1. Nadie puede ver lo que tus resentimientos ocultan. 2Debido a que tus resentimientos ocultan la luz del mundo en ti, todo el mundo se halla inmerso en la oscuridad, y tú junto con ellos. 3Pero a medida que el velo de tus resentimientos se descorre, tú te liberas junto con ellos. 4Comparte tu salvación con aquel que se encontraba a tu lado cuando estabas en el infierno. 5Él es tu hermano en la luz del mundo que os salva a ambos.¿Qué me enseña esta lección?
Esta lección me enseña que el resentimiento es siempre el resultado de una falta de amor y de perdón. Solo puedo experimentar resentimiento cuando estoy identificado con el ego, es decir, cuando me percibo separado y me reconozco en el dolor, la culpa y el miedo.
Cada vez que actúo desde esa identificación y me convierto en causa del error, experimento las consecuencias de haber elegido aprender siguiendo al maestro equivocado. No es un castigo, sino el resultado natural de una elección incorrecta.
Sin embargo, esta lección me recuerda que tengo a mi disposición un bálsamo eterno que me libera de la culpa y, con ella, del resentimiento. Ese bálsamo es el perdón, la vía que conduce directamente a la salvación.
Actuar libre de resentimiento me permite expresarme como portador de luz. De este modo, me reconozco como la luz del mundo y doy testimonio de mi divinidad en la Tierra.
En la lección anterior se señalaba el origen de todos nuestros resentimientos y se identificaba lo que podríamos llamar el “resentimiento original”: el resentimiento hacia nuestro Creador, que no es otra cosa que resentimiento hacia nosotros mismos. Este resentimiento permanece oculto en lo profundo de la mente, junto con todos aquellos pensamientos y sentimientos que consideramos inaceptables o “indecorosos” a los ojos de Dios.
¿Cómo podríamos aspirar a la salvación o al perdón divino si, en lo más profundo, creemos odiar a Dios por no habernos perdonado antes? Este conflicto interno se mantiene reprimido, pues hacerlo consciente nos produciría un dolor que creemos insoportable.
Del mismo modo que Adán ocultó su desnudez —su inocencia— y se escondió de Dios tras comer del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, nosotros ocultamos nuestros supuestos “pecados” a la conciencia. Reconocerlos parece amenazar la imagen que creemos necesitar para sobrevivir.
Como consecuencia de este mecanismo inconsciente, el ser humano proyecta su mundo interno hacia el exterior. Para no enfrentarse a sus miedos, culpas y ataques, comienza a percibirse a sí mismo a través de los demás. Así, cada hermano se convierte en un espejo en el que se refleja el mundo oculto de la mente.
Pero, al ser un proceso inconsciente, no se reconoce que lo que se ve en el otro es propio. De este modo, el ataque, el miedo y la culpa se perciben fuera, y así comienza la larga odisea del ser humano en el mundo de la separación.
No obstante, esta historia no puede terminar de manera trágica. Ninguna historia debe hacerlo. Es precisamente este mecanismo de proyección el que, correctamente utilizado, nos permitirá ir más allá de las nubes y descubrir la Luz que se encuentra detrás de ellas.
Las “nubes” son nuestros hermanos. En ellos vemos reflejado aquello que permanece oculto en nuestra mente. Si somos capaces de trascender la visión limitada que los percibe como seres separados y, en su lugar, los reconocemos como lo que verdaderamente son —una parte del Todo, de la Filiación— entonces descubrimos con alegría que se convierten en la fuente de Luz donde hallamos la verdad y la salvación.
Nuestros hermanos pasan a ser los objetivos sagrados donde podemos dirigir conscientemente la fuerza de nuestro perdón. Y al hacerlo, los resentimientos se disuelven y la luz del mundo vuelve a brillar en nosotros.
Propósito y sentido de la lección:
Después de afirmar en la Lección 68 que el
Amor no abriga resentimientos, el Curso da un paso más preciso:
No es que el resentimiento sea incompatible con
el Amor en abstracto;
es que el resentimiento bloquea activamente la luz que ya está en ti.
