miércoles, 5 de febrero de 2025

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 36

LECCIÓN 36

Mi santidad envuelve todo lo que veo.

1. La idea de hoy extiende la idea de ayer del que percibe a lo percibido. 2Eres santo porque tu mente es parte de la de Dios. 3puesto que eres santo, tu visión no puede sino ser santa también. 4"Impecabilidad" quiere decir libre de pecado. 5No se puede estar libre de pecado sólo un poco. 6O bien eres impecable o bien no lo eres. 7Si tu mente es parte de la de Dios tienes que ser impecable, pues de otra forma parte de Su Mente sería pecaminosa. 8Tu visión está vinculada a Su santidad, no a tu ego, y, por lo tanto, no tiene nada que ver con tu cuerpo.

2. Hoy se requieren cuatro sesiones de práctica de tres a cinco minutos cada una. 2Trata de distribuirlas equitativamente y de hacer las aplicaciones más cortas a menudo para así asegurar tu protección durante todo el día. 3Las sesiones de práctica más largas deben hacerse de la siguiente forma:

3. Cierra primero los ojos y repite la idea de hoy varias veces lentamente. 2Luego ábrelos y mira a tu alrededor con bastante lentitud, aplicando la idea de manera específica a cualquier cosa que notes en tu ligera inspección. 3Di, por ejemplo:

4Mi santidad envuelve esa alfombra.
5Mi santidad envuelve esa pared.
6Mi santidad envuelve estos dedos.
7Mi santidad envuelve esa silla.
8Mi santidad envuelve ese cuerpo.
9Mi santidad envuelve esta pluma.

10Cierra los ojos varias veces durante estas sesiones de práctica y repite la idea para tus adentros. 11Luego ábrelos y continúa como antes.

4. Para las sesiones de práctica más cortas, cierra los ojos y repite la idea; mira a tu alrededor mientras la repites de nuevo y finaliza con una repetición adicional con los ojos cerrados. 2Todas las aplicaciones, por supuesto, deben llevarse a cabo con bastante lentitud y con el menor esfuerzo y prisa posibles.

¿Qué me enseña esta lección?

Esta lección me recuerda que, si mi mente forma parte de la Mente de Dios, mi santidad no puede ser parcial ni condicional. No es algo que deba alcanzar, demostrar o merecer. Es un hecho. Por eso, todo lo que veo queda envuelto por ella, no porque yo lo haga santo, sino porque mi verdadera Identidad es santa.

Este ejercicio es fundamental porque me invita a expresar lo que soy en verdad, dejando de dar protagonismo al ego. Cuando permito que el ego interprete mi vida, lo hace desde sus creencias de separación, culpa y miedo. Pero cuando acepto mi santidad, esas interpretaciones pierden autoridad. No lucho contra el ego; simplemente dejo de creerle.

Ser santo, según el Curso, no significa comportarse de una determinada manera ni cumplir un ideal moral. Significa ser Uno, sin opuestos ni jerarquías, con toda la Filiación. La santidad no es un logro personal, sino la condición natural de lo que Dios crea. Y la única forma de expresarla es a través del Amor, que no juzga ni excluye.

La pregunta no es cómo convertirme en santo, sino cómo hacer consciente mi santidad.

Un Curso de Milagros ofrece una referencia clara cuando habla de la Regla de Oro. No como una norma ética externa, sino como una consecuencia directa de la percepción correcta. Solo puedo tratar al otro con amor si lo percibo tal como es, y solo puedo percibirlo correctamente si me reconozco a mí mismo como santo. Tal como me perciba, así percibiré a los demás; y tal como perciba, así actuaré.

“La Regla de Oro te pide que te comportes con los demás como tú quisieras que ellos se comportasen contigo. Esto significa que tanto la percepción que tienes de ti como la que tienes de ellos debe ser fidedigna. La Regla de Oro es la norma del comportamiento apropiado. Tú no puedes comportarte de manera apropiada a menos que percibas correctamente. Dado que tú y tu prójimo sois miembros de una misma familia en la que gozáis de igual rango, tal como te percibas a ti mismo y tal como lo percibas a él, así te comportarás contigo mismo y con él. Debes mirar desde la percepción de tu propia santidad a la santidad de los demás” (T-1.III.6:2-7).

