LECCIÓN 71
Sólo el plan de Dios para la salvación tendrá éxito.
1. Tal vez aún no te hayas percatado de que el ego ha urdido un plan para la salvación que se opone al de Dios. 2Ese es el plan en el que crees. 3Dado que es lo opuesto al de Dios; crees también que aceptar el plan de Dios en lugar del ego es condenarte. 4Esto, desde luego, parece absurdo. 5Sin embargo, una vez que hayamos examinado en qué consiste el plan del ego, quizá te des cuenta de que, por muy absurdo que parezca, es ciertamente lo que crees.
2. El plan del ego para la salvación se basa en abrigar resentimientos. 2Mantiene que, si tal persona actuara o hablara de otra manera, o si tal o cual acontecimiento o circunstancia externa cambiase, tú te salvarías. 3De este modo, la fuente de la salvación se percibe constantemente como algo externo a ti. 4Cada resentimiento que abrigas es una declaración y una aseveración en la que crees, que reza así: "Si esto fuese diferente, yo me salvaría". 5El cambio de mentalidad necesario para la salvación, por lo tanto, se lo exiges a todo el mundo y a todas las cosas excepto a ti mismo.
3. El papel de tu mente en este plan consiste, pues, en determinar qué es lo que tiene que cambiar -a excepción de ella misma- para que tú te puedas salvar. 2De acuerdo con este plan demente, cualquier cosa que se perciba como una fuente de salvación es aceptable, siempre y cuando no sea eficaz. 3Esto garantiza que la infructuosa búsqueda continúe, pues se mantiene viva la ilusión de que, si bien esta posibilidad siempre ha fallado, aún hay motivo para pensar que podemos hallar lo que buscamos en otra parte y en otras cosas. 4Puede que otra persona nos resulte mejor; otra situación tal vez nos brinde el éxito.
4. Tal es el plan del ego para tu salvación. 2Seguramente habrás notado que está completamente de acuerdo con la doctrina básica del ego que reza: "Busca, pero no halles". 3Pues, ¿qué mejor garantía puede haber de que no hallarás la salvación que canalizar todos tus esfuerzos buscándola donde no está?
5. El plan de Dios para la salvación es eficaz sencillamente porque bajo Su dirección, buscas la salvación allí donde ésta se encuentra. 2Pero si has de tener éxito, como Dios promete que lo has de tener, tienes que estar dispuesto a buscarla sólo allí. 3De lo contrario, tu propósito estará dividido e intentarás seguir dos planes de salvación que son diametralmente opuestos en todo. 4El resultado no podrá ser otro que confusión, infelicidad, así como una profunda sensación de fracaso y desesperación.
6. ¿Cómo puedes librarte de todo esto? 2Muy fácilmente. 3La idea de hoy es la respuesta. 4Sólo el plan de Dios para la salvación tendrá éxito. 5En esto no puede haber realmente ningún conflicto porque no existe ninguna alternativa al plan de Dios que te pueda salvar. 6El Suyo es el único plan cuyo desenlace es indudable. 7El Suyo es el único plan que tendrá éxito.
7. Que nuestra práctica de hoy consista en reconocer esta certeza. 2Y regocijémonos de que haya una respuesta para lo que parece ser un conflicto sin solución. 3Para Dios todo es posible. 4Alcanzarás la salvación por razón de Su plan, el cual no puede fallar.
8. Comienza hoy tus dos sesiones de práctica más largas pensando en la idea de hoy y observando que consta de dos partes, las cuales contribuyen en igual medida al todo. 2El plan de Dios para tu salvación tendrá éxito, pero otros planes no. 3No permitas que la segunda parte te cause depresión o enfado, pues esa parte es inherente a la primera. 4Y la primera te releva totalmente de todos tus intentos descabellados y de todos tus planes dementes para liberarte a ti mismo. 5Todos ellos te han llevado a la depresión y a la ira, pero el plan de Dios triunfará. 6Su plan te conducirá a la liberación y a la dicha. 9. Teniendo esto presente, dediquemos el resto de las sesiones de práctica más largas a pedirle a Dios que nos revele Su plan. 2Preguntémosle muy concretamente:
3¿Qué quieres que haga? 4¿Adónde quieres que vaya? 5¿Qué quieres que diga y a quién?
