2. Pero si bien Dios no perdona, Su Amor es, no obstante, la base del perdón. 2El miedo condena y el amor perdona. 3El perdón, pues, des-hace lo que el miedo ha producido, y lleva de nuevo a la mente a la conciencia de Dios. 4Por esta razón, al perdón puede llamársele verdaderamente salvación. 5Es el medio a través del cual desaparecen las ilusiones.¿Qué me enseña esta lección?
Nada es real si está fuera de Dios.
El conocimiento de la Unidad nos permite comprender que todo lo verdadero es real porque se encuentra dentro de la Matriz Divina. Nosotros, como Hijos de Dios, podemos crear, expandiéndonos, pero nuestras creaciones verdaderas serán aquellas que den testimonios de la Unidad.
El ego, en cambio, la expresión temporal con la que nos hemos identificado, se encuentra en la fase de identificación con la separación. Desde este punto de percepción, ataca y siente miedo del ataque de los demás, promoviendo el sentimiento de venganza, para sentirse seguro del daño exterior.
Castiga y es castigado. Se cree un pecador y trata de redimir su culpa con el autocastigo.
Es necesario que nos liberemos de esa percepción errónea y encontremos el punto de comunión con nuestro Ser, el rostro de nuestra divinidad. Dios no perdona, porque no ve el pecado en Su Hijo, sino la impecabilidad.
He cerrado los ojos y por mi mente han desfilado aquellos a los que necesito perdonar. Pero he tomado consciencia de que estaba en un error. No es a ellos a los que debo perdonar, sino a mí mismo, pues es mi juicio condenatorio, proyectado sobre ellos, el que me mantiene prisionero de la necesidad de perdonar.
Perdonar es amar. Perdonar es no juzgarnos condenatoriamente y reconocer que no hay culpa en nuestras actuaciones, ni en la de los demás. El amor y el perdón corrigen milagrosamente el error. La culpa y la condena exigen castigo y dolor.
¿Nos produce miedo esta afirmación? ¿Debemos pasar por alto el daño que nos causan los demás? ¿Cómo vamos a poder perdonar las acciones de aquellos que atentan contra la vida de los demás? ¿Qué es el perdón?
Dios no perdona, porque nunca ha condenado. Así da comienzo esta importante lección. Pero también recoge el Curso, en el Principio 21, de los Milagros, que éstos son expresiones naturales de perdón y que por medio de los milagros aceptamos el perdón de Dios al extenderlo a otros.
El perdón tiene que conllevar corrección; de lo contrario, es un gesto vacío. ¿Qué significa esto? ¿Qué hay que corregir?
El Hijo de Dios debe corregir que “la traición que cree haber cometido sólo tuvo lugar en ilusiones, y todos sus 'pecados' no son sino el producto de su propia imaginación. De hecho, su realidad es eternamente inmaculada. El Hijo de Dios no necesita ser perdonado, sino despertado. En sus sueños se ha traicionado a sí mismo, a sus hermanos y a su Dios. Mas lo que tiene lugar en sueños no tiene lugar realmente (T-17.I.1:1-5)".
Me pregunto si realmente, desde la visión del ego, se puede perdonar. UCDM nos enseña que “nadie puede perdonar un pecado que considere real (T-27.II.2:4)".
“El perdón no es piedad, la cual no hace sino tratar de perdonar lo que cree que es verdad. El verdadero perdón no establece primero que el pecado sea real para luego perdonarlo. Nadie que esté hablando en serio diría: "Hermano, me has herido. Sin embargo, puesto que de los dos yo soy el mejor, te perdono por el dolor que me has ocasionado". Perdonarle y seguir sintiendo dolor es imposible, pues ambas cosas no pueden coexistir. Una niega a la otra y hace que sea falsa (T-27.II.2:6-10)".
El perdón no es real a menos que nos brinde curación a nuestro hermano y a nosotros.
“El perdón es lo que sana la percepción de la separación. Es necesario que percibamos correctamente a nuestro hermano debido a que las mentes han elegido considerarse a sí mismas como entidades separadas (T-3.V.9:1-2)".
Propósito y sentido de la lección
Desde esa idea, el perdón se convierte en:
- un esfuerzo,
- una concesión,
- un sacrificio,
- o una forma sutil de superioridad moral.
El Curso corrige esta visión mostrando que el
perdón verdadero no procede del yo individual, sino del Amor de Dios. Si Dios
es la Fuente, la Fortaleza, la Luz y la Mente, también es el Amor desde el que
se perdona.
Esta lección no invalida la experiencia de
perdonar, sino que corrige su origen.
No se trata de aprender a perdonar mejor, sino de reconocer desde dónde
perdono.
