Si la luz ha llegado, ¿por qué sigo viendo
sufrimiento en el mundo? Aplicando la lección 75.
La Lección 75 nos ofrece una afirmación que puede
resultar profundamente liberadora… pero también desconcertante: “La luz ha
llegado.”
No dice que la luz llegará. No dice que esté en
camino. No dice que debamos alcanzarla. Dice algo mucho más radical: la luz ya
está aquí.
Y, sin embargo, cuando miramos el mundo, parece
que vemos todo lo contrario.
Vemos guerras. Vemos enfermedad. Vemos
injusticias. Vemos dolor.
Entonces surge una duda muy comprensible en
muchos estudiantes del Curso: Si la luz ha llegado, ¿por qué sigo viendo
oscuridad?
El problema no está en el mundo, sino en la forma
de verlo.
Lo que afirma es algo mucho más profundo: lo que
cambia es la manera de ver.
La luz no transforma el mundo cambiando sus
formas externas. La luz transforma la percepción.
Antes veíamos ataque. Ahora podemos ver una
llamada al amor.
Antes veíamos culpa. Ahora podemos ver una
petición de ayuda.
Antes veíamos enemigos. Ahora podemos reconocer
hermanos.
El mundo puede parecer el mismo, pero la mirada
que lo contempla ya no es la misma.
La luz no elimina el sueño, lo ilumina.
El Curso explica que el mundo es como un sueño. Cuando
soñamos una pesadilla, todo parece real mientras estamos dentro del sueño.
Pero si una luz aparece dentro de ese sueño, algo
cambia: comenzamos a recordar que estamos soñando.
La pesadilla pierde su poder. No porque las
imágenes hayan desaparecido, sino porque ya no creemos completamente en ellas.
Eso es lo que el Curso llama visión.
El obstáculo para aceptar esta enseñanza.
Aquí aparece uno de los puntos más controvertidos
para muchos estudiantes. El Curso afirma que la oscuridad no es real. Y esto
puede resultar muy difícil de aceptar cuando vemos tanto sufrimiento en el
mundo.
La mente pregunta: ¿Cómo puede decirse que la
oscuridad no es real cuando el dolor parece tan evidente?
El Curso no niega la experiencia del sufrimiento
humano. Lo que corrige es su interpretación final.
Dice que el sufrimiento pertenece al sueño de la
separación, no a la realidad de lo que somos.
La luz no niega el sueño. Pero sí revela que no
es la verdad última.
El perdón como apertura a la luz.
Por eso la lección afirma algo muy significativo:
“La luz ha llegado. He perdonado al mundo.”
El perdón no significa justificar lo que ocurre
en el mundo. Significa dejar de interpretar el mundo desde el ataque y la culpa.
Cuando el perdón aparece, algo comienza a cambiar
en la mente. La necesidad de condenar desaparece. Y donde antes veíamos
oscuridad, empezamos a reconocer algo distinto: la inocencia que siempre estuvo
detrás de las apariencias.
Una nueva manera de mirar.
La Lección 75 no nos pide negar lo que vemos. Nos
invita a permitir que la luz nos enseñe a ver de otra manera.
Y cuando esto ocurre, el mundo empieza a
percibirse de forma diferente. No porque las formas cambien de inmediato, sino
porque la mente ya no las interpreta desde el miedo.
Entonces descubrimos algo sorprendente: la luz no
llegó hoy. Siempre estuvo aquí.
Simplemente habíamos estado mirando el mundo a
través de las sombras del pasado.
✨ Pregunta
para los estudiantes.
Si la luz ya ha llegado, ¿qué parte de nuestra
mente sigue aferrándose a la oscuridad?

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