La Lección
247 de Un Curso de Milagros,
«Sin el perdón aún estaría ciego», me enseña que la percepción de separación es
el resultado de una creencia errónea y que sólo el perdón puede restaurar la
visión de la verdad. Esta lección revela que el ataque, simbolizado por el
pecado, nace de la idea de actuar en contra de la Voluntad de Dios, creyendo
que podemos existir separados de Él. Sin embargo, tal separación es imposible,
pues el Hijo permanece eternamente unido a su Creador.
Atacar es ir
en contra de la unidad. Si el pecado simboliza el ataque, entonces representa
la creencia de que hemos actuado de manera aislada de nuestro Padre. De esta
ilusión surge el ego, sustentado en la idea de la separación. No obstante, el
Curso afirma con claridad que dicha creencia carece de realidad: «Nada real
puede ser amenazado. Nada irreal existe» (T-2.VI.2:2-3). Cuando creemos en
ella, experimentamos la ilusión de la muerte, del castigo, de la culpa y del
sufrimiento, olvidando nuestra verdadera naturaleza divina.
Un hijo es
fruto de la obra creadora de su padre, y su existencia confirma la unidad que
los vincula. Esta relación sería imposible si no compartieran la misma esencia.
Del mismo modo, el Hijo de Dios comparte la naturaleza de su Creador. Como
enseña el Curso: «El Hijo de Dios es uno» (T-11.VIII.9:6). En esta verdad
descansa la certeza de que jamás hemos estado separados de la Fuente que nos
dio la vida.
La metáfora
de la semilla y el fruto ilustra la continuidad de la Creación. La semilla se
perpetúa a través del fruto, formando ambos una unidad integral. Así también,
la semilla divina se extiende en la Filiación. Cada uno de nosotros es una
expresión de Dios, y en todos se refleja Su Rostro. Unidos, formamos una
totalidad perfecta que permanece eternamente en Él.
El perdón es
el medio por el cual esta verdad se hace consciente. Al perdonar, abandonamos
la ilusión del ataque y recobramos la visión espiritual. El Curso nos recuerda:
«El perdón es la llave de la felicidad» (L-pI.121.1:1). Sin el perdón,
permaneceríamos ciegos ante la realidad de nuestra unión con Dios y con
nuestros hermanos.
Hoy reconozco
que la semilla de Dios somos todos nosotros, la Filiación Divina. En cada Hijo
resplandece Su gloria, y en nuestra unidad se manifiesta Su Amor. A través del
perdón, acepto la verdad de lo que soy y recuerdo que jamás me he separado de
mi Padre. Amén.
SENTIDO
GENERAL DE LA LECCIÓN:
La lección 247 enseña que:
• El pecado es una interpretación
errónea.
• Ver ataque produce sufrimiento.
• El perdón corrige la percepción.
• La visión de Cristo revela inocencia.
• Lo que ves en otros refleja tu mente.
No es juicio corregido. Es visión
restaurada.
PROPÓSITO
DE LA LECCIÓN:
Practicar la idea: “Sin el perdón
aún estaría ciego”.
Cada repetición debilita la
percepción de culpa, abre la visión verdadera, reduce el conflicto y fortalece
la unidad.
ASPECTOS
PSICOLÓGICOS:
Esta lección
trabaja directamente sobre la proyección, la crítica y la interpretación
negativa. Cuando no perdonas refuerzas el conflicto interno.
Cuando
perdonas disminuye la tensión, se suaviza la percepción, aparece comprensión y aumenta
la paz. Porque dejas de ver amenaza y empiezas a ver humanidad e inocencia.
ASPECTOS
ESPIRITUALES:
Espiritualmente
la lección afirma que la visión de Cristo está disponible, que la inocencia es real,
que el perdón revela la verdad y que todos comparten la misma esencia.
Esto revela
algo muy profundo: ver correctamente es amar.
