viernes, 8 de agosto de 2025

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 220

SEXTO REPASO

Introducción

1. Para este repaso utilizaremos sólo una idea por día y la practi­caremos tan a menudo cómo podamos. 2Además del tiempo que le dediques mañana y noche, que no debería ser menos de quince minutos, y de los recordatorios que han de llevarse a cabo, cada hora durante el transcurso del día, usa la idea tan frecuentemente como puedas entre las sesiones de práctica. 3Cada una de estas ideas por sí sola podría salvarte si verdaderamente la aprendie­ses. 4Cada una de ellas sería suficiente para liberaros a ti y al mundo de cualquier clase de cautiverio, e invitar de nuevo el recuerdo de Dios.

2. Con esto en mente, demos comienzo a nuestras prácticas, en las que repasaremos detenidamente los pensamientos con los que el Espíritu Santo nos ha bendecido en nuestras últimas veinte leccio­nes. 2Cada uno de ellos encierra dentro de sí el programa de estu­dios en su totalidad si se entiende, se practica, se acepta y se aplica a todo cuanto parece acontecer a lo largo del día. 3Uno solo basta. 4Mas no se debe excluir nada de ese pensamiento. 5Necesitamos, por lo tanto, usarlos todos y dejar que se vuelvan uno solo, ya que cada uno de ellos contribuye a la suma total de lo que queremos aprender.

3. Al igual que nuestro último repaso, estas sesiones de práctica giran alrededor de un tema central con el que comenzamos y concluimos cada lección. 2El tema para el presente repaso es el siguiente:    

3No soy un cuerpo. 4Soy libre.
5Pues aún soy tal como Dios me creó.

6El día comienza y concluye con esto. 7Y lo repetiremos asimismo cada vez que el reloj marque la hora, o siempre que nos acorde­mos, entre una hora y otra, que tenemos una función que trans­ciende el mundo que vemos. 8Aparte de esto y de la repetición del pensamiento que nos corresponda practicar cada día, no se requiere ningún otro tipo de ejercicio, excepto un profundo aban­dono de todo aquello que abarrota la mente y la hace sorda a la razón, a la cordura y a la simple verdad.

4. Lo que nos proponemos en este repaso es ir más allá de todas las palabras y de las diferentes maneras de practicar. 2Pues lo que estamos intentando esta vez es ir más de prisa por una senda más corta que nos conduce a la serenidad y a la paz de Dios. 3Sencilla­mente cerramos los ojos y nos olvidamos de todo lo que jamás habíamos creído saber y entender. 4Pues así es como nos libera­mos de todo lo que ni sabíamos ni pudimos entender.

5. Hay una sola excepción a esta falta de estructura. 2No dejes pasar un solo pensamiento trivial sin confrontarlo. 3Si adviertes alguno, niega su dominio sobre ti y apresúrate a asegurarle a tu mente que no es eso lo que quiere. 4Luego descarta tranquila­mente el pensamiento que negaste y de inmediato y sin titubear sustitúyelo por la idea con la que estés practicando ese día.
6. Cuando la tentación te asedie, apresúrate a proclamar que ya no eres su presa, diciendo:

2No quiero este pensamiento. 3El que quiero es ________ .

4Y entonces repite la idea del día y deja que ocupe el lugar de lo que habías pensado. 5Además de estas aplicaciones especiales de la idea diaria, sólo añadiremos unas cuantas expresiones formales o pensamientos específicos para que te ayuden con tu práctica. 6Por lo demás, le entregamos estos momentos de quietud al Maes­tro que nos enseña en silencio, nos habla de paz e imparte a nues­tros pensamientos todo el significado que jamás puedan tener.

7. A Él le ofrezco este repaso por ti. 2Te pongo en Sus manos, y dejo que Él te enseñe qué hacer, qué decir y qué pensar cada vez que recurres a Él. 3Él estará a tu disposición siempre que acudas a Él en busca de ayuda. 4Ofrezcámosle este repaso que ahora comenzamos, y no nos olvidemos de Quién es al que se le ha entregado, según practicamos día tras día, avanzando hacia el objetivo que Él fijó para nosotros, dejando que nos enseñe cómo proceder y confiando plenamente en Él para que nos indique la forma en que cada sesión de práctica puede convertirse en un amoroso regalo de libertad para el mundo.

LECCIÓN 220

No soy un cuerpo. Soy libre.
Pues aún soy tal como Dios me creó.

1. (200) No hay más paz que la paz de Dios.

2Que no me desvíe del camino de la paz, pues ando perdido por cualquier otro sendero que no sea ese. 3Mas déjame seguir a Aquel que me conduce a mi hogar, y la paz será tan segura como el Amor de Dios.

4No soy un cuerpo. 5Soy libre. 6Pues aún soy tal como Dios me creó.


¿Qué me enseña esta lección?

El mundo ofrece muchas formas de paz aparente.

Una paz basada en el control de las circunstancias, la ausencia temporal de conflictos y la satisfacción de deseos personales.