Cuando acepto que Dios es el Amor en el que perdono, el perdón deja de ser
una tarea personal y se convierte en un efecto natural de la sanación.
Instrucciones prácticas:
La práctica conserva la simplicidad radical del Curso:
- Aplicaciones
breves y frecuentes a lo largo del día.
- Uso
inmediato cuando aparezcan:
- resentimiento,
- irritación,
- juicio,
- recuerdo
de una ofensa,
- sensación
de haber sido tratado injustamente.
La lección no pide analizar el pasado ni
justificar el daño, ni tampoco forzar un sentimiento de amor.
La práctica consiste en recordar la Fuente del
perdón y permitir que la percepción sea reinterpretada.
No se nos pide que perdonemos “desde nuestra
capacidad”,
sino que dejemos de perdonar solos.
Aspectos psicológicos y espirituales:
Psicológicamente, esta lección confronta una creencia muy arraigada:
“Perdonar es difícil porque lo que pasó fue real.”
Desde esta creencia, el perdón se vive como pérdida, renuncia o negación
del dolor. El ego intenta perdonar sin sanar, y eso genera:
- resistencia,
- culpa,
- agotamiento
emocional,
- perdón
parcial o condicionado.
Aceptar que Dios es el Amor en el que perdono
tiene un efecto psicológico inmediato:
la carga emocional disminuye, el recuerdo pierde fuerza y el conflicto deja de
ser personal.
No porque se niegue la experiencia, sino porque ya
no se la interpreta desde la culpa.
Espiritualmente, esta lección afirma una verdad central del Curso:
El perdón no es un acto humano, sino una función del Amor.
Perdonar con Dios no significa excusar el error,
sino reconocer que el error no tuvo efectos reales en la verdad. El perdón
verdadero no juzga, no compara ni evalúa; simplemente deshace la ilusión de
ataque.
Aquí se refuerza una enseñanza clave del Texto: el Espíritu Santo no nos
pide que fabriquemos perdón, sino que retiremos la creencia en la culpa.
Cuando la mente deja de atribuir realidad al daño, el perdón surge sin
esfuerzo.
Relación con el Curso:
La progresión sigue siendo clara y profundamente coherente:
- 42 → Dios es
mi fortaleza
- 43 → Dios es
mi Fuente
- 44 → Dios es
la Luz en la que veo
- 45 → Dios es
la Mente con la que pienso
- 46 → Dios es
el Amor en el que perdono
Después de corregir:
- desde
dónde me sostengo,
- desde
dónde veo,
- desde
dónde pienso,
el Curso llega a una consecuencia inevitable: ¿desde dónde perdono?
Aquí se desmonta otra defensa esencial del ego:
la idea de que el perdón es una decisión personal basada en el mérito o la
gravedad de la falta.
Consejos para la práctica:
- No
intentar “sentir amor” por quien juzgas.
- No forzar
el perdón.
- No usar
el perdón como herramienta de control o superioridad.
- No
evaluar si “ya has perdonado”.
Aplicar la idea especialmente cuando surjan pensamientos como:
- “No
debería sentir esto”,
- “Esto no
es perdonable”,
- “Aún me
duele”,
- “No puedo
perdonar”.
La lección no pide que perdones mejor,
sino que entregues el perdón al Amor que no juzga.
Conclusión final:
La Lección 46 enseña que el conflicto relacional
no procede de lo que el otro hizo, sino de la creencia de que yo debo perdonar
desde mi propio yo.
Cuando acepto que Dios es el Amor en el que perdono:
- el
resentimiento pierde su fundamento,
- el juicio
se disuelve,
- la
memoria deja de atacar.
Aquí el Curso consolida otra verdad liberadora:
No tengo que aprender a perdonar, tengo que dejar de perdonar solo.
Y cuando el perdón deja de ser personal, la paz se extiende sin esfuerzo.
Frase inspiradora:
“Cuando no perdono desde mi miedo, sino desde el Amor que me sostiene, el
perdón ocurre y la paz se revela.”
Ejemplo-Guía: "No puedo perdonar el daño que me han causado mis padres"
En este ejemplo, vamos a aplicar la enseñanza del perdón, tal y como nos la enseña UCDM. Estamos en la lección 46 y, en las 45 lecciones anteriores, hemos ido adquiriendo una nueva visión de cómo podemos dirigir nuestra mente a la hora de percibir el mundo ilusorio al que le hemos otorgado realidad. Con todo ello, hoy se nos brinda la oportunidad de dar un importante paso en nuestro proceso conciencial: aplicar nuestra condición divina extendiendo la esencia de lo que somos, el Amor, a través del perdón.
