viernes, 18 de abril de 2025

UCDM. Libro de Ejercicios. Lección 108

LECCIÓN 108

Dar y recibir son en verdad lo mismo.

1. La visión depende de la idea de hoy. 2La luz se encuentra en ella, pues reconcilia todos los aparentes opuestos. 3¿Y qué puede ser la luz sino la resolución, nacida de la paz, de fundir todos tus conflictos y pensamientos erróneos en un solo concepto que sea completamente cierto? 4Incluso éste desaparecerá, ya que el Pen­samiento que se encuentra tras él aparecerá para ocupar su lugar. 5ahora estás en paz para siempre, pues en ese punto al sueño le llega su fin.

2. La verdadera luz que hace posible la verdadera visión no es la luz que los ojos del cuerpo contemplan. 2Es un estado mental que se ha unificado en tal grado que la oscuridad no se puede perci­bir en absoluto. 3Y de esta manera, lo que es igual se ve como lo mismo, mientras que lo que es diferente ni se nota, pues no está ahí.

3. Ésta es la luz en la que no se pueden ver opuestos, y la visión, al haber sanado, tiene el poder de sanar. 2Ésta es la luz que extiende tu paz interior hasta otras mentes, para compartirla y regocijarse de que todas ellas sean una contigo y una consigo mismas. 3Esta es la luz que sana porque genera una sola percepción, basada en un solo marco de referencia, del que procede un solo significado.

4. Ahí dar y recibir se ven como diferentes aspectos de un mismo Pensamiento, cuya verdad no depende de cuál de esos dos aspec­tos se vea primero, ni de cuál parezca estar en segundo lugar. 2Ahí se entiende que ambos ocurren simultáneamente, para que el Pensamiento conserve su integridad. 3Y este entendimiento es la base sobre la que se reconcilian todos los opuestos, ya que se perciben desde el mismo marco de referencia que unifica dicho Pensamiento.

5. Un solo pensamiento, completamente unificado, servirá para unificar todos los pensamientos. 2Esto es lo mismo que decir que una sola corrección bastará para que todo quede corregido, o que perdonar a un solo hermano completamente es suficiente para brindarle la salvación a todas las mentes. 3Pues éstos son sólo algunos casos especiales de la ley que rige toda clase de aprendi­zaje, siempre que esté dirigido por Aquel que conoce la verdad.

6. Aprender que dar es lo mismo que recibir tiene una utilidad especial, ya que se puede poner a prueba muy fácilmente y com­probar que es verdad. 2Y cuando con este caso especial se haya comprobado que en toda circunstancia en que se le ponga a prueba siempre da resultado, el pensamiento subyacente se puede entonces generalizar a otras áreas de duda y de doble visión. 3Y de ahí se expandirá hasta llegar finalmente al único Pensamiento subyacente a todos ellos.

7. Hoy practicaremos con el caso especial de dar y recibir. 2Utili­zaremos esta sencilla lección acerca de lo obvio porque produce resultados que no se nos pueden escapar. 3Dar es recibir. 4Hoy intentaremos ofrecerle paz a todo el mundo y ver cuán rápida­mente retorna a nosotros. 5La luz es tranquilidad, y en esa paz se nos concede la visión, y entonces podemos verla.

8. De este modo damos comienzo a nuestras sesiones de práctica con las instrucciones para hoy, y afirmamos:

2Dar y recibir son en verdad lo mismo.
3Recibiré lo que estoy dando ahora.

4Luego cierra los ojos y piensa durante cinco minutos en lo que quie­res ofrecerle a todo el mundo, para así disfrutar de ello. 5Podrías decir por ejemplo:

6Le ofrezco sosiego a todo el mundo.
7Le ofrezco paz interior a todo el mundo.
8Le ofrezco ternura a todo el mundo.