El ego sostiene que:
- el resentimiento protege,
- preserva la identidad,
- confirma que “algo pasó”,
- mantiene el control moral.
El Curso responde con claridad: el resentimiento
no defiende la luz; la oculta.
Instrucciones prácticas:
La práctica es clara y aplicable al instante:
• Observar cada resentimiento cuando aparece.
• No justificarlo ni combatirlo.
• Recordar que su efecto es oscurecer la visión.
Durante el día: Usar la idea especialmente cuando:
- surja
irritación,
- aparezca
juicio automático,
- la mente
repita una historia pasada,
- se
experimente pérdida de paz.
La práctica no consiste en “no sentir”, sino en elegir qué deseas ver.
Aspectos psicológicos y espirituales:
Psicológicamente, esta lección confronta una confusión habitual: “Mi
resentimiento es una reacción lógica.”
Psicológicamente, el resentimiento:
- fija la
atención en el pasado,
- refuerza
la identidad herida,
- alimenta
la rumiación,
- reduce la
flexibilidad perceptiva.
Aceptar que mis resentimientos ocultan la luz del mundo en mí
produce efectos claros:
• disminuye la compulsión a tener razón,
• suaviza la narrativa del agravio,
• restaura la curiosidad perceptiva,
• devuelve acceso a estados de calma.
El resentimiento deja de verse como “natural” y
se reconoce como una distorsión aprendida.
Espiritualmente, esta lección afirma: la luz no desaparece; se vela.
No pierdes la luz por resentirte.
No la destruyes.
No la corrompes.
Simplemente interpones un filtro.
El Curso enseña aquí que la oscuridad no es real en sí misma; es el efecto
de una decisión perceptiva incorrecta.
Soltar el resentimiento no crea luz: retira el obstáculo.
Relación con la progresión del Curso:
La secuencia se afina con precisión quirúrgica:
• 67 → Origen: el Amor me creó como Él
• 68 → Naturaleza del Amor: sin resentimientos
• 69 → Efecto del resentimiento: ocultar la luz
Estas tres lecciones forman un bloque
indivisible: origen, coherencia y obstáculo.
Aquí el Curso deja claro que el trabajo no es
“mejorar la luz”, sino deshacer lo que la oculta.
Consejos para la práctica:
• No usar la idea para reprimir emociones.
• No juzgarte por resentirte.
• No convertir la práctica en autocontrol rígido.
Aplicarla cuando surjan pensamientos como:
• “Tengo derecho a sentirme así.”
• “Esto no se me pasa.”
• “Siempre ocurre lo mismo.”
• “No puedo ver otra cosa.”
Y repetir con suavidad: “Mis resentimientos ocultan la luz del mundo en
mí.”
Como acto de honestidad perceptiva, no de culpa.
Conclusión final:
La Lección 69 enseña que no luchas contra la
oscuridad, sino contra el velo que tú mismo sostienes.
El resentimiento no es un enemigo externo, sino
una elección que puede ser reconsiderada.
El Curso afirma aquí una verdad profundamente
liberadora: La luz no está lejos.
Sólo está detrás de lo que me niego a soltar.
Frase
inspiradora final: “Cuando dejo de proteger el resentimiento, la luz vuelve a ser evidente.”
Ejemplo-Guía: "Descubriendo a nuestros enemigos, es decir, a nuestros salvadores".
Lo hemos elegido.
Aún estamos a tiempo de no complicarnos la vida, de seguir caminando por la
senda que hemos recorrido hasta ahora. Podemos continuar eligiendo ver la vida
a nuestra manera, tomar decisiones no desde la libertad, sino inspirados por
nuestros miedos, y seguir buscando el bien-estar en lugar del Bien-Ser.
Sin
embargo, hemos elegido algo distinto. Hemos decidido ver las cosas de otra manera
y estamos aprendiendo cómo hacerlo. Por eso nos encontramos en este punto del
camino. Si continuamos avanzando, estamos dando la señal que Dios espera de
nosotros, la señal que el Espíritu Santo aguarda con paciencia. Basta con poner
una pequeña dosis de voluntad —la justa y necesaria— para permitir que nuestro
Padre y la Voz que habla por Él hagan el resto.