6Deja que Él se haga cargo del resto de la sesión de práctica y que te indique qué es lo que tienes que hacer en Su plan para tu salvación. 7Él responderá en la misma medida en que tú estés dispuesto a oír Su Voz. 8No te niegues a oírla. 9El solo hecho de que estés llevando a cabo los ejercicios demuestra que en cierto modo estás dispuesto a escuchar. 10Esto es suficiente para que seas acreedor a Su respuesta.
10. Durante las sesiones de práctica cortas repite con frecuencia que el plan de Dios para tu salvación, y solamente el Suyo, tendrá éxito. 2Mantente alerta hoy para no caer en la tentación de abrigar resentimientos, y responde a esas tentaciones con esta variación de la idea de hoy:
3Abrigar resentimientos es lo opuesto al plan de Dios para la salvación. 4Y únicamente Su plan tendrá éxito.
5Trata de recordar la idea de hoy unas seis o siete veces por hora. 6No puede haber mejor manera de pasar medio minuto, o menos, que recordando la Fuente de tu salvación y viéndola allí donde se encuentra.
¿Qué me enseña esta lección?
Esta lección me
enseña que el Plan de Dios para nuestra salvación está fundamentado en el
Amor. No se trata de una emoción pasajera ni de un sentimiento
condicionado, sino de un estado del Ser.
Cuando actuamos
desde el ego, podemos experimentar emociones que parecen acercarnos al amor.
Sin embargo, mientras ese amor esté dirigido hacia algo externo, percibido como
separado de nosotros, no alcanza la plenitud necesaria para conducirnos al
verdadero éxito: la experiencia de Ser Uno.
Ese amor egoico
es posesivo y está inevitablemente contaminado por el miedo. Aunque lo llamemos
amor, en realidad no lo es. Surge de la necesidad, de la carencia y del deseo
de retener, y por ello siempre va acompañado del temor a perder.
En efecto, el
miedo original nace de la percepción mental que nos lleva a creernos individuos
separados de nuestro Creador y de la Creación. Desde esa creencia se construye
todo el sistema de pensamiento del ego.
El amor
incondicional, en cambio, es el camino seguro de la salvación, porque está
libre de miedo, de culpa y de resentimiento. No exige, no compara, no juzga y
no separa. Une.
Hacer la
Voluntad del Padre es alcanzar ese estado pleno del Ser. Y amar a
nuestros hermanos no es un ideal abstracto, sino la forma concreta de practicar
la salvación en el mundo de la percepción.
Esta lección me
recuerda que solo el Plan de Dios puede tener éxito, porque solo el Amor es
real y eterno. Todo lo demás es un intento fallido de sustituirlo.
Propósito y
sentido de la lección:
El propósito
de esta lección es desenmascarar la falsa esperanza del ego.
Después de
deshacer:
- el resentimiento (68–70),
- la justificación,
- la ilusión de ataque,
el Curso va al
marco general donde todo eso se sostenía: el plan equivocado para ser feliz.
El ego no sólo
fabrica problemas; ofrece soluciones falsas. Esta lección
no critica al ego por maldad, sino por ineficacia.
Instrucciones
prácticas:
La práctica es profundamente
honesta:
• Observar cuándo esperas que algo
“te salve”.
• Reconocer la decepción como señal.
• Elegir de nuevo sin culpa.
Durante el día: Aplicar la idea cuando aparezcan:
- frustración persistente,
- sensación de “no es suficiente”,
- éxito que no trae paz,
- miedo a perder lo conseguido.
La práctica no es renuncia forzada,
es corrección de expectativas.
Aspectos
psicológicos y espirituales:
En el terreno psicológico, esta
lección confronta una creencia central: “Si encuentro la combinación adecuada,
estaré bien.”
Psicológicamente, el plan del ego:
- aplaza la paz,
- promete satisfacción futura,
- depende de condiciones,
- genera ciclos de esperanza y decepción.
Aceptar que sólo
el plan de Dios para la salvación tendrá éxito produce efectos claros: reduce
la autoacusación por “fracasar”, desactiva la persecución compulsiva de metas, introduce
descanso mental y devuelve confianza básica.
No porque “no haya que hacer nada”,
sino porque se deja de hacer lo inútil.
Espiritualmente, esta lección
afirma: la salvación no es un proyecto humano.
No se construye. No se optimiza. No
se merece. Se recuerda.
El plan de
Dios no compite con el del ego; simplemente funciona, porque se basa en lo
real.
Aquí el Curso
devuelve a la mente una certeza suave: la paz no depende de tu habilidad para
elegir bien en el mundo.
