miércoles, 17 de septiembre de 2025

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 260

LECCIÓN 260

Que recuerde que Dios me creó.

1. Padre, yo no me creé a mí mismo, aunque en mi demencia creí que así había sido. 2No obstante, en cuanto que Pensamiento Tuyo, no he aban­donado mi Fuente y sigo siendo parte de Aquel que me creó. 3Tu Hijo, Padre mío, Te llama hoy. 4Que recuerde que Tú me creaste. 5Que recuerde mi Identidad. 6Y que deje que mi impecabilidad vuelva a alzarse ante la visión de Cristo, a través de la cual deseo hoy contemplar a mis hermanos y contemplarme a mí mismo.

2. Ahora recordamos nuestra Fuente, y en Ella encontramos por fin nuestra verdadera Identidad. 2Somos en verdad santos porque nuestra Fuente no conoce el pecado. 3Y nosotros que somos Sus Hijos, somos semejantes los unos a los otros, y semejantes a Él.

¿Qué me enseña esta lección?

La Lección 260 de Un Curso de Milagros, «Que recuerde que Dios me creó», me enseña que la verdad sólo puede ser recordada cuando creemos en ella y la aceptamos con certeza. Recordar a Dios es recordar nuestra verdadera Identidad. Esta lección nos invita a reconocer que no somos un cuerpo, sino espíritu, y que nuestra esencia permanece eternamente unida a la Fuente que nos creó.

No puedo recordar aquello en lo que no creo. Vemos aquello en lo que depositamos nuestra fe, y esa es la razón por la que nos encontramos plenamente identificados con el cuerpo. El ego sostiene la creencia de que somos tan sólo un vehículo material, y mientras aceptemos esa idea, nuestra percepción continuará limitada por la ilusión. Sin embargo, el Curso nos recuerda la verdad con absoluta claridad: «No soy un cuerpo. Soy libre» (L-pI.199.8:7). Esta afirmación nos libera de la identificación con lo transitorio y nos conduce al reconocimiento de nuestra naturaleza divina.

Tener certeza en lo que somos nos llevará a recordar que Dios nos creó. Este acto de recordar no es un simple ejercicio intelectual, sino un estado de toma de conciencia profunda. En él, la mente despierta y reconoce su origen eterno. Como enseña el Curso: «Soy tal como Dios me creó» (L-pI.94.1:1). Esta verdad debe reflejarse en nuestra vida y traducirse en una forma de vivir coherente con la condición divina que hemos hecho consciente.

No podemos conformarnos con un mero acto mental en el que repetimos: «Soy Hijo de Dios». Esta afirmación puede quedar vacía si no va acompañada de la firme decisión de poner nuestra voluntad al servicio del Amor y de la verdad. Recordar a Dios implica actuar como Su Hijo, permitiendo que cada pensamiento, palabra y acción reflejen Su Presencia en nosotros.

¿Esto qué significa en la práctica? Significa que todos nuestros actos deben ser la manifestación de pensamientos amorosos. En nuestras relaciones, dejaremos de juzgar y condenar, y en su lugar reconoceremos la inocencia en nuestros hermanos. Como enseña el Curso: «Cuando te encuentras con alguien, te encuentras contigo mismo» (T-8.III.4:1). Ver en sus rostros el Sagrado Rostro de la Divinidad es reconocer la unidad que nos vincula a todos.

Hoy elijo recordar que Dios me creó. Permito que esta verdad ilumine mi mente y guíe mis acciones. Al vivir de acuerdo con ella, experimento la paz, la alegría y la certeza de mi unión eterna con el Amor. Amén.

SENTIDO GENERAL DE LA LECCIÓN:

La lección 260 enseña que:

  • No eres tu propio creador.
  • Tu origen es Dios.
  • Nunca te has separado de tu Fuente.
  • Tu identidad es impecable e intacta.
  • Ver correctamente es ver desde esa identidad.

No es reconstrucción. Es retorno al origen reconocido.

PROPÓSITO DE LA LECCIÓN:

Practicar la idea: “Que recuerde que Dios me creó”.

