domingo, 16 de febrero de 2025

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 47

LECCIÓN 47

Dios es la fortaleza en la que confío.

1. Si sólo confías en tus propias fuerzas, tienes todas las razones del mundo para sentirte aprensivo, ansioso y atemorizado. 2¿Qué puedes predecir o controlar? 3¿Qué hay en ti con lo que puedas contar? 4¿Qué te podría capacitar para ser consciente de todas las facetas de un problema, y de resolverlos de tal manera que de ello sólo resultase lo bueno? 5¿Qué hay en ti que te permita poder reconocer la solución correcta, y garantizar su consecución?

2. Por ti mismo no puedes hacer ninguna de esas cosas. 2Creer que puedes es poner tu confianza en algo que no es digno de ella, y justificar el miedo, la ansiedad, la depresión, la ira y el pesar. 3¿Quién puede depositar su fe en la debilidad y sentirse seguro? 4Por otra parte, ¿quién puede depositar su fe en la fortaleza y sentirse débil?

3. Dios es tu seguridad en toda circunstancia. 2Su Voz habla por Él en toda situación y en todos los aspectos de cada situación, diciéndote exactamente qué es lo que tienes que hacer para invocar Su fortaleza y Su protección. 3En esto no hay excepciones porque en Dios no hay excepciones. 4Y la Voz que habla por Él piensa como Él.

4. Hoy trataremos de llegar más allá de tu debilidad hasta la Fuente de la verdadera fortaleza. 2Son necesarias hoy cuatro sesiones de práctica de cinco minutos cada una, aunque se te exhorta a que hagas más y a que les dediques más tiempo. 3Cierra los ojos y comienza como de costumbre repitiendo la idea de hoy. 4Luego dedica un minuto o dos a buscar situaciones en tu vida que hayas revestido de temor, y desecha cada una de ellas diciéndote a ti mismo:

5Dios es la fortaleza en la que confío.

5. Trata ahora de deslizarte más allá de todas las preocupaciones relacionadas con tu propia sensación de insuficiencia. 2Es obvio que cualquier situación que te causa inquietud está asociada con sentimientos de insuficiencia, pues, de lo contrario, creerías que puedes lidiar con la situación con éxito. 3Confiando en ti mismo no es la manera de adquirir confianza. 4Mas la fortaleza de Dios en ti tiene éxito en todo.

6. Reconocer tu propia debilidad es un paso necesario para la corrección de tus errores, pero no es suficiente para darte la confianza que necesitas, y a la que tienes derecho. 2Debes adquirir asimismo la conciencia de que confiar en tu verdadera fortaleza está plenamente justificado en relación con todo y en toda cir­cunstancia.

7. En la última fase de cada sesión de práctica, trata de llegar muy hondo dentro de tu mente a un lugar de verdadera seguridad. 2Reconocerás que has llegado cuando sientas una profunda sensación de paz, por muy breve que sea. 3Despréndete de todas las trivialidades que bullen y burbujean en la superficie de tu mente, y sumérgete por debajo de ellas hasta llegar al Reino de los Cielos. 4Hay un lugar en ti donde hay perfecta paz. 5Hay un lugar en ti en el que nada es imposible. 6Hay un lugar en ti donde mora la fortaleza de Dios.

8. Repite la idea frecuentemente en el transcurso del día. 2Úsala como respuesta a cualquier cosa que te perturbe. 3Recuerda que tienes derecho a la paz porque estás depositando tu confianza en la fortaleza de Dios.

¿Qué me enseña esta lección?

La personalidad identificada con el ego busca la confianza, la fortaleza, fuera de sí misma. Cuando se enfrenta a las dificultades, busca en los demás a la persona que le aporte la ayuda necesaria para solucionar su dificultad.

