2. Crees que formas parte del lugar donde piensas que estás. 2Eso se debe a que te rodeas del medio ambiente que deseas. 3Y lo deseas para proteger la imagen que has forjado de ti mismo. 4La imagen también forma parte de ese medio ambiente. 5Lo que ves mientras crees estar en él, lo ves a través de los ojos de la imagen. 6Eso no es visión. 7Las imágenes no pueden ver.¿Qué me enseña esta lección?
Esta lección me muestra cómo el ego utiliza la mente para fabricar una identidad basada en pensamientos a los que les otorgo realidad. Cuando creo pensamientos como “soy incapaz” o “soy extraordinario”, no estoy describiendo la verdad de lo que soy, sino aceptando una imagen fabricada. A partir de esa imagen, interpretaré el mundo de manera que parezca confirmarla, ya sea a través del fracaso o del éxito. En ambos casos, sigo atrapado en la ilusión de una identidad separada.
El Curso enseña que este proceso no es creativo, sino fabricado. No estamos creando en el sentido en que Dios crea, sino imaginando una versión de nosotros mismos que no es real. Esa imagen es lo que llamamos ego: un sistema de pensamiento que interpreta todo desde la dualidad, utilizando categorías opuestas como bueno y malo, éxito y fracaso, luz y oscuridad, masculino y femenino. Estas distinciones pertenecen al ámbito de la percepción y no a la verdad.
En realidad, no somos una imagen ni un cuerpo, ni una personalidad definida por atributos cambiantes. Nuestra verdadera Identidad no es el ropaje transitorio que parece moverse en el mundo, sino el Ser que permanece unido a su Fuente. El mundo de la forma no nos define; solo oscurece temporalmente el recuerdo de lo que somos.
Un Curso de Milagros nos recuerda que somos parte de la Mente de Dios, no como entidades separadas, sino como Su extensión. Sin embargo, mientras nos identificamos con la percepción, creemos estar fragmentados y sujetos a la dualidad. Este tránsito por el mundo del tiempo refuerza la confusión, haciéndonos olvidar la Unidad que nunca se ha perdido.
Por eso, la invitación de esta lección es a despertar la conciencia y a aceptar con humildad lo que ya es verdad: no somos el ego que pensamos ser, sino el Hijo de Dios tal como fue creado.
Tal como hemos aprendido en lecciones anteriores, los pensamientos sin significado nos muestran un mundo sin significado (L-11). Estos pensamientos proceden de la mente errada, que cree únicamente en lo que percibe y toma el mundo de las formas —cambiante y temporal— como si fuera real. Desde ahí, el ego intenta sostener su identidad valiéndose de imágenes que parecen confirmarla.
La enseñanza de esta lección responde, finalmente, a la pregunta que el ego evita constantemente: ¿qué soy?
El ego teme esta pregunta porque la respuesta disuelve su fundamento. La única respuesta posible es simple y absoluta: soy el Hijo de Dios, creado por Su Mente y permaneciendo en Ella. Ante esta verdad, el ego no puede justificarse, y por eso necesita inventar un mundo de imágenes que le permitan aparentar una identidad propia.
Esta lección me invita a dejar de defender esa identidad ficticia y a permitir que la verdad, silenciosa y sin opuestos, vuelva a ocupar su lugar natural en mi mente.
Propósito y sentido de la lección:
Esta lección no pretende elevar el ego ni reforzar una
identidad personal “especial”. Al contrario, desmantela la identidad personal
al afirmar que la santidad no es algo que se gana, se mejora o se pierde, sino
algo que es inherente a lo que eres, porque procede de Dios.
El propósito central es reemplazar la autoimagen
basada en culpa, limitación y miedo, por una identidad compartida, inocente y
santa, que no depende del comportamiento ni del pasado.
Aquí se da un paso decisivo: ya no se trata solo de
corregir la percepción del mundo, sino de corregir la percepción de uno mismo.
Instrucciones prácticas:
La práctica de
esta lección es sencilla en su forma, pero profunda en su alcance:
- Se realizan dos sesiones
formales de dos minutos.
- En cada sesión:
- Repite
lentamente la idea: Mi mente es parte de la de Dios. Soy muy santo.
- Hazlo
con calma, sin tratar de convencerte.
- Luego:
- Busca
pensamientos de miedo, culpa, preocupación o tristeza.
- Aplícales
la idea directamente, sin analizarlos.
Durante el
día:
- Repite la idea cada vez que
algo perturbe tu paz.
- No discutas con el pensamiento
perturbador.
- Respóndele con la verdad, no
con argumentos.
