lunes, 10 de marzo de 2025

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 69

LECCIÓN 69

Mis resentimientos ocultan la luz del mundo en mí.

1. Nadie puede ver lo que tus resentimientos ocultan. 2Debido a que tus resentimientos ocultan la luz del mundo en ti, todo el mundo se halla inmerso en la oscuridad, y tú junto con ellos. 3Pero a medida que el velo de tus resentimientos se descorre, tú te liberas junto con ellos. 4Comparte tu salvación con aquel que se encontraba a tu lado cuando estabas en el infierno. 5Él es tu her­mano en la luz del mundo que os salva a ambos.

2. Intentemos hoy nuevamente llegar a la luz en ti. 2Antes de emprender esto en nuestra sesión de práctica más larga, dedique­mos varios minutos a reflexionar sobre lo que estamos tratando de hacer. 3Estamos intentando literalmente ponernos en contacto con la salvación del mundo. 4Estamos tratando de ver más allá del velo de tinieblas que la mantiene oculta. 5Estamos tratando de descorrer el velo y de ver las lágrimas del Hijo de Dios desa­parecer a la luz del sol.

3. Hoy daremos comienzo a nuestra sesión de práctica más larga plenamente consciente de que esto es así y armado de una firme determinación por llegar hasta aquello que nos es más querido que ninguna otra cosa. 2La salvación es nuestra única necesidad. 3No tenemos ningún otro propósito aquí ni ninguna otra función que desempeñar. 4Aprender lo que es la salvación es nuestra única meta. 5Pongamos fin a la ancestral búsqueda descubriendo la luz en nosotros y poniéndola en alto para que todos aquellos que han estado buscando con nosotros la vean y se regocijen.

4. Y ahora, muy serenamente y con los ojos cerrados, trata de deshacerte de todo el contenido que generalmente ocupa tu con­ciencia. 2Piensa en tu mente como si fuera un círculo inmenso, rodeado por una densa capa de nubes obscuras. 3Lo único que puedes ver son las nubes, pues parece como si te hallaras fuera del círculo y a gran distancia de él.

5. Desde donde te encuentras no ves nada que te indique que detrás de las nubes hay una luz brillante. 2Las nubes parecen ser la única realidad. 3Parece como si fueran lo único que se puede ver. 4Por lo tanto, no tratas de atravesarlas e ir más allá de ellas, lo cual sería la única manera de convencerte realmente de su insus­tancialidad. 5Eso es lo que vamos a intentar hoy.

6. Después de que hayas pensado en cuán importante es para ti y para el mundo lo que estás intentando hacer, trata de alcanzar un estado de perfecta quietud, recordando únicamente la intensidad con la que deseas alcanzar hoy mismo, en este mismo instante, la luz que resplandece en ti. 2Resuélvete a atravesar las nubes. 3Extiende tu mano y, en tu mente, tócalas. 4Apártalas con la mano, y siente como rozan tus mejillas, tu frente y tus ojos a medida que las atraviesas. 5Sigue adelante; las nubes no te pueden detener.

7. Si estás haciendo los ejercicios correctamente, empezarás a sentir como si estuvieses siendo elevado y transportado hacia adelante. 2Tus escasos esfuerzos y tu limitada determinación invocan el poder del universo para que venga en tu ayuda, y el Propio Dios te sacará de las tinieblas y te llevará a la luz. 3Estás actuando de acuerdo con Su Voluntad. 4No puedes fracasar por­que tu voluntad es la Suya.

8. Ten confianza en tu Padre hoy y certeza de que Él te ha oído y te ha contestado. 2Es posible que aún no reconozcas Su respuesta, pero puedes estar seguro de que se te ha dado y de que la recibi­rás. 3Trata de tener presente esta certeza, según intentas atravesar las nubes en dirección a la luz. 4Trata de recordar que por fin estás uniendo tu voluntad a la de Dios. 5Trata de mantener claro en tu mente el pensamiento de que lo que emprendes con Dios no puede sino tener éxito. 6Deja entonces que el poder de Dios obre en ti y a través de ti, para que se haga Su Voluntad y la tuya.