Ese comportamiento es fruto de la conciencia de separación, de la falta de autoconocimiento. La verdadera identidad del Ser no se encuentra, aún, integrada en la consciencia. Para el ego es vital seguir buscando, en el exterior, las respuestas que le permitan seguir creyendo en el mundo que ha fabricado. De hecho, su existencia depende en exclusividad de seguir creyendo en el mundo que percibe, en el mundo de la forma. Sin embargo, ese mundo no le aporta, por mucho que la busque, la solución definitiva que ha de permitirle gozar de la paz, de la alegría, de la felicidad, de la vida.

El ego deposita toda su confianza, toda su fortaleza, en el "dios de la posesión". Desde su primer acto de conciencia, se lanza a la desenfrenada aventura de poseer, lo que le lleva a atesorar todo cuanto se cruza en su existencia. Se siente necesitado, un ser escaso, y el "tener" se convierte en su principal objetivo en lo que llama "vida". Su creencia de que dar es perder lo convierte en un ser celoso de lo que posee.

Tan sólo cuando se adquiere la comunión con la naturaleza divina, podremos encontrar el poder, la fortaleza, dentro de nosotros mismos y, en ese encuentro, descubrir la respuesta a nuestras necesidades.

Hoy me he hecho una pregunta que me gustaría compartir y desarrollar en el Ejemplo-Guía de esta lección.

Propósito y sentido de la lección:

El propósito de esta lección es deshacer la creencia de que la confianza puede depositarse en algo externo o personal: el cuerpo, las capacidades individuales, las circunstancias, las personas o el futuro.

Hasta ahora, el ego se ha sostenido sobre otra premisa básica:

“Estoy seguro si controlo, si me defiendo, si anticipo, si me esfuerzo.”

Desde esa idea surge la ansiedad, la vigilancia constante y la sensación de vulnerabilidad. El Curso corrige esta creencia afirmando que la verdadera fortaleza no es algo que el yo deba construir, sino algo que ya está dado en Dios.

Esta lección no niega la experiencia de confiar, sino que corrige su fundamento.
No se trata de aprender a confiar mejor, sino de reconocer en qué estoy confiando realmente.

Cuando acepto que Dios es la fortaleza en la que confío, la confianza deja de ser una estrategia mental y se convierte en reposo interior.

Instrucciones prácticas:

La práctica mantiene la sencillez característica del Curso:

  • Aplicaciones breves y frecuentes durante el día.
  • Uso inmediato cuando aparezcan:
    • miedo,
    • inseguridad,
    • sensación de debilidad,
    • necesidad de protegerse,
    • preocupación por el futuro.

La lección no pide analizar las causas del miedo ni demostrar valentía.

La práctica consiste en recordar la Fuente de la fortaleza y permitir que la mente deje de apoyarse en defensas ilusorias.

No se nos pide que seamos fuertes, sino que dejemos de buscar fortaleza donde no existe.

Aspectos psicológicos y espirituales:

Psicológicamente, esta lección confronta una creencia profundamente arraigada:

“Debo ser fuerte por mí mismo.”

Desde esta creencia surge el agotamiento emocional, la hipervigilancia y el miedo a fallar. El ego confunde fortaleza con resistencia y control, y por eso vive en tensión permanente.

Aceptar que Dios es la fortaleza en la que confío produce un efecto psicológico inmediato:

  • disminuye la presión interna,
  • se relaja la necesidad de control,
  • aparece una sensación de sostén.

No porque desaparezcan los desafíos, sino porque ya no se viven como amenazas personales.

Espiritualmente, esta lección afirma una verdad central del Curso: La fortaleza no pertenece al yo separado, sino a la Fuente.

Confiar en Dios no significa delegar responsabilidades externas, sino retirar la fe puesta en el ego. La verdadera fortaleza no defiende, no ataca y no se justifica; simplemente es.

Aquí se refuerza una enseñanza clave del Texto: la debilidad es una ilusión nacida de la creencia en la separación. Al recordar nuestra unión con Dios, la debilidad pierde todo fundamento.

Cuando la mente deja de identificarse con su fragilidad imaginada, la fortaleza se revela como algo natural.