Desde la perspectiva del ego, la santidad se asocia a comportamientos excepcionales, sacrificio, pureza moral o vidas ejemplares. Bajo esta visión, unos son santos y otros no; unos merecen y otros fallan. Este planteamiento pertenece al pensamiento dual del ego, que necesita opuestos para sostenerse: santo/pecador, bueno/malo, digno/indigno.

Asignar la santidad en función del comportamiento es, en sí mismo, un juicio. Y todo juicio refuerza la separación, la culpa y el miedo. No es casual que esta lógica haya impregnado los sistemas religiosos: el ego proyecta su sistema de pensamiento y fabrica estructuras que lo validan.

El Curso es radicalmente claro: “Los Hijos de Dios son santos, y los milagros honran su santidad.” (T-1.I.31:3).
No hay excepciones.

La Expiación no nos hace santos, porque nunca dejamos de serlo. Su función es simplemente llevar lo que hemos inventado —la imagen falsa, la culpa, la identidad separada— ante la verdad de lo que somos. La luz no crea la santidad; solo disuelve la ilusión que parecía ocultarla.

Esta lección me enseña, por tanto, que no necesito cambiar nada en el mundo para experimentar la paz. Necesito aceptar mi santidad y, desde ella, permitir que todo lo que veo sea reinterpretado. Al hacerlo, no solo reconozco mi verdad, sino que la extiendo, y eso es lo que el Curso llama un milagro.

Propósito y sentido de la lección:

La Lección 36 declara su propósito de forma explícita en su primera frase: extender la idea de ayer desde el perceptor a lo percibido.

En la Lección 35 se aceptó una verdad acerca de la mente: que es parte de la Mente de Dios. En esta lección, el Curso da el paso lógico siguiente:
si la mente es una extensión de la Santidad de Dios, la percepción que procede de ella no puede quedar fuera de esa santidad.

El propósito central no es santificar el mundo como entidad objetiva, sino corregir la relación que la mente establece con lo que percibe. El texto es muy preciso: la santidad no está en las cosas, sino en la relación mental que se mantiene con ellas.

Así, esta lección desmantela la creencia de que el mundo tiene un significado independiente del perceptor.

Instrucciones prácticas:

La práctica de la lección es deliberadamente simple y sin variaciones:

  • Aplicar la idea a todo lo que se ve, sin excepción.
  • Incluir tanto lo agradable como lo desagradable.
  • No hacer distinciones ni jerarquías.

La fórmula es única y literal:

“Mi santidad envuelve esto.”

Durante el día, la idea debe usarse especialmente cuando algo perturbe la paz, lo que indica que la práctica no es contemplativa en abstracto, sino correctiva.

No se pide análisis, reflexión ni cambio emocional previo. Solo aplicación.

Aspectos psicológicos y espirituales:

Desde el punto de vista psicológico, la lección confronta una creencia fundamental del sistema de pensamiento del ego: la idea de que hay cosas “fuera” que poseen por sí mismas un valor positivo o negativo.

El texto la niega directamente al afirmar que la santidad no se encuentra en ninguna cosa por sí misma. Esto implica que la reacción emocional no está causada por el objeto, sino por la relación mental que se establece con él.

La instrucción de no distinguir entre lo agradable y lo desagradable apunta directamente a la raíz del conflicto psicológico: la tendencia a fragmentar la experiencia en opuestos.

Espiritualmente, la afirmación central aparece en el párrafo 3: “Mientras no veas la santidad en todo, no conocerás tu propia santidad.”

Aquí el Curso establece una condición clara: el autoconocimiento depende de la percepción no selectiva. La santidad es descrita como una sola, indivisible y sin opuestos, lo que excluye toda posibilidad de santidad parcial.

Esto significa que: no puede reservarse para uno mismo, no puede excluir personas, objetos o situaciones, no puede coexistir con juicios selectivos.

