1. No puedes resolver un problema a menos que sepas de qué se trata. 2Incluso si ya está resuelto, lo seguirás teniendo porque no reconocerás que ya se ha resuelto. 3Ésta es la situación del mundo. 4El problema de la separación, que es en realidad el único problema que hay, ya se ha resuelto. 5No obstante, la solución no se ha reconocido porque no se ha reconocido el problema.¿Qué me enseña esta lección?
Esta lección me permite tomar conciencia de que aquello que llamo problema es siempre el resultado de haber elegido el pensamiento dual. Cuando me percibo separado de los demás y experimento una situación que no logro integrar en paz, interpreto que estoy ante un problema. Sin embargo, lo que realmente ocurre es que ese conflicto, aparentemente provocado por otros, se convierte en un maestro que me muestra, como un espejo, mis propios pensamientos y sentimientos no reconocidos.
Cuando algo me afecta, no es el otro quien me hiere, sino la creencia desde la que interpreto lo que sucede.
Pongo un ejemplo sencillo. Expreso mi punto de vista en un grupo y los demás lo corrigen. En ese instante me siento mal, pues mi autoestima se ve tocada. Aunque exteriormente acepto la corrección con naturalidad, internamente algo se contrae. Hay una parte de mí que se siente cuestionada.
Al preguntarme para qué he vivido esa experiencia, descubro que, en el fondo, mi intervención estaba motivada por el deseo de demostrar mi valía. Presté más atención a la imagen que quería proyectar que a la verdad de lo que compartía, que en realidad no respondía plenamente a mi propio conocimiento. El otro, al corregirme, no me estaba atacando: me estaba ayudando a reconocer algo que ya existía en mi interior. Él actuó como un espejo. Por ello, lejos de condenarlo, puedo agradecerle su colaboración en mi proceso de toma de conciencia.
Reconocer el verdadero problema —que no es otro que actuar desde la separación— fue lo que permitió que se resolviera.
Detrás de todo problema, tal como lo define el ego, encontramos siempre la lógica del ganar-perder, otra forma de expresar el yo frente al no-yo. Desde esta perspectiva, abordar un problema significa enfrentarse a él, con la intención de vencer. Esto implica que alguien —una persona o una circunstancia— debe perder para que yo gane.
Por eso, el ego suele personificar los problemas. Siempre hay un “cuerpo” al que atribuir la causa del conflicto, ya sea individual o colectivamente. Creemos haber resuelto un problema cuando salimos victoriosos del enfrentamiento. En el reparto de puntos, uno gana y otro pierde. Pero, como nos enseña el Curso, en ese esquema el problema no se ha resuelto: solo se ha desplazado.
Un Curso de Milagros lo expresa con absoluta claridad:
“Entregarle un problema al Espíritu Santo para que Él lo resuelva por ti, significa que quieres que se resuelva. Mas no entregárselo a fin de resolverlo por tu cuenta y sin Su ayuda, es decidir que el problema siga pendiente y sin resolver…”
El mundo cree resolver los problemas determinando quién gana y quién pierde. Pero mientras alguien pierda, el conflicto permanece latente, pues la injusticia engendra resentimiento y deseo de venganza. Ningún problema puede resolverse desde el ataque, porque el ataque siempre genera más problemas.
La manera en que el Espíritu Santo resuelve todo problema es completamente distinta. Su solución se basa en la justicia, entendida como el reconocimiento de que nadie puede perder. Cuando un problema se aborda desde esta visión, se disuelve, porque ha sido corregido en su raíz.
Esta lección me enseña que los problemas no existen como tales. Son interpretaciones erróneas nacidas de la separación. Al reconocer esto y al entregar cada situación al Espíritu Santo, permito que los milagros reemplacen el conflicto y que la paz ocupe el lugar que siempre le correspondió.
Ahí es donde el problema deja de serlo. Ahí es donde comienza la verdadera resolución.
Propósito y sentido
de la lección:
Si
la Lección 78 simplificaba el problema, la Lección 79 desarma el intento del
ego de solucionarlo.
El
ego no sólo inventa problemas; se aferra a ser el solucionador.
Esta
lección retira esa función falsa.
Instrucciones
prácticas:
La práctica es
radicalmente humilde:
• No buscar soluciones.
• No analizar escenarios.
• No “pensar mejor”.
Durante el día: Aplicar
la idea cuando:
- aparezca urgencia por arreglar algo,
- surja ansiedad por decidir,
- la mente se acelere buscando salidas,
- te sientas responsable de resolverlo todo.
