La Lección 260 de Un Curso de
Milagros, «Que recuerde que Dios me creó», me enseña que la verdad sólo
puede ser recordada cuando creemos en ella y la aceptamos con certeza. Recordar
a Dios es recordar nuestra verdadera Identidad. Esta lección nos invita a
reconocer que no somos un cuerpo, sino espíritu, y que nuestra esencia
permanece eternamente unida a la Fuente que nos creó.
No puedo recordar aquello en lo
que no creo. Vemos aquello en lo que depositamos nuestra fe, y esa es la razón
por la que nos encontramos plenamente identificados con el cuerpo. El ego
sostiene la creencia de que somos tan sólo un vehículo material, y mientras
aceptemos esa idea, nuestra percepción continuará limitada por la ilusión. Sin
embargo, el Curso nos recuerda la verdad con absoluta claridad: «No soy un
cuerpo. Soy libre» (L-pI.199.8:7). Esta afirmación nos libera de la
identificación con lo transitorio y nos conduce al reconocimiento de nuestra
naturaleza divina.
Tener certeza en lo que somos nos
llevará a recordar que Dios nos creó. Este acto de recordar no es un simple
ejercicio intelectual, sino un estado de toma de conciencia profunda. En él, la
mente despierta y reconoce su origen eterno. Como enseña el Curso: «Soy tal
como Dios me creó» (L-pI.94.1:1). Esta verdad debe reflejarse en nuestra vida y
traducirse en una forma de vivir coherente con la condición divina que hemos
hecho consciente.
No podemos conformarnos con un
mero acto mental en el que repetimos: «Soy Hijo de Dios». Esta afirmación puede
quedar vacía si no va acompañada de la firme decisión de poner nuestra voluntad
al servicio del Amor y de la verdad. Recordar a Dios implica actuar como Su
Hijo, permitiendo que cada pensamiento, palabra y acción reflejen Su Presencia
en nosotros.
¿Esto qué significa en la
práctica? Significa que todos nuestros actos deben ser la manifestación de
pensamientos amorosos. En nuestras relaciones, dejaremos de juzgar y condenar,
y en su lugar reconoceremos la inocencia en nuestros hermanos. Como enseña el
Curso: «Cuando te encuentras con alguien, te encuentras contigo mismo»
(T-8.III.4:1). Ver en sus rostros el Sagrado Rostro de la Divinidad es
reconocer la unidad que nos vincula a todos.
Hoy elijo recordar que Dios me
creó. Permito que esta verdad ilumine mi mente y guíe mis acciones. Al vivir de
acuerdo con ella, experimento la paz, la alegría y la certeza de mi unión
eterna con el Amor. Amén.
SENTIDO GENERAL DE LA LECCIÓN:
La lección 260
enseña que:
- No eres tu propio creador.
- Tu origen es Dios.
- Nunca te has separado de
tu Fuente.
- Tu identidad es impecable
e intacta.
- Ver correctamente es ver
desde esa identidad.
No es
reconstrucción. Es retorno al origen reconocido.
PROPÓSITO DE LA LECCIÓN:
Practicar la
idea: “Que recuerde que Dios me creó”.
Cada
repetición debilita la identidad del ego, disuelve la autoimagen construida, fortalece
la conexión con la Fuente y abre la percepción a la unidad.
No es
afirmación conceptual, es recordatorio esencial.
ASPECTOS PSICOLÓGICOS:
Esta lección
trabaja sobre la identidad construida y la sensación de auto-definición.
Cuando crees
que te creaste a ti mismo, sientes presión por sostener una imagen, temes
fallar o perder valor, te defines por logros o errores y vives en comparación.
Cuando
reconoces tu origen, disminuye la autoexigencia, aparece estabilidad interna, se
suaviza la identidad y surge una sensación de descanso.
No porque
“mejores tu imagen”, sino porque dejas de sostenerla.