9. Repite cada frase lentamente y luego haz una pequeña pausa, esperando recibir el regalo que diste. 2Este te llegará en la misma medida en que lo diste. 3Te darás cuenta de que recibes una retri­bución exacta, pues eso es lo que pediste. 4Puede que te resulte útil, asimismo, pensar en alguien a quien dar tus regalos. 5Él re­presenta a los demás y a través de él estarás dándoselos a todo el mundo.

10. Nuestra sencilla lección de hoy te enseñará mucho. 2De ahora en adelante entenderás mucho mejor el concepto de efecto y causa, y nuestro progreso será mucho más rápido. 3Piensa en los ejercicios de hoy como rápidos avances en tu aprendizaje, el cual se acelerará y consolidará cada vez que digas: "Dar y recibir son en verdad lo mismo”:


¿Qué me enseña esta lección?

Esta lección me revela con claridad la naturaleza del pensamiento del ego y las consecuencias inevitables de identificarnos con él. El ego, al verse a sí mismo como una entidad separada y localizada en el mundo terrenal, interpreta la realidad desde una visión dual. Para él, el mundo físico no es un símbolo ni una proyección, sino una verdad objetiva sobre la que construye su aparente fortaleza y seguridad.

Desde esta visión, el ego divide la experiencia en categorías opuestas: bueno y malo, éxito y fracaso, ganancia y pérdida. Al hacerlo, deposita fuera de sí el origen de sus estados emocionales. Así, la felicidad, la paz o la dicha quedan supeditadas a las respuestas que recibe del exterior. Si el mundo le sonríe, se siente pleno; si el mundo le contradice, se percibe amenazado. De este modo, su estabilidad emocional depende por completo de factores que cree ajenos a él.

El ego ignora —o se niega a reconocer— que nada externo puede estar separado de su mundo interno. Ignora que lo que percibe fuera es un reflejo fiel de lo que alberga dentro. Ignora que no existe una verdadera distinción entre dar y recibir, porque ambos forman parte de un mismo movimiento de la mente. En su sistema de pensamiento, dar implica perder y recibir implica ganar; en la verdad, dar y recibir son un solo acto.

Esta lección me enseña que los valores sobre los que el ego edifica su sistema de creencias —control, defensa, posesión, juicio— no pueden sostenerse cuando el velo de la ilusión cae. Al caer ese velo, la mente comienza a vislumbrar la única verdad que permanece inalterable: la Unidad. En esa visión unificada, no hay partes separadas, no hay intereses enfrentados, no hay causas externas que determinen nuestro estado interior.

Aquello que recibimos no es un accidente ni una concesión del mundo, sino la respuesta natural a lo que hemos dado. No se trata de una ley moral ni de un castigo o recompensa, sino de la expresión directa de la Ley de la Unidad que rige todo el universo. Lo que damos es lo que reconocemos como real en nuestra mente, y eso mismo es lo que experimentamos como recibido.

Esta lección me invita, por tanto, a revisar dónde sitúo la causa de mi experiencia. Me recuerda que mientras vea el mundo como algo separado de mí, seguiré creyendo que soy víctima de sus circunstancias. Pero cuando acepto que dar y recibir son lo mismo, que dentro y fuera son una misma cosa, y que la causa siempre reside en la mente, recupero mi poder verdadero.

Desde esa comprensión, la paz deja de depender de lo que ocurre y pasa a ser una condición interna. La felicidad ya no es una respuesta del mundo, sino una extensión natural de la unidad que elijo reconocer. Y en esa elección, el ego pierde su fundamento, pues ya no puede sostener la ilusión de separación sobre la que se construyó.

SENTIDO GENERAL DE LA LECCIÓN:

El sentido profundo de esta lección es la disolución de la economía del ego.

El ego cree en el intercambio desigual, en ganancia y pérdida, en deuda y mérito y en la competencia.

La verdad no funciona así. En la mente correcta, dar es extender lo que eres. No hay transacción, solo reconocimiento.

