lunes, 17 de abril de 2017

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 107

LECCIÓN 107

La verdad corregirá todos los errores de mi mente.

1. ¿Qué otra cosa puede corregir las ilusiones sino la verdad? 2¿Y qué son los errores sino ilusiones que aún no se han reconocido como tales? 3Allí donde la verdad ha hecho acto de presencia los errores desaparecen. 4Simplemente se desvanecen sin dejar ni ras­tro por el que se pudiesen recordar. 5Desaparecen porque, sin la creencia que los sustenta, no tienen vida. 6De este modo, se disuel­ven en la nada de donde provinieron. 7Del polvo vienen y al polvo volverán, pues lo único que queda es la verdad.

2. ¿Puedes imaginarte lo que sería un estado mental en el que no hubiese ilusiones? 2¿Qué sensación te produciría? 3Trata de recor­dar algún momento -quizá un minuto, o incluso menos- en el que nada vino a perturbar tu paz; en el que te sentiste seguro de ser amado y de estar a salvo. 4Trata entonces de imaginarte cómo sería si ese momento se pudiera extender hasta el final del tiempo y hasta la eternidad. 5Luego deja que la sensación de quietud que sentiste se multiplique cien veces, y luego cien veces más.

3. Entonces tendrás un atisbo, que no es más que un leve indicio del estado en el que tu mente descansará una vez que haya lle­gado la verdad. 2Sin ilusiones no puede haber miedo, dudas o ataque. 3Cuando la verdad llegue todo dolor cesará, pues no habrá cabida en tu mente para pensamientos transitorios e ideas muertas. 4La verdad la ocupará por completo y te liberará de todas tus creencias en lo efímero. 5No habrá cabida para éstas porque la verdad habrá llegado y ahora dichas creencias no esta­rán en ninguna parte. 6No se pueden encontrar, pues ahora la verdad lo ocupa todo eternamente.

4. Cuando la verdad llega no se queda sólo por un rato para luego desaparecer o convertirse en otra cosa. 2Su forma no cam­bia ni varía, ni ella va y viene, para luego volver a irse y regresar de nuevo. 3Permanece exactamente como siempre fue, de manera que podamos contar con ella en caso de cualquier necesidad, y confiar, con perfecta certeza, en que estará con nosotros en todas las aparentes dificultades y dudas que engendran las apariencias que el mundo presenta. 4Éstas simplemente desaparecerán cuando la verdad corrija los errores de tu mente.

5. Cuando la verdad llega trae en sus alas el don de la perfecta constancia, así como un amor que no se arredra ante el dolor, sino que mira, con seguridad y firmeza, más allá de él. 2He aquí el don de la curación, pues la verdad no necesita defensa y, por lo tanto, no es posible ningún ataque. 3Las ilusiones pueden llevarse ante la verdad para ser corregidas. 4Pero la verdad se alza muy por encima de las ilusiones, y no puede ser llevada ante éstas para hacer que sean verdad.

6. La verdad no va y viene, no cambia ni varía, adoptando una apariencia ahora y luego otra, evitando la captura y evadiendo la aprehensión. 2No se oculta. 3Se alza en plena luz, claramente acce­sible. 4Es imposible que alguien que la busque verdaderamente no la pueda encontrar. 5Este día le pertenece a la verdad. 6Dale lo que le corresponde, y ella te dará lo que es tuyo. 7No fuiste creado para sufrir y morir. 8La Voluntad de tu Padre dispone que esos sueños desaparezcan. 9Deja que la verdad los corrija.

7. No estamos pidiendo lo que no tenemos. 2Estamos pidiendo simplemente lo que nos pertenece, de manera que podamos reco­nocer que es nuestro. 3Hoy practicamos con la feliz certeza que emana de la verdad. 4Los titubeantes e inestables pasos de la ilu­sión no serán nuestro enfoque hoy. 5Estamos tan seguros de que vamos a triunfar como de que vivimos, de que tenemos esperan­zas y de que respiramos y pensamos. 6No tenemos ninguna duda de que hoy caminamos con la verdad, y contamos con ella para que forme parte de todos los ejercicios que habremos de hacer en este día.

8. Comienza pidiéndole a Aquel que te acompaña en esta empresa que permanezca en tu conciencia conforme vas con Él. 2Tú no estás hecho de carne, sangre y huesos, sino que fuiste creado por el mismo Pensamiento que le concedió a Él el don de la vida. 3Él es tu Hermano, y tan parecido a ti que tu Padre sabe que ambos sois lo mismo. 4Es a tu propio Ser al que le pides que te acompañe, y ¿cómo podría Él no estar donde tú estás?

9. La verdad corregirá todos los errores de tu mente que te dicen que puedes estar separado de Él. 2Habla con Él hoy, y compromé­tete a permitir que Su función se realice a través de ti. 3Compartir Su función es compartir Su dicha. 4Dispones de Su confianza cuando dices:

5La verdad corregirá todos los errores de mi mente, y descansaré en Aquel que es mi Ser.

6Deja entonces que Él te guíe dulcemente hacia la verdad, la cual te envolverá y te llenará de una paz tan profunda y serena que te será difícil regresar al mundo que te es familiar.

