.”
- “Pensamiento del futuro.”
- “Pensamiento de miedo.”
- “Pensamiento de culpa.”
Sin juicio.
Sin corrección.
Esto ya es
entrenamiento. El ego se alimenta de ser seguido, no de ser observado.
3. La clave del Curso: no decidir solo (3 minutos).
Cuando notes
que te has perdido en una cadena de pensamientos, di internamente:
“Espíritu Santo, no quiero decidir
esto solo.”
Y añade una de estas frases (elige
solo una por día):
- “Podría ver paz en lugar de esto.”
- “No soy víctima del mundo que veo.”
- “Mis pensamientos no significan nada.”
- “Estoy dispuesto a ver esto de otra manera.”
No esperes
sentir nada especial. El Curso no trabaja con sensaciones, sino con elección.
4. Breve quietud sin expectativas (2–3 minutos).
Ahora deja de repetir frases.
Permanece en silencio interior aunque
la mente siga hablando.
No luches contra el ruido mental.
La quietud no es ausencia de pensamientos; es ausencia de identificación con
ellos.
Si aparece un pensamiento fuerte,
di una sola vez:
“Eso no es lo que quiero.”
Y vuelve a la quietud.
5. Cierre y extensión (1 minuto).
Cierra la práctica con esta idea:
“Hoy no necesito vigilar mi mente,
solo recordar a quién quiero escuchar.”
Compromiso simple para el día:
- Cada vez que notes dispersión, no la
corrijas.
- Solo di internamente: “Elijo de nuevo.”
Eso es todo.
Aclaraciones
importantes para el estudiante:
- ❌ No busques resultados inmediatos.
- ❌ No midas la práctica por cuán “callada”
estuvo la mente.
- ✅ El progreso se mide solo por una cosa: ¿me
di cuenta más rápido de que me había perdido?
Si la respuesta es sí, la práctica
está funcionando.
Frase-guía
para recordar durante el día:
No tengo que dominar mi mente.
Solo tengo que dejar de seguirla sin cuestionarla.

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