jueves, 14 de agosto de 2025

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 226

LECCIÓN 226

Mi hogar me aguarda. Me apresuraré a llegar a él.

1. Puedo abandonar este mundo completamente, si así lo decido. 2No mediante la muerte, sino mediante un cambio de parecer con respecto al propósito del mundo. 3Si creo que tal como lo veo ahora tiene valor, así seguirá siendo para mí. 4Mas si tal como lo contemplo no veo nada de valor en él, ni nada que desee poseer, ni ninguna meta que anhele alcanzar, entonces ese mundo se ale­jará de mí. 5Pues no habré intentado reemplazar la verdad con ilusiones.

2. Padre, mi hogar aguarda mi feliz retorno. 2Tus Brazos están abiertos y oigo Tu Voz. 3¿Qué necesidad tengo de prolongar mi estadía en un lugar de vanos deseos y de sueños frustrados cuando con tanta facilidad puedo alcanzar el Cielo?

¿Qué me enseña esta lección?

Puedo estar en el mundo y no pertenecer a él.

De hecho, esa es la única realidad a la que debemos prestar atención.

El error que hay que corregir es la creencia de que nuestra identidad está depositada en el cuerpo físico, otorgándole plenos poderes para dirigir nuestras vidas.

Una vez que tomamos conciencia de que el cuerpo sirve a la mente y al espíritu, podemos utilizar ese vehículo para comunicar las enseñanzas del Padre. Nuestro comportamiento en el mundo físico es una oportunidad para dar testimonio de los valores que somos portadores.

Ver en nuestros hermanos el rostro de la Divinidad nos llevará a amar en vez de atacar, a perdonar en vez de culpar.

No creer en el mundo físico, en sus leyes, así como dejar de desear ser especial, nos liberará de la prisión de la ilusión, del padecimiento, de la culpa, del miedo, del dolor, del sufrimiento, de la enfermedad.

La única ley que debe imperar en el universo es la ley del amor.

SENTIDO GENERAL DE LA LECCIÓN:

La lección 226 enseña que:

• El apego al mundo proviene del valor que le atribuimos.
• Abandonar el mundo es cambiar su propósito en la mente.
• Las ilusiones pierden fuerza cuando se reconocen como tales.
• El hogar verdadero es el Cielo.
• La mente puede recordar ese hogar.

El regreso no requiere esfuerzo físico. Requiere claridad interior.

PROPÓSITO DE LA LECCIÓN:

Practicar la idea: “Mi hogar me aguarda. Me apresuraré a llegar a él”.

La intención no es huir del mundo, sino recordar que nuestra meta final está más allá de él.

La oración expresa un deseo profundo: Volver al estado de paz que Dios ha preparado para Su Hijo.

Cada práctica, debilita el apego a ilusiones, fortalece la orientación hacia la verdad, aumenta la sensación de propósito espiritual y abre la mente a la paz.

ASPECTOS PSICOLÓGICOS:

Esta lección aborda un fenómeno psicológico muy común: la búsqueda constante de satisfacción externa.

Muchas veces la mente cree que la felicidad depende de los logros, de las posesiones, del reconocimiento y del control. Pero estas metas rara vez producen satisfacción duradera.

La práctica de esta lección ayuda a reconocer que la paz no depende de esas condiciones.

Cuando la mente deja de perseguir compulsivamente estas metas, disminuye la ansiedad, se reduce la frustración, aparece mayor serenidad y surge una sensación de dirección interior.

ASPECTOS ESPIRITUALES:

Espiritualmente la lección afirma que el mundo es una experiencia temporal de la mente, que el Cielo es el hogar verdadero del Hijo de Dios, que el regreso ocurre mediante un cambio de percepción y que Dios siempre espera el retorno de Su Hijo.

La idea central es profundamente consoladora: El hogar nunca se perdió. Solo fue olvidado momentáneamente.

INSTRUCCIONES PRÁCTICAS:

Hoy puedes practicar de esta manera:

  1. Repite lentamente la idea de la lección.
  2. Observa los deseos que el mundo te presenta.
  3. Pregúntate si realmente pueden ofrecer paz permanente.
  4. Recuerda que tu verdadero hogar está en Dios.
  5. Permanece unos momentos en silencio.

No se trata de rechazar el mundo con dureza. Se trata de dejar de esperar de él lo que no puede dar.

ADVERTENCIAS IMPORTANTES: 


❌ No interpretar la lección como rechazo a la vida.
❌ No usarla para evadir responsabilidades.
❌ No despreciar el mundo o a las personas.

✔ Cambiar el propósito del mundo en la mente.
✔ Usarlo como aula de aprendizaje.
✔ Recordar que la paz verdadera procede de Dios.

El mundo deja de ser prisión cuando deja de ser fuente de salvación.

RELACIÓN CON EL PROCESO DEL CURSO:

Las lecciones recientes forman una progresión espiritual muy clara:

221 — aquietar la mente
222 — reconocer que vivimos en Dios
223 — reconocer que nuestra vida es la de Dios
224 — recordar la identidad como Hijo de Dios
225 — reconocer el amor entre Padre e Hijo
226 — recordar el hogar verdadero

La mente empieza a orientarse hacia su destino final: el retorno a la paz de Dios.

CONCLUSIÓN FINAL:

La lección 226 nos recuerda que el mundo no es nuestro destino final. Es solo una etapa temporal en el camino del despertar. Nuestro hogar verdadero es la paz perfecta que procede de Dios.

Cuando la mente deja de buscar satisfacción en ilusiones, el camino hacia ese hogar se vuelve claro. Y entonces surge un deseo natural: volver a la paz que siempre nos ha esperado.