ASPECTOS ESPIRITUALES:
Espiritualmente,
esta lección afirma que eres creación de Dios, que compartes Su naturaleza, que
tu santidad es inherente y que la separación no ocurrió.
Y revela algo
profundamente sanador: No tienes que convertirte en digno, ya fuiste creado en
dignidad.
Tu identidad
no se gana, se recuerda.
INSTRUCCIONES PRÁCTICAS:
Hoy:
- Observa cualquier
pensamiento de autojuicio.
- Detecta cualquier idea de
“esto soy yo” basada en historia.
Y entonces, “que
recuerde que Dios me creó”.
Puedes
acompañarlo con:
- “No soy lo que hice de mí”.
- “Soy como fui creado”.
Y permitir que
la mente se aquiete.
❌ No usar la idea como evasión de responsabilidades.
❌ No negar la
experiencia humana.
❌ No
convertirlo en concepto abstracto.
✔ Usarlo como recordatorio de identidad profunda.
✔ Permitir que
suavice la autoimagen.
✔ Integrarlo
sin esfuerzo.
El Curso no
niega lo que experimentas, corrige lo que crees que eres.
RELACIÓN CON EL PROCESO DEL CURSO:
La progresión
aquí se cierra con una claridad total:
- 258 → Dios es mi objetivo.
- 259 → El pecado no existe.
- 260 → Dios es mi origen.
Ahora todo
encaja, no hay distancia, no hay culpa y no hay pérdida.
Sólo, olvido…
y recuerdo.
CONCLUSIÓN FINAL:
La Lección 260
es profundamente tranquilizadora:
No tienes que inventarte.
No tienes que reconstruirte.
No tienes que corregirte en esencia.
Porque lo que eres,
ya fue creado y no por ti… sino por algo que no falla, no cambia y no juzga.
Y cuando esto
empieza a sentirse, aunque sea levemente, algo en ti descansa.
Porque ya no
necesitas sostener una identidad, sólo recordar la que nunca perdiste.
FRASE INSPIRADORA: “Cuando dejo
de definirme, recuerdo que fui creado en la verdad y no necesito ser otra cosa”.
Ejemplo-Guía: "Creados a Su imagen y semejanza".
Cuando elegí este tema de debate y
reflexión, me surgió una pregunta que deseo compartir contigo: ¿qué imagen
tengo de Dios?
Permíteme reflexionar en voz alta.
Si nunca he visto a Dios, ¿cómo puedo tener una imagen suya? Sin embargo, si la
cita bíblica afirma que hemos sido creados a Su imagen y semejanza, y yo tengo
conciencia de mi propia imagen, podría deducir que Dios posee una forma
corporal. Esta reflexión no es ninguna trivialidad. A lo largo de la historia,
la cultura, especialmente la pintura y la escultura, nos ha transmitido la
representación de un Dios poderoso, musculoso, con larga melena, barba blanca y
rodeado de una aureola de luz, símbolo de su divinidad. ¿Cómo no pensar que
Dios se asemeja a esa imagen tan profundamente arraigada en nuestra mente
colectiva?
Todos sabemos que este lenguaje
pertenece al ámbito de lo simbólico. No obstante, lo verdaderamente relevante
de esa visión es que sitúa a Dios fuera de nosotros, en una dimensión superior
y distante. Nos dirigimos a Él como si habitara en un lugar externo, separado
de nuestra propia esencia.
Entonces, ¿hemos sido creados a Su
imagen y semejanza? Sí, sin duda. Pero esta afirmación nos conduce a una
comprensión más profunda. Si hemos sido creados a Su imagen, la imagen que
tenemos de nosotros mismos no puede ser real. En otras palabras, si Dios no
posee forma corporal, Su Hijo tampoco debe poseerla. Este razonamiento confirma
uno de los principales mensajes de Un Curso de Milagros: el mundo que
percibimos no es real.
