Todo efecto procede de una causa, y la causa no se encuentra en el mundo, sino en la mente. Nada de lo que parece manifestarse en la experiencia tiene origen independiente. El pensamiento es la causa de todo lo que se percibe, y el mundo que vemos es el efecto directo del sistema de pensamiento al que hemos decidido dar valor.
Por ello, resulta esencial examinar nuestras creencias y preguntarnos con honestidad si aún creemos que lo que nos ocurre es fruto de la casualidad. Mientras nos percibamos como víctimas de las circunstancias, mientras atribuyamos lo que experimentamos a la buena o mala fortuna, estaremos afirmando implícitamente que nuestros pensamientos no tienen poder y que no guardan relación con lo que vivimos. De ese modo, la mente se considera impotente y niega su propia responsabilidad creadora.
El Curso enseña que el Hijo de Dios fue creado a imagen de su Creador, compartiendo Su poder creador. Sin embargo, cuando la mente creyó en la idea de una voluntad separada, surgió la conciencia de individualidad aislada y, con ella, el miedo. Esta decisión no fue un hecho real, sino una elección ilusoria, pero sus efectos parecieron reales dentro del sueño de separación.
Con esta elección, el recuerdo del Amor quedó oscurecido y la mente entró en un estado de olvido, que el Curso describe como un sueño del que aún no ha despertado. No se perdió nada real, pero la conciencia se volvió inconsciente de su Fuente y de su verdadera Identidad.
Desde entonces, la mente ha intentado imitar la creación fabricando, usando el pensamiento no para extender el Amor, sino para proyectar deseos, miedos y juicios. El deseo de ser especial —lo que el Curso denomina especialismo— se convirtió en el eje del sistema de pensamiento del ego. Este deseo es el intento de diferenciarse dentro de la Unidad y, por ello, es la raíz de la separación y del miedo.
Cuando el pensamiento se identifica con el especialismo y con la conquista o preservación del mundo material, se recrea en lo irreal y refuerza el error. Así, las creencias se organizan en torno a la pérdida, la comparación y la defensa, y el mundo percibido parece confirmar continuamente esa visión dual.
La corrección no consiste en transformar las emociones ni en elevar el pensamiento por esfuerzo propio, sino en permitir que la mente sea sanada. Cuando se renuncia al juicio y se acepta la guía del Espíritu Santo, el pensamiento se aquieta y se alinea de nuevo con la Verdad, recordando conscientemente la Unidad que nunca se perdió.
Si elegimos ver la luz y extender esa visión a nuestros hermanos mediante el perdón, la experiencia de la luz se vuelve inevitable. Si, por el contrario, elegimos ver oscuridad y juzgar desde la culpa, experimentaremos condena, pues la percepción siempre refleja la decisión interna. No vemos lo que está ahí fuera, sino lo que hemos elegido ver dentro.
Así, vivir en la luz o en la oscuridad no es un destino impuesto, sino el resultado directo de la elección que la mente hace en cada instante entre el Amor y el miedo.
Propósito y
sentido de la lección:
Instrucciones
prácticas:
- Realiza la práctica tres o cuatro veces al día, durante
aproximadamente un minuto cada vez.
- Mira a tu alrededor y repite mentalmente:
“No veo cosas neutras porque no tengo pensamientos neutros.” - Detente en cada objeto que observes y di:
“No veo un/a [nombre del objeto] neutro/a porque mis pensamientos acerca de [ese objeto] no son neutros.” Ejemplo:
“No veo una silla neutra porque mis pensamientos acerca de las sillas no son neutros.” - No excluyas nada: aplica la idea tanto a objetos animados como
inanimados, agradables o desagradables.
- Pregúntate respecto de cada cosa: “¿Es esto neutro?” y recuerda que la
respuesta siempre es “no”.
Aspectos
psicológicos y espirituales:
Psicológicamente, la lección te ayuda a observar cómo tu mente otorga significado a todo lo que percibes, y cómo ese significado está teñido por tus pensamientos previos, creencias y emociones.
