lunes, 4 de agosto de 2025

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 216

SEXTO REPASO

Introducción

1. Para este repaso utilizaremos sólo una idea por día y la practi­caremos tan a menudo cómo podamos. 2Además del tiempo que le dediques mañana y noche, que no debería ser menos de quince minutos, y de los recordatorios que han de llevarse a cabo, cada hora durante el transcurso del día, usa la idea tan frecuentemente como puedas entre las sesiones de práctica. 3Cada una de estas ideas por sí sola podría salvarte si verdaderamente la aprendie­ses. 4Cada una de ellas sería suficiente para liberaros a ti y al mundo de cualquier clase de cautiverio, e invitar de nuevo el recuerdo de Dios.

2. Con esto en mente, demos comienzo a nuestras prácticas, en las que repasaremos detenidamente los pensamientos con los que el Espíritu Santo nos ha bendecido en nuestras últimas veinte leccio­nes. 2Cada uno de ellos encierra dentro de sí el programa de estu­dios en su totalidad si se entiende, se practica, se acepta y se aplica a todo cuanto parece acontecer a lo largo del día. 3Uno solo basta. 4Mas no se debe excluir nada de ese pensamiento. 5Necesitamos, por lo tanto, usarlos todos y dejar que se vuelvan uno solo, ya que cada uno de ellos contribuye a la suma total de lo que queremos aprender.

3. Al igual que nuestro último repaso, estas sesiones de práctica giran alrededor de un tema central con el que comenzamos y concluimos cada lección. 2El tema para el presente repaso es el siguiente:    

3No soy un cuerpo. 4Soy libre.
5Pues aún soy tal como Dios me creó.

6El día comienza y concluye con esto. 7Y lo repetiremos asimismo cada vez que el reloj marque la hora, o siempre que nos acorde­mos, entre una hora y otra, que tenemos una función que trans­ciende el mundo que vemos. 8Aparte de esto y de la repetición del pensamiento que nos corresponda practicar cada día, no se requiere ningún otro tipo de ejercicio, excepto un profundo aban­dono de todo aquello que abarrota la mente y la hace sorda a la razón, a la cordura y a la simple verdad.

4. Lo que nos proponemos en este repaso es ir más allá de todas las palabras y de las diferentes maneras de practicar. 2Pues lo que estamos intentando esta vez es ir más de prisa por una senda más corta que nos conduce a la serenidad y a la paz de Dios. 3Sencilla­mente cerramos los ojos y nos olvidamos de todo lo que jamás habíamos creído saber y entender. 4Pues así es como nos libera­mos de todo lo que ni sabíamos ni pudimos entender.

5. Hay una sola excepción a esta falta de estructura. 2No dejes pasar un solo pensamiento trivial sin confrontarlo. 3Si adviertes alguno, niega su dominio sobre ti y apresúrate a asegurarle a tu mente que no es eso lo que quiere. 4Luego descarta tranquila­mente el pensamiento que negaste y de inmediato y sin titubear sustitúyelo por la idea con la que estés practicando ese día.
6. Cuando la tentación te asedie, apresúrate a proclamar que ya no eres su presa, diciendo:

2No quiero este pensamiento. 3El que quiero es ________ .

4Y entonces repite la idea del día y deja que ocupe el lugar de lo que habías pensado. 5Además de estas aplicaciones especiales de la idea diaria, sólo añadiremos unas cuantas expresiones formales o pensamientos específicos para que te ayuden con tu práctica. 6Por lo demás, le entregamos estos momentos de quietud al Maes­tro que nos enseña en silencio, nos habla de paz e imparte a nues­tros pensamientos todo el significado que jamás puedan tener.

7. A Él le ofrezco este repaso por ti. 2Te pongo en Sus manos, y dejo que Él te enseñe qué hacer, qué decir y qué pensar cada vez que recurres a Él. 3Él estará a tu disposición siempre que acudas a Él en busca de ayuda. 4Ofrezcámosle este repaso que ahora comenzamos, y no nos olvidemos de Quién es al que se le ha entregado, según practicamos día tras día, avanzando hacia el objetivo que Él fijó para nosotros, dejando que nos enseñe cómo proceder y confiando plenamente en Él para que nos indique la forma en que cada sesión de práctica puede convertirse en un amoroso regalo de libertad para el mundo.


LECCIÓN 216

No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues aún soy tal como Dios me creó.

1. (196) No puede ser sino a mí mismo a quien crucifico.

2Todo lo que hago, me lo hago a mí mismo.  3Si ataco, sufro.  4Mas si perdono, se me dará la salvación.

4No soy un cuerpo. 5Soy libre. 6Pues aún soy tal como Dios me creó.


¿Qué me enseña esta lección?

Cuando la mente eligió la percepción separada del ego, surgió una nueva forma de ver el mundo.