Relación con el Curso:

La progresión sigue siendo clara y coherente:

  • 42 → Dios es mi fortaleza
  • 43 → Dios es mi Fuente
  • 44 → Dios es la Luz en la que veo
  • 45 → Dios es la Mente con la que pienso
  • 46 → Dios es el Amor en el que perdono
  • 47 → Dios es la fortaleza en la que confío

Después de corregir:

  • desde dónde me sostengo,
  • desde dónde veo,
  • desde dónde pienso,
  • desde dónde perdono,

el Curso consolida ahora desde dónde confío.

Aquí se deshace otra defensa esencial del ego:
la creencia de que la seguridad depende del esfuerzo personal.

Consejos para la práctica:

  • No intentar “sentirse fuerte”.
  • No negar el miedo.
  • No usar la idea como afirmación defensiva.
  • No evaluar si la confianza “funciona”.

Aplicar la idea especialmente cuando aparezcan pensamientos como:

  • “No puedo con esto”,
  • “Tengo que protegerme”,
  • “Y si sale mal…”,
  • “No soy suficiente”.

La lección no pide valentía, pide rendición de la falsa autosuficiencia.

Conclusión final:

La Lección 47 enseña que la inseguridad no proviene de lo que ocurre, sino de haber puesto la confianza en una fuente equivocada.

Cuando acepto que Dios es la fortaleza en la que confío:

  • el miedo pierde su base,
  • la tensión se disuelve,
  • la mente descansa.

Aquí el Curso consolida otra verdad profundamente liberadora:

No necesito protegerme, porque no soy el origen de mi propia fortaleza.

Y en ese reconocimiento, la confianza deja de ser un acto mental
y se convierte en un estado natural.

Frase inspiradora:

“Cuando dejo de sostenerme solo, la fortaleza que siempre estuvo ahí se hace evidente.”

Ejemplo-Guía: ¿Cómo podemos resolver nuestros problemas?

Es evidente que la pregunta la hago desde conciencia de ego. Lo hago así, pues me interesa poner de manifiesto su "modus operandi". Lo que llamamos "problema", para el ego, siempre es una percepción, por lo que trata de resolverlo, no en su punto de origen, sino donde fue experimentado.

Por ejemplo, en un problema de relación, el ego enfocará su estrategia tratando los efectos conflictivos, pero de este modo, no tardará en darse cuenta de que en ese nivel no encontrará la solución, pues ésta se encuentra en su origen, es decir, en los pensamientos identificados con la creencia en la separación.

Por lo tanto, no es en manos del ego donde debemos dejar la búsqueda de la solución de lo que llamamos problemas, sino en las manos del Espíritu Santo, al cual tan solo le inspira el deseo de resolver desde la integridad, lo que le lleva a encontrar la causa en la mente, donde deshace el error.

Un Curso de Milagros nos dice: “No sabes cuál es el significado de nada de lo que percibes. Ni uno solo de los pensamientos que albergas es completamente verdadero. Reconocer esto sienta las bases para un buen comienzo. No es que estés desencaminado, es que no has aceptado ningún guía. De lo que más necesidad tienes es de aprender a percibir, pues no entiendes nada. Reconoce esto, pero no lo aceptes, pues el entendimiento es tu herencia (T-11.VIII.3:1-6)". 

El Espíritu Santo nos dará la respuesta para cada problema específico mientras creamos que los problemas son específicos. Su respuesta es a la vez una y muchas mientras sigamos creyendo que el que es Uno es muchos.

¿Cómo resuelve el Espíritu Santo lo que llamamos problemas?

Las actuaciones inspiradas por el Espíritu Santo se caracterizan por su sello particular: “Aquello que resuelva será siempre una solución en la que nadie pierde. Y esto tiene que ser verdad porque Él no le exige sacrificios a nadie. Cualquier solución que le exija a alguien la más mínima pérdida, no habrá resuelto el problema, sino que lo habrá empeorado, haciéndolo más difícil de resolver y más injusto (T-25.IX.3:1-3)”.