PROPÓSITO Y SENTIDO DE LA LECCIÓN:

El propósito de la Lección 108 es:

  • deshacer la creencia en la escasez,
  • corregir el miedo a compartir,
  • liberar a la mente del cálculo constante,
  • restaurar la experiencia de abundancia natural,
  • recordar que lo real no se agota.

Dar deja de ser un acto moral y se revela como un acto ontológico: das porque eres.

ASPECTOS PSICOLÓGICOS:

Psicológicamente, esta lección produce:

• Disolución del miedo a perder: La mente deja de retener por inseguridad.

• Reducción del pensamiento comparativo: No hay competencia en la verdad.

• Apertura emocional: Dar amor, comprensión o perdón deja de sentirse peligroso.

• Incremento de autoestima real: Reconoces que tienes algo valioso que compartir.

Clave psicológica: La mente se empobrece cuando retiene, y se expande cuando comparte.

ASPECTOS ESPIRITUALES:

Espiritualmente, la lección afirma que:

  • Dios da sin perder nada.
  • La creación es extensión, no intercambio.
  • El Amor no conoce escasez.
  • Compartir es reconocer la unidad.
  • Lo que es real no puede dividirse.

Dar es participar conscientemente en la ley de Dios.

INSTRUCCIONES PRÁCTICAS:

Períodos largos:

  • Repite lentamente:
    “Dar y recibir son en verdad lo mismo.”
  • Permite que la idea cuestione suavemente tus creencias sobre pérdida.
  • Observa dónde temes dar.
  • No fuerces conductas externas.

Durante el día, usa la idea cuando aparezca:

  • miedo a perder algo,
  • dificultad para compartir,
  • sensación de injusticia,
  • comparación,
  • resentimiento.

Cada repetición corrige la premisa del ego.

ADVERTENCIAS IMPORTANTES:

No confundir dar con sacrificarse.
No forzar conductas “generosas”.
No usar la idea para negarte límites sanos.
No juzgarte por sentir resistencia.

Usarla para observar creencias.
Permitir que la comprensión madure.
Recordar que el dar real es interno.
Confiar en la abundancia.

RELACIÓN CON EL PROCESO DEL CURSO;

La progresión es clara:

  • 106 → aquietarse y escuchar
  • 107 → permitir que la verdad corrija
  • 108 → extender la verdad compartiéndola
  • 109–110 → profundización en la extensión
  • 111 → integración en el repaso

La Lección 108 marca el paso de recibir la verdad a extenderla naturalmente.

CONCLUSIÓN FINAL:

La Lección 108 revela una verdad liberadora: Nunca pierdes lo que das desde la verdad. Solo pierdes lo que intentas retener por miedo.

Cuando comprendes que dar y recibir son lo mismo, la mente se libera de la escasez y descansa en la abundancia natural del Amor.

FRASE INSPIRADORA: “Cuando doy desde lo que soy, descubro que siempre estoy recibiendo.”

Ejemplo-Guía: "Los opuestos son complementarios y no enemigos".

Esta lección encierra una enseñanza fundamental que trasciende tanto la metafísica como la experiencia cotidiana: aquello que percibimos como opuesto no es, en verdad, un enemigo, sino un complemento. El conflicto surge únicamente cuando interpretamos la diferencia desde la creencia en la separación.

En el mundo de la percepción, la mente dual clasifica, compara y enfrenta. Así nacen los pares de opuestos: luz y oscuridad, dar y recibir, masculino y femenino, acción y reposo. Sin embargo, desde una visión más profunda, estos aparentes contrarios no compiten entre sí, sino que cooperan para dar lugar a una experiencia coherente de la vida.

Podemos comprender esta idea recurriendo a los principios universales que gobiernan la manifestación. Aquello que se opone, cuando es reconocido sin juicio, se complementa. No para anularse, sino para sostener un equilibrio. La vida misma se expresa gracias a esa interacción armónica entre fuerzas que, desde la mente dual, parecerían irreconciliables.