INSTRUCCIONES
PRÁCTICAS:
Hoy:
- Observa cualquier juicio hacia alguien.
- Reconoce: “Esto es una interpretación”.
- Repite: “Quiero ver de otra manera”.
- Permite ver inocencia.
- Extiende esa visión a todos.
No necesitas forzarlo. Solo estar
dispuesto a ver distinto.
❌ No negar comportamientos.
❌ No justificar
acciones dañinas.
❌ No forzar
sentimientos.
✔ Cambiar la percepción interna.
✔ Soltar la
interpretación de culpa.
✔ Practicar con
suavidad.
El perdón no cambia los hechos, cambia
la forma de verlos.
RELACIÓN
CON EL PROCESO DEL CURSO:
La progresión continúa:
- 246: Amar al Hijo.
- 247: Ver al Hijo sin error.
Esto es clave: el amor se vuelve
visión.
CONCLUSIÓN
FINAL:
La lección 247
revela que ver no es simplemente mirar. Es interpretar. Y durante mucho tiempo,
la mente ha interpretado desde el miedo, la culpa y la separación.
El perdón
introduce una nueva forma de ver. Una visión donde no hay ataque, no hay culpa
real y no hay separación.
Y en esa
visión ocurre algo muy profundo: el mundo cambia. No porque haya cambiado en sí,
sino porque ahora lo ves como realmente es.
✨ FRASE INSPIRADORA: “Cuando perdono, dejo de
ver con miedo y comienzo a ver con verdad”.
Ejemplo-Guía: "La curación de la ceguera".
El título de esta lección me ha
inspirado a reflexionar sobre el símbolo de la “ceguera”. Desde la perspectiva
espiritual de Un Curso de Milagros, la ceguera no se refiere únicamente
a la incapacidad física de ver, sino al estado de la mente que permanece
atrapada en la ilusión. Se trata de la imposibilidad de reconocer la verdad
cuando la percepción se encuentra distorsionada por el miedo y el juicio.
La capacidad de contemplar el
mundo con los ojos del cuerpo nos lleva a identificarnos con un universo irreal
e ilusorio. Este sentido físico, considerado uno de los más importantes, se
convierte en la base de la creencia errónea de que somos un cuerpo. Sin
embargo, el Curso nos recuerda que la percepción no es conocimiento y que
aquello que vemos con los sentidos no constituye la realidad.
Si aquello que vemos es lo irreal,
surge inevitablemente la pregunta: ¿qué es lo real? Podríamos afirmar que lo
real es aquello que no vemos con los ojos físicos. No porque no exista, sino
porque trasciende los límites de la percepción corporal. En el sistema de
pensamiento del ego, todo lo que no puede ser percibido por los sentidos se
considera inexistente. No obstante, esta conclusión es ilusoria, pues la verdad
no depende de la percepción, sino del conocimiento.
Debemos profundizar aún más en
esta reflexión. Lo que nuestros ojos físicos no perciben no es inexistente;
simplemente hemos elegido, con nuestra mente, no verlo. Esta elección se debe a
nuestra identificación con el miedo y con la creencia en la separación. Si no
creemos en la Unidad del Espíritu y tememos al Amor de Dios, los ojos de
nuestra mente permanecerán cerrados a la realidad divina.
Así, la “ceguera” se convierte en
un símbolo del estado de nuestra conciencia. Cuando nos identificamos con el
mundo de la percepción, creemos únicamente en aquello que vemos. Este estado es
comparable al de un ciego espiritual, incapaz de contemplar la verdad del Reino
de Dios. El Curso nos enseña que la visión verdadera no procede de los ojos del
cuerpo, sino de la mente sanada por el perdón.
No debemos confundir la auténtica
visión espiritual con la videncia o la percepción de planos más sutiles. Estas
experiencias, aunque más refinadas, siguen perteneciendo al ámbito de la
percepción y, por tanto, al mundo de la ilusión. Un Curso de Milagros
identifica como real únicamente el Mundo Unitario de Dios, donde no existe
separación ni dualidad.
