miércoles, 5 de abril de 2017

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 95

LECCIÓN 95

Soy un solo Ser, unido a mi Creador.



1. La idea de hoy te describe exactamente tal como Dios te creó. 2Eres uno solo contigo mismo y uno solo con Él. 3Tuya es la uni­dad de toda la creación. 4Tu perfecta unidad hace que cualquier cambio en ti sea imposible. 5No aceptas esto, ni te das cuenta de que no puede sino ser verdad, debido únicamente a que crees que ya has efectuado un cambio en ti.

2. Crees ser una ridícula parodia de la creación de Dios: débil, perverso, lleno de fealdad y de pecado, abatido por la miseria y agobiado por el dolor. 2Tal es la versión que tienes de ti mismo: un ser dividido en muchas partes conflictivas y separadas de Dios que a duras penas se mantienen unidas por su errático y capri­choso hacedor, a quien rezas. 3Él no oye tus rezos, pues es sordo. 4No ve tu unidad, pues es ciego. 5No entiende que tú eres el Hijo de Dios, pues es insensato y no comprende nada.

3. Hoy trataremos de ser conscientes únicamente de lo que puede oír y ver, y tiene perfecto sentido. 2Una vez más, la meta de nues­tros ejercicios será llegar hasta tu único Ser, el Cual está unido a Su Creador. 3Lleno de paciencia y esperanza, hoy volveremos a tratar de llegar hasta Él.

4. Dedicar los primeros cinco minutos de cada hora de vigilia a practicar la idea del día te ofrece ciertas ventajas en la etapa de aprendizaje en la que te encuentras ahora. 2Es muy difícil a estas alturas evitar que la mente divague si se la somete a largos perío­dos de práctica. 3Seguramente ya te habrás percatado de esto. 4Has visto cuán grande es tu falta de disciplina mental y la nece­sidad que tienes de entrenar a tu mente. 5Es necesario que reco­nozcas esto, pues ciertamente es un obstáculo para tu progreso.

5. Las sesiones de práctica más cortas y más frecuentes te ofrecen otras ventajas en este momento. 2Además de haber reconocido cuán difícil te resulta mantener tu atención fija por largos interva­los, tienes también que haber notado que, a no ser que se te recuerde frecuentemente tu propósito, tiendes a olvidarte de él por largos períodos de tiempo. 3A menudo te olvidas de llevar a cabo las aplicaciones cortas de la idea del día, y aún no has for­mado el hábito de utilizar la idea como respuesta automática a cualquier tentación.

6. Es necesario, pues, que, a estas alturas, dispongas de cierta estructura en la que se incluyen recordatorios frecuentes de tu objetivo e intentos regulares de alcanzarlo. 2La regularidad en cuanto al horario, no es el requisito ideal para la forma más bene­ficiosa de practicar la salvación. 3Es algo ventajoso, no obstante, para aquellos cuya motivación es inconsistente y cuyas defensas contra el aprendizaje son todavía muy fuertes.

7. Continuaremos, por lo tanto, con nuestras sesiones de práctica de cinco minutos cada hora por algún tiempo, y se te exhorta a que omitas las menos posibles. 2Utilizar los primeros cinco minu­tos de cada hora te resultará especialmente útil, ya que ello impone una estructura más firme. 3No obstante, no utilices tus desviaciones de este horario como una excusa para no volver a adherirte a él tan pronto como puedas. 4Puede que te sientas ten­tado de considerar el día como perdido simplemente porque dejaste de hacer lo que se requería de ti. 5Esto, no obstante, se debe reconocer sencillamente como lo que es: una renuencia por tu parte a permitir que el error sea corregido y una falta de buena voluntad para tratar de nuevo.

8. Tus errores no pueden hacer que el Espíritu Santo se demore en impartir Sus enseñanzas. 2Sólo tu renuencia a desprenderte de ellos puede hacerlo. 3Resolvamos, por consiguiente, especial­mente durante los próximos siete u ocho días, estar dispuestos a perdonarnos a nosotros mismos nuestra falta de diligencia y el no seguir al pie de la letra las instrucciones que se nos dan para prac­ticar la idea del día. 4Esta tolerancia con la debilidad nos permitirá pasarla por alto, en lugar de otorgarle el poder de demorar nues­tro aprendizaje. 5Si le otorgarnos ese poder, creeremos que es for­taleza, y estaremos confundiendo la fortaleza con la debilidad.

9. Cuando no cumples con los requisitos de este curso, estás sim­plemente cometiendo un error. 2lo único que ello requiere es corrección. 3Permitir que el error siga repitiéndose es cometer errores adicionales, que se basan en el primero y que lo refuer­zan. 4Éste es el proceso que debes dejar a un lado, pues no es sino otra manera de defender las ilusiones contra la verdad.