Aspectos psicológicos y espirituales:
A nivel psicológico esta lección confronta
directamente el núcleo del ego:
la creencia de que eres defectuoso, insuficiente o culpable.
El ego
reacciona con resistencia porque esta idea no amenaza al “yo personal”, sino a
su sistema completo de interpretación.
Por eso el Curso aclara: No es tu identidad la que está en peligro, sino tu
sistema de pensamiento.
Aceptar esta
idea no produce grandiosidad, sino descanso mental, porque libera del esfuerzo
constante por “mejorarse” o “defenderse”.
A nivel espiritual la lección afirma algo radical:
- Si tu mente es parte de la de
Dios, entonces no puede albergar culpa real.
- La santidad no es moral, sino
ontológica: es lo que eres.
Aquí se
empieza a reconocer, de forma experiencial, la unidad de la Filiación.
Relación con el resto del Curso:
La Lección 35 se apoya directamente en las anteriores:
- Si Dios
está en todo lo que ves (29),
- y Dios
está en tu mente (30),
- entonces tu
mente no puede ser algo separado o impuro.
Esta lección prepara el terreno para:
- el perdón
verdadero,
- la
desaparición de la culpa,
- y la
aceptación de la Expiación para uno mismo.
Es un paso clave hacia el reconocimiento de la visión
de Cristo, donde la santidad se reconoce en uno mismo y, por extensión, en
todos.
Consejos para la práctica:
- No intentes sentirte santo.
- No busques pruebas en tu
conducta pasada.
- No luches con la resistencia.
Haz solo esto:
- Permite que la idea sea
considerada.
- Aplícala especialmente cuando
más falsa te parezca.
- Recuerda: el Curso no te pide
que creas, sino que practiques.
La resistencia
es normal. La santidad no necesita defensa.
Conclusión final:
La Lección 35 no afirma que seas santo porque actúes
bien, pienses bien o medites correctamente. Afirma que eres santo porque tu
mente es parte de la Mente de Dios.
Nada de lo que crees haber hecho ha cambiado eso. Nada
de lo que percibes puede desmentirlo.
Aceptar esta idea no engrandece al yo personal: lo
disuelve.
Y en esa disolución comienza la verdadera paz.
Ejemplo-Guía: "No me siento valorado en mi
trabajo"
Este ejemplo refleja una experiencia muy extendida en el mundo que percibimos. JM, un joven recién graduado, desea poner en práctica los conocimientos adquiridos y alcanzar reconocimiento profesional y estabilidad económica. Sus decisiones académicas estuvieron guiadas más por la promesa de éxito y rentabilidad que por una verdadera llamada interior. Renunció a lo que le gustaba con la esperanza de asegurarse un futuro valorado socialmente.
Con el paso del tiempo, la realidad no responde a sus expectativas. La falta de experiencia limita sus oportunidades laborales y comienzan a surgir dudas, inquietud y un sentimiento creciente de desvalorización. La mente interpreta la situación como un fracaso personal y cuestiona el sentido de todo el esfuerzo realizado.
Cuando finalmente acepta un trabajo temporal de reparto de publicidad, no lo vive como una oportunidad, sino como una prueba de su supuesta falta de valor. Un comentario aparentemente inocente de una transeúnte activa en él una herida profunda. No es la frase lo que le hiere, sino la imagen previa que ya sostenía sobre sí mismo. El dolor emocional surge de un juicio interior que se ve momentáneamente confirmado.
Desde la enseñanza del Curso, JM no está reaccionando a los hechos, sino a la identidad que el ego ha fabricado. Se ha identificado con el cuerpo, con el rol profesional y con una escala de valores basada en el tener y el reconocimiento. Desde esa identificación, cualquier experiencia que no confirme esa imagen es vivida como humillación o fracaso.
El ego le ha ofrecido un guion claro: ser valioso es tener éxito, estatus y posesiones. Y JM ha aceptado ese guion como si fuera la verdad. Sin embargo, el mundo en el que intenta validarse es cambiante y temporal. Por eso, aun alcanzando esos objetivos, la paz no estaría garantizada.
La vida no le está negando valor; le está mostrando el conflicto entre lo que cree ser y lo que es en verdad. El trabajo que juzga como indigno no es el problema. El problema es el juicio mismo, que mide el valor desde criterios externos y efímeros.
Según Un Curso de Milagros, el valor no se gana ni se pierde. No depende del puesto que se ocupa, del salario ni del reconocimiento ajeno. El valor es inherente, porque no procede del mundo, sino de la Identidad que Dios creó.
