sábado, 27 de junio de 2026

Capítulo 26: VIII. La inminencia de la salvación (4ª parte).

VIII. La inminencia de la salvación (4ª parte).

4. Mas el espacio que hay entre vosotros es evidente sólo en el presente, ahora mismo, y no se puede percibir en el futuro. 2Tam­poco es posible pasarlo por alto, excepto en el presente. 3No es lo que puedas perder en el futuro lo que temes. 4Lo que te aterroriza es unirte en el presente. 5¿Quién puede sentir desolación, excepto en el momento presente? 6Una causa futura aún no tiene efectos. 7Por lo tanto, eso quiere decir que si sientes temor, su causa se encuentra en el presente. 8Y es esa causa la que necesita correc­ción, no un estado futuro.

Aquí el Curso da un paso más en su enseñanza sobre la inminencia de la salvación. Ya no se limita a decirnos que la salvación es inmediata. Ahora nos muestra dónde se encuentra realmente la causa del miedo: no en el futuro, sino en el presente.

La mente cree que teme lo que pueda ocurrir más adelante: una pérdida, una decepción, una renuncia, una consecuencia dolorosa. Pero el Curso nos corrige con precisión: no es el futuro lo que tememos. Lo que realmente nos aterroriza es la unión ahora.

La brecha entre hermanos no se experimenta en el futuro. Se experimenta ahora. La distancia que percibo entre mi hermano y yo no es algo que exista mañana; es una percepción activa en este instante. Y sólo en este instante puede ser mirada, entregada y corregida.

Mensaje central del punto:

  • El espacio entre hermanos sólo parece evidente en el presente.
  • La separación no puede corregirse en el futuro, sino ahora.
  • No tememos una pérdida futura.
  • Tememos la unión presente.
  • La desolación sólo puede sentirse en el momento actual.
  • Una causa futura no puede producir efectos ahora.
  • Si hay miedo ahora, su causa está en el presente.
  • Lo que necesita corrección no es el futuro, sino la causa presente del miedo.

Claves de comprensión:

  • El ego desplaza el miedo hacia el futuro para no mirar su causa actual.
  • La mente dice: “tengo miedo de lo que pueda pasar”, cuando en realidad teme soltar ahora su separación.
  • El futuro se convierte en una pantalla donde se proyecta una resistencia presente.
  • La unión no amenaza al Ser, pero sí amenaza a la identidad separada.
  • El miedo revela que todavía se está defendiendo una distancia interior.
  • La corrección no se dirige a los acontecimientos, sino a la percepción.
  • No hay que sanar un mañana imaginado, sino una elección presente.
  • El instante presente es el único lugar donde puede obrarse el milagro.

Aplicación práctica en la vida cotidiana:

Observa cuándo tu mente se adelanta al futuro diciendo:

“¿Y si más adelante me hace daño?”.
“¿Y si perdono y luego me arrepiento?”.
“¿Y si confío y vuelvo a sufrir?”.
“¿Y si al unirme pierdo mi defensa?”.
“¿Y si dejo de protegerme demasiado pronto?”.

Entonces pregúntate:

→ “¿Estoy temiendo realmente el futuro, o estoy evitando unirme ahora?”
→ “¿Qué separación estoy defendiendo en este instante?”
→ “¿Qué juicio me parece todavía necesario conservar?”
→ “¿Qué creo que perdería si dejara de mantener esta distancia?”

No se trata de negar lo que sientes. Se trata de descubrir dónde está la causa.

Porque el miedo parece hablar del futuro, pero nace de una decisión presente: la decisión de no unirme, de no confiar, de no perdonar todavía, de conservar un pequeño espacio donde el ego pueda seguir diciendo: “Yo estoy aquí y tú estás allí”.

Preguntas para la reflexión personal:

  • ¿Creo que mi miedo procede de algo que puede ocurrir después?
  • ¿Estoy usando el futuro para ocultar una resistencia presente?
  • ¿Qué unión me asusta aceptar ahora?
  • ¿Qué distancia quiero seguir manteniendo con mi hermano?
  • ¿Qué juicio sostiene la desolación que siento?
  • ¿Estoy dispuesto a mirar la causa del miedo en este instante?
  • ¿Puedo permitir que el presente sea corregido por el perdón?

Conclusión:

El miedo no nace del futuro.

Aunque la mente lo proyecte hacia adelante, su causa se encuentra siempre en el presente. Nada que aún no ha ocurrido puede producir efectos ahora. Si siento temor, es porque en este instante estoy sosteniendo una percepción que necesita corrección.

El Curso nos invita a dejar de buscar la causa del miedo en lo que pueda suceder y a mirarla donde realmente se encuentra: en la decisión presente de mantener separación.

Lo que temo no es perder algo mañana. Lo que temo es unirme ahora.

Pero esa unión no viene a quitarme nada real. Viene a deshacer la soledad, la defensa, la desconfianza y la desolación que nacen de creerme separado.

La salvación no corrige un futuro imaginario. Corrige la causa presente del miedo. Y cuando esa causa se entrega al perdón, el futuro deja de parecer amenazante, porque ya no se usa para esconder la separación.

Frase inspiradora: “No temo lo que pueda perder mañana; temo la unión que el perdón me ofrece ahora.”

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