Ver santidad solo en uno mismo sería aún una forma de separación.

Relación con el resto del Curso:

La Lección 36 encaja de forma exacta en la progresión del Libro de Ejercicios:

  • Tras reconocer que Dios está en todo lo que veo (29),
  • y que Dios está en mi mente (30),
  • se afirma ahora que la santidad de esa mente envuelve la percepción.

Esta lección prepara directamente las siguientes:

  • Mi santidad bendice al mundo (37),
  • No hay nada que mi santidad no pueda hacer (38),
  • Mi santidad es mi salvación (39).

Es el paso que convierte la corrección interior en extensión perceptiva.

Consejos para la práctica:

El propio texto sugiere cómo practicar correctamente:

  • No intentar sentir santidad.
  • No buscar experiencias especiales.
  • No excluir nada deliberadamente.
  • Usar la idea cuando la paz se vea perturbada.

La práctica no exige fe previa. Exige uso constante.

Conclusión final:

La Lección 36 afirma que la percepción no es un proceso neutro ni pasivo, sino una extensión directa de la identidad aceptada en la mente.

Mientras se excluya algo de la santidad, la mente no puede reconocerse a sí misma.
Ver santidad en todo no es un gesto hacia el mundo, sino un acto de autorreconocimiento.

Nada cambia fuera. Cambia la relación.

Y en ese cambio, la paz comienza a ser posible.

Frase síntesis:

“No puedo conocer mi santidad mientras la niegue en algo.”


Ejemplo-Guía: "La relación con mi pareja no me hace sentir en paz".

He elegido este ejemplo con la intención de ahondar en el sentido profundo que nos enseña la experiencia de relación de parejas. Un Curso de Milagros hace referencia a ellas, denominándolas "relaciones especiales".

Es inevitable hablar del amor cuando abordamos la experiencia de relación. UCDM nos revela que “el instante santo es el recurso de aprendizaje más útil de que dispone el Espíritu Santo para enseñarnos el significado del amor. Pues su propósito es la suspensión total de todo juicio. Los juicios se basan siempre en el pasado, pues las experiencias pasadas constituyen su base. Es imposible juzgar sin el pasado, pues sin él no entendemos nada” (T-15.V.1:1-4).

“Limitar el amor a una parte de la Filiación produce culpabilidad en nuestras relaciones y, por lo tanto, hace que éstas sean irreales” (T-15.V.2:2).

“No podemos amar sólo a algunas partes de la realidad y al mismo tiempo entender el significado del amor. Si amamos de manera distinta de como ama Dios, Quien no sabe lo que es el amor especial, ¿cómo íbamos a poder entender lo que es el amor? Creer que las relaciones especiales, con un amor especial, pueden ofrecernos la salvación, es creer que la separación es la salvación. Pues la salvación radica en la perfecta igualdad de la Expiación. ¿Cómo podemos pensar que ciertos aspectos especiales de la Filiación pueden ofrecernos más que otros? El pasado nos ha enseñado esto. Mas el instante santo nos enseña que eso no es así” (T-15.V.3:1-7).

UCDM sobre esta cuestión recoge en el Capítulo 15, punto V, lo siguiente:

“Todas las relaciones especiales contienen elementos de miedo en ellas debido a la culpabilidad. Por eso es por lo que están sujetas a tantos cambios y variaciones. No se basan exclusivamente en el amor inmutable. Y allí donde el miedo ha hecho acto de presencia no se puede contar con el amor, pues ha dejado de ser perfecto. El Espíritu Santo, en Su función de intérprete de lo que has hecho, se vale de las relaciones especiales, que tú utilizas para apoyar al ego, para convertirlas en experiencias educativas que apunten hacia la verdad. Siguiendo Sus enseñanzas, todas las relaciones se convierten en lecciones de amor” (T-15.V.4:1-6).