Cada repetición debilita la identidad del ego, disuelve la autoimagen construida, fortalece la conexión con la Fuente y abre la percepción a la unidad.

No es afirmación conceptual, es recordatorio esencial.

ASPECTOS PSICOLÓGICOS:

Esta lección trabaja sobre la identidad construida y la sensación de auto-definición.

Cuando crees que te creaste a ti mismo, sientes presión por sostener una imagen, temes fallar o perder valor, te defines por logros o errores y vives en comparación.

Cuando reconoces tu origen, disminuye la autoexigencia, aparece estabilidad interna, se suaviza la identidad y surge una sensación de descanso.

No porque “mejores tu imagen”, sino porque dejas de sostenerla.

ASPECTOS ESPIRITUALES:

Espiritualmente, esta lección afirma que eres creación de Dios, que compartes Su naturaleza, que tu santidad es inherente y que la separación no ocurrió.

Y revela algo profundamente sanador: No tienes que convertirte en digno, ya fuiste creado en dignidad.

Tu identidad no se gana, se recuerda.

INSTRUCCIONES PRÁCTICAS:

Hoy:

  • Observa cualquier pensamiento de autojuicio.
  • Detecta cualquier idea de “esto soy yo” basada en historia.

Y entonces, “que recuerde que Dios me creó”.

Puedes acompañarlo con:

  • “No soy lo que hice de mí”.
  • “Soy como fui creado”.

Y permitir que la mente se aquiete.

ADVERTENCIAS IMPORTANTES:

No usar la idea como evasión de responsabilidades.
No negar la experiencia humana.
No convertirlo en concepto abstracto.

Usarlo como recordatorio de identidad profunda.
Permitir que suavice la autoimagen.
Integrarlo sin esfuerzo.

El Curso no niega lo que experimentas, corrige lo que crees que eres.

RELACIÓN CON EL PROCESO DEL CURSO:

La progresión aquí se cierra con una claridad total:

  • 258 → Dios es mi objetivo.
  • 259 → El pecado no existe.
  • 260 → Dios es mi origen.

Ahora todo encaja, no hay distancia, no hay culpa y no hay pérdida.

Sólo, olvido… y recuerdo.

CONCLUSIÓN FINAL:

La Lección 260 es profundamente tranquilizadora:

No tienes que inventarte.
No tienes que reconstruirte.
No tienes que corregirte en esencia.

Porque lo que eres, ya fue creado y no por ti… sino por algo que no falla, no cambia y no juzga.

Y cuando esto empieza a sentirse, aunque sea levemente, algo en ti descansa.

Porque ya no necesitas sostener una identidad, sólo recordar la que nunca perdiste.

FRASE INSPIRADORA: “Cuando dejo de definirme, recuerdo que fui creado en la verdad y no necesito ser otra cosa”.


Ejemplo-Guía: "Creados a Su imagen y semejanza".

Cuando elegí este tema de debate y reflexión, me surgió una pregunta que deseo compartir contigo: ¿qué imagen tengo de Dios?

Permíteme reflexionar en voz alta. Si nunca he visto a Dios, ¿cómo puedo tener una imagen suya? Sin embargo, si la cita bíblica afirma que hemos sido creados a Su imagen y semejanza, y yo tengo conciencia de mi propia imagen, podría deducir que Dios posee una forma corporal. Esta reflexión no es ninguna trivialidad. A lo largo de la historia, la cultura, especialmente la pintura y la escultura, nos ha transmitido la representación de un Dios poderoso, musculoso, con larga melena, barba blanca y rodeado de una aureola de luz, símbolo de su divinidad. ¿Cómo no pensar que Dios se asemeja a esa imagen tan profundamente arraigada en nuestra mente colectiva?

Todos sabemos que este lenguaje pertenece al ámbito de lo simbólico. No obstante, lo verdaderamente relevante de esa visión es que sitúa a Dios fuera de nosotros, en una dimensión superior y distante. Nos dirigimos a Él como si habitara en un lugar externo, separado de nuestra propia esencia.

