2. El reconocimiento de esa falta de significado produce una aguda ansiedad en todos los que se perciben como separados. 2Representa una situación en la que Dios y el ego se "desafían" entre sí con respecto a qué significado ha de escribirse en el espacio vacío provisto por dicha falta. 3El ego se abalanza frenéticamente para establecer allí sus propias ideas, temeroso de que, de otro modo, el vacío pueda ser utilizado para demostrar su propia impotencia e irrealidad. 4Y solamente en esto está en lo cierto.5. Tal vez te resulte difícil evitar resistirte, en una forma u otra, a esta última afirmación. 2Sea cual fuere la forma en que se manifieste dicha resistencia, recuérdate a ti mismo que en realidad tienes miedo de esa clase de pensamiento debido a la "venganza" del "enemigo”. 3No se espera que a estas alturas creas esta afirmación y probablemente la descartarás por considerarla absurda. 4Observa cuidadosamente, no obstante, cualquier señal de temor patente o encubierto que dicha afirmación pueda suscitar.
Desde la perspectiva del ego, existe una necesidad constante de otorgar significado a sus propias creaciones: a sus percepciones, a sus interpretaciones y, especialmente, al cuerpo físico, que considera su identidad. El ego no puede aceptar una identidad carente de significado, pues eso supondría reconocer su irrealidad. Sólo lo que es real posee significado. Si las fabricaciones del ego carecen de realidad y, por tanto, de significado, la identidad que el ego defiende también carecería de sentido, lo que le genera temor.
Mientras se mantenga la percepción errónea del ego, se perpetuará la creencia en la separación y la negación del verdadero Ser. Según UCDM, la salvación radica en reconocer que sólo el amor y la unidad con Dios son reales, y que todo lo demás —incluida la identidad que el ego fabrica— es ilusorio y carece de significado verdadero. Así, el perdón y la aceptación de la verdadera Identidad espiritual permiten deshacer el miedo y retornar a la paz que es nuestra herencia natural.
Cuando llegamos a la comprensión de que el mundo que percibimos no es real, puede surgir el temor, ya que dejamos de saber cómo interpretar lo que nos muestran los sentidos. El ego experimenta un profundo miedo al reconocer que el mundo que ha fabricado se opone a la Voluntad de Dios, y responde intentando competir con el Creador, otorgando significado a sus propias proyecciones. Es ese significado ilusorio el que sostiene su aparente identidad.
La ausencia de significado genera miedo, pues creemos que lo que nos rodea puede dañarnos. Al juzgar algo como malo, intentamos protegernos alejándonos de ello; al juzgar algo como bueno, buscamos sentirnos seguros y felices. Sin embargo, al definir lo percibido como bueno, inevitablemente reconocemos su opuesto, lo malo, perpetuando así la dualidad y el conflicto interno.
Por eso, según UCDM, se nos invita a contemplar el mundo percibido por el ego sin otorgarle significado ni emitir juicios. El único juicio verdadero es el Juicio Final, la Expiación, que consiste en deshacer el error del juicio dual y abrirnos a la visión de la Unidad. Así, dejamos de interpretar desde la separación y permitimos que la paz y la verdad de nuestro Ser real se hagan presentes.
Propósito y sentido de la lección:
El propósito de esta lección es ayudarte a
identificar la raíz del miedo: la percepción de un mundo vacío de significado.
UCDM enseña que el miedo no proviene de lo que ves, sino de la interpretación
que haces de ello. El ego teme el vacío porque, si no lo llena con sus propias
ideas, quedaría expuesto como irreal. La lección te invita a dejar de proyectar
significados y a observar el miedo que surge cuando reconoces la falta de
significado. Así, se abre la posibilidad de que la verdad (el amor y la paz de Dios)
ocupe ese espacio, en vez de las interpretaciones del ego. El sentido profundo
es aprender a soltar el miedo y a confiar en que, tras el aparente vacío, hay
una verdad amorosa esperando ser reconocida.