La
práctica consiste en retirarte del lugar que nunca te correspondió: el de autor
de la solución.
Aspectos psicológicos
y espirituales:
Aspecto psicológico, esta
lección confronta una creencia muy arraigada: “Si no hago algo, todo irá peor.”
Psicológicamente, esta
creencia genera: hipercontrol, ansiedad
anticipatoria, agotamiento mental y miedo al vacío.
Aceptar que reconocer el
problema es soltar el intento de resolverlo produce efectos claros:
• reduce la sobrecarga
cognitiva,
• detiene la rumiación,
• introduce descanso psicológico,
• devuelve sensación de apoyo.
No porque desaparezca la
situación, sino porque la mente deja de luchar contra ella.
Espiritualmente, esta
lección afirma: la solución precede al problema.
El
problema (la separación) nunca fue real. La solución (la unión) nunca se
perdió.
El
error no fue la separación, sino creer que debías arreglarla tú.
Aquí
el Curso aclara que la salvación no es una tarea humana, sino un recuerdo
permitido.
Relación con la
progresión del Curso:
Las lecciones 78 y 79
forman una unidad inseparable:
• 78 → Identificar
correctamente el problema
• 79 → Renunciar al intento de resolverlo por cuenta propia
Este
bloque prepara el terreno para las lecciones siguientes, donde se afirmará
explícitamente que la solución ya fue dada.
Aquí el Curso enseña que
la verdadera inteligencia es no interferir.
Consejos para la
práctica:
• No usar la idea para
la pasividad externa irresponsable.
• No confundir soltar el control con abandono.
• No convertirla en resignación.
Aplicarla cuando surjan
pensamientos como:
• “Tengo que hacer algo
ya.”
• “Si no lo pienso, nadie lo hará.”
• “Depende de mí.”
• “No puedo permitirme soltar.”
Y repetir suavemente: “Permítanme
reconocer el problema para que pueda ser resuelto.”
Como acto de confianza,
no de evasión.
Conclusión final:
La
Lección 79 enseña que el mayor obstáculo para la paz no es el problema, sino el
intento de resolverlo desde una mente confundida.
Cuando
sueltas la necesidad de controlar la solución, la solución puede mostrarse.
El
Curso afirma aquí una verdad profundamente liberadora: No tengo que saber cómo.
Sólo tengo que dejar de impedirlo.
Frase
inspiradora final: “Cuando dejo
de intentar resolver lo que nunca fue real, la respuesta se revela sola.”
Ejemplo-Guía: "Estoy sin trabajo, mi matrimonio se resiente y vivo en una permanente depresión".
Este ejemplo-guía nos sitúa ante un
escenario muy frecuente en nuestra experiencia cotidiana.
¿Cómo
solemos abordar una situación así?
La mente dual, habituada a fragmentar la realidad, interpreta este escenario
como la coexistencia de varios problemas independientes: la falta de trabajo,
el deterioro de la relación de pareja y un estado depresivo persistente. Desde
esta perspectiva, resultaría difícil aceptar que, en verdad, todas estas
experiencias responden a una única causa, y que al
corregir dicha causa, los distintos efectos desaparecerían de manera natural.
¿Cómo
aplicar, entonces, las enseñanzas de esta lección a este caso concreto?
Para ello
resulta especialmente esclarecedor recordar lo que Un Curso de Milagros
nos enseña en el apartado «Muchas clases de error, una sola corrección».
El Curso nos recuerda que, para el Espíritu Santo, no existen problemas grandes
ni pequeños, complejos o simples. Todos son iguales porque todos
proceden del mismo error y se resuelven del mismo modo.
El error
no cambia según la forma que adopte el problema. Mientras ese error permanezca
sin corregir, seguirá manifestándose bajo distintas apariencias. Intentar
resolver cada situación de manera aislada no conduce a una solución real, pues
el problema reaparecerá una y otra vez hasta que sea corregido en su raíz.
El
Espíritu Santo nos ofrece la liberación de todos los problemas que creemos
tener porque, para Él, solo hay uno: la creencia de que alguien debe perder
para que otro pueda ganar. Mientras esta idea permanezca activa, el conflicto
será inevitable. Pero cuando una situación se resuelve de tal manera que nadie pierde,
el problema se disuelve, pues no era más que un error de percepción que ha sido
corregido.
Esta
afirmación —«es
imposible perder»— encierra una enseñanza profundamente liberadora.
Nos revela que la verdadera causa de aquello que llamamos problemas no se
encuentra en las circunstancias externas, sino en la creencia de estar
separados de nuestro Creador y de Su Creación, la Filiación.
