2. No hay nadie que pueda decir estas palabras de todo corazón y no curarse. 2Ya no podría entretenerse con sueños o creer que él mismo es un sueño. 3No podría inventar un infierno y creer que es real. 4Desea la paz de Dios, y se le concede. 5Eso es todo lo que desea y todo lo que recibirá. 6Son muchos los que han dicho estas palabras. 7Pero ciertamente son muy pocos los que las han dicho de todo corazón. 8No tienes más que contemplar el mundo que ves a tu alrededor para cerciorarte de cuán pocos han sido. 9EI mundo cambiaría completamente sólo con que hubiese dos que estuviesen de acuerdo en que esas palabras expresan lo único que ellos anhelan.¿Cómo puede ser que, deseando la paz de Dios, me encuentre juzgando a mi hermano en un deseo ilusorio de ayudarle?
¿Cómo puede ser que, deseando la paz de Dios, me descubra atacando las imperfecciones ajenas?
¿Cómo puede ser que, deseando la paz de Dios, me sienta culpable por mi falta de amor, por sentirme atacado, por no ver la unidad en el rostro de mi hermano?
SENTIDO GENERAL DE LA LECCIÓN:
La lección 185 enseña que:
• La paz es una elección, no un resultado externo.
• No se puede negociar con el ego y conservar la paz.
• Los sueños no satisfacen.
• La paz es compartida.
• Lo que Dios da nunca excluye a nadie.
No estamos pidiendo algo nuevo.
Estamos aceptando lo que ya es nuestro.
PROPÓSITO Y SENTIDO DEL EJERCICIO:
En esta etapa el Curso intensifica el compromiso.
Aquí se nos pide: Examinar con honestidad lo que realmente queremos.
La práctica consiste en:
• Observar los sueños que aún valoramos.
• No juzgarlos.
• Preguntar con sinceridad: “¿Es esto lo que deseo en lugar del Cielo y de la
paz de Dios?”
Esta pregunta revela nuestra prioridad real.
ASPECTOS PSICOLÓGICOS:
Psicológicamente, esta lección:
• Desactiva la ilusión de que el conflicto es inevitable.
• Reduce la ambivalencia interna.
• Aclara prioridades.
• Disminuye la búsqueda compulsiva de compensación.
• Fortalece coherencia interna.
La mente fragmentada quiere muchas cosas.
La mente unificada quiere una sola.
Y cuando hay un solo propósito, disminuye la ansiedad.
ASPECTOS ESPIRITUALES:
Espiritualmente, esta lección afirma:
• La paz es voluntad divina.
• Lo que Dios da es universal.
• Nadie pierde cuando alguien elige paz.
• La verdadera oración es alineación con la Voluntad de Dios.
• La paz es eterna, no circunstancial.
No pedimos protección.
No pedimos éxito.
No pedimos milagros específicos.
Pedimos paz. Y la paz contiene todo.
INSTRUCCIONES PRÁCTICAS:
Hoy la práctica es introspectiva:
• Escudriñar la mente.
• Identificar sueños activos.
• No jerarquizarlos.
• No justificar unos y condenar otros.
• Preguntar con honestidad: “¿Esto o la paz de Dios?”
Y repetir con intención clara: Deseo la paz de Dios.
Sin dramatismo. Sin presión. Con sinceridad creciente.
❌ No usar la
frase como escape emocional.
❌ No fingir desapego que aún no
sentimos.
❌ No reprimir deseos.
❌ No convertir la práctica en culpa.
✔ Practicar
honestidad.
✔ Reconocer ambivalencia sin juicio.
✔ Permitir que la claridad aumente
gradualmente.
✔ Entender que la sinceridad se
profundiza con la práctica.
RELACIÓN CON EL PROCESO DEL CURSO:
En esta progresión vemos:
• 181 → Cambio de percepción.
• 182 → Quietud interior.
• 183 → Recordar identidad.
• 184 → Aceptar la herencia.
• 185 → Elegir la paz como única prioridad.
Aquí el compromiso se vuelve explícito.
Ya no se trata solo de comprender. Se trata de decidir.
CONCLUSIÓN FINAL:
La lección 185 nos coloca frente a una verdad simple y poderosa:
No sufrimos por falta de soluciones.
Sufrimos por ambivalencia.
Mientras queramos sueños y paz al mismo tiempo, habrá conflicto.
Pero cuando el deseo se unifica, la mente descansa.
La paz de Dios no es difícil.