“El Espíritu Santo sabe que nadie es especial. Mas Él percibe también que has entablado relaciones especiales, que Él desea purificar y no dejar que destruyas. Por muy profana que sea la razón por la que las entablaste, Él puede transformarlas en santidad, al eliminar de ellas tanto miedo como le permitas. Puedes poner bajo Su cuidado cualquier relación y estar seguro de que no será una fuente de dolor, si estás dispuesto a ofrecérsela a Él para que no apoye otra necesidad que la Suya. Toda la culpabilidad que hay en tus relaciones especiales procede del uso que haces de ellas. Todo el amor, del uso que Él hace de ellas. No temas, por lo tanto, abandonar tus imaginadas necesidades, las cuales no harían sino destruir la relación. De lo único que tienes necesidad es de Él” (T-15.V.5:1-8).

“Si deseas sustituir una relación por otra, es que no se la has ofrecido al Espíritu Santo para que Él haga uso de ella. El amor no tiene sustitutos. Cualquier intento de sustituir un aspecto del amor por otro, significa que has atribuido menos valor a uno y más a otro. De esta forma, no sólo los has separado, sino que los has condenado a ambos. Mas tuviste que haberte condenado a ti mismo primero, o, de lo contrario, nunca habrías podido pensar que necesitabas que tus hermanos fuesen diferentes de como son. A no ser que hubieses pensado que estabas falto de amor, no se te habría ocurrido pensar que ellos estaban tan faltos de amor como tú” (T-15.V.6:1-6).

Nos refiere el Curso que, “todo el mundo aquí en la tierra ha entablado relaciones especiales, y aunque en el Cielo no es así, el Espíritu Santo sabe cómo infundirlas de un toque celestial aquí. En el instante santo nadie es especial, pues no le imponemos a nadie nuestras necesidades personales para hacer que nuestros hermanos parezcan diferentes. Sin los valores del pasado, veríamos que todos ellos son iguales y semejantes a nosotros, y que no hay separación alguna entre ellos y nosotros. En el instante santo vemos lo que cada relación ha de ser cuando percibamos únicamente el presente” (T-15.V.8:1-5).

¡Feliz instante santo!

Reflexión: ¿Cómo te sientes al saber que eres santo?

17 comentarios:

  1. Gracias por tus aportaciones Juan José. Recibe bendiciones y saludos des la escuela universal universal UCDM León Guanajuato México

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    1. Grazie mille!!!!.


      BENDICION DE AMOR POR TODO LO QUE NOS ENSEÑA UCDM Y APRENDEMOS.

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  2. Muchas gracias por la reflexión de esta lección. bendiciones

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  3. Buenos. Días, gracias por odas las clases e aprendido mucho, y e comprendido por medio de la lecturas y practicas, que todo parte de adentro de uno aunque sea un sueño del cual hay que despertar y estar alertas,y en vigilia...me siento mejor sin menos culpa...gracias el Amor lo puede todo....Gracias.....

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  4. Hola, buen día,
    Con respecto a la reflexión....lo entiendo, se que soy parte de la mente de Dios.
    No puedo sentirme santa...con reflejos tal vez, pero eres o no eres.

    Podríais explicar más por favor.
    Muchas gracias

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  5. Hola, buen día, muchas gracias.

    Que difícil lección!!.

    Ojalá pudieras extender la explicación .

    Muchas gracias.

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  6. Hola buen dia, gracias por permitirme ser parte de este gran equipo, saludos desde San Juanito, del Estado de Chihuahua, México.

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  7. Transitando las lecciones por segunda vez!!! Gracias por tanta claridad!!!

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  8. Grazie mille!!!!.

    Por el aprendizaje, llena de plenitud.

    BENDICIONES

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  9. El Espíritu Santo transforma el Eterno Presente en Gloria y Paz🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️

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  10. Gracias Padre,por Regalarme un Eterno Presente hecho de Instantes Santos🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🤍🤍🤍🤍🤍💙💙💙💙💙💙💙💙✨✨✨✨✨✨✨✨✨

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  11. Gracias infinitas por guiarnos para poder entender UCDM, La Paz y la tranquilidad empiezan a habitar en mi, y así poder transmitirla a los demás .Muchas gracias

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