En esa visión los demás parecen diferentes, el mundo parece externo y el peligro parece venir de fuera.

Entonces aparece el impulso de defenderse. Y de esa defensa nace el ataque.

Pero la lección afirma algo que transforma completamente esa lógica: La separación es una ilusión. Por lo tanto, el ataque no puede dirigirse realmente hacia otro.

Siempre vuelve a la mente que lo genera.

EL ORIGEN DEL ATAQUE.

El ataque nace del miedo. Y el miedo nace de la creencia en la separación.

Cuando la mente se percibe aislada y vulnerable, intenta protegerse. Pero la defensa basada en el ataque genera más miedo.

Se crea un ciclo: miedo → ataque → culpa → sufrimiento → más miedo.

Este ciclo sostiene la ilusión del ego.

EL ESPEJO DE LA MENTE:

El mundo funciona como un espejo de la mente. Cuando proyectamos ataque, percibimos ataque. Cuando proyectamos miedo, vemos amenazas. Cuando proyectamos culpa, encontramos culpables.

Pero el problema no está en el mundo. Está en la interpretación que la mente hace.

Cuando la mente cambia, el mundo cambia.

EL PODER DEL PERDÓN:

La lección presenta una alternativa clara: Perdonar.

El perdón rompe el ciclo del ataque.

Cuando perdonamos, dejamos de proyectar culpa, dejamos de alimentar el miedo y liberamos nuestra mente.

El perdón no es debilidad. Es el acto que restaura la percepción de unidad.

SENTIDO GENERAL DE LA LECCIÓN:

La Lección 216 enseña que:

  • La separación es una ilusión.
  • El ataque siempre vuelve a la mente que lo genera.
  • El miedo sostiene el sistema del ego.
  • El perdón disuelve el ciclo del sufrimiento.
  • La unidad es la realidad verdadera.

Cuando comprendemos esto, el deseo de atacar pierde sentido.

PROPÓSITO DEL REPASO:

La lección 216 continúa profundizando la comprensión del perdón iniciada en lecciones anteriores.

Ahora el Curso revela una verdad esencial: El perdón no libera solo al otro. Nos libera a nosotros mismos.

La salvación es un proceso interior.

ASPECTOS PSICOLÓGICOS:

Psicológicamente, esta lección produce:

  • Mayor conciencia de las proyecciones.
  • Reducción de impulsos agresivos.
  • Mayor responsabilidad emocional.
  • Mayor capacidad de empatía.
  • Disminución del resentimiento.

Clave psicológica: Cuando comprendemos que el ataque nos daña primero a nosotros mismos, la mente comienza a buscar alternativas más sanadoras.

ASPECTOS ESPIRITUALES:

Espiritualmente, la lección afirma que todos formamos parte de la misma Filiación, que la mente es la fuente de la percepción, que el amor revela la unidad, que el perdón restituye la verdad y que la salvación es el despertar del sueño de separación.

El ataque intenta sostener la ilusión. El perdón revela la realidad.

INSTRUCCIONES PRÁCTICAS:

Durante el día, cuando aparezca un pensamiento de juicio o ataque, recuerda: “No puede ser sino a mí mismo a quien crucifico”.

Luego pregúntate: ¿Qué estoy proyectando en este momento?

Permite que el perdón transforme la percepción.

Y afirma suavemente: “No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó”.

ADVERTENCIAS IMPORTANTES:

❌ No usar esta enseñanza para sentir culpa por pensamientos negativos.
❌ No negar emociones humanas auténticas.
❌ No justificar comportamientos abusivos.
❌ No forzar el perdón prematuramente.

✔ Observar los pensamientos con honestidad.
✔ Reconocer las proyecciones de la mente.
✔ Elegir el perdón cuando sea posible.
✔ Recordar la unidad con los demás.

El perdón no exige perfección. Solo exige disposición.

RELACIÓN CON EL PROCESO DEL CURSO:

La Lección 216 continúa revelando el funcionamiento del sistema del ego y el poder liberador del perdón.

El Curso nos muestra que la salvación no consiste en cambiar el mundo.

Consiste en cambiar la mente que lo interpreta.

REFLEXIÓN PROFUNDA:

Las preguntas que plantea esta lección son directas: ¿A quién creo temer? ¿A quién creo atacar?

Si la separación es una ilusión, la respuesta es clara. El miedo y el ataque siempre se dirigen hacia la misma mente que los genera.

Reconocer esto abre la puerta a la liberación.

CONCLUSIÓN FINAL:

La Lección 216 declara: El ataque nunca trae seguridad. Solo perpetúa el miedo.

Cuando elijo perdonar, recuerdo que no estoy separado de nadie. Y en ese instante, la salvación se vuelve posible.

FRASE INSPIRADORA: “Cuando dejo de atacar, descubro que la paz siempre estuvo esperando detrás del perdón”.

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