VII. La roca de la salvación (2ª parte).
2. Es imposible que el deseo de morir del "pecador" sea tan fuerte como
El texto desmonta la aparente
fuerza del pecado mostrando su absoluta desproporción frente a la Voluntad de
Dios. El “deseo de morir” —que el Curso atribuye al concepto del pecador— no
puede competir con la Voluntad divina por la Vida, porque hacerlo implicaría
aceptar que Dios puede ser derrotado, corregido o limitado.
Las preguntas retóricas no buscan
información, sino deshacer una creencia profundamente arraigada: la idea de que
el infierno, el pecado o el mundo tienen la misma consistencia que el Cielo. El
Curso expone lo absurdo de esta creencia desde la razón iluminada: si algo no
fue dispuesto por la Voluntad de Dios, no puede ser inmutable, y si no es
inmutable, no puede ser real.
La dificultad del Curso, afirma
el texto, no está en su contenido, sino en la resistencia a aceptar esta única
premisa: que solo la Voluntad de Dios es real. Ver “lo que realmente es”
disolvería automáticamente toda creencia contraria.
Mensaje central del punto:
- La Voluntad de Dios por la Vida no puede ser
superada ni desafiada.
- El pecado se define como un deseo de muerte, y por
ello carece de poder real.
- Nada que Dios no haya creado puede ser tan firme,
seguro o eterno como el Cielo.
- Solo lo que Dios dispone es inmutable.
- Si algo puede cambiar, no comparte los atributos de
la creación.
- La dificultad del Curso reside únicamente en no
creer todavía que la Voluntad de Dios es lo único real.
Claves de comprensión:
- Inmutabilidad
= realidad.
- Cambio
= irrealidad.
- El
pecado, el infierno y el mundo son sistemas de pensamiento basados en el
cambio y la oposición.
- La
Voluntad de Dios no tiene opuestos.
- Ver
la realidad tal como es elimina la necesidad de esfuerzo, lucha o
sacrificio espiritual.
Aplicación práctica en la vida cotidiana:
- Cuando surja la sensación de lucha interior,
recuerda: nada se está oponiendo realmente a la Voluntad de Dios.
- Observa el miedo o la culpa como señales de una
creencia en algo mutable que estás tomando por real.
- Ante la confusión, pregúntate: “¿Esto procede de la
Voluntad de Dios o de una creencia cambiante?”
- Practica descansar en la idea de que la Vida no
necesita defensa.
- Permite que la visión sustituya al esfuerzo: ver es
suficiente.
Preguntas para la reflexión personal:
- ¿Qué
cosas sigo creyendo que no pueden cambiar?
- ¿Confundo
intensidad emocional con realidad?
- ¿En
qué momentos actúo como si la Voluntad de Dios pudiera ser derrotada?
- ¿Estoy
dispuesto a aceptar que ver la verdad haría el camino sencillo?
- ¿Qué
perdería realmente si dejara de creer en lo inmutable del miedo?
Conclusión / síntesis:
Este pasaje establece con total
claridad la roca definitiva de la salvación:
solo la Voluntad de Dios es inmutable, y solo lo inmutable es real. Todo lo
demás —pecado, muerte, infierno, mundo— depende de la creencia en que algo
puede oponerse a Dios.
El Curso no pide fe ciega, sino visión.
Afirma que, si vieras lo que realmente es, no podrías creer otra cosa. La
salvación no requiere lucha, sino el abandono de una única creencia falsa: que
existe algo tan poderoso como la Voluntad de Dios.
Frase inspiradora:
“Lo único que es inmutable es la Voluntad de Dios, y eso es
Vida.”
Invitación práctica:
Hoy, ante cualquier pensamiento de conflicto, repite
lentamente:
“Nada puede oponerse a la Voluntad de Dios por la Vida.”
Y permite que esa certeza sustituya al esfuerzo.
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