Instrucciones
prácticas:
- Realiza la práctica 3 o 4 veces al día, sin exceder un minuto por
sesión.
- Comienza con los ojos cerrados y repite mentalmente: “Un mundo sin
significado engendra temor.”
- Abre los ojos y mira lentamente a tu alrededor, diciendo: “Estoy
contemplando un mundo que no tiene significado.”
- Repite esta afirmación mientras observas tu entorno.
- Cierra los ojos y concluye: “Un mundo que no tiene significado
engendra temor porque creo que estoy compitiendo con Dios.”
- Si surge resistencia o ansiedad, obsérvala sin juzgar y suspende la
práctica si es necesario.
- No intentes analizar ni profundizar en la última afirmación fuera de
la práctica; basta con observar tus reacciones.
Aspectos
psicológicos y espirituales:
Psicológicamente, la lección te ayuda a observar cómo el miedo surge cuando percibes un vacío de significado y el ego se apresura a llenarlo con interpretaciones, imágenes y juicios.
Espiritualmente,
te invita a confiar en que, al dejar de proyectar significados, puedes abrirte
a una experiencia más profunda de paz y unión con Dios. El ejercicio te permite
observar la raíz del miedo y la tendencia a competir con la verdad, mostrándote
que el miedo es una ilusión basada en la separación. Al practicar, puedes
empezar a soltar viejos patrones de defensa y abrirte a una percepción más
amorosa y verdadera.
Relación con el resto del Curso:
Esta lección se conecta directamente con la
anterior y con el proceso global de UCDM, que busca deshacer las
interpretaciones del ego y permitir que la verdad se revele. Es un paso más en
el entrenamiento mental para soltar el miedo y abrirte a la paz y el amor que
subyacen a toda experiencia. La relación de causa y efecto que se introduce
aquí (un mundo sin significado engendra temor) es fundamental para comprender
cómo la mente crea su experiencia y cómo puede elegir de nuevo.
Consejos para
la práctica:
- Sé amable contigo mismo si surge resistencia o incomodidad; es normal
en este proceso.
- No te fuerces a practicar más allá de lo que te resulte cómodo.
- Recuerda que no se espera que creas plenamente la afirmación; solo
obsérvala y nota tus reacciones.
- Si olvidas practicar, simplemente retoma cuando lo recuerdes, sin
juicio ni culpa.
- Si experimentas ansiedad, suspende la práctica y vuelve a ella más
tarde con una actitud más relajada.
- Permítete observar tus emociones sin intentar cambiarlas; la simple
observación ya es transformadora.
Conclusión
final:
La lección 13 te invita a mirar de frente el
origen del miedo y a reconocer que surge de la interpretación del ego ante el
vacío de significado. Al practicar, abres espacio para que la verdad se revele
y para experimentar una paz más profunda. Confía en el proceso, aunque surjan
resistencias, y permite que cada paso te acerque a una percepción más amorosa y
verdadera. Recuerda que no estás solo en este camino y que cada práctica es un
avance hacia la paz interior.
Ejemplo-Guía: Mi cuerpo está enfermo.
Desde la lógica del sistema de pensamiento del ego, su razonamiento parece coherente, ya que su “verdad” se fundamenta en el “pensamiento original” que dio lugar al error: la creencia en el “pecado”, es decir, la idea de que estamos separados de Dios o, más aún, de que hemos sido expulsados de Su Morada. El ego se identifica con el cuerpo y depende de él para sostener su existencia. Por ello, siempre encontrará argumentos para justificar que el cuerpo puede enfermar y defenderá la creencia de que el estado físico determina nuestro estado mental.
Sin embargo, según las enseñanzas de UCDM, esta inversión de causa y efecto es precisamente el error fundamental. El ego teme reconocer que su identidad carece de significado fuera de la separación y, por eso, se aferra al cuerpo como su refugio. Pero sólo lo real tiene significado, y lo real es el espíritu, la unidad con Dios. Mientras sigamos creyendo que el cuerpo es la causa y la mente el efecto, permaneceremos atrapados en la ilusión y el miedo.