Pero todas esas formas de paz son inestables. Dependen del mundo de la percepción, donde todo cambia constantemente. Por eso el Curso afirma con claridad: La única paz real es la paz que procede de Dios.

EL CAMINO DE LA PAZ.

La lección nos invita a no desviarnos del camino de la paz.

Cuando la mente se aleja de ese camino, surge la sensación de pérdida.

Aparece la ansiedad, el miedo, el conflicto y la confusión. No porque la paz haya desaparecido, sino porque la mente ha elegido otro sistema de pensamiento.

Seguir el camino de la paz significa permitir que la guía del Espíritu Santo conduzca nuestra percepción.

EL MUNDO DE LA DUALIDAD.

El plano físico se caracteriza por la dualidad. En él aparecen constantemente pares de opuestos:

  • Placer y dolor.
  • Éxito y fracaso.
  • Ganancia y pérdida.
  • Vida y muerte.

Esta dinámica pertenece al mundo de la percepción.

La paz, en cambio, pertenece al ámbito de la unidad. No surge de los contrastes del mundo, sino del reconocimiento de nuestra verdadera identidad.

LA PAZ COMO UNIDAD.

Experimentar la paz de Dios implica recordar algo esencial: Somos uno con la creación.

Cuando la mente percibe separación, aparece el conflicto. Cuando la mente recuerda la unidad, surge la paz.

El perdón es el medio que permite realizar este cambio de percepción. A través del perdón dejamos de ver enemigos y comenzamos a reconocer hermanos.

SENTIDO GENERAL DE LA LECCIÓN:

La Lección 220 enseña que:

  • La paz verdadera procede de Dios.
  • El mundo ofrece solo formas temporales de paz.
  • La dualidad genera conflicto.
  • La unidad revela la paz.
  • El perdón abre el camino hacia esa experiencia.

La paz no se conquista. Se recuerda.

PROPÓSITO DEL REPASO:

La lección 220 cierra esta serie recordando el objetivo final del aprendizaje: La paz.

Todas las lecciones anteriores —sobre perdón, gratitud, confianza y liberación del juicio— conducen a este estado.

La paz es la señal de que la mente está regresando al hogar.

ASPECTOS PSICOLÓGICOS:

Psicológicamente, esta lección produce:

  • Reducción del conflicto interior.
  • Mayor estabilidad emocional.
  • Disminución de la reactividad.
  • Mayor capacidad de reconciliación.
  • Sensación de seguridad interior.

Clave psicológica: La paz no depende de controlar el mundo. Depende de transformar la percepción.

ASPECTOS ESPIRITUALES:

Espiritualmente, la lección afirma que:

  • La paz es una cualidad del Ser.
  • El amor de Dios sostiene esa paz.
  • El perdón libera la mente del conflicto.
  • La unidad es la realidad espiritual.
  • El despertar conduce al hogar.

La paz de Dios no necesita ser creada. Está siempre presente en la mente que recuerda la verdad.

INSTRUCCIONES PRÁCTICAS:

Durante el día, recuerda con frecuencia: “No hay más paz que la paz de Dios”.

Cuando aparezca conflicto o preocupación, repite esta idea lentamente.

Permite que la mente se aquiete.

Luego recuerda: “Déjame seguir a Aquel que me conduce a mi hogar”.

Y afirma: “No soy un cuerpo. Soy libre. Pues aún soy tal como Dios me creó”.

ADVERTENCIAS IMPORTANTES:

No buscar la paz únicamente en circunstancias externas.
No confundir paz con evasión de los conflictos.
No negar emociones auténticas.
No esperar perfección inmediata.

Practicar el perdón.
Reconocer la unidad con los demás.
Escuchar la guía interior.
Recordar nuestra identidad espiritual.

La paz no depende de eliminar el mundo. Depende de verlo con amor.

RELACIÓN CON EL PROCESO DEL CURSO:

La Lección 220 reafirma el objetivo esencial del Curso: La paz de Dios.

Cada enseñanza del Curso apunta a liberar la mente de las ilusiones que oscurecen esa paz.

Cuando la mente se libera del juicio, del miedo y de la culpa, la paz aparece naturalmente.

REFLEXIÓN PROFUNDA:

La reflexión que propone esta lección es transformadora: ¿Cómo sería un mundo donde la culpa y el odio se sustituyeran por el perdón y el amor?

Ese mundo comienza en la mente que decide ver de otra manera. Cada acto de perdón contribuye a su manifestación.

CONCLUSIÓN FINAL:

La Lección 220 declara: La paz que buscamos no está en el mundo cambiante de las formas. Está en la verdad eterna de lo que somos.

Cuando recordamos nuestra identidad como Hijos de Dios, la paz deja de ser una meta lejana. Se convierte en nuestra experiencia natural.

FRASE INSPIRADORA: “Cuando sigo el camino del perdón, descubro que la paz de Dios siempre ha estado guiando mis pasos”.

5 comentarios:

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