Espiritualmente, te invita a reconocer que la neutralidad es imposible mientras
tu mente esté identificada con el ego, y que sólo al soltar tus
interpretaciones puedes abrirte a la visión verdadera. Al practicar, puedes
empezar a soltar juicios automáticos y a experimentar una percepción más limpia
y abierta.
Relación con
el resto del Curso:
La lección 17 se conecta directamente con la
lección anterior (“No tengo pensamientos neutros”) y con el proceso global de
UCDM, que busca deshacer la proyección del ego y permitir que la verdad se
revele. Es un paso más en el entrenamiento mental para reconocer la relación
entre pensamiento y percepción, y para abrirte a la posibilidad de ver el mundo
de otra manera. Esta lección prepara el terreno para futuras prácticas de
perdón y transformación de la percepción.
Consejos para
la práctica:
- No te preocupes si la idea te resulta extraña o desafiante; es normal
al principio.
- Practica con una actitud abierta y curiosa, sin forzarte a creer nada.
- Si olvidas practicar, simplemente retoma cuando lo recuerdes, sin
culpa.
- No excluyas ningún objeto, persona o situación de la práctica, aunque
te parezca irrelevante.
- Si surge incomodidad o resistencia, obsérvala con amabilidad y sigue
adelante cuando te sientas preparado.
- Recuerda que la constancia es más importante que la perfección.
Conclusión
final:
La lección 17 te invita a reconocer que tu mente nunca es neutral y que todo lo que ves está teñido por tus pensamientos. Esta toma de conciencia es esencial para el proceso de transformación interior que propone UCDM. Al practicar, abres la puerta a una percepción más amorosa y verdadera, y te acercas a la paz interior. Confía en el proceso, practica con paciencia y permite que cada ejercicio te acerque a la visión verdadera.
Ejemplo-guía: "El comportamiento de nuestro hijo nos desespera".
Utilizamos este ejemplo concreto, aunque el estudiante podrá reconocer fácilmente que su enseñanza es aplicable a cualquier experiencia que interprete como conflictiva.
La lección de hoy refuerza una idea central que el Curso viene desarrollando de manera constante: todo efecto tiene una causa, y dicha causa no se encuentra en el mundo que percibimos, sino en la mente que lo interpreta. El mundo de los efectos no es autónomo; refleja fielmente el sistema de pensamiento desde el que es observado.
Para comprender esta relación, podemos utilizar la metáfora de la siembra. Todo fruto es el resultado de una semilla previa. Sin embargo, es importante no perder de vista un matiz esencial: entre la siembra y la cosecha existe un intervalo que, en el mundo del tiempo, llamamos “llegado el momento”. En la dimensión perceptiva, el tiempo y el espacio parecen reales y condicionan nuestra experiencia; pero en el nivel de la mente, la causa y el efecto están unidos de manera inmediata.
Un ejemplo puede aclarar esto. Imaginemos que somos escritores y que en nuestra mente surge una historia completa. En ese nivel, el argumento entero —inicio, desarrollo y desenlace— puede estar contenido en un solo pensamiento. La obra existe de manera potencial. Cuando la llevamos al papel y la leemos o la representamos, necesitamos tiempo y espacio para recorrerla, porque esas son las leyes del mundo de la forma. Sin embargo, la causa de la obra no está en el libro ni en la representación, sino en la idea original que la mente concibió.
Del mismo modo, el Curso nos enseña que no podemos cambiar los efectos actuando únicamente sobre ellos. Si la experiencia que vivimos no nos brinda paz, no se trata de modificar la situación externa, sino de permitir que la mente sea corregida en el nivel de la causa. La dificultad radica en que no solemos ser conscientes de nuestros pensamientos, y olvidamos que no son neutros. En ese intervalo que llamamos “llegado el momento”, perdemos de vista que lo que experimentamos refleja el sistema de pensamiento que hemos elegido.