Nuestro razonamiento debe basarse en la verdad, pues si no lo hacemos, cualquier aplicación que hagamos de la mente nos llevará a dar credibilidad a la ilusión. Por lo tanto, la primera reflexión que debemos hacernos ante una experiencia como la que analizamos en el ejemplo es tener la certeza de que estamos ante una percepción ilusoria, no real, cuyo propósito más elevado es permitirnos ser conscientes de la verdadera realidad, esto es, su ilusión.
Si no es real, si nuestra mente no la condena, no la juzga condenatoriamente, ello significa que nuestra mente está sana y ese estado de plenitud nos lleva a experimentar la paz y la felicidad.
Si nuestra mente está sana, no percibirá separación y, por ello, no verá esa relación familiar desde el dolor; nunca se dirá que el daño que le hayan causado sus padres no se merezca ser perdonado, pues no verá el daño, no verá el ataque, tan sólo verá la oportunidad de expandir su amor a través del perdón, con lo cual estará sanando a sus padres y a sí mismo.
El perdón es la respuesta a cualquier clase de ataque. De esta manera, se cancelan los efectos del ataque, y se responde al odio en nombre del amor.
Tomo prestadas del Curso, las siguientes palabras, que nos permitirán comprender lo que hemos dicho:
“¿Cuán dispuesto estás a perdonar a tu hermano? ¿Hasta qué punto deseas la paz en lugar de los conflictos interminables, el sufrimiento y el dolor? Estas preguntas son en realidad la misma pregunta, aunque formuladas de manera diferente. En el perdón reside tu paz, pues en él radica el fin de la separación y del sueño de peligro y destrucción, de pecado y muerte, de locura y asesinato, así como de aflicción y pérdida. Éste es el "sacrificio" que pide la salvación, y, a cambio de todo ello, gustosamente ofrece paz (T-29.VI:1-5)".
Debemos contemplar a nuestro hermano con el deseo de verlo tal como es. Y no excluir ninguna parte de él, en nuestro deseo de que se cure. Curar es hacer íntegro. Y a lo que es íntegro no le pueden faltar partes que se hayan dejado afuera. El perdón consiste en reconocer esto, y en alegrarnos de que no haya ninguna forma de enfermedad que el milagro no tenga el poder de curar.
No me he podido resistir ante tanta belleza. Os dejo esta joya del Curso:
“¡Imagínate cuán hermosos te parecerán todos aquellos a quienes hayas perdonado! En ninguna fantasía habrás visto nunca nada tan bello. Nada de lo que ves aquí, ya sea en sueños o despierto, puede compararse con semejante belleza. Y no habrá nada que valores tanto como esto ni nada que tengas en tanta estima. Nada que recuerdes que en alguna ocasión hiciera cantar a tu corazón de alegría te brindó ni una mínima parte de la felicidad que esta visión ha de brindarte. Pues gracias a ella podrás ver al Hijo de Dios. Contemplarás la belleza que el Espíritu Santo adora contemplar, y por la que le da gracias al Padre. Él fue creado para ver esto por ti hasta que tú aprendas a verlo por tu cuenta. Y todas Sus enseñanzas conducen a esa visión y a dar gracias con Él (T-17.II.1:1-9)".
Reflexión: ¿Cómo entiendes el perdón?


♥
ResponderEliminarHoy me perdono a mi mismo.
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ResponderEliminarbuen día... la clase explica claramente.que si no condenamos,no teneos nada que perdonar..y si hacemos la tarea del niño inocente,sincero,y puro, seremos felices internamente.. El Amor de Dios Perdona..Gracias....
ResponderEliminarGRACIAS
ResponderEliminarHola.
ResponderEliminarViendo a mi hermano santo siento paz,gracias al E.S
perdono.
Gracias.
Hoy.
ResponderEliminarHoy me perdono.
Y Es in trabajo constante.
HOY ABRAZO MI DOLOR Y ME PERDONO POR TODOS ESOS JUICIOS QUE HICE .VEO A MI HERMANO CON AMOR CON SUS LUCES Y SOMBRAS .
ResponderEliminarGracias x esta lección
ResponderEliminarGracias J.J
ResponderEliminarPerdonar es curarme a mi misma
ResponderEliminarVeo a todos mis hermanos perdonados con los ojos del Espíritu Santo que vive en mi♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏
ResponderEliminarYo Soy Perdón,Yo Soy Amor,Yo Soy Espiación....El Espíritu Santo es mi guía y yo Soy su humilde Instrumento🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏✨✨✨✨✨✨✨✨✨💙💙💙💙💙💙💙🤍🤍🤍🤍🤍🤍🤍🤍🤍🤍🤍🤍🥳🥳🥳🥳🥳🥳🥳🥳🥳🥳🥳🥳🥳
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