viernes, 15 de agosto de 2025

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 227

LECCIÓN 227

Éste es el instante santo de mi liberación.

1. Padre, hoy es el día en que me libero porque mi voluntad es la Tuya. 2Pensé hacer otra voluntad. 3Sin embargo, nada de lo que pensé aparte de Ti existe. 4Y soy libre porque estaba equivocado y las ilusiones que abri­gaba no afectaron en modo alguno mi realidad. 5Ahora renuncio a ellas y las pongo a los pies de la verdad, a fin de que sean para siempre borradas de mi mente. 6Éste es el instante santo de mi liberación. 7Padre, sé que mi voluntad es una con la Tuya.

2. Y de esta manera, nos encontramos felizmente de vuelta en el Cielo, del cual realmente jamás nos ausentamos. 2En este día el Hijo de Dios abandona sus sueños. 3En este día el Hijo de Dios regresa de nuevo a su hogar, liberado del pecado y revestido de santidad, habiéndosele restituido finalmente su mente recta.


¿Qué me enseña esta lección?

La Lección 227 de Un Curso de Milagros me enseña que la liberación no es un acontecimiento futuro, sino una experiencia presente. «Éste es el instante santo de mi liberación» expresa la certeza de que la salvación ocurre en el ahora, cuando reconozco que mi voluntad es una con la de Dios. No hay conflicto entre ambas, pues jamás existió una voluntad separada de la Suya. Al aceptar esta verdad, despierto del sueño de la separación y regreso a la conciencia de la unidad eterna.

Si continúo identificándome con el cuerpo y creyendo que ese envoltorio representa mi identidad, mi realidad y mi verdad, permanezco dormido en la ilusión. Este estado de conciencia me induce a creer que estoy separado de mi Creador y que he actuado en contra de Su Voluntad. De esa falsa creencia surge la idea del pecado, acompañada de la culpa, el miedo y el sufrimiento. El ego construye así un sistema de pensamiento basado en el castigo y en la creencia de que Dios juzga y condena. Sin embargo, el Curso nos recuerda con firmeza: «No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó» (W-pI.199.8:7-8). Esta verdad disuelve la ilusión del pecado y restablece la inocencia que jamás se ha perdido.

El error fundamental consiste en creer que la separación tuvo lugar. A partir de esta creencia nacen todas las percepciones erróneas que sostienen el mundo del miedo. Pero la realidad permanece inalterable. Como afirma el Curso: «Nada real puede ser amenazado. Nada irreal existe» (T-2.VI.2:2-3). Comprender esto nos libera del peso de la culpa y nos permite aceptar que las ilusiones nunca han afectado nuestra verdadera Identidad. En este reconocimiento se encuentra la paz de Dios y la certeza de nuestra libertad.

Hoy es un día dichoso, pues la conciencia despierta de su sueño y dirige su mirada hacia la única y verdadera realidad. Este despertar nos permite reconocer lo que somos: un Ser Espiritual, creado en la santidad y en la perfección. Al renunciar a las ilusiones y ponerlas a los pies de la verdad, la mente queda restaurada y se libera de toda confusión. Tal como enseña el Curso: «La mente recta escucha al Espíritu Santo, perdona al mundo y, mediante la visión de Cristo, contempla el mundo real» (T-5.II.10:4).

Este instante santo es el punto de encuentro entre el tiempo y la eternidad. En él, el pasado se desvanece, el futuro deja de ser temido y la mente descansa en la certeza de la unidad. El Hijo de Dios abandona sus sueños de separación y reconoce que nunca se ausentó del Cielo. Como declara el Curso: «El Hijo de Dios es inocente» (T-13.I.8:1). Esta inocencia eterna confirma que jamás hemos sido expulsados del Amor divino.

Despertar a esta verdad nos permite afirmar con plena certeza que somos el Santo Hijo de Dios: inocentes, perfectos y eternamente unidos a nuestro Padre y a toda la Filiación. Reconocemos nuestra abundancia y felicidad, y aceptamos nuestra participación consciente en el Plan Divino de Salvación. Nuestra función es el perdón, el medio mediante el cual la ilusión se disuelve y la verdad resplandece. «El perdón es la llave de la felicidad» (W-pI.121.1:1).

Así, en este día santo, aceptamos nuestra liberación. Reconocemos que nuestra voluntad es una con la de Dios y que nunca hemos abandonado nuestro hogar. Este instante sagrado nos devuelve a la paz eterna, donde descansamos en la certeza de lo que somos y de lo que siempre hemos sido: el Hijo amado de Dios, libre para siempre.