Entonces, ¿hemos sido creados a Su imagen y semejanza? Sí, sin duda. Pero esta afirmación nos conduce a una comprensión más profunda. Si hemos sido creados a Su imagen, la imagen que tenemos de nosotros mismos no puede ser real. En otras palabras, si Dios no posee forma corporal, Su Hijo tampoco debe poseerla. Este razonamiento confirma uno de los principales mensajes de Un Curso de Milagros: el mundo que percibimos no es real.

El Curso arroja luz sobre este tema con una reinterpretación reveladora: «La afirmación “Dios creó al hombre a imagen y semejanza propia” necesita ser reinterpretada. “Imagen” puede entenderse como “pensamiento”, y “semejanza” como “de una calidad semejante”. Dios efectivamente creó al espíritu en Su Propio Pensamiento y de una calidad semejante a la Suya Propia» (T-3.V.7:1-4).

Esta aclaración es fundamental, pues redefine el significado de la palabra “imagen” y evita interpretaciones erróneas. No se refiere a una forma física, sino a la naturaleza espiritual y eterna del Ser. El espíritu no puede ser representado mediante símbolos materiales, ya que trasciende toda percepción.

El Curso también nos recuerda: «No tienes una imagen que puedas percibir. La palabra “imagen” está siempre vinculada a la percepción y no forma parte del conocimiento. Las imágenes son simbólicas y representan algo diferente de ellas mismas» (T-3.V.4:4-7).

Al no ser un cuerpo, no podemos percibir nuestra verdadera identidad con los sentidos físicos. El espíritu no es visible en el mundo de la forma; sólo puede ser reconocido mediante la visión interior y el conocimiento. Por ello, cuando nos identificamos con el cuerpo, atribuimos a nuestros padres físicos la autoría de nuestra creación. Sin embargo, a medida que despertamos, esta visión se transforma, y la figura del padre terrenal es trascendida por la Presencia del Padre verdadero: el Padre Espiritual.

Este reconocimiento no implica distanciamiento ni rechazo hacia nuestros progenitores. Por el contrario, fortalece el amor que sentimos por ellos, al comprender que no sólo son nuestros padres en el mundo, sino también nuestros hermanos en la Filiación divina. La comprensión espiritual no rompe vínculos; los purifica y los eleva.

Basta con hacernos una pregunta para saber si estamos recorriendo el camino de manera natural: ¿cómo podría dejar de amar a mi padre físico alegando que no es mi verdadero Padre, cuando en realidad es mi hermano?

Recordar que hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios es reconocer que somos espíritu, eternos e inmutables. No somos cuerpos limitados, sino pensamientos divinos, extensiones del Amor de Dios.

Al aceptar esta verdad, nuestra percepción se transforma. Nos vemos a nosotros mismos y a los demás con una nueva mirada, libre de juicio y llena de amor. Y en ese reconocimiento, comprendemos que la verdadera imagen de Dios no se contempla con los ojos del cuerpo, sino con la visión del alma.

Porque, en esencia, somos tal como Él nos creó.


Reflexión: Recuerda que eres invulnerable: ¿cómo te sientes?

9 comentarios:

  1. Hola me encantan las publicaciones y las publico más adelante con mis contactos, soy estudiante de UCDM. en la ciudad de DURANGO MÉXICO.
    Sin más por el momento reciban un cordial saludos...

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    1. QUE GUSTO QUE ASI SEA, AHORA QUE ESTA AQUI GUIANDONOS EN ESTE ESTUDIO EL HIJO DEL UNIVERSO DE NEVADON MICHAEL DE NEVADON, QUE AFORTUNADOS SOMOS VERDAD

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  2. Buenos días Juan José,
    también muy agradecida por tus publicaciones que comparto con mi grupo de UCDM en Gran Canaria y que me inspiran en las sesiones que estoy dando hace poco. "Soy tú -tú eres yo." Gracias, gracias, gracias...-

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  3. Gracias infinitas ...por compartir las lecciones de UCDM ..es un privilegio para mi poder recibirlas... .Desde el corazón.gracias,gracias,gracias hermoso Ser de Luz...un abrazo Eterno e infinito de Paz...Luz...Y amor.

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  4. Gracias gracias gracias ínfinitas por todo el amor que das.

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  5. Es Hermoso leer y sentir todo esto gracias

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