jueves, 20 de marzo de 2025

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 79

LECCIÓN 79

Permítaseme reconocer el problema para que pueda ser resuelto.

1. No puedes resolver un problema a menos que sepas de qué se trata. 2Incluso si ya está resuelto, lo seguirás teniendo porque no reconocerás que ya se ha resuelto. 3Ésta es la situación del mundo. 4El problema de la separación, que es en realidad el único pro­blema que hay, ya se ha resuelto. 5No obstante, la solución no se ha reconocido porque no se ha reconocido el problema.

2. En este mundo cada cual parece tener sus propios problemas. 2Mas todos ellos son el mismo problema, y se tiene que reconocer que son el mismo si es que se ha de aceptar la única solución que los resuelve a todos. 3Ahora bien, ¿quién puede darse cuenta de que un problema se ha resuelto si piensa que el problema es otra cosa? 4Aun si se le proporcionara la respuesta, no podría ver su relevancia.

3. Ésta es la situación en la que te encuentras ahora. 2Dispones de la respuesta, pero todavía no estás seguro de cuál es el problema. 3Pareces enfrentarte a una larga serie de problemas, los cuales son todos diferentes entre sí, y cuando uno se resuelve, surge otro y luego otro. 4No parecen tener fin. 5En ningún momento te sientes completamente libre de problemas y en paz.

4. La tentación de considerar que los problemas son múltiples es la tentación de dejar el problema de la separación sin resolver. 2El mundo parece presentarte una multitud de problemas, y cada uno parece requerir una solución distinta. 3Esta percepción te coloca en una posición en la que tu manera de resolver problemas no puede sino ser inadecuada, haciendo así que el fracaso sea inevitable.

5. Nadie podría resolver todos los problemas que el mundo parece tener. 2Éstos parecen manifestarse en tantos niveles, en for­mas tan variadas y con contenidos tan diversos, que crees enfren­tarte a una situación imposible. 3Tal como los percibes, el desaliento y la depresión son inevitables. 4Algunos surgen inesperadamente, justo cuando creías haber resuelto los anteriores. 5Otros permanecen sin resolver bajo una nube de negación, y emergen de vez en cuando para atormentarte, mas sólo para vol­ver a quedar ocultos pero aún sin resolver.

6. Toda esta complejidad no es más que un intento desesperado de no reconocer el problema y, por lo tanto, de no permitir que se resuelva. 2Si pudieses reconocer que, sea cual fuere la forma en que se manifieste, el único problema que tienes es el de la separa­ción, aceptarías la respuesta, puesto que verías su relevancia. 3Si advirtieras el común denominador que subyace a todos los pro­blemas a los que pareces enfrentarte, comprenderías que dispones de los medios para resolverlos todos. 4Y emplearías los medios porque habrías reconocido el problema.

7. En nuestras sesiones de práctica más largas de hoy pregunta­remos cuál es el problema y cuál es su solución. 2No asumiremos que ya lo sabemos. 3Trataremos de liberar a nuestras mentes de las innumerables clases de problemas que creemos tener. 4Trata­remos de darnos cuenta de que sólo tenemos un problema, el cual no hemos reconocido. 5Preguntaremos cuál es ese problema y esperaremos la respuesta. 6Ésta se nos dará. 7Luego pregunta­remos cuál es su solución. 8ésta se nos dará también.

8. Los ejercicios de hoy serán fructíferos en la medida en que no insistas en querer definir el problema. 2Quizá no logres abando­nar todas tus ideas preconcebidas, pero eso no es necesario. 3Lo único que es necesario es poner mínimamente en duda la realidad de tu versión de lo que son tus problemas. 4Estás tratando de darte cuenta de que al reconocer el problema se te da la respuesta, de manera que problema y respuesta puedan reconciliarse y tú puedas quedar en paz.

9. Las sesiones de práctica cortas de hoy no estarán regidas por el reloj, sino por la necesidad. 2Hoy verás muchos problemas, y cada uno de ellos parecerá requerir una solución distinta. 3Nues­tros esfuerzos estarán encaminados al reconocimiento de que no hay más que un solo problema y una sola solución. 4Con este reconocimiento se resuelven todos los problemas. 5Con este reco­nocimiento arriba la paz.

9. No te dejes engañar hoy por la forma en que se manifiestan los problemas. 2Cada vez que parezca surgir alguna dificultad, di de inmediato:

3Permítaseme reconocer este problema para que pueda ser resuelto.