Relación con
la progresión del Curso:
La secuencia ahora muestra un
cambio de nivel:
• 68–70: → Deshacer el
resentimiento
• 71: → Deshacer el marco falso de salvación
Aquí el Curso
prepara el terreno para las lecciones siguientes, donde se profundizará en la
elección consciente del plan verdadero.
El énfasis se
desplaza de emociones concretas a la estructura mental que las genera.
Consejos para
la práctica:
• No usar la idea para desvalorizar
el mundo.
• No convertirla en pasividad espiritual.
• No juzgarte por haber seguido el plan del ego.
Aplicarla cuando surjan
pensamientos como:
• “Pensé que esto me haría feliz.”
• “¿Y ahora qué?”
• “He hecho todo bien y no hay paz.”
• “Tal vez necesito otra cosa.”
Y repetir
suavemente: “Sólo el plan de Dios para la salvación tendrá éxito.”
Como acto de confianza,
no de resignación.
Conclusión
final:
La Lección 71
enseña que la decepción no es un fracaso personal, sino una señal de que has
seguido un plan que no puede funcionar.
El Curso no te
pide que renuncies al mundo, te pide que dejes de pedirle lo que no puede dar.
Aquí se revela
una verdad profundamente liberadora: No he fracasado en salvarme. Simplemente
he dejado de intentar hacerlo solo.
Frase inspiradora final: “Cuando dejo de confiar en planes que no funcionan, la
paz deja de ser una promesa y se vuelve una certeza.”
Ejemplo-Guía: ¿Quién nos niega la salvación? ¿Quién nos niega la felicidad?
En la lección
anterior veíamos que nada externo a nosotros puede salvarnos, del mismo
modo que nada externo puede brindarnos la paz. Veíamos también que nada fuera
de nosotros puede hacernos daño, perturbar nuestra tranquilidad o disgustarnos
en modo alguno.
Entonces, ¿por qué seguimos lamentándonos y afirmando que son los demás quienes
nos privan de la felicidad?
¿Por qué intentamos cambiar el mundo para que nos sonría?La pregunta es
clara: ¿quién crees tú que te niega la salvación, la libertad y la felicidad?
Si respondemos
desde la visión del ego, probablemente señalaremos a otros como culpables:
nuestros padres, la educación recibida, el entorno social, los familiares, los
antepasados, un profesor, la pareja, el jefe, el amigo que traicionó, la mala
suerte, el gobierno o incluso Dios.
Desde esta
perspectiva, la solución parece estar en cambiar los factores externos
que hemos identificado como responsables de nuestra desdicha. Cuanto más se
refuerza esta creencia, más fácil resulta caer en posturas radicales o en
actitudes de denuncia constante, propias de quien se siente víctima de las
circunstancias y expresa su infelicidad a través de la ira, el rencor, el
resentimiento, el ataque, el sufrimiento, la enfermedad o el dolor.
Por ello, antes
de aspirar conscientemente a la salvación, es imprescindible identificar los
obstáculos que nuestra propia mente fabrica y proyecta en el mundo de la
percepción.
Hoy os propongo
un ejercicio mental que facilite esta identificación. Para comenzar, es
necesario propiciar un estado de quietud interior. Busca un momento adecuado en
el que puedas dedicar unos minutos a la meditación y al encuentro contigo
mismo.
Cierra los ojos
y deja que los pensamientos fluyan sin aferrarte a ninguno. Concéntrate en el
ritmo de tu respiración y relaja todo el cuerpo. Cuando alcances un cierto
grado de serenidad, pide a tu mente que te muestre aquellas personas y
circunstancias que, según tu percepción, te impiden ser feliz, actuar con
libertad o sentirte a salvo.
Muchas de las
imágenes que surjan te remitirán al pasado. En ellas, te encontrarás frente a
frente con tus resentimientos. Otras parecerán proyectarse hacia el futuro,
mostrándote inquietudes o expectativas no resueltas. Sin embargo, esto no es
más que una ilusión basada en el tiempo. El origen de estas visiones se
encuentra siempre en recuerdos del pasado que alimentan el miedo a que
se repitan en el futuro.
Cuando
completes esta identificación, detente un instante y pregúntate: ¿dónde se encuentran realmente las causas que me hacen sentir víctima del
mundo exterior?
Ahora las ves
con claridad. Están en tu mente. La imagen de una persona o de una situación
solo tiene vida en la medida en que tú la mantienes viva en tu pensamiento.