FRASE INSPIRADORA: “Cuando dejo de buscar en el mundo lo que no puede dar, comienzo a recordar el hogar que siempre me ha esperado”.


Ejemplo-Guía: "Si vivo la vida sin anhelos, la viviré desde la apatía".

Es el planteamiento que muchos estudiantes, al leer esta lección, se hacen. Si nada en este mundo tiene valor, ni significado, si no debemos anhelar metas, ¿cómo debemos vivir?

Este cambio de creencias, de paradigma, identificado como el "no ser", viene acompañado de un profundo miedo. Ese miedo es la principal credencial del ego. El único referente del ego es el cuerpo y su escenario natural, el mundo físico. Si este mundo no tiene significado, si deja de ser la fuente que alimenta nuestros deseos y sacia la sed de nuestros anhelos, es lógico que se produzca la ilusión del miedo, pues sería mirar de frente la realidad de lo que somos y comprobar que hemos estado identificados erróneamente con una realidad ilusoria.

Pero el "no ser" es la única vía que nos conduce al "Ser". Si entendemos lo que esto significa, entenderemos igualmente que podemos vivir en la verdadera plenitud, lo más alejado de la apatía, a pesar de no experimentar la ilusión del anhelo, del deseo de ser especial.

Todos sabemos, a esta altura del camino, lo que significa para el ego el concepto ser. Para el ego, en verdad, dicho concepto no existe si no va acompañado de otros verbos, como tener, poseer, guardar, etc. Para el ego, definir el concepto "ser" es testimoniar de sus pertenencias: soy un cuerpo, alto, bajo; hermoso o grotesco; débil o fuerte; ágil o torpe; enfermo o saludable. Igualmente, testimoniar de sus habilidades, de su formación: soy inteligente o imbécil; soy loco o cuerdo; soy ingeniero o basurero. O testimoniar de sus posesiones: soy abundante o escaso; rico o pobre.

¿Cómo podemos vivir en este mundo, sin marcarnos metas y no ser víctimas de la apatía?

La apatía, al igual que otros estados anímicos, como la soledad, son expresiones que proceden de los profundos miedos propios del ego. La apatía, en el sentido en el que la estamos utilizando, es el resultado inevitable de no utilizar la fuerza del deseo para conquistar metas en el mundo físico. Si prestamos atención a las diferentes fases que sigue el proceso de anhelar una meta hasta conseguirla, nos sorprenderá reconocer que, mientras que el proceso de conquista se lleva a cabo, nos sentimos contagiados de alegría, de emociones que nos agradan. Pero una vez que se ha conquistado la meta y el anhelo desaparece, en muchas ocasiones hace uso de presencia la apatía, pues aquello que hemos conquistado ha dejado de interesarnos. Esta dinámica es propia del mundo físico. La temporalidad y los cambios permanentes no van acordes con el modo en que el ego concibe la búsqueda de la felicidad. La ley de alternancia propia del mundo físico hace imposible el mantener una felicidad permanente. De este modo, el anhelo da paso a la apatía, como si se tratase de los dos polos de un mismo eje.
 

¿Y si cambiamos la fuerza del deseo por la del amor? Muchas veces pensamos que cuando estamos amando, estamos deseando. Nada más lejos de la realidad. El deseo separa y el amor une. El deseo pide ser satisfecho; el amor satisface. Podemos estar realizando cualquier cosa, pues tenemos el deseo de hacerlo y no amar lo que hacemos, pues lo único que pretendemos es ver satisfecha nuestra necesidad. En este sentido, el deseo es una fuente de necesidad, mientras que el amor es una fuente de abundancia.

Dicho esto, no interpretemos que no tener metas significa no amar lo que hacemos; todo lo contrario, el no tener deseos favorece la aparición del amor, la única fuerza que tiene la capacidad de hacer que la felicidad sea una experiencia permanente.

Si siento el deseo de ser médico, ingeniero, agente de bolsa o albañil, para evitar que ese deseo nos conduzca finalmente a la apatía, a la desilusión, a la infelicidad, es llenando ese deseo de amor. Cuando hacemos esto, lo que en verdad estamos haciendo es compartiendo nuestros dones y talentos.


Cuando amas lo que haces, o lo que es lo mismo, cuando el amor se convierte en nuestra identidad, el hecho de que seamos médico o albañil; seamos ricos o pobres; guapos o feos, no será motivo para que dejemos de sentirnos felices. En verdad, es imposible que el Amor juzgue la vida en términos de dualidad, pues el Amor es la condición esencial del Ser.


Reflexión: Vivir en este mundo, sin quedar apegado a él.

8 comentarios:

  1. GRACIAS, SABIA ES MI FORMA DE SER, PERO COMO SIEMPRE HAY QUIEN TE ENFRENTA HE INTENTA CAMBIAR TU BUEN ROMBO,X NO TENER ARGUMENTOS Y LAS PALABRAS CORRECTA PARA Q TE ENTIENDAN Y COMPRENDA DE QUE LA VIDA ES MEJOR SI DAS LO MEJOR , PERO CASI IMPOSIBLE MI PAZ TERMINA GANANDO, X Q NO TENGO MUROS ,TENGO AMOR X TODO Y TODOS.

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  2. Amén y Graciasssss🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏

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  3. Eso Es🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏💙💙💙💙💙💙💙💙💙

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  4. Me resulta difícil no caer y recaer en la apatía. Mi lucha, por ahora, es abandonar mis expectativas y dejarme sorprender, aunque ahorita entiendo que puede ser otra forma de apatía. Quizá estar en el amor exige o es una forma de acción.

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  5. Excelente! Muchas gracias🙏

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