4Trata entonces de suspender todo juicio con respecto a lo que el problema es. 5ser posible, cierra los ojos por un momento y pregunta cuál es el problema. 6Serás escuchado y se te responderá.

¿Qué me enseña esta lección?

Esta lección me permite tomar conciencia de que aquello que llamo problema es siempre el resultado de haber elegido el pensamiento dual. Cuando me percibo separado de los demás y experimento una situación que no logro integrar en paz, interpreto que estoy ante un problema. Sin embargo, lo que realmente ocurre es que ese conflicto, aparentemente provocado por otros, se convierte en un maestro que me muestra, como un espejo, mis propios pensamientos y sentimientos no reconocidos.

Cuando algo me afecta, no es el otro quien me hiere, sino la creencia desde la que interpreto lo que sucede.

Pongo un ejemplo sencillo. Expreso mi punto de vista en un grupo y los demás lo corrigen. En ese instante me siento mal, pues mi autoestima se ve tocada. Aunque exteriormente acepto la corrección con naturalidad, internamente algo se contrae. Hay una parte de mí que se siente cuestionada.

Al preguntarme para qué he vivido esa experiencia, descubro que, en el fondo, mi intervención estaba motivada por el deseo de demostrar mi valía. Presté más atención a la imagen que quería proyectar que a la verdad de lo que compartía, que en realidad no respondía plenamente a mi propio conocimiento. El otro, al corregirme, no me estaba atacando: me estaba ayudando a reconocer algo que ya existía en mi interior. Él actuó como un espejo. Por ello, lejos de condenarlo, puedo agradecerle su colaboración en mi proceso de toma de conciencia.

Reconocer el verdadero problema —que no es otro que actuar desde la separación— fue lo que permitió que se resolviera.

Detrás de todo problema, tal como lo define el ego, encontramos siempre la lógica del ganar-perder, otra forma de expresar el yo frente al no-yo. Desde esta perspectiva, abordar un problema significa enfrentarse a él, con la intención de vencer. Esto implica que alguien —una persona o una circunstancia— debe perder para que yo gane.

Por eso, el ego suele personificar los problemas. Siempre hay un “cuerpo” al que atribuir la causa del conflicto, ya sea individual o colectivamente. Creemos haber resuelto un problema cuando salimos victoriosos del enfrentamiento. En el reparto de puntos, uno gana y otro pierde. Pero, como nos enseña el Curso, en ese esquema el problema no se ha resuelto: solo se ha desplazado.

Un Curso de Milagros lo expresa con absoluta claridad:

“Entregarle un problema al Espíritu Santo para que Él lo resuelva por ti, significa que quieres que se resuelva. Mas no entregárselo a fin de resolverlo por tu cuenta y sin Su ayuda, es decidir que el problema siga pendiente y sin resolver…”

El mundo cree resolver los problemas determinando quién gana y quién pierde. Pero mientras alguien pierda, el conflicto permanece latente, pues la injusticia engendra resentimiento y deseo de venganza. Ningún problema puede resolverse desde el ataque, porque el ataque siempre genera más problemas.

La manera en que el Espíritu Santo resuelve todo problema es completamente distinta. Su solución se basa en la justicia, entendida como el reconocimiento de que nadie puede perder. Cuando un problema se aborda desde esta visión, se disuelve, porque ha sido corregido en su raíz.

Esta lección me enseña que los problemas no existen como tales. Son interpretaciones erróneas nacidas de la separación. Al reconocer esto y al entregar cada situación al Espíritu Santo, permito que los milagros reemplacen el conflicto y que la paz ocupe el lugar que siempre le correspondió.

Ahí es donde el problema deja de serlo. Ahí es donde comienza la verdadera resolución.

Propósito y sentido de la lección:

El propósito de esta lección es profundizar en la corrección iniciada en la Lección 78, llevando la mente un paso más allá: Reconocer el problema no es entenderlo mejor, sino dejar de creer que sabes cómo resolverlo.

Si la Lección 78 simplificaba el problema, la Lección 79 desarma el intento del ego de solucionarlo.

El ego no sólo inventa problemas; se aferra a ser el solucionador.

Esta lección retira esa función falsa.

Instrucciones prácticas:

La práctica es radicalmente humilde:

• No buscar soluciones.
• No analizar escenarios.
• No “pensar mejor”.