Comprenderás también que nunca vemos a los demás tal como son, sino tal como creemos
que son.
Si aquello que
habías considerado “enemigo” no se encuentra fuera, sino dentro de tu mente, la
pregunta siguiente es inevitable: ¿dónde se halla el correctivo?
La respuesta es la misma: en la mente.
Esto nos invita
a elegir de nuevo. Elegir de nuevo porque ya habíamos elegido ver desde
la dualidad, desde la separación, es decir, desde el miedo. Ahora podemos
elegir ver de otra manera.
Hoy optamos por
servir al Plan de Salvación que nuestro Padre ha dispuesto para
nosotros, con la certeza de que es el único que tendrá éxito. Y lo tendrá
porque nos conduce a realizar nuestra única y verdadera función en este mundo: perdonar
y amar.
Reflexión: ¿Qué plan de salvación sigues? ¿Te ha llevado alguna vez a ser feliz? ¿Por qué?
1. Tal vez aún no te hayas percatado de que el ego ha urdido un plan para la salvación que se opone al de Dios. 2Ese es el plan en el que crees. 3Dado que es lo opuesto al de Dios; crees también que aceptar el plan de Dios en lugar del ego es condenarte. 4Esto, desde luego, parece absurdo. 5Sin embargo, una vez que hayamos examinado en qué consiste el plan del ego, quizá te des cuenta de que, por muy absurdo que parezca, es ciertamente lo que crees.¿Qué me enseña esta lección?
Esta lección me
enseña que el Plan de Dios para nuestra salvación está fundamentado en el
Amor. No se trata de una emoción pasajera ni de un sentimiento
condicionado, sino de un estado del Ser.
Cuando actuamos
desde el ego, podemos experimentar emociones que parecen acercarnos al amor.
Sin embargo, mientras ese amor esté dirigido hacia algo externo, percibido como
separado de nosotros, no alcanza la plenitud necesaria para conducirnos al
verdadero éxito: la experiencia de Ser Uno.
Ese amor egoico
es posesivo y está inevitablemente contaminado por el miedo. Aunque lo llamemos
amor, en realidad no lo es. Surge de la necesidad, de la carencia y del deseo
de retener, y por ello siempre va acompañado del temor a perder.
En efecto, el
miedo original nace de la percepción mental que nos lleva a creernos individuos
separados de nuestro Creador y de la Creación. Desde esa creencia se construye
todo el sistema de pensamiento del ego.
El amor
incondicional, en cambio, es el camino seguro de la salvación, porque está
libre de miedo, de culpa y de resentimiento. No exige, no compara, no juzga y
no separa. Une.
Hacer la
Voluntad del Padre es alcanzar ese estado pleno del Ser. Y amar a
nuestros hermanos no es un ideal abstracto, sino la forma concreta de practicar
la salvación en el mundo de la percepción.
Esta lección me
recuerda que solo el Plan de Dios puede tener éxito, porque solo el Amor es
real y eterno. Todo lo demás es un intento fallido de sustituirlo.
Propósito y
sentido de la lección:
Después de
deshacer:
- el resentimiento (68–70),
- la justificación,
- la ilusión de ataque,
el Curso va al
marco general donde todo eso se sostenía: el plan equivocado para ser feliz.
El ego no sólo fabrica problemas; ofrece soluciones falsas. Esta lección no critica al ego por maldad, sino por ineficacia.
Instrucciones
prácticas:
La práctica es profundamente
honesta:
• Observar cuándo esperas que algo
“te salve”.
• Reconocer la decepción como señal.
• Elegir de nuevo sin culpa.
Durante el día: Aplicar la idea cuando aparezcan:
- frustración persistente,
- sensación de “no es suficiente”,
- éxito que no trae paz,
- miedo a perder lo conseguido.
La práctica no es renuncia forzada,
es corrección de expectativas.
Aspectos
psicológicos y espirituales:
En el terreno psicológico, esta
lección confronta una creencia central: “Si encuentro la combinación adecuada,
estaré bien.”
Psicológicamente, el plan del ego:
- aplaza la paz,
- promete satisfacción futura,
- depende de condiciones,
- genera ciclos de esperanza y decepción.
Aceptar que sólo
el plan de Dios para la salvación tendrá éxito produce efectos claros: reduce
la autoacusación por “fracasar”, desactiva la persecución compulsiva de metas, introduce
descanso mental y devuelve confianza básica.