Aplicado a la relación con nuestro hijo, esto significa que lo que nos desespera no es su comportamiento en sí, sino el significado que nuestra mente le ha dado. Si la experiencia se vive como conflictiva, ello indica que estamos interpretando desde el miedo, desde la separación, desde una mente que se percibe sola y amenazada. Si, por el contrario, la relación se vive con mayor armonía, es señal de que hemos elegido ver desde el amor, es decir, desde la Unidad.
La lección no nos invita a juzgarnos por lo que vemos, ni a culpabilizarnos por la experiencia, sino a reconocer con honestidad desde qué sistema de pensamiento estamos mirando. Al permitir que esa interpretación sea entregada al Espíritu Santo, la causa se corrige, y el efecto —la experiencia— comienza a transformarse sin esfuerzo. Así, el comportamiento del hijo deja de ser un problema que hay que resolver y se convierte en una oportunidad para elegir de nuevo la paz.



Gracias
ResponderEliminarTodo pensamiento nuestro nace de la crocreación.
EliminarRecogerás lo que siembres, nada más!!!!
Pues yo creo que la causa de ese pensamiento se crea por la emoción que hayas puesto en la percepcion del acto. Si lo has visto con ira asi se generará un pensamiento de separacion y negativo y si por el contrario lo has visto con la emosion del amor de la ternura o de la union ese pensamiento que se generará tendra que ser de paz y luz. Un saludo
ResponderEliminarLa creacion.
ResponderEliminarConsciencia
buen dia la crencia oh conductas aprendidas, desde el temor el miedo y la separacion, hay que pensar desde el amor el perdon y la paz....gracias...
ResponderEliminarAsí es.
EliminarGracias y bendiciones infinitas
ResponderEliminarLa causa de los pensamientos esta desde la mente Santa o de la mente errónea , desde el miedo o desde el amor donde vivimos este sueño..
ResponderEliminarSi en el presente estoy experimentando los efectos de mis pensamientos basados en miedo pensados en el pasado, ¿cómo cambio este presente ahora que tengo otra consciencia?
ResponderEliminarMuchas Gracias.
ResponderEliminarSaludos desde Monterrey Mx.
La causa del pensamiento es lo que haya elegido creer. Si mi vida la gobierna la armonía y la unicidad he elegido el maestro interior. Si lo que veo es separación he elegido como maestro al Ego.
ResponderEliminarLos pensamientos provienen de nuestras creencias que generan una emoción, esa emoción genera una acción y allí se genera el mundo que vivimos que puede ser de amor o de miedo que genera lo irreal el error. Recordemos que somos los únicos responsables de lo que vivimos porque no hay pensamientos neutros, nuestra tarea es desprogramar creencias que generan emociones negativas, desaprender para ver volver a aprender en la conciencia de la unidad con el padre. Gracias Juan José saludos desde Venezuela
ResponderEliminarLa causa de nuestros pensamientos creo que son nuestras creencias, ya que efectivamente, al ver todo a mi alrededor con los ojos del cuerpo, lo que estoy viendo le doy un calificativo de bueno o malo, o es agradable o desagradable, o es desde la parada del amor o desde el odio, de la unicidad o desde la separación. Es decir, todo lo estoy juzgando. Y creo que esa no es la verdad, las emociones no estan bien sustentadas en la verdad. Requiero desaprender lo que ya se, para aprender la verdad, a ver a todo desde el amor, la luz en los demás, y por consecuencia vere la verdad, la paz en mi. Y ese será mi realidad, mi mundo.
ResponderEliminarGracias por compartir esta lección, esta hermosa. Me perdóno y perdono todo.