Al aplicar la enseñanza de esta lección, se nos concede una nueva manera de ver.
Desde la perspectiva de UCDM, la enfermedad carece de significado, ya que se basa en la interpretación de efectos que surgen de la percepción. Si la enfermedad no es real y carece de significado, surge la pregunta, desde la óptica del ego: ¿por qué siento dolor? ¿Por qué sufro? Al indagar en este pensamiento, descubrimos el miedo: el temor a reconocer que la creencia en el sufrimiento corporal no tiene sentido. Si todo fuese una proyección, una ilusión de la mente que cree en la separación, el ego perdería su fundamento y se desvanecería.
El ego, al defender su creencia en el mundo que proyecta, se opone a la Verdad de Dios. Comprender esto nos invita a desarrollar una visión diferente. Podemos experimentar dolor físico, pero en vez de culpar al cuerpo por lo que percibimos, aprendemos a ver que el cuerpo simplemente manifiesta una instrucción de la mente. Así, comenzamos a identificar la verdadera causa de todo efecto.
El siguiente paso es observar nuestra mente para discernir a quién está sirviendo: ¿a la lección del miedo o a la lección del amor? En este encuentro con la mente, descubrimos que el dolor surge de un pensamiento, que luego se expresa en el cuerpo. Por ejemplo, tras un conflicto con nuestro jefe, sus palabras nos hieren profundamente y, tiempo después, el estómago manifiesta dolor. Podemos recurrir a un médico y recibir tratamiento para los síntomas, pero si deseamos restablecer la armonía, debemos buscar en nuestra mente la causa de ese dolor. Al final de esa búsqueda, siempre hallaremos una emoción: el miedo, que puede adoptar muchas formas.
Cuando hayamos practicado esta visión, estaremos listos para dar un paso más y aplicar plenamente la enseñanza de la lección. Desde esta nueva visión, cualquier efecto del mundo físico, cualquier experiencia que percibamos, no será interpretada desde la mente del ego, sino que le daremos el único significado posible en este nivel: una oportunidad para vivir el amor.
Reflexión: ¿Te has planteado alguna vez que el significado que das a las cosas está condicionado por la fuerza de tus deseos?


Excelente! Gracias por acercarme estas enseñanzas.
ResponderEliminarNosotros inmersos en ese mundo
Eliminar"CON SIGNIFICADO"
Excelente! Gracias por acercarme estas enseñanzas.
ResponderEliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarGracias 😊
ResponderEliminar🤗
ResponderEliminarGracias
ResponderEliminarUna explicación magistral.grscias!
ResponderEliminarGracias y muy fuerte la reflexión.
ResponderEliminarGracias gracias gracias
¡Bastante claro! Mil gracias por mantener intacto el mensaje "un mundo sin significado engendra miedo". Pero claro yo estoy eligiendo que maestro deseo escuchar. Sobre la reflexión. Si efectivamente mi deseo era verme como víctima del mundo. Olvidada por Dios y ser testigo de un mundo de muerte que jamás ha existido. Entrego al E. S. Mi descisión equivocada de ser testigo de deseos inexistente y regalar eso a mi hermano. E. S. Sana la mente y pido mirar como tú miras a tu hijo. Y te entrego este instante Santo se tú quien Dirija segura de que tu guía y dirección siempre me llevan a la paz y ala unicidad. 🕊️ ¡Gracias, gracias. Gracias! Nos-amo.
ResponderEliminarGracias J.J
ResponderEliminar¡¡¡Gracias!!!
ResponderEliminarElijo el Amor en lugar del Miedo,y veo un mundo perfecto y impecable lleno de oportunidades para Amar🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️
ResponderEliminarElijoel Amor,el Amor que Soy,que Siempre he Sido y Siempre seré,en el Eterno Presente💙💙💙💙💙🤍🤍🤍🤍🤍✨✨✨✨🙏🙏🙏🙏🙏
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