9. En las sesiones de práctica más cortas, que te conviene llevar a cabo tan a menudo como sea posible en vista de la importancia que la idea de hoy tiene para ti así como para tu felicidad, recuér­date a ti mismo que tus resentimientos ocultan la luz del mundo de tu conciencia. 2Recuérdate también que no la estás buscando solo y que sabes dónde encontrarla. 3Di entonces:

4Mis resentimientos ocultan la luz del mundo en mí.
5No puedo ver lo que he ocultado.
6Mas por mi salvación y por la salvación del mundo, deseo que me sea revelado.

7Asegúrate asimismo de decir para tus adentros:

8Si abrigo este resentimiento la luz del mundo quedará velada para mí, si sientes hoy la tentación de abrigar algún resentimiento contra alguien.

¿Qué me enseña esta lección?

Esta lección me enseña que el resentimiento es siempre el resultado de una falta de amor y de perdón. Solo puedo experimentar resentimiento cuando estoy identificado con el ego, es decir, cuando me percibo separado y me reconozco en el dolor, la culpa y el miedo.

Cada vez que actúo desde esa identificación y me convierto en causa del error, experimento las consecuencias de haber elegido aprender siguiendo al maestro equivocado. No es un castigo, sino el resultado natural de una elección incorrecta.

Sin embargo, esta lección me recuerda que tengo a mi disposición un bálsamo eterno que me libera de la culpa y, con ella, del resentimiento. Ese bálsamo es el perdón, la vía que conduce directamente a la salvación.

Actuar libre de resentimiento me permite expresarme como portador de luz. De este modo, me reconozco como la luz del mundo y doy testimonio de mi divinidad en la Tierra.

En la lección anterior se señalaba el origen de todos nuestros resentimientos y se identificaba lo que podríamos llamar el “resentimiento original”: el resentimiento hacia nuestro Creador, que no es otra cosa que resentimiento hacia nosotros mismos. Este resentimiento permanece oculto en lo profundo de la mente, junto con todos aquellos pensamientos y sentimientos que consideramos inaceptables o “indecorosos” a los ojos de Dios.

¿Cómo podríamos aspirar a la salvación o al perdón divino si, en lo más profundo, creemos odiar a Dios por no habernos perdonado antes? Este conflicto interno se mantiene reprimido, pues hacerlo consciente nos produciría un dolor que creemos insoportable.

Del mismo modo que Adán ocultó su desnudez —su inocencia— y se escondió de Dios tras comer del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, nosotros ocultamos nuestros supuestos “pecados” a la conciencia. Reconocerlos parece amenazar la imagen que creemos necesitar para sobrevivir.

Como consecuencia de este mecanismo inconsciente, el ser humano proyecta su mundo interno hacia el exterior. Para no enfrentarse a sus miedos, culpas y ataques, comienza a percibirse a sí mismo a través de los demás. Así, cada hermano se convierte en un espejo en el que se refleja el mundo oculto de la mente.

Pero, al ser un proceso inconsciente, no se reconoce que lo que se ve en el otro es propio. De este modo, el ataque, el miedo y la culpa se perciben fuera, y así comienza la larga odisea del ser humano en el mundo de la separación.

No obstante, esta historia no puede terminar de manera trágica. Ninguna historia debe hacerlo. Es precisamente este mecanismo de proyección el que, correctamente utilizado, nos permitirá ir más allá de las nubes y descubrir la Luz que se encuentra detrás de ellas.

Las “nubes” son nuestros hermanos. En ellos vemos reflejado aquello que permanece oculto en nuestra mente. Si somos capaces de trascender la visión limitada que los percibe como seres separados y, en su lugar, los reconocemos como lo que verdaderamente son —una parte del Todo, de la Filiación— entonces descubrimos con alegría que se convierten en la fuente de Luz donde hallamos la verdad y la salvación.

Nuestros hermanos pasan a ser los objetivos sagrados donde podemos dirigir conscientemente la fuerza de nuestro perdón. Y al hacerlo, los resentimientos se disuelven y la luz del mundo vuelve a brillar en nosotros.