Desde la
visión del ego, no tener trabajo se vive como una pérdida. Sin embargo, desde
la perspectiva del Espíritu, esta experiencia puede convertirse en una
oportunidad de toma de conciencia. La pregunta no es «¿qué he perdido?»,
sino «¿para
qué estoy viviendo esta experiencia?». ¿Qué creencias están siendo
puestas en evidencia? ¿Estoy dispuesto a dar y compartir mis dones sin miedo?
¿Estoy abierto a recibir sin condiciones?
El ego
puede utilizar esta situación para reforzar el victimismo, culpar a las
circunstancias o a quienes considera responsables. Pero ese enfoque solo sirve
para ocultar la verdadera causa del conflicto: la percepción de separación. Al
condenar al otro como culpable, refuerzo inconscientemente mi propia
condenación y perpetúo el problema.
El Curso
nos invita a reconocer nuestros dones y talentos y a ofrecerlos al mundo.
Cuando la mente cambia, la percepción cambia, y con ella se activa un escenario
nuevo que refleja esa nueva visión.
Del mismo
modo, los conflictos de pareja y el estado depresivo suelen estar relacionados
con el mismo miedo subyacente: el miedo a perder. Perder la seguridad, perder
el amor, perder la autoestima, perder la vida tal como la conocemos. No importa
la forma concreta que adopte el conflicto; lo esencial es reconocer la creencia
que lo sostiene.
Cuando
corregimos la visión que nos lleva a creer que en toda relación uno debe ganar
y otro perder, y permitimos que sea reemplazada por la certeza de que ambos pueden
ganar y nadie perder, el enfrentamiento se transforma en
comunión. En ese estado de conciencia, el problema se revela como lo que
siempre fue: una ilusión nacida de la separación.
Reconocer
esto es dar el primer paso para que el problema pueda resolverse de verdad.
Reflexión: ¿Cómo te sientes cuando te enfrentas a un problema?

buenas tardes:Juan Jose en estas tres ultimas clases. me e sentido mejor y e comprendido muchas situaciones...solo me queda darte las gracias por compartir el conocimiento,y ser tan Amoroso con todos los que leemos el el libro de ejercicios...muchas gracias...Dios te Bendiga ...y El Espíritu Santo te guíe... siempre...desde Venezuela....mil gracias...
ResponderEliminarMil gracias por tur reflexiones y por explicar tan bien cada lección ,te deseo lo mejor hermano 🥰
ResponderEliminarInfinitas gracias Juan Jose!! :)
ResponderEliminarJuan José, quiero hacerte llegar mi eterno agradecimiento. Cuando leo lo que escribes, pareciera que me estuvieras hablando a mi, sobre lo que me sucede ese día. Sé que es para todos, por estar en una mente. Pero aún me sorprende, esa conexión única, entre todos los hijos de Dios. Muchas gracias! Có. Tus explicaciones, comprendo super fácil las lecciones.
ResponderEliminarAsí es. Existen líneas de pensamiento a las que vibramos de una manera especial. Gratitud.
EliminarPor lo visto lo que el curso expone que el mundo es una fabricación del ego y el.mindo exterior que creemos no existe, luego entonces porque sus sutancia no desaparece? Hastvhaybun libro que al igual que UCDM raya en la ciencia ficcion "la desaparicion del universo", de una manera simple resumen que no hay más que un solo problema y se lleven al espíritu santo, les ilumino el espiritu santo no hace nada, yo lo he probado y nunca.me funcionó, seguirán viendo un mundo exterior por más que intenten creer que solo esta la mente.
EliminarGraciasss por tanto
ResponderEliminarGracias. Esos comentarios ayudan a reconocer que en realidad exist3 un sólo problema y una sola solución.
ResponderEliminarSomos uno con Dios y con todos nuestros hermanos y al reconocer esto, reconocemos que estamos unidos en el Amor de Dios y que somos Uno con Él.
Gracias J.J
ResponderEliminarCada día aprendiendo un poco más, a soltar los problemas y entregárselos al Espíritu Santo .
ResponderEliminarIntelectualmente comprendo el concepto de separación pero me cuesta mucho incorporarlo en la práctica. Muchas gracias por todo este texto super claro , seguiré intentando fusionarlo a mi vida.
ResponderEliminarGracias por esclarecer el motivo de los problemas . Bendiciones
ResponderEliminarGracias J.J
ResponderEliminarEntrego toda "mi"Vida al Espíritu Santo....Amén🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️
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