Cuando JM deje de buscar su valía en el resultado de sus acciones y permita que su percepción sea reinterpretada, podrá empezar a vivir cada experiencia —sea cual sea su forma— como una oportunidad de expresar lo que ya es, no de demostrarlo. La paz no llegará cuando el mundo cambie, sino cuando deje de pedirle al mundo que le diga quién es.
Desde esa nueva mirada, el trabajo deja de ser una medida de valor y se convierte simplemente en una circunstancia dentro del sueño. Y es ahí donde comienza la verdadera liberación.
Reflexión: ¿Y si la imagen que tienes de ti es falsa? ¿Y si realmente no eres lo que crees ser?

Buen..día si yo tuviese 28 años recién graduada de la universidad. y me ocurriese lo que le ocurrió ha JM,le digo a la Sra. no hable, de lo que o sabe...piense...antes de hablar.ahora buscan gente recién graduada.para repartir publicidad... y alomejor seria grosera..pero no es justo denigrar a otro ser humano.por un perjuicio...mental y material..impuesto por la sociedad....materialista....peo tengo 60 y la vida me lo enseño.y se que uno debe estudiar lo que te gusta.porque, aunque o te paguen te sentirás feliz..haciéndolo..gracias....
ResponderEliminarAgradezco tus aportaciones.
EliminarCon respecto a lo que dice Irene, yo entiendo que en realidad JM fue el que la señora puso en palabras lo que él sentía por dentro.Lo proyecto él mismo, la señora le devuelve su poca valoración!puede ser?
EliminarLa manera.....en que vamos a aplicar la idea de hoy es ligeramente diferente,...el que lo percibe ( YO) en vez de lo que èste percibe? ( Amor)
EliminarHola Irene Josefina alfonzo. Sin querér probocar otra reacción como la de tu respuesta. Te diría que estarías respondiendo desde el ego. En este supuesto. Asta creeo que también yo igual. Muchas gracias Juan José por tus aporte
EliminarDIOS MISMO ES INCOMPLETO SIN MI, SOMOS UNO, GRACIAS Y BENDICIONES
ResponderEliminarHola,buen día...
ResponderEliminarRealmente se que no soy lo que creo ser.
Puedo aceptar lo que creo ser, pero estoy en el camino de no identificarme mas con esa creencia.
Pido ayuda al E.S.
Muchas gracias J. José.
Me surge una duda a la hora de decir el final de la idea de hoy "Soy muy santo".
ResponderEliminarSi soy mujer, ¿he de decir santo o santa? Gracias! Un abrazo!
amiga... el alma o espíritu
Eliminarno tiene genero. entonces es lo mismo.
Me pareció graciosa la anécdota de JM, sin ofender a nadie , simplemente me vi reflejada un poco con él. Yo siempre he querido tener , poseer, atesorar y acumular y acumular☺️. En armonía con todo el mundo. Para darle una mejor vida material a mi familia y a mi. Eso es malo ???
ResponderEliminarMí mente es parte de la de Dios. Soy muy Santo.
ResponderEliminarMuchas gracia Juan José
Gracias J.J
ResponderEliminarGracias Juan José. Tus explicaciones me ayudan mucho a entender mejor las lecciones. Bendiciones
ResponderEliminarSoy un Ser Infinito,Impecable y Inocente sujeto solamente a la Voluntad de Dios🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️
ResponderEliminarSoy un Hijo de Dios,Completo,Abundante,Eterno,Invulnerable,cumpliendo en cada Instante Santo la Voluntad del Padre🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏💙💙💙💙💙🤍🤍🤍🤍🤍🤍✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨
ResponderEliminarAlguna de vuestras respuestas pone de manifiesto el poder que tiene el ego sobre nuestra manera de pensar. Este ejercicio nos ayuda a ver las cosas de otra manera. Podemos juzgar a la abuela de ignorancia por desconocer los esfuerzos que hemos realizado para conseguir el título que nos acredita como "universitario", o podemos juzgar a JM por perseguir una meta donde prima el interés material por encima de otros intereses más elevados. En ambos juicios encontramos el sistema de pensamiento del ego, basado en la creencia de una identidad ficticia. La pregunta que hacemos en la reflexión trata de ayudarnos a reconocer que no somos la imagen que hemos fabricado, sino el Hijo de Dios. ¿Cómo cambia esa visión nuestra percepción?
ResponderEliminarGracias por la manera de explicar cómo se manifiesta en la mente inferior, cómo el ego usa adjetivos calificativos.
ResponderEliminarPERO MENTE ES PARTE DE LA DE DIOS.SOY MUY SANTO.
Mi gratitud, Susana.
ResponderEliminar🙏🏼🙏🏼🙏🏼🙏🏼
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