Gracias J.J
ResponderEliminarEl curso mismo nos va llevando a través de los sentidos ayer decíamos no tengo pensamientos neutros, hoy el sentido de la vista no veo cosas neutras y efectivamente nada es neutro todo va a tener el significado que yo le de de acuerdo a un pensamiento original que se creó en la mente la primera vez que lo ví a partir de allí cada vez que lo vea voy a tener un pensamiento previo que me lleva a recordar el significado que yo misma le he dado, el único pensamiento neutro sería el primer pensamiento cuando yo nunca antes había visto algo y no tengo ni idea de lo que es, no obstante habría que evaluar si nacimos ya con creencias que provienen del ADN familiar. Lindo día para todos.
ResponderEliminarDios impulsa y Orquestra todo lo que nos pasa,si confiamos en el sabemos que cada Momento Es un Regalo para el crecimiento de la Conciencia,en su máximas potencialidades que se Realiza eligiendo una y otra vez el Amor♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏
ResponderEliminarLa causa del pensamiento de origen es el pensar que estoy separada de mi fuente... inmersa en la divinidad no hay proyección... recuerdo el sueño donde tuve la diminuta y loca idea que me desprendía de mi fuente. La separación.
ResponderEliminarLa causa del pensamiento sería la inspiracion...?
ResponderEliminarLa lección 11 nos enseña que nuestros pensamientos sin significados nos están mostrando un mundo. sin significado. La razón de ello nos la explican las lecciones previas. La lección 10 no dice que nuestros pensamientos no significan nada y las lecciones 7 y 8 añaden que solo vemos el pasado y que nuestra mente está absorbida con pensamientos del pasado. Añadir que la lección 14 nos da la clave sobre todo lo anterior, indicándonos que Dios no creó un mundo sin significado, y la lección 15 añade que nuestros pensamientos son imágenes que nosotros mismos hemos fabricado. Por todo ello, podemos deducir que lo que creemos que son nuestros pensamientos, realmente no son nada, pues al no tener significado por estar absorto en el pasado, no ven la realidad del presente. Y lo que no es nada, ¿cómo puede tener causa? Ahora bien, sabemos que tan solo el mundo creado por Dios tiene significado, por lo que podemos decir que los Atributos Divinos de la Voluntad, el Amor y la Inteligencia (Sus Poderes Creadores) son la causa de todo lo creado, o lo que es lo mismo, de Su Pensamiento. La cuestión que se nos plantea es: ¿cómo saber que estamos creando y cuándo estamos fabricando?, planteado de otro modo: ¿cómo saber que estamos pensando realmente?
ResponderEliminarHola Juan José, muchas gracias por tus reflexiones. Mi inquietud es que si entiendo que la causa original es Dios, mi duda es cómo conocimos nosotros el miedo siendo su efecto.
ResponderEliminarAgradezco tu gratitud. La causa y el efecto forman una unidad. Toda causa tiene su efecto y todo efecto responde a una causa. Bien, cuando la voluntad -causa- se pone al servicio de la Unidad, su efecto no puede ser diferente a su causa; creará Unidad y Amor. El Hijo de Dios, creado a imagen y semejanza de Su Creador, posee los mismos atributos divinos que Su Padre; estos son: Voluntad, Amor e Inteligencia. Cuando hace uso de esos atributos en sintonía con la Voluntad de Su Padre, sus creaciones serán semejantes a las de Su Padre. Pero el libre albedrío que le otorga el Principio de la Voluntad le puede llevar a dirigir su voluntad -causa- en una dirección diferente a la de Su Creador. Cuando esto ocurre, los efectos a los que da lugar será el miedo -efecto-, el cual nos habla de que su pensamiento está ausente de amor-unidad, o lo que es lo mismo, la causa que ha dado lugar al miedo es la creencia en que está separado de Dios. En verdad, este estado de conciencia al que esotéricamente se le conoce como "sueño" es una ilusión fruto del pensamiento. El Espíritu y no la mente es inalterable, porque es verdadero. Pero el uso de la mente puede llevarnos a olvidarlo y a creer que somos perecederos. 🙏
ResponderEliminarGracias
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