No porque “no haya que hacer nada”,
sino porque se deja de hacer lo inútil.
Espiritualmente, esta lección
afirma: la salvación no es un proyecto humano.
No se construye. No se optimiza. No
se merece. Se recuerda.
El plan de
Dios no compite con el del ego; simplemente funciona, porque se basa en lo
real.
Aquí el Curso
devuelve a la mente una certeza suave: la paz no depende de tu habilidad para
elegir bien en el mundo.
Relación con
la progresión del Curso:
La secuencia ahora muestra un
cambio de nivel:
• 68–70: → Deshacer el
resentimiento
• 71: → Deshacer el marco falso de salvación
Aquí el Curso
prepara el terreno para las lecciones siguientes, donde se profundizará en la
elección consciente del plan verdadero.
El énfasis se
desplaza de emociones concretas a la estructura mental que las genera.
Consejos para
la práctica:
• No usar la idea para desvalorizar
el mundo.
• No convertirla en pasividad espiritual.
• No juzgarte por haber seguido el plan del ego.
Aplicarla cuando surjan
pensamientos como:
• “Pensé que esto me haría feliz.”
• “¿Y ahora qué?”
• “He hecho todo bien y no hay paz.”
• “Tal vez necesito otra cosa.”
Y repetir
suavemente: “Sólo el plan de Dios para la salvación tendrá éxito.”
Como acto de confianza,
no de resignación.
Conclusión
final:
La Lección 71
enseña que la decepción no es un fracaso personal, sino una señal de que has
seguido un plan que no puede funcionar.
El Curso no te
pide que renuncies al mundo, te pide que dejes de pedirle lo que no puede dar.
Aquí se revela
una verdad profundamente liberadora: No he fracasado en salvarme. Simplemente
he dejado de intentar hacerlo solo.
Frase inspiradora final: “Cuando dejo de confiar en planes que no funcionan, la paz deja de ser una promesa y se vuelve una certeza.”
Ejemplo-Guía: ¿Quién nos niega la salvación? ¿Quién nos niega la felicidad?
En la lección anterior veíamos que nada externo a nosotros puede salvarnos, del mismo modo que nada externo puede brindarnos la paz. Veíamos también que nada fuera de nosotros puede hacernos daño, perturbar nuestra tranquilidad o disgustarnos en modo alguno.
Entonces, ¿por qué seguimos lamentándonos y afirmando que son los demás quienes nos privan de la felicidad?
¿Por qué intentamos cambiar el mundo para que nos sonría?
La pregunta es
clara: ¿quién crees tú que te niega la salvación, la libertad y la felicidad?
Si respondemos
desde la visión del ego, probablemente señalaremos a otros como culpables:
nuestros padres, la educación recibida, el entorno social, los familiares, los
antepasados, un profesor, la pareja, el jefe, el amigo que traicionó, la mala
suerte, el gobierno o incluso Dios.
Desde esta
perspectiva, la solución parece estar en cambiar los factores externos
que hemos identificado como responsables de nuestra desdicha. Cuanto más se
refuerza esta creencia, más fácil resulta caer en posturas radicales o en
actitudes de denuncia constante, propias de quien se siente víctima de las
circunstancias y expresa su infelicidad a través de la ira, el rencor, el
resentimiento, el ataque, el sufrimiento, la enfermedad o el dolor.
Por ello, antes
de aspirar conscientemente a la salvación, es imprescindible identificar los
obstáculos que nuestra propia mente fabrica y proyecta en el mundo de la
percepción.
Hoy os propongo
un ejercicio mental que facilite esta identificación. Para comenzar, es
necesario propiciar un estado de quietud interior. Busca un momento adecuado en
el que puedas dedicar unos minutos a la meditación y al encuentro contigo
mismo.
Cierra los ojos
y deja que los pensamientos fluyan sin aferrarte a ninguno. Concéntrate en el
ritmo de tu respiración y relaja todo el cuerpo. Cuando alcances un cierto
grado de serenidad, pide a tu mente que te muestre aquellas personas y
circunstancias que, según tu percepción, te impiden ser feliz, actuar con
libertad o sentirte a salvo.
Muchas de las
imágenes que surjan te remitirán al pasado. En ellas, te encontrarás frente a
frente con tus resentimientos. Otras parecerán proyectarse hacia el futuro,
mostrándote inquietudes o expectativas no resueltas. Sin embargo, esto no es
más que una ilusión basada en el tiempo. El origen de estas visiones se
encuentra siempre en recuerdos del pasado que alimentan el miedo a que
se repitan en el futuro.