SENTIDO GENERAL DE LA LECCIÓN:

La lección 227 enseña que:

• La voluntad del Hijo es una con la Voluntad de Dios.
• La creencia en la separación fue un error de percepción.
• Las ilusiones no pueden alterar la realidad.
• La liberación ocurre cuando se abandona la creencia en la separación.
• El instante santo revela la verdad eterna.

No es un logro espiritual futuro. Es un reconocimiento presente.

PROPÓSITO DE LA LECCIÓN:

Practicar la idea: “Este es el instante santo de mi liberación.”

La oración invita a reconocer que la mente puede abandonar las ilusiones en cualquier momento.

Cada práctica, disuelve la sensación de conflicto interno, fortalece la confianza en la verdad, libera la mente de la culpa y abre la experiencia de paz.

El instante santo no se fabrica. Se acepta.

ASPECTOS PSICOLÓGICOS:

Esta lección aborda uno de los conflictos psicológicos más profundos: la sensación de división interna.

Muchas personas experimentan tensiones entre lo que desean, lo que creen que deberían hacer y lo que temen perder.

El Curso sugiere que este conflicto proviene de la creencia en una voluntad separada.

Cuando la mente reconoce que su voluntad verdadera está alineada con la verdad y el amor, disminuye el conflicto interno, aparece mayor claridad, se fortalece la paz interior y se reduce la sensación de culpa.

ASPECTOS ESPIRITUALES:

Espiritualmente la lección afirma que la voluntad del Hijo está unida a la Voluntad del Padre, que la separación nunca ocurrió realmente, que la santidad del Hijo permanece intacta y que el despertar es recordar esta verdad.

La liberación no consiste en convertirse en algo nuevo. Consiste en reconocer lo que siempre ha sido cierto.

INSTRUCCIONES PRÁCTICAS:

Hoy puedes practicar así:

  1. Repite lentamente la idea de la lección.
  2. Observa cualquier pensamiento de conflicto interno.
  3. Recuerda que tu voluntad verdadera es la de Dios.
  4. Permite que los pensamientos se aquieten.
  5. Permanece unos momentos en silencio.

No intentes forzar una experiencia especial. Simplemente abre la mente a la posibilidad de que la liberación esté disponible ahora.

ADVERTENCIAS IMPORTANTES:


❌ No intentar producir artificialmente el “instante santo”.
❌ No juzgarse si la mente se distrae.
❌ No interpretar la liberación como escape del mundo.

✔ Permitir que la mente se relaje.
✔ Practicar con paciencia.
✔ Recordar que la verdad siempre está presente.

La liberación ocurre cuando la mente deja de creer en la separación.

RELACIÓN CON EL PROCESO DEL CURSO:

Las lecciones recientes siguen una progresión muy clara:

221 — aquietar la mente
222 — reconocer que vivimos en Dios
223 — reconocer que nuestra vida es la de Dios
224 — recordar la identidad como Hijo de Dios
225 — reconocer el amor entre Padre e Hijo
226 — recordar el hogar verdadero
227 — aceptar la liberación en el instante presente

La mente comienza a comprender que el regreso a Dios no es un viaje en el tiempo, sino un reconocimiento inmediato.

CONCLUSIÓN FINAL:

La lección 227 nos recuerda que la liberación no es algo lejano. No es una meta que deba alcanzarse después de un largo esfuerzo. Está disponible en el momento en que la mente reconoce que nunca estuvo separada de Dios.

Las ilusiones pueden parecer reales por un tiempo, pero no pueden alterar la verdad. Cuando la mente abandona esas ilusiones, incluso por un instante, descubre algo extraordinario: La libertad siempre estuvo presente. Y en ese instante santo, el Hijo de Dios recuerda su hogar.

FRASE INSPIRADORA: “La liberación no llega en el futuro; ocurre cuando la mente recuerda que siempre fue libre.” 


Ejemplo-Guía: "Me pregunto, ¿habrá una señal que me indique cuál es el instante santo de mi liberación?

Ésta podría ser una inquietud compartida por muchos estudiantes del Curso. ¿Cómo sabremos que estamos preparados para la liberación? ¿Habrá una señal inequívoca que nos anuncie la llegada del despertar? Estas preguntas nacen del anhelo profundo de regresar a la verdad de nuestro Ser y de recordar nuestra unión con Dios.

Con frecuencia, creemos que nuestra liberación depende de la guía de un maestro, de un gurú o de una persona santa. Sin embargo, aunque estos puedan orientarnos, no pueden otorgarnos la experiencia del despertar. No existe un único camino hacia el instante santo, pero sí una condición esencial que todos debemos alcanzar: la consciencia de la Unidad con nuestro Creador. Tal como enseña el Curso: «Soy un solo Ser, unido a mi Creador» (L-pI.95.1:1). Esta certeza constituye la verdadera liberación.