10. Deja atrás todos estos errores reconociéndolos simplemente como lo que son: 2intentos de mantener alejado de tu conciencia el hecho de que eres un solo Ser, unido a tu Creador, uno con cada aspecto de la creación y dotado de una paz y un poder infinitos. 3Esto es la verdad y nada más lo es. 4Hoy volveremos a afirmar esta verdad y a tratar de llegar a aquel lugar en ti donde no existe la menor duda de que sólo eso es verdad.

11. Comienza las sesiones de práctica de hoy con la siguiente garantía y ofrécesela a tu mente con toda la certeza de que pue­das hacer acopio:

2Soy un solo Ser, unido a mi Creador, uno con cada aspecto de la creación, dotado de una paz y un poder infinitos.

3Luego cierra los ojos y repítela otra vez para tus adentros, lenta­mente y a conciencia, tratando de dejar que el significado de las palabras penetre en tu mente y reemplace todas tus ideas falsas:

4Soy un solo Ser.

5Repite esto varias veces y luego trata de experimentar lo que las palabras quieren decir.

12. Eres un solo Ser, unificado y a salvo en la luz, la dicha y la paz. 2Eres el Hijo de Dios, un solo Ser, con un solo Creador y un solo objetivo: brindar a todas las mentes la conciencia de esta unidad, de manera que la verdadera creación pueda extender la Totali­dad y Unidad de Dios. 3Eres un solo Ser, completo, sano y pleno, con el poder de levantar el velo de tinieblas que se abate sobre el mundo y dejar que la luz que mora en ti resplandezca a fin de enseñarle a éste la verdad de lo que eres.

13. Eres un solo Ser, en perfecta armonía con todo lo que existe y con todo lo que jamás existirá. 2Eres un solo Ser, el santo Hijo de Dios, unido a tus hermanos en ese Ser y unido a tu Padre en Su Voluntad. 3Siente a este único Ser en ti, y deja que Su resplandor disipe todas tus ilusiones y dudas. 4Éste es tu Ser, el Hijo de Dios Mismo, impecable como Su Creador, Cuya fortaleza mora en ti y Cuyo Amor es eternamente tuyo. 5Eres un solo Ser, y se te ha concedido poder sentir este Ser dentro de ti y expulsar todas tus ilusiones fuera de la única Mente que es ese Ser, la santa verdad en ti.

14. No te olvides hoy. 2Necesitamos tu ayuda, el pequeño papel que te corresponde desempeñar para brindar felicidad a todo el mundo. 3Y el Cielo te contempla sabiendo que hoy vas a inten­tarlo. 4Comparte, por lo tanto, su certeza con él, pues es tuya. 5Mantente alerta. 6No te olvides hoy. 7Recuerda tu objetivo a lo largo del día. 8Repite la idea de hoy tan a menudo como puedas, comprendiendo que cada vez que lo haces, alguien oye la voz de la esperanza, el alborear de la verdad en su mente y el sereno batir de las alas de la paz.

15. Tu propio reconocimiento de que eres un solo Ser, unido a tu Padre, es un llamamiento a todo el mundo para que se una a ti. 2Asegúrate de extender la promesa de la idea de hoy a todo aquel con quien te encuentres en este día diciéndole:

3Tú y yo somos un solo Ser, unidos con nuestro Creador en este Ser.
4Te honro por razón de lo que soy, y de lo que es Aquel que nos ama a ambos cual uno solo.

¿Qué me enseña esta lección?

Aprendiendo la enseñanza de esta Lección e integrándola en nuestra conciencia, tendríamos acceso directo a la Consciencia de lo que realmente somos. Experimentaríamos la vivencia más cercana a lo que muchas corrientes filosóficas han llamando "despertar". Este término es acertado, tanto en cuanto, el estado de conciencia con el que nos encontramos identificados, el llamado mundo de la percepción, el mundo del ego, es el mundo de la ilusión, del sueño, de lo irreal.

El Curso nos dice, podemos recordarlo aquí, que la conciencia ha sido correc­tamente identificada como perteneciente al ámbito del ego. El ego es un intento erróneo de la mente de percibirnos tal como deseamos ser, en vez de como realmente somos. Sin embargo, sólo podemos conocemos a nosotros mismo como realmente somos, ya que de eso es de lo único que podemos estar seguros.

Nada puede llegar al espíritu desde el ego, ni nada puede llegar al ego desde el espíritu. El espíritu no puede ni reforzar al ego, ni aminorar el conflicto interno de éste. El ego en sí es una contradicción. 