Eso es lo
único que se nos ha pedido desde el principio: que nuestra voluntad se ponga al servicio de la Voluntad de Dios.
Él desea que sea nuestra voluntad la que se haga, y siempre ha estado, y sigue
estando, presente en nuestras vidas.
Con este
ejercicio, que complementa el propuesto en la lección, nuestra mente se dispone
a ir
más allá de las nubes que ocultan la Luz del Mundo. Y
alcanzaremos esa Luz a través de nuestros hermanos.
Para ello, debemos identificar a aquellos que despiertan en nosotros el resentimiento. Los observamos y tratamos de descubrir qué es lo que más rechazamos en ellos. Podemos decir, por ejemplo:
- odio su vanidad,
- no soporto su orgullo,
- me irrita su arrogancia,
- etc.
Ahora,
busca dentro de ti, con honestidad y valentía, dónde se encuentra esa misma
“nube” en forma de orgullo, vanidad o arrogancia. Hazlo desde la visión del
Amor, no desde el juicio, con la certeza de que el rostro que
rechazas en tu hermano es tu propio rostro oculto.
Si
mantienes esta actitud, podrás atravesar esos nubarrones oscuros y alcanzar la
Luz. Cuando llegues a ese estado, darás gracias a tu hermano,
porque comprenderás que ha sido tu salvador, y te perdonarás a ti mismo.
La clave de este ejercicio es clara: no juzgar, no condenar, ni a tu hermano, ni, por supuesto, a ti mismo.
Cuando el
juicio desaparece, el resentimiento se disuelve y es sustituido por el perdón.
Y entonces, la luz del mundo deja de estar oculta en ti y vuelve a brillar sin
obstáculos.
Reflexión: Identifica un resentir, ¿cómo te hace sentir? ¿Hay paz en esa emoción?

estoy de acuerdo en que la clave para cualquier ser humano esta en sacar de su corazon ; todo resentimiento en contra de cualquier semegante que me haya lastimado de alguna manera en contra de mi misma ho de las sircunstancias que me hayan causado heridas en mi alma, entiendo que de la unica manera en que puedo sanar mi espiritu mi corazon mi cuerpo y mi mente es perdonando ha mis semejantes,perdonar las sircunstancias y perdonarme ha mi misma y quiero hacerlo ahora mismo ,yo perdono ha todo aquel que me haya hecho dano, perdono toda sircunstancia que me haya perjudicado y me perdono ha mi misma por todos mis herrores cometidos en toda mi vida me perdono y perdono de corazontodo lo que de alguna manera me haya cusado mal y me haya lastimado en mi vida.
ResponderEliminarGracias Yoli.
EliminarLuz para mí en UCDM gracias por ser parte de este aprendizaje, los ejemplos y el sustento a la lección. Estoy en camino y en manos de mi padre. Saludos y espero conocerte algún día. Un abrazo maestro de luz.
ResponderEliminarGracias Hola por tu apoyo y consideración. Un fraternal y luminoso abrazo.
EliminarIr reconociendo nuestros resentimientos perdonarnos, quitarlos de nuestras emociones cambiarlas por sentimientos de amor....
ResponderEliminarCreo que estoy teniendo un avance.
Muchas gracias por tu ayuda
Juan Jose gracias infinitas por tan luminoso acompañamiento. 🙏Abrazo fraternal.
ResponderEliminarGracias J.J
ResponderEliminarVeo en mundo Santo y Perdonado,adónde Todos Somos Hermanos♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏
ResponderEliminarMe Perdono a mi mismo y Perdono a mi Hermano,porque Todos Somos Uno🙏🙏🙏🙏🙏🤍🤍🤍🤍🤍💙💙💙💙✨✨✨✨✨✨🥳🥳🥳🥳🥳🥳🥳🥳
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