El Curso arroja luz sobre este
tema con una reinterpretación reveladora: «La afirmación “Dios creó al hombre a imagen y semejanza propia” necesita
ser reinterpretada. “Imagen” puede entenderse como “pensamiento”, y “semejanza”
como “de una calidad semejante”. Dios efectivamente creó al espíritu en Su
Propio Pensamiento y de una calidad semejante a la Suya Propia»
(T-3.V.7:1-4).
Esta aclaración es fundamental,
pues redefine el significado de la palabra “imagen” y evita interpretaciones
erróneas. No se refiere a una forma física, sino a la naturaleza espiritual y
eterna del Ser. El espíritu no puede ser representado mediante símbolos
materiales, ya que trasciende toda percepción.
El Curso también nos recuerda: «No tienes una imagen que puedas percibir. La palabra “imagen” está siempre
vinculada a la percepción y no forma parte del conocimiento. Las imágenes son
simbólicas y representan algo diferente de ellas mismas» (T-3.V.4:4-7).
Al no ser un cuerpo, no podemos
percibir nuestra verdadera identidad con los sentidos físicos. El espíritu no
es visible en el mundo de la forma; sólo puede ser reconocido mediante la
visión interior y el conocimiento. Por ello, cuando nos identificamos con el
cuerpo, atribuimos a nuestros padres físicos la autoría de nuestra creación.
Sin embargo, a medida que despertamos, esta visión se transforma, y la figura
del padre terrenal es trascendida por la Presencia del Padre verdadero: el
Padre Espiritual.
Este reconocimiento no implica
distanciamiento ni rechazo hacia nuestros progenitores. Por el contrario,
fortalece el amor que sentimos por ellos, al comprender que no sólo son
nuestros padres en el mundo, sino también nuestros hermanos en la Filiación divina.
La comprensión espiritual no rompe vínculos; los purifica y los eleva.
Basta con hacernos una pregunta
para saber si estamos recorriendo el camino de manera natural: ¿cómo podría
dejar de amar a mi padre físico alegando que no es mi verdadero Padre, cuando
en realidad es mi hermano?
Recordar que hemos sido creados a
imagen y semejanza de Dios es reconocer que somos espíritu, eternos e
inmutables. No somos cuerpos limitados, sino pensamientos divinos, extensiones
del Amor de Dios.
Al aceptar esta verdad, nuestra
percepción se transforma. Nos vemos a nosotros mismos y a los demás con una
nueva mirada, libre de juicio y llena de amor. Y en ese reconocimiento,
comprendemos que la verdadera imagen de Dios no se contempla con los ojos del
cuerpo, sino con la visión del alma.
Porque, en esencia, somos tal como
Él nos creó.
Reflexión: Recuerda que eres invulnerable: ¿cómo te sientes?

Hola me encantan las publicaciones y las publico más adelante con mis contactos, soy estudiante de UCDM. en la ciudad de DURANGO MÉXICO.
ResponderEliminarSin más por el momento reciban un cordial saludos...
QUE GUSTO QUE ASI SEA, AHORA QUE ESTA AQUI GUIANDONOS EN ESTE ESTUDIO EL HIJO DEL UNIVERSO DE NEVADON MICHAEL DE NEVADON, QUE AFORTUNADOS SOMOS VERDAD
EliminarBuenos días Juan José,
ResponderEliminartambién muy agradecida por tus publicaciones que comparto con mi grupo de UCDM en Gran Canaria y que me inspiran en las sesiones que estoy dando hace poco. "Soy tú -tú eres yo." Gracias, gracias, gracias...-
Gracias infinitas ...por compartir las lecciones de UCDM ..es un privilegio para mi poder recibirlas... .Desde el corazón.gracias,gracias,gracias hermoso Ser de Luz...un abrazo Eterno e infinito de Paz...Luz...Y amor.
ResponderEliminarGracias gracias gracias ínfinitas por todo el amor que das.
ResponderEliminarGracias J.J
ResponderEliminarUn Auténtico hijo de Dios ...
ResponderEliminarMil gracias
ResponderEliminarEs Hermoso leer y sentir todo esto gracias
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