Propósito y sentido de la lección:

El propósito de esta lección es establecer una relación directa y sin ambigüedad entre resentimiento y ceguera espiritual.

Después de afirmar en la Lección 68 que el Amor no abriga resentimientos, el Curso da un paso más preciso:

No es que el resentimiento sea incompatible con el Amor en abstracto;
es que el resentimiento bloquea activamente la luz que ya está en ti.

El ego sostiene que:

  • el resentimiento protege,
  • preserva la identidad,
  • confirma que “algo pasó”,
  • mantiene el control moral.

El Curso responde con claridad: el resentimiento no defiende la luz; la oculta.

Instrucciones prácticas:

La práctica es clara y aplicable al instante:

• Observar cada resentimiento cuando aparece.
• No justificarlo ni combatirlo.
• Recordar que su efecto es oscurecer la visión.

Durante el día: Usar la idea especialmente cuando:

  • surja irritación,
  • aparezca juicio automático,
  • la mente repita una historia pasada,
  • se experimente pérdida de paz.

La práctica no consiste en “no sentir”, sino en elegir qué deseas ver.

Aspectos psicológicos y espirituales:

Psicológicamente, esta lección confronta una confusión habitual: “Mi resentimiento es una reacción lógica.”

Psicológicamente, el resentimiento:

  • fija la atención en el pasado,
  • refuerza la identidad herida,
  • alimenta la rumiación,
  • reduce la flexibilidad perceptiva.

Aceptar que mis resentimientos ocultan la luz del mundo en mí produce efectos claros:

• disminuye la compulsión a tener razón,
• suaviza la narrativa del agravio,
• restaura la curiosidad perceptiva,
• devuelve acceso a estados de calma.

El resentimiento deja de verse como “natural” y se reconoce como una distorsión aprendida.

Espiritualmente, esta lección afirma: la luz no desaparece; se vela.

No pierdes la luz por resentirte.
No la destruyes.
No la corrompes.

Simplemente interpones un filtro.

El Curso enseña aquí que la oscuridad no es real en sí misma; es el efecto de una decisión perceptiva incorrecta.

Soltar el resentimiento no crea luz: retira el obstáculo.

Relación con la progresión del Curso:

La secuencia se afina con precisión quirúrgica:

• 67 → Origen: el Amor me creó como Él
• 68 → Naturaleza del Amor: sin resentimientos
• 69 → Efecto del resentimiento: ocultar la luz

Estas tres lecciones forman un bloque indivisible: origen, coherencia y obstáculo.

Aquí el Curso deja claro que el trabajo no es “mejorar la luz”, sino deshacer lo que la oculta.

Consejos para la práctica:

• No usar la idea para reprimir emociones.
• No juzgarte por resentirte.
• No convertir la práctica en autocontrol rígido.

Aplicarla cuando surjan pensamientos como:

• “Tengo derecho a sentirme así.”
• “Esto no se me pasa.”
• “Siempre ocurre lo mismo.”
• “No puedo ver otra cosa.”

Y repetir con suavidad: “Mis resentimientos ocultan la luz del mundo en mí.”

Como acto de honestidad perceptiva, no de culpa.

Conclusión final:

La Lección 69 enseña que no luchas contra la oscuridad, sino contra el velo que tú mismo sostienes.

El resentimiento no es un enemigo externo, sino una elección que puede ser reconsiderada.

El Curso afirma aquí una verdad profundamente liberadora: La luz no está lejos.
Sólo está detrás de lo que me niego a soltar.

Frase inspiradora final: “Cuando dejo de proteger el resentimiento, la luz vuelve a ser evidente.”


Ejemplo-Guía: "Descubriendo a nuestros enemigos, es decir, a nuestros salvadores".


Lo hemos elegido.
Aún estamos a tiempo de no complicarnos la vida, de seguir caminando por la senda que hemos recorrido hasta ahora. Podemos continuar eligiendo ver la vida a nuestra manera, tomar decisiones no desde la libertad, sino inspirados por nuestros miedos, y seguir buscando el bien-estar en lugar del Bien-Ser.