El problema no reside en la diferencia, sino en el exceso y en la identificación egoica. Cuando una fuerza pretende imponerse sobre la otra, cuando una parte busca dominar o anular a su opuesta, la armonía se rompe y aparece el conflicto. Así ocurre también en las relaciones humanas, especialmente en las llamadas relaciones especiales. Allí donde dos aparentes opuestos se encuentran, existe una oportunidad de unificación; pero si cada parte se aferra a su identidad separada y defiende su posición desde el ego, la relación deja de ser un espacio de aprendizaje y se convierte en un campo de batalla.

Un Curso de Milagros nos enseña que toda relación es un aula en la que aprendemos a deshacer la ilusión de la separación. El otro no es un adversario ni un complemento externo que viene a completarnos, sino un espejo que nos muestra lo que aún no hemos integrado en nuestra propia mente. Cuando reconocemos esto, la oposición deja de vivirse como amenaza y comienza a experimentarse como una invitación al perdón y a la unión.

Lo mismo ocurre con el dar y el recibir. Mientras creamos que el mundo está fuera de nosotros y que los demás son entidades separadas, seguiremos sosteniendo la creencia de que dar es perder y recibir es ganar. Desde esa lógica, el intercambio se convierte en negociación, defensa o sacrificio. Pero cuando la mente despierta a la verdad de la unidad, comprende que dar y recibir son un mismo acto, dos expresiones inseparables de una única realidad.

Dar sin permitir recibir genera desequilibrio, del mismo modo que querer recibir sin dar desconoce la ley natural de la extensión. El ego puede disfrazar el dar de generosidad mientras persigue reconocimiento, control o deuda; y puede disfrazar el recibir de derecho mientras se niega a compartir. En ambos casos, la armonía se pierde porque la acción no surge del amor, sino del miedo.

Esta lección nos invita a ir más allá de la visión dual y a reconocer que toda aparente oposición puede ser sanada cuando es llevada a la conciencia de la unidad. No se trata de eliminar las diferencias, sino de permitir que encuentren su lugar correcto en una mente que ya no juzga.

Cuando los opuestos dejan de verse como enemigos y son reconocidos como expresiones complementarias de una misma verdad, la experiencia se transforma. El conflicto se disuelve, la relación se vuelve santa y el dar y recibir recuperan su significado real: la extensión natural del Amor.


Reflexión: ¿Has tenido alguna experiencia en la que hayas comprobado la afirmación "dar es recibir"?

7 comentarios:

  1. buen día referente ha la pregunta,ayer yo dije en el comentario de lo que das recibes y también depende de como lo das.por eje..si piensas sintiendo una emoción eso se cristaliza en el entorno y pasa.y se cumple la premisa de lo que das recibes...y también los echos si abandonas la gente se olvida de uno...el que ama no abandona...

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  2. Muchas gracias. Muy clara explicación sobre los opuestos. Muchas bendiciones

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  3. Entendí que si doy "juicio", si eriqueto como bueno o malo, no estoy pidiendo ver "de otra manera", me pierdo de arribar a la verdad y encima recibo tantos juicios como haya hecho... Gracias!!!!

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  4. Cada vez que doy es realmente a mi misma a quien doy. Cómo me ha costado entender que él otro soy yo, que es el hijo perfecto y puro de mi padre y que si me conecto con su oscuridad me muestra mi propia oscuridad, ahora decido ver la luz en mi hermano que es uno conmigo. Hoy le pido al espíritu santo sabiduría para poner en práctica a diario le carencia en la filiación todos somos una mente conectada con la gran mente de Dios unidos a él. Gracias Juan José fuerte abrazo desde aquí que es allá 🤗

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  5. Doy y Recibo en la misma medida, según n la ley del Amor🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️

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  6. Dar y recibir. Ya no pienso en ello , lo que sale de corazón . La retribución es esa paz interior el gozo, logramos esa plenitud. Que no se puede explicar. Acambio Recivo la dicha de un dia más. Gracias Juan José

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