Durante el día: Aplicar la idea cuando:

  • aparezca urgencia por arreglar algo,
  • surja ansiedad por decidir,
  • la mente se acelere buscando salidas,
  • te sientas responsable de resolverlo todo.

La práctica consiste en retirarte del lugar que nunca te correspondió: el de autor de la solución.

Aspectos psicológicos y espirituales:

Aspecto psicológico, esta lección confronta una creencia muy arraigada: “Si no hago algo, todo irá peor.”

Psicológicamente, esta creencia genera:  hipercontrol, ansiedad anticipatoria, agotamiento mental y miedo al vacío.

Aceptar que reconocer el problema es soltar el intento de resolverlo produce efectos claros:

• reduce la sobrecarga cognitiva,
• detiene la rumiación,
• introduce descanso psicológico,
• devuelve sensación de apoyo.

No porque desaparezca la situación, sino porque la mente deja de luchar contra ella.

Espiritualmente, esta lección afirma: la solución precede al problema.

El problema (la separación) nunca fue real. La solución (la unión) nunca se perdió.

El error no fue la separación, sino creer que debías arreglarla tú.

Aquí el Curso aclara que la salvación no es una tarea humana, sino un recuerdo permitido.

Relación con la progresión del Curso:

Las lecciones 78 y 79 forman una unidad inseparable:

• 78 → Identificar correctamente el problema
• 79 → Renunciar al intento de resolverlo por cuenta propia

Este bloque prepara el terreno para las lecciones siguientes, donde se afirmará explícitamente que la solución ya fue dada.

Aquí el Curso enseña que la verdadera inteligencia es no interferir.

Consejos para la práctica:

• No usar la idea para la pasividad externa irresponsable.
• No confundir soltar el control con abandono.
• No convertirla en resignación.

Aplicarla cuando surjan pensamientos como:

• “Tengo que hacer algo ya.”
• “Si no lo pienso, nadie lo hará.”
• “Depende de mí.”
• “No puedo permitirme soltar.”

Y repetir suavemente: “Permítanme reconocer el problema para que pueda ser resuelto.”

Como acto de confianza, no de evasión.

Conclusión final:

La Lección 79 enseña que el mayor obstáculo para la paz no es el problema, sino el intento de resolverlo desde una mente confundida.

Cuando sueltas la necesidad de controlar la solución, la solución puede mostrarse.

El Curso afirma aquí una verdad profundamente liberadora: No tengo que saber cómo. Sólo tengo que dejar de impedirlo.

Frase inspiradora final: “Cuando dejo de intentar resolver lo que nunca fue real, la respuesta se revela sola.”

Ejemplo-Guía: "Estoy sin trabajo, mi matrimonio se resiente y vivo en una permanente depresión". 

Este ejemplo-guía nos sitúa ante un escenario muy frecuente en nuestra experiencia cotidiana.

¿Cómo solemos abordar una situación así?
La mente dual, habituada a fragmentar la realidad, interpreta este escenario como la coexistencia de varios problemas independientes: la falta de trabajo, el deterioro de la relación de pareja y un estado depresivo persistente. Desde esta perspectiva, resultaría difícil aceptar que, en verdad, todas estas experiencias responden a una única causa, y que al corregir dicha causa, los distintos efectos desaparecerían de manera natural.

¿Cómo aplicar, entonces, las enseñanzas de esta lección a este caso concreto?

Para ello resulta especialmente esclarecedor recordar lo que Un Curso de Milagros nos enseña en el apartado «Muchas clases de error, una sola corrección». El Curso nos recuerda que, para el Espíritu Santo, no existen problemas grandes ni pequeños, complejos o simples. Todos son iguales porque todos proceden del mismo error y se resuelven del mismo modo.

El error no cambia según la forma que adopte el problema. Mientras ese error permanezca sin corregir, seguirá manifestándose bajo distintas apariencias. Intentar resolver cada situación de manera aislada no conduce a una solución real, pues el problema reaparecerá una y otra vez hasta que sea corregido en su raíz.

El Espíritu Santo nos ofrece la liberación de todos los problemas que creemos tener porque, para Él, solo hay uno: la creencia de que alguien debe perder para que otro pueda ganar. Mientras esta idea permanezca activa, el conflicto será inevitable. Pero cuando una situación se resuelve de tal manera que nadie pierde, el problema se disuelve, pues no era más que un error de percepción que ha sido corregido.