Cuando
completes esta identificación, detente un instante y pregúntate: ¿dónde se encuentran realmente las causas que me hacen sentir víctima del
mundo exterior?
Ahora las ves
con claridad. Están en tu mente. La imagen de una persona o de una situación
solo tiene vida en la medida en que tú la mantienes viva en tu pensamiento.
Comprenderás también que nunca vemos a los demás tal como son, sino tal como creemos
que son.
Si aquello que habías considerado “enemigo” no se encuentra fuera, sino dentro de tu mente, la pregunta siguiente es inevitable: ¿dónde se halla el correctivo?
La respuesta es la misma: en la mente.
Esto nos invita
a elegir de nuevo. Elegir de nuevo porque ya habíamos elegido ver desde
la dualidad, desde la separación, es decir, desde el miedo. Ahora podemos
elegir ver de otra manera.
Hoy optamos por servir al Plan de Salvación que nuestro Padre ha dispuesto para nosotros, con la certeza de que es el único que tendrá éxito. Y lo tendrá porque nos conduce a realizar nuestra única y verdadera función en este mundo: perdonar y amar.
Reflexión: ¿Qué plan de salvación sigues? ¿Te ha llevado alguna vez a ser feliz? ¿Por qué?


Mi agradecimiento por iluminar mi manera de pensar y hacerme saber que todo esta dentro de mi;de mi manera de pensar y luego vivir de la manera que creía la correcta.
ResponderEliminarGracias por llegar en el momento indicado.Y aplicare la siguiente enseñanza ;¿Qué quieres que haga?
4¿Adónde quieres que vaya?
5¿Qué quieres que diga y a quién?
Gracias Felipe. Un fraternal abrazo.
Eliminarmuy acertada la explicacion. muchas gracias.
ResponderEliminarGracias por aportar, coincidir y ser.
ResponderEliminarBendiciones infinitas.
Gratitud.
EliminarBuenas noches... mil gracias por la lección de hoy y todas las anteriores he crecido..espiritualmente..mentalmente...pare de contar he abierto los ojos, y soy mas asertiva,menos negativa y mas sana cada día...gracias....
ResponderEliminarGracias a Dios tenemos la.oportunidad de pensar de otra manera, de corregir nuestros errores, de preguntarle sobre su plan y seguirlo.
ResponderEliminarGracias Juan José.
GRACIAS por tu Divino compartir
ResponderEliminarGRACIAS INFINITAS POR COMPARTIR. ABRAZO DE LUZ.
ResponderEliminarPadre que se haga tú voluntad y no la mía, pues tú plan para mi salvación es mi perfecta felicidad. Decido ver mi mundo de otra manera soltando todo el resentimiento pues sólo son imágenes que yo he fabricado, nadie me ha hecho nada yo convoque a cada persona que creí que me hacía daño, por lo tanto no tengo nada que perdonar, los baño de amor y acepto el plan de Dios.
ResponderEliminarGracias Juan José
Gracias Juan José por estar.
ResponderEliminarEstoy aprendiendo, pero sé me atraviesan cosas inexplicables por ej aquí, hay un hombre que violo y mato más de 150 niños en Colombia y Ecuador, lo apresaron y solo le dieron unos años de prisión y ya va a salir. Solo un niño pudo escapar de la muerte, ahora es un hombre y su testimonio es demasiado triste y siniestro ya que describe todos los vejámenes que el violador hizo con el. No sé , no sé qué pensar... Si veo con unicidad ese hombre violador es un constructo de nuestra mente? Es un ser inocente y puro? Que solo está pidiendo nuestro amor incondicional?? Solo puedo pedirle a Dios que ayude con todo esto y solo puedo decir... No se nada no se nada!!
ResponderEliminarGracias señor por desocultar esos resentimientos que creía no tenía, gracias por permitirme verlos y sentirlos, pues fueron creados por mi y para mi.
ResponderEliminarPorque así como los vi y los viví en ellos me converti.
Gratitud🤍 por tu guía y ayudar a quitar ese velo que no me permite ver las cosas tal como son.
Gracias J.J
ResponderEliminarVeo en n Mundo Perfecto y Perdonado en el Amor adónde Todos Somos Uno🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️
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