Nuestro falso ser y el Ser de Dios están en oposición. Y lo están con respecto a sus orígenes, rumbos y desenlaces. Son fundamentalmente irreconciliables porque el espíritu no puede percibir y el ego no puede gozar de conocimiento. No están, por lo tanto, en comunicación, ni jamás lo podrán estar. 

El ego, sin embargo, puede aprender, aún cuando su hacedor esté desencaminado.

El espíritu no tiene necesidad de que se le enseñe nada, pero el ego sí. El proceso de aprender se percibe, en última instancia, como algo aterrador porque conduce, no a la destrucción del ego, sino al abandono de éste a la luz del espíritu.

El Estado de consciencia del Ser, nos permite evidenciar nuestra verdadera identidad. Su rostro es el de la Unidad y su Manifestación el Amor. Cada una de sus creaciones lleva el sello inconfundible de su Creador, pues está basado en la Ley del Amor y no en la del miedo.

La expresión de la Unidad, actúa como un imán que atrae a todos sus iguales. La coherencia es la condición natural del Amor. Cuando actuamos en coherencia, nuestros pensamientos, sentimientos y acciones vibran al unísono: todos los componentes de la orquesta elevan sus notas en un mismo compás. Esta experiencia da lugar a la armonía y a la paz.

Hoy, Padre he proclamado Tu Santo Nombre y mi mente ha sentido la fortaleza de la Unidad. 

He tenido que entregar en manos del Espíritu Santo, todos los asuntos terrenales que se ciernen sobre mi mente con el manto del temor y del conflicto, quebrantando la visión de la Paz. Cuando así lo he hecho, esa nube densa y aterradora se ha disipado dejando penetrar la luz. Ha sido entonces cuando he podido sentir el inmenso poder de la Unidad.

Soy un solo Ser.

Ejemplo-Guía: ¿Qué podemos hacer para favorecer que la paz impere en el mundo?

Muchos de nosotros, insatisfechos con la visión del mundo que percibimos, nos planteamos tomar iniciativas para hacer que el mundo cambie. ¿Os resuena?

Podemos incluso defender nuestra propuesta, atacando lo que podemos llegar a interpretar como de "pasividad" en aquellas actitudes que postulan por el "hacer, no-haciendo". Su planteamiento, nos lleva a la confusión al no entender cómo podemos quedarnos de brazos cruzados ante la cruda realidad.

Tal vez sea necesario explicar, aunque sea brevemente, que las iniciativas que apuestan por el "hacer, no-haciendo", no deben interpretarse como una inhibición ante los hechos que se vivencian, todo lo contrario, es una confirmación coherente con la creencia que les lleva a vivir la vida con plena consciencia de  que todo tiene un sentido profundo, de que todo responde a un porqué y a un para qué, en el contexto evolutivo individual y conciencial.

Nadie puede dar lo que no tiene, y el mundo nos refleja, fielmente, aquello que le estamos ofreciendo. El mejor modo de comprobar esta afirmación es practicarlo.
Por ejemplo, deseas paz, pues haz que todos tus pensamientos, sentimientos y acciones sean portadoras de paz. ¿Qué experiencias crees que vivirás? Sencillamente, la paz. Recibes lo que has dado.

Esto qué quiere decir. Profundicemos en nuestro interior, donde únicamente podremos encontrar la verdad, y descubramos de qué estamos hecho: ¿de amor? ¿de odio? ¿de paz? ¿de miedos? Es la única manera de tomar consciencia de que somos los inventores de todo cuando nos rodea.

Imagina por un momento, que todo cuanto nos ocurre, individual y colectivamente, responde a nuestro mundo interno. El mundo es como una gran pantalla, donde cada uno de nosotros proyectamos nuestros guiones internos. La intención de que el mundo nos refleje lo que proyectamos, es una gran oportunidad de auto-aprendizaje. Podemos reforzar lo que nos satisface y rectificar lo que no lo haga. Pero, lo más importante de todo este proceso, es que nos demos cuenta de los lazos de unión existente entre lo de fuera y lo de dentro, es decir, entre la energía y su fuente, entre la causa y el efecto.

Si estamos identificados con el ego, o lo que es lo mismo, con la separación, es lógico que nos encontremos con un mundo caótico.
Pero, si despertamos de esa ilusión y tomamos consciencia de que somos Uno con todo lo Creado, ya no tiene sentido el preguntarnos qué hacer para que la paz forme parte del mundo, pues ese mundo acogerá fielmente el nuevo código de comportamiento.

Reflexión: ¿Recuerdas alguna situación en tu vida en la que hayas experimentado la fortaleza del Espíritu?

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