Los maestros y guías espirituales pueden compararse con señales de tráfico que orientan al viajero en su recorrido. Indican direcciones y advierten de posibles desvíos, pero no pueden recorrer el camino en nuestro lugar. Del mismo modo, no pueden vendernos ni concedernos el instante del despertar. Ese instante santo es una experiencia interior que nos conduce a la percepción verdadera y nos permite reconocer que siempre hemos sido el soñador de nuestros sueños.

Las enseñanzas espirituales desempeñan la misma función que estos guías. Nos proporcionan la información necesaria para despertar, pero corresponde a cada uno llevarla a la experiencia. La teoría no debe confundirse con la iluminación. Podemos dominar el lenguaje espiritual, reunir seguidores y exponer discursos brillantes, y aun así permanecer identificados con el mundo de la percepción. El conocimiento intelectual no sustituye a la transformación de la conciencia.

Reconocemos las señales del mundo del ego: se fundamentan en el miedo, la culpa y el dolor como supuestas vías de redención. Mientras nuestra mente rinda culto a estos falsos ídolos, permaneceremos atados a la ilusión. Sin embargo, cuando abandonamos estas creencias y permitimos que la paz ocupe su lugar, nos abrimos a la experiencia del instante santo. Como afirma el Curso: «El instante santo es este mismo instante» (T-15.IV.1:1).

Cuando las viejas ataduras dejan de aprisionarnos, estamos preparados para recibir ese momento liberador que nos anuncia que hemos despertado. Aunque permanezcamos temporalmente en el mundo, ya no lo identificaremos como nuestro hogar, ni sus regalos lograrán satisfacernos. Comprendemos entonces la verdad de la lección: «Éste es el instante santo de mi liberación».

Te bendigo, hermano, si llegado este día has degustado las mieles de la iluminación. En ese instante de gracia, reconocemos que siempre hemos sido libres y que nuestra liberación no se encuentra en el futuro, sino en el eterno presente de Dios.


Reflexión: Respiro profundamente. Miro el mundo y no veo en él nada que tenga valor. La ilusión da paso a la verdad y me siento liberado. Gratitud.

15 comentarios:

  1. Bendiciones y muchas gracias por estos cursos .

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  2. ¡Buen día en el amor de Dios!
    Muchas gracias por estas citas amorosas y clarificadoras.
    Bendiciones!

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  3. Solo puedo agradecer.
    Bendiciones
    Namaste

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  4. Todo es suma de partes que a su vez forma parte de una suma superior y esta forma Parte del TODO. TODOS SOMOS UNO.

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  5. Juam José en tu reflexión tu dices: Miro el mundo y no miro en él nada que tenga valor, y el amor, y la bomdad, y la solidaridad y todo lo que recibimos de nuestro creador para darlo en este mundo... eso no tiene valor'

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    1. El mundo que percibimos es ilusorio e irreal, pues lo percibimos desde la mente errada fruto de la ausencia de amor. El verdadero valor se encuentra en la verdad, en lo que realmente somos, seres espirituales y eternos, y sobre todo, en la visión compartida por la Mente Una, de donde emana la fuente del amor. Cuando miremos este mundo desde la visión crística, lo percibiremos desde la mente recta. Esto quiere decir, que el mundo, al igual que el cuerpo, no tienen en sí mismos un valor duradero y por tanto real, es nuestra mente la que le aporta ese valor. El papel del mundo, así como el del cuerpo, es el de permitirnos despertar a lo que realmente tiene valor, que como tú bien dices, es el amor, la bondad, la solidaridad, pero estos valores forman parte de nuestra mente, de nuestra visión real. Gracias.

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  6. Cada instante es infinitamente bendecido🌻. Infinitas gracias🌻



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  7. Este Es el Momento....Gracias,Gracias,Gracias🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏

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  8. Cada instante en que pueda reconocer que no soy este cuerpo que soy realmente espíritu es un instante de liberación en que puedo vivir el cielo en la tierra pues la voluntad del padre es la mía y suya es mi voluntad, el mundo de caos que creamos cuándo nos identificamos con el cuerpo nunca es la voluntad de Dios, pues la voluntad de Dios es nuestra felicidad pura y perfecta..Padre que pueda mantenerme en mente correcta para crear el instante Santo de liberación.
    Saludos Juan José Gracias.

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  9. Vivo el Instante Santo en mi Eterno Presente🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏💙💙💙💙💙💙💙💙💙

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  10. Gratitud y bendiciones!!!

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