10. Aun así, te sentirás feliz de volver a ver ese mundo. 2Pues trae­rás contigo la promesa de los cambios que la verdad que te acom­paña habrá de efectuar en él. 3Éstos serán cada vez mayores con cada regalo de cinco breves minutos que le hagas a Él, y los erro­res que rodean al mundo quedarán corregidos a medida que per­mitas que se corrijan en tu mente.

11. No te olvides hoy de tu función. 2Cada vez que te dices a ti mismo con absoluta certeza: "La verdad corregirá todos los erro­res de mi mente" hablas en nombre de todos y de Aquel que liberará al mundo según te libere a ti.


¿Qué me enseña esta lección?

La Verdad es lo Real. A diferencia de la ilusión, la Verdad es Eterna y Perfecta, pues su origen es Dios.

La Verdad nos revela lo que verdaderamente Somos: Un Ser Espiritual, que junto al resto de la Filiación, ostenta la condición de Hijos de Dios.

Hoy, una anécdota, me ha llevado a reflexionar sobre la razón de su mensaje. Dicha anécdota me llevaba a utilizar los recursos de otra persona, para poder conseguir mis propósitos. Habitualmente, podía hacerlo por mis propios medios, sin embargo, hoy dependía de ella para poder conseguirlo.

Mi propósito era compartir, con el afán de enseñar…, pero ese intento, quedaba fallido si no contaba con la ayuda de esta amiga. Hablamos y compartimos la anécdota. Sus palabras fluyeron para mí. Creo que ella no era totalmente consciente de su propio mensaje; era como si alguien se lo inspirase. Pero sus palabras me “resonaron”; intuí que su contenido me estaba revelando algo sumamente importante. Buscaba enseñar y aprendí una gran lección. La Verdad se manifestó corrigiendo errores de mi mente. Son errores fraguados por la sutilidad del ego.

Tuve la certeza de que fruto de aquella reflexión, algo en mi interior era diferente. Veía con mayor claridad. Ahora veía la Verdad. Esa Verdad había sustituido al error. Ese error, tan sutil, ya no se encontraba. Había desaparecido, al igual como desaparece un virus cuando el antivirus lo elimina.

Fue instantáneo. Ya conseguía compartir de nuevo por mi mismo, pero ahora la “intención” es otra. Ya no me mueve el sutil deseo de querer enseñar, sino el único propósito de aprender, compartiendo la enseñanza.

Ejemplo-Guía: "¿Por qué no pedimos lo que nos pertenece?

La causa fundamental se encuentra en la creencia errónea en la necesidad, la cual nos lleva a identificarnos con la escasez. Necesidad y escasez son condiciones fabricadas por el ego, el cual fundamenta sus creencias en la falsa idea de la separación.

Pedimos, cuando creemos que no tenemos, cuando pensamos que nos falta aquello que pedimos. Si pido luz, es porque creo encontrarme en la oscuridad y pienso que alguien o algo, externo a nosotros, puede ofrecérnoslo.

Siempre pedimos aquello que no tenemos. Sin embargo, cuando pedimos amor, luz, felicidad, dicha, abundancia, estamos en un error. Pensamos que no tenemos esos dones, pero sin embargo, esos dones nos pertenecen, es decir, forman parte de nuestra verdadero Ser, nuestra identidad espiritual.

Cada vez que pedimos, desde la necesidad,lo hacemos desde la visión del ego. Cuando pedimos desde la consciencia espiritual, pedimos expandir lo que nos pertenece y es dando, es compartiendo, que conservamos lo que damos.

Esta reflexión nos invita a retomar el eje central de esta maravillosa Lección, la ilusión, la creencia en la separación, en la necesidad y en la escasez, desaparecen cuando elegimos identificarnos con el ser espiritual que somos, es decir, con la verdad. La única verdad que es real y eterna, es la que nos revela que somos Hijos de Dios, un Ser Espiritual, inocente, perfecto y pleno. Si mantenemos nuestra conciencia de lo que realmente somos, la ilusión se desvanece y todo el sistema de pensamiento del ego cede su hegemonía a la visión de la unidad.

En ocasiones, al menos es mi experiencia, conseguimos depositar toda nuestra conciencia en el Ser que Somos. Nuestros pensamientos, sentimientos y emociones se elevan hacia ese estado de consciencia y experimentamos un instante de exaltación. He intentado mantener dicho estado permanentemente, pero soy consciente, de que el hecho de lo lograrlo no responde a que dicha experiencia no sea verdad, todo lo contrario, responde a que no he conseguido mantener mi atención hacia la dirección correcta y cuando ne he querido dar cuenta, me he sorprendido, nuevamente, sirviendo a viejos deseos y a pensamientos con cierto sabor a rancio.

Tengo la certeza, de que es mi elección. Es la verdad la que me aguarda y no al revés. No es que la verdad tenga que venir a mi, sino yo el que tengo que prestarle toda mi atención.

La verdad corregirá todos los errores de mi mente, y descansaré en Aquel que es mi Ser.

Reflexión: Sin ilusiones no puede haber miedo.

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