VII. La roca de la salvación (3ª parte).
3. Volvamos a lo que anteriormente dijimos, y pensemos en ello más detenidamente. 2Debe ser, o bien que Dios está loco, o bien que este mundo es un manicomio. 3Ni uno solo de los Pensamientos de Dios tiene sentido en este mundo. 4Y nada de lo que el mundo acepta como cierto tiene sentido alguno en Su Mente. 5Lo que no tiene sentido ni significado es demente. 6Y lo que es demente no puede ser la verdad. 7Si una sola de las creencias que en tanta estima se tienen aquí fuese cierta, entonces todo Pensamiento que Dios jamás haya tenido sería una ilusión. 8Pero si uno solo de Sus Pensamientos es cierto, entonces todas las creencias a las que el mundo otorga significado son falsas y absurdas. 9Ésta es la decisión que tienes ante ti. 10No trates de verla de otra manera ni de hacer de ella lo que no es. 11Pues lo único que puedes hacer es tomar esta decisión. 12El resto depende de Dios, no de ti.
Este párrafo lleva el razonamiento a su conclusión radical e ineludible. El Curso elimina cualquier zona intermedia y presenta una disyuntiva absoluta, sin matices psicológicos ni concesiones al pensamiento del mundo.El argumento es lógico, no teológico: si el mundo
tiene razón, Dios tendría que estar loco; si Dios es cuerdo, entonces el mundo
es demente.
No hay posibilidad de conciliación entre ambos
sistemas de pensamiento porque operan con significados opuestos. El texto
afirma que ningún Pensamiento de Dios tiene sentido en el marco del mundo, y
que nada de lo que el mundo considera verdadero tiene significado alguno en la
Mente de Dios. Por tanto, no es una diferencia de grados, sino de naturaleza.
El Curso redefine aquí la locura: “Lo que no
tiene sentido ni significado es demente.”
Y establece una ley absoluta: “Lo que es
demente no puede ser la verdad.”
A partir de ahí, el razonamiento es irreversible.
Si una sola creencia del mundo fuese cierta, todo Pensamiento de Dios sería
ilusorio. Pero si un solo Pensamiento de Dios es verdadero, entonces todo el
sistema de creencias del mundo es falso y absurdo.
Este párrafo culmina declarando que solo hay una
decisión que tomar. No se te pide que entiendas el resto, ni que lo resuelvas,
ni que lo controles.
La elección es únicamente a qué sistema otorgas realidad.
Todo lo demás le corresponde a Dios.
Mensaje
central del punto:
- Dios y el mundo representan dos sistemas de pensamiento incompatibles.
- No pueden ser ambos verdaderos.
- Lo que no tiene significado es locura.
- La verdad no puede ser demente.
- O el mundo está equivocado, o Dios lo está (y el Curso no deja dudas).
- Solo hay una decisión real que tomar.
- El resto no depende del esfuerzo humano, sino de Dios.
Claves de
comprensión:
- El Curso no intenta reformar el mundo, sino cuestionar su base.
- La locura no se define por intensidad emocional, sino por falta de
significado.
- El conflicto interior surge al intentar hacer compatibles dos sistemas
irreconciliables.
- La paz aparece cuando se deja de negociar con la ilusión.
- Elegir la verdad no requiere comprensión total, solo disposición.
Aplicación
práctica en la vida cotidiana:
- Cuando te sientas dividido, recuerda: no estás confundido, estás
intentando servir a dos sistemas.
- Observa qué pensamientos tienen sentido solo dentro del miedo, la
pérdida o la defensa.
- Practica soltar la necesidad de justificar el mundo.
- Ante una decisión difícil, pregúntate: “¿Esto tiene sentido solo aquí,
o también en la Mente de Dios?”
- Descansa en no tener que resolverlo todo: la corrección no es tu
función.
Preguntas para
la reflexión personal:
- ¿En qué áreas sigo intentando que el mundo y Dios tengan razón a la
vez?
- ¿Confundo familiaridad con verdad?
- ¿Qué creencias defiendo aunque no tengan significado real?
- ¿Estoy dispuesto a aceptar que solo debo elegir, no comprenderlo todo?
- ¿Puedo permitir que el resto dependa de Dios?
Conclusión /
síntesis:
Este párrafo es uno de los más contundentes de
todo el Texto. No busca consolar al ego, sino liberar a la mente de una
negociación imposible. La salvación no es un proceso de mejora del mundo, sino
una decisión de coherencia: elegir qué sistema es real.
No se te pide que hagas el trabajo de Dios. Solo
se te pide que elijas.
La corrección, la coherencia y la paz no son tu responsabilidad.
Frase
inspiradora:
“No hay dos verdades: o el mundo es una ilusión,
o Dios lo es.”
Invitación
práctica:
Hoy, cuando surja la confusión, repite con
suavidad:
“No tengo que entenderlo todo. Solo tengo que
elegir la verdad.”
Y deja que el resto se haga solo.
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