El Mundo de Dios es un Campo de
Luz que la mente puede reconocer cuando se libera de sus interpretaciones
erróneas. En el proceso de despertar, la mente va desprendiéndose de las densas
capas del miedo y del juicio que le impiden contemplar la verdad. Sin embargo,
muchos se detienen en niveles intermedios donde la unidad aún parece
fragmentada. La señal de que estos estados no corresponden a la realidad divina
es la persistencia del miedo.
Un ejemplo de ello lo encontramos
en los sueños. Durante el descanso, la mente experimenta realidades más
sutiles, pero aún influenciadas por sus temores. Aunque estos planos parezcan
más elevados, no constituyen el Mundo Verdadero donde reside nuestro Hogar. La
auténtica visión espiritual está libre de miedo, pues sólo el amor es real.
Cuanto más identificados nos
encontremos con el mundo de las formas y con el sistema de pensamiento del ego,
mayor será nuestro nivel de ceguera. La liberación de este estado se convierte
en una invitación a cumplir la función que Dios nos ha encomendado: perdonar.
Como enseña el Curso: «El perdón es la llave de la felicidad» (L-pI.121.1:1).
El perdón deshace las ilusiones,
corrige la percepción y restablece la visión espiritual. No se trata de
absolver pecados reales, sino de reconocer que nunca existieron. Al perdonar,
retiramos los velos que oscurecen nuestra mente y permitimos que la luz de la
verdad ilumine nuestra conciencia.
La Lección 247 nos recuerda que
sin el perdón permaneceremos ciegos, pero al elegir perdonar recuperamos la
visión de Cristo. Esta visión nos permite contemplar la inocencia en nosotros
mismos y en nuestros hermanos, reconociendo la unidad que compartimos en Dios.
Así, la curación de la ceguera no
consiste en ver con los ojos del cuerpo, sino en reconocer con el corazón la
verdad eterna. Hoy elijo perdonar para ver. Hoy permito que la luz del Amor
disipe toda oscuridad. Hoy recuerdo quién soy.
Y en esa visión, encuentro la paz
de Dios.

Juan José, lo estoy siguiendo diariamente,porque tus explicaciones me han parecido bastante claras.Gracias y hasta la siguiente.
ResponderEliminarJuan José, muchas gracias, eres muy claro al explicar y la reflexiones me hacen
ResponderEliminaraclarar más mi mente y entrar en mi Ser.
Gratitud.
EliminarGracias Juan Jose reflexiono sobre lo de la semilla que se perpetua con el fruto y sobre la semilla de Dios que somos todos en unidad con el que bello es eso
ResponderEliminarGracias
ResponderEliminarGran tarea ver en mí hermano el amor en lugar del miedo, ver la salvación en lugar del pecado gracias por tus reflexiones Juan José abrazos desde Venezuela 🤗
ResponderEliminarGracias J.J
ResponderEliminarVemos a Dios
ResponderEliminarQue alegría pasar este año de nuevo por aquí incluso leer mí comentario de hace dos años, confieso par mí ya es un hábito leerte todos los días, muchas veces creo que el Ego me ha borrado palabras que aunque estaban allí no las ví o no las comprendí, el Curso es libre albedrío sin embargo no termina nunca, cada año podemos seguir comprendiendo las enseñanzas de jesús, hoy leyendo está lección me ubicó en contexto y les cuento mí herramienta, aún creo que por ejemplo mi esposo me hiere, ya no tengo que discutir con el, sólo me digo "Padre préstame tus ojos para poder ver ésto de otra manera, es tú hijo perfecto y sus comportamientos me llevan a evolucionar, es Inocente"
ResponderEliminarVeo el Mundo con los ojos de Dios🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏💙💙💙💙💙💙
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