Sin embargo, hemos elegido algo distinto. Hemos decidido ver las cosas de otra manera y estamos aprendiendo cómo hacerlo. Por eso nos encontramos en este punto del camino. Si continuamos avanzando, estamos dando la señal que Dios espera de nosotros, la señal que el Espíritu Santo aguarda con paciencia. Basta con poner una pequeña dosis de voluntad —la justa y necesaria— para permitir que nuestro Padre y la Voz que habla por Él hagan el resto.

Eso es lo único que se nos ha pedido desde el principio: que nuestra voluntad se ponga al servicio de la Voluntad de Dios.

Él desea que sea nuestra voluntad la que se haga, y siempre ha estado, y sigue estando, presente en nuestras vidas.

Con este ejercicio, que complementa el propuesto en la lección, nuestra mente se dispone a ir más allá de las nubes que ocultan la Luz del Mundo. Y alcanzaremos esa Luz a través de nuestros hermanos.

Para ello, debemos identificar a aquellos que despiertan en nosotros el resentimiento. Los observamos y tratamos de descubrir qué es lo que más rechazamos en ellos. Podemos decir, por ejemplo:

  • odio su vanidad,
  • no soporto su orgullo,
  • me irrita su arrogancia,
  • etc.

Ahora, busca dentro de ti, con honestidad y valentía, dónde se encuentra esa misma “nube” en forma de orgullo, vanidad o arrogancia. Hazlo desde la visión del Amor, no desde el juicio, con la certeza de que el rostro que rechazas en tu hermano es tu propio rostro oculto.

Si mantienes esta actitud, podrás atravesar esos nubarrones oscuros y alcanzar la Luz. Cuando llegues a ese estado, darás gracias a tu hermano, porque comprenderás que ha sido tu salvador, y te perdonarás a ti mismo.

La clave de este ejercicio es clara: no juzgar, no condenar, ni a tu hermano, ni, por supuesto, a ti mismo.

Cuando el juicio desaparece, el resentimiento se disuelve y es sustituido por el perdón. Y entonces, la luz del mundo deja de estar oculta en ti y vuelve a brillar sin obstáculos.


Reflexión: Identifica un resentir, ¿cómo te hace sentir? ¿Hay paz en esa emoción?

9 comentarios:

  1. estoy de acuerdo en que la clave para cualquier ser humano esta en sacar de su corazon ; todo resentimiento en contra de cualquier semegante que me haya lastimado de alguna manera en contra de mi misma ho de las sircunstancias que me hayan causado heridas en mi alma, entiendo que de la unica manera en que puedo sanar mi espiritu mi corazon mi cuerpo y mi mente es perdonando ha mis semejantes,perdonar las sircunstancias y perdonarme ha mi misma y quiero hacerlo ahora mismo ,yo perdono ha todo aquel que me haya hecho dano, perdono toda sircunstancia que me haya perjudicado y me perdono ha mi misma por todos mis herrores cometidos en toda mi vida me perdono y perdono de corazontodo lo que de alguna manera me haya cusado mal y me haya lastimado en mi vida.

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  2. Luz para mí en UCDM gracias por ser parte de este aprendizaje, los ejemplos y el sustento a la lección. Estoy en camino y en manos de mi padre. Saludos y espero conocerte algún día. Un abrazo maestro de luz.

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    1. Gracias Hola por tu apoyo y consideración. Un fraternal y luminoso abrazo.

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  3. Ir reconociendo nuestros resentimientos perdonarnos, quitarlos de nuestras emociones cambiarlas por sentimientos de amor....
    Creo que estoy teniendo un avance.
    Muchas gracias por tu ayuda

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  4. Juan Jose gracias infinitas por tan luminoso acompañamiento. 🙏Abrazo fraternal.

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  5. Veo en mundo Santo y Perdonado,adónde Todos Somos Hermanos♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏

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  6. Me Perdono a mi mismo y Perdono a mi Hermano,porque Todos Somos Uno🙏🙏🙏🙏🙏🤍🤍🤍🤍🤍💙💙💙💙✨✨✨✨✨✨🥳🥳🥳🥳🥳🥳🥳🥳

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