Otra cuestión importante que nos ayuda a reconocer su "inspiración" es la siguiente: “Es imposible que el Espíritu Santo pueda ver cualquier clase de injusticia como la solución. Para Él, lo que es injusto tiene que ser corregido porque es injusto. Y todo error es una percepción en la que, como mínimo, se ve a uno de los Hijos de Dios injustamente. De esta forma es como se priva de justicia al Hijo de Dios. Cuando se considera a alguien un perdedor, se le ha condenado. Y el castigo, en vez de la justicia, se convierte en su justo merecido (T-25.IX.3:4-9)".

“Ver la inocencia hace que el castigo sea imposible y la justicia inevitable. La percepción del Espíritu Santo no da cabida al ataque. Lo único que podría justificar el ataque son las pérdidas, y Él no ve pérdidas de ninguna clase (T-25.IX.4:1-3)".

“El ego, ya lo hemos adelantado, resuelve problemas de otra manera. Pues ve la solución a cualquier problema como un estado en el que se ha decidido quién ha de ganar y quién ha de perder; con cuánto se va a quedar uno de ellos y cuánto puede todavía defender el perdedor (T-25.IX.4:4-5)".

Desde las enseñanzas del Curso, “ningún problema se puede resolver mediante la venganza, que en el mejor de los casos no haría sino dar lugar a otro problema (T-25.IX.4:7)".

“La forma en que el Espíritu Santo resuelve todo problema es la manera de solventarlo. El problema queda resuelto porque se ha tratado con justicia. Hasta que esto no se haga, seguirá repitiéndose porque aún no se habrá solventado. El principio según el cual la justicia significa que nadie puede perder es crucial para el objetivo de este curso. Pues los milagros dependen de la justicia. Mas no como la ve el mundo, sino como la conoce Dios y como este conocimiento se ve reflejado en la visión que ofrece el Espíritu Santo (T-25.IX.5:1-6)". 

Reflexión: ¿Crees que para que una situación de conflicto de relación se solucione, alguien tiene que perder o ganar?

23 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Hola !! Muchas gracias , a estas pagina recurro cuando quiero comprender aun mas cada leccion , Asia que muchisimas gracias por Toda TU ayuda .

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  2. Desde que encontré esta página, todos los días la leo y trato de poner en práctica. Es de mucha ayuda para mi. Gracias

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  3. Muchas gracias Juan José! No sabes a cuántas personas nos ayudas en el día a día a encontrar nuestra paz interior.

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  5. Buen día....es un consuelo saber que Dios, y el Espíritu Santo nos dan fortaleza, y justicia...divina, para todos nuestros conflictos.... muchas gracias....

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  6. Juan Jose gracias por tu sencilla manera de aplicación de cada lección al dia a día de este mundo ilusorio, fue de mucha utilidad tu explicación de la leccion DIOS ES LA FORTALEZA EN QUE CONFIO..Gracias y todos los días te leo desde que te encontre...Bendito seas!!!!

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  7. Hola, muchas gracias J. José, todo se entiende con claridad bajo la lupa de tu explicación.
    Qué haríamos sin esa visión, sin ese amor, sin esa fortaleza que tenemos por ser hijos de Dios.
    Saludos.

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  8. Agradecida, agradecida y agradecida infinitamente

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  9. R: Yo creo que todo debe ser equitativo.
    J.j muchas gracias por la explicación de las lecciones me han ayudado demasiado para entender el curso gracias 🙏

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  10. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  11. Sin Dios no Soy Nada,el me guía y inspira con Su Santo Espíritu para que se cumpla su Santa y Verdadera Voluntad♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏

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  12. Yo Soy Abundancia,Yo Soy Amor,Yo Soy Paz Yo Soy Dios Expresándose a través de mi🙏🙏🙏🙏🙏🙏✨✨✨✨✨✨💙💙💙💙💙💙🤍🤍🤍🤍🤍🤍🤍🥳🥳🥳🥳🥳🥳🥳🥳🥳🥳🥳🥳

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  13. Comparto que la justicia entendida como castigo no acaba con el problema, sino que lo prolonga y agranda

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