Esta afirmación —«es imposible perder»— encierra una enseñanza profundamente liberadora. Nos revela que la verdadera causa de aquello que llamamos problemas no se encuentra en las circunstancias externas, sino en la creencia de estar separados de nuestro Creador y de Su Creación, la Filiación.

Desde la visión del ego, no tener trabajo se vive como una pérdida. Sin embargo, desde la perspectiva del Espíritu, esta experiencia puede convertirse en una oportunidad de toma de conciencia. La pregunta no es «¿qué he perdido?», sino «¿para qué estoy viviendo esta experiencia?». ¿Qué creencias están siendo puestas en evidencia? ¿Estoy dispuesto a dar y compartir mis dones sin miedo? ¿Estoy abierto a recibir sin condiciones?

El ego puede utilizar esta situación para reforzar el victimismo, culpar a las circunstancias o a quienes considera responsables. Pero ese enfoque solo sirve para ocultar la verdadera causa del conflicto: la percepción de separación. Al condenar al otro como culpable, refuerzo inconscientemente mi propia condenación y perpetúo el problema.

El Curso nos invita a reconocer nuestros dones y talentos y a ofrecerlos al mundo. Cuando la mente cambia, la percepción cambia, y con ella se activa un escenario nuevo que refleja esa nueva visión.

Del mismo modo, los conflictos de pareja y el estado depresivo suelen estar relacionados con el mismo miedo subyacente: el miedo a perder. Perder la seguridad, perder el amor, perder la autoestima, perder la vida tal como la conocemos. No importa la forma concreta que adopte el conflicto; lo esencial es reconocer la creencia que lo sostiene.

Cuando corregimos la visión que nos lleva a creer que en toda relación uno debe ganar y otro perder, y permitimos que sea reemplazada por la certeza de que ambos pueden ganar y nadie perder, el enfrentamiento se transforma en comunión. En ese estado de conciencia, el problema se revela como lo que siempre fue: una ilusión nacida de la separación.

Reconocer esto es dar el primer paso para que el problema pueda resolverse de verdad.


Reflexión: ¿Cómo te sientes cuando te enfrentas a un problema?

14 comentarios:

  1. buenas tardes:Juan Jose en estas tres ultimas clases. me e sentido mejor y e comprendido muchas situaciones...solo me queda darte las gracias por compartir el conocimiento,y ser tan Amoroso con todos los que leemos el el libro de ejercicios...muchas gracias...Dios te Bendiga ...y El Espíritu Santo te guíe... siempre...desde Venezuela....mil gracias...

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  2. Mil gracias por tur reflexiones y por explicar tan bien cada lección ,te deseo lo mejor hermano 🥰

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  3. Juan José, quiero hacerte llegar mi eterno agradecimiento. Cuando leo lo que escribes, pareciera que me estuvieras hablando a mi, sobre lo que me sucede ese día. Sé que es para todos, por estar en una mente. Pero aún me sorprende, esa conexión única, entre todos los hijos de Dios. Muchas gracias! Có. Tus explicaciones, comprendo super fácil las lecciones.

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    1. Así es. Existen líneas de pensamiento a las que vibramos de una manera especial. Gratitud.

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    2. Por lo visto lo que el curso expone que el mundo es una fabricación del ego y el.mindo exterior que creemos no existe, luego entonces porque sus sutancia no desaparece? Hastvhaybun libro que al igual que UCDM raya en la ciencia ficcion "la desaparicion del universo", de una manera simple resumen que no hay más que un solo problema y se lleven al espíritu santo, les ilumino el espiritu santo no hace nada, yo lo he probado y nunca.me funcionó, seguirán viendo un mundo exterior por más que intenten creer que solo esta la mente.

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  4. Gracias. Esos comentarios ayudan a reconocer que en realidad exist3 un sólo problema y una sola solución.
    Somos uno con Dios y con todos nuestros hermanos y al reconocer esto, reconocemos que estamos unidos en el Amor de Dios y que somos Uno con Él.

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  5. Cada día aprendiendo un poco más, a soltar los problemas y entregárselos al Espíritu Santo .

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  6. Intelectualmente comprendo el concepto de separación pero me cuesta mucho incorporarlo en la práctica. Muchas gracias por todo este texto super claro , seguiré intentando fusionarlo a mi vida.

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  7. Gracias por esclarecer el motivo de los problemas . Bendiciones

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  8. Entrego toda "mi"Vida al Espíritu Santo....Amén🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️

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