Es incompatible con la división.
Cuando la quiero de verdad,
todo lo demás pierde atractivo.
FRASE INSPIRADORA: “Cuando dejo
de negociar con los sueños y deseo la paz de Dios de todo corazón, descubro que
ya era mía.”
Ejemplo-Guía: "¿De quién depende la paz que añoras?"
Durante mucho tiempo, he mantenido la creencia de que la paz depende de la respuesta que me ofrezca la vida. Por supuesto que me he sentido merecedor de que la vida me sonría y que me ofrezca su rostro más amable, obsequiándome con momentos felices, con momentos de paz. Es por ello que, cuando ese rostro no es el esperado, me rebelo, me siento una víctima, reclamo a la vida que me devuelva lo que es mío.
Esta manera de ver las cosas, propia de una personalidad entregada al ego, puede ser el guion que pueda compartir la gran mayoría de los humanos. La paz no depende de nosotros, sino de los demás, de todo lo que nos rodea.
Esta visión exige un profundo cambio, tanto es así que podemos decir que la verdad nos sugiere todo lo contrario, es decir, la paz depende solo y exclusivamente de nosotros, pues nada externo se manifiesta si no es proyectado por nuestra mente. El pensamiento siempre sigue a su fuente. Si internamente hemos conquistado la paz, esto es, si hemos deseado de todo corazón la paz que tan sólo Dios nos puede otorgar, el mundo que veremos estará impregnado de esa paz. Sin embargo, si en nuestro interior somos incapaces de establecer la coherencia necesaria para que pueda manifestarse la paz, nuestro mundo exterior será la viva imagen de lo que llevamos dentro.
Mientras que creamos en un mundo de división y separación, mientras que permanezcamos identificados con el cuerpo y con el mundo material, estaremos tomando el camino equivocado, si pretendemos alcanzar la paz. Esto es así porque el mundo material es irreal e ilusorio, y está basado en la temporalidad. Esa visión de lo temporal hace que sintamos un profundo temor a perder lo que tenemos y ello nos priva de la paz.
Cuando hayamos consumido todo deseo por conquistar las ilusiones que nos ofrece el mundo material, volveremos nuestra mirada hacia el Cielo y descubriremos un mundo en que el deseo se funde con la Voluntad que nos invita a experimentar que todos somos Uno. En ese momento, nuestros deseos ya no se orientarán hacia el mundo de la oscuridad, sino que nos impulsarán a conquistar el mundo de la luz. A partir de ese instante santo, tan solo desearemos, con toda la fuerza de nuestro corazón, gozar de la paz que nuestro Padre ha dispuesto para todos nosotros.
Desear la paz de Dios significa que todos nuestros sentidos, los canales de nuestra percepción, se unifican y se orientan en una sola dirección: ver, sentir, degustar, oler y oír el mundo del Espíritu.
Reflexión: Desear la paz de Dios de todo corazón es renunciar a todos los sueños. ¿Cuáles son tus sueños?


Solo deseo la PAZ de DIOS.
ResponderEliminarQue hermoso sentir la paz de Dios y dejar los la realidad llamado SUEÑOS.
ResponderEliminarGracias Hermano lindo reflujo la paz de Dios
Tengo muchos sueños ilusorios, pero conectando con el presente que es donde esta Dios y observando lo que ocurre es cuando llegan momentos de paz,es cuestion de observarse ya que siento que vuelvo a caer en los sueños de ilusión y asi sucesivamente.
ResponderEliminarGracias J.J
ResponderEliminarEn mi mente recta solo deseo la paz de Dios ahora estoy segura que nadie que busque la paz de Dios puede dejar de hallarla, y que en mis ilusiones pierdo la paz y mi tarea es estar atenta a mi pensamiento y permitir que el espíritu santo obre a mi favor para recuperar la paz de Dios. Gratitud.
ResponderEliminarVivo en Dios y en su Paz y la comparto regalándoles a mis hermanos🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏💙💙💙💙💙💙💙💙
ResponderEliminarGracias
ResponderEliminarVivo en el Espíritu gozando y regalando la Paz de Dios a todos mis hermanos🙏🙏🙏🙏🙏🙏💙💙💙💙💙💙💙
ResponderEliminarSolamente Deseo y Comparto la Paz de Dios que en este Eterno Presente ge recibido🙏🙏🙏🙏🤍🤍🤍🤍💙💙💙✨✨✨✨🥳🥳